Pronóstico 2011: factores políticos

En esta segunda entrega para pensar los determinantes de la economía durante este año me concentro en los factores políticos. Estos son particularmente relevantes porque hay elecciones presidenciales en octubre y porque hay un panorama abierto en esta elección. Si bien no se conocen los programas económicos de los distintos partidos y candidatos a presidente, podemos inferir que, de existir, diferirían sustancialmente entre ellos, generando incertidumbre adicional para la toma de decisiones del sector privado. No soy el primero en intentar una combinación de análisis político y económico del 2011. Tampoco soy el mejor (ver nota reciente en La Nación de Néstor Scibona)

Me voy a concentrar en dos cuestiones: la probabilidad que Cristina sea reelecta, y la gobernabilidad en caso que gane un no-peronista. Como se sabe por mis notas, soy un antikirchnerista, con lo cual el análisis del escenario electoral lo tengo que hacer con cuidado para no dejarme tentar por mis sesgos. Por eso trato de basar mi análisis en observables, dejando al lector la libertad de coincidir con mis conclusiones o sacar otras propias.

Lo primero que salta a la vista es la alta fragmentación del arco opositor, similar a la observada en 2003, y muy diferente al escenario de 1999 con la Alianza. Una visión de este hecho, muy escuchada en los medios, hasta en La Nación en una nota de Martín Dinatale, es que

La oposición está encerrada en su laberinto. No logra, por ahora, encontrar una brújula que le permita dar con el camino indicado para hacer contrapeso al kirchnerismo con vistas a octubre.

Este argumento muestra a la oposición sin rumbo, justamente por estar dispersa. En un artículo que escribí hace un año en Cronista Comercial, y que comenté en un post, indico que en la Argentina no están dadas las condiciones para un acuerdo programático entre partidos, como el Pacto de la Moncloa español. Por ende es muy difícil establecer una alianza de gobierno (como demostró la Alianza), y todos los políticos codician el cargo de Presidente para desde allí construir un gobierno (i.e. las alianzas se realizan expost alrededor del “jefe”). Y en los últimos meses asistimos a una mayor fragmentación de la oposición con, por ejemplo, el alejamiento de Carrió de sus socios del Acuerdo Cívico y la aparición de un tercer precandidato por la UCR, Ernesto Sanz.

La encuestas más serias indican una intención de voto de Cristina de un 30% y, aproximemos, un 7% para cada uno de los otros (diez) rivales. Los kirchneristas enfatizan la diferencia de voto entre Cristina y sus rivales, 23%, pero lo que importa es quién ganaría en un ballotage, y ahí las probabilidades de una reelección se reducen significativamente. Es por el hecho que entrar en el ballotage, aún con un magro porcentaje de votos, abre la puerta al despacho presidencial que la oposición está tan fragmentada. Y si está más fragmentada que mientras Néstor vivía no es porque esté desorientada, sino todo lo contrario: al ser más factible ganar en octubre, más candidatos se presentan. Esto también racionaliza la irracionalidad marcada por Rodrigo Sbarra en De cara el 2011: Cristina debe estimular la demanda todo lo posible para tratar de ganar en primera vuelta justamente porque su posición no es de fortaleza.

Una incógnita es cómo reaccionará el peronismo. Cristina parece haber decidido que profundizará el modelo (ver nota de Julio Blanck en Clarín sobre posibles cambios en el gabinete), lo que implica un regreso a la transversabilidad, que para muchos caciques del PJ no es posible tolerar más. Sobre esto ya hablé en otro post titulado “Un gobierno con menos margen de maniobra”, y muestra que el kirchnerismo que se está cerrando sobre el núcleo de pingüinos. Sobre el mismo tema hoy Carlos Pagni en una nota en La Nación sobre las nuevas incorporaciones al gobierno termina con esta conclusión lapidaria:

Se pueden cambiar los funcionarios en mil combinaciones novedosas. Ocultar a los soldados desgastados y poner a la segunda línea en el frente de combate. Cubrir vacantes con jóvenes técnicos o con sesentones ideologizados. Pero, si al cabo de ocho años de ejercicio del poder, un equipo sigue atrapado en la maraña de problemas que él mismo provocó, cualquier intención de reinventarse será poco más que un sueño de verano.

El peronismo se empieza a preguntar si un triunfo de Cristina será un triunfo para el partido, o si será una victoria pírrica considerando los desajustes de la economía y la poca capacidad técnica del kirchnerismo para corregirlos. Acá es clave ver como se ordena el calendario de elecciones provinciales y nacionales. Si se consolida el desdoblamiento será señal que el PJ se despega de Cristina. Y si la provincia de Buenos Aires desdobla sus comicios será el certificado de defunción del kirchnerismo.

Pasemos ahora a la gobernabilidad. El último domingo La Nación sacó una nota en el suplemento Enfoques sobre este tema. Además de hablar de los faltantes de fin de año (ver también este post), con lo cual se cuestiona la gobernabilidad de este gobierno, creo que lo más importante es que con el contexto económico internacional que enfrenta el país, es más fácil asegurar la gobernabilidad (probablemente siga siendo más fácil para el peronismo que para el radicalismo, pero estamos viendo el desastre que puede hacer el PJ en el poder cuando abundan los recursos). Según el historiador y sociólogo Marcos Novaro, entrevistado para dicha nota:

En comparación con las circunstancias que la UCR y sus aliados enfrentaron en sus anteriores experiencias de gobierno, en 1983 y en 1999, las que podrían encontrar en 2011 son bastante menos problemáticas. No es que la Argentina se haya vuelto un país fácil de gobernar, pero si un equipo como el actual, con Boudou, Moreno y Aníbal Fernández a la cabeza, ‘hace crecer la economía’, bien puede concluirse que cualquiera podría hacerlo. Lo que sucede es que la economía argentina crece sola y, en muchos casos, a pesar del Gobierno. Es la situación inversa al panorama del 83 o del 99. El problema está en otro lado: en la debilidad de los partidos, y en particular del partido radical.

Esta realidad refuerza el análisis anterior de fragmentación de la oposición. Dado que hay abundancia de recursos y que la gobernabilidad sería relativamente fácil de asegurar, cualquiera puede ser Presidente (bueno, nuestro país ha demostrado que literalmente cualquiera lo puede ser), y todos se presentan a la contienda.

¿Entre quiénes estará el voto en un presunto ballotage? Imagino dos opciones extremas. La primera es la contienda de los deudos entre Cristina heredera de Néstor, y Alfonsín hijo, quien parece seguir viviendo a la sombra de su padre. Votaría obviamente a Alfonsín pero sin motivación, ya que sería un enfrentamiento del pasado, entre los setenta y los ochenta. En el otro extremo esta el escenario de la renovación entre Daniel Scioli (o Mauricio Macri) y Ernesto Sanz. En ese caso me pondría con ganas y entusiasmo a escuchar lo que proponen (y cómo lo justifican), y votaría por el que me parezca ofrecer un mejor plan de gobierno.

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7 respuestas a Pronóstico 2011: factores políticos

  1. Martín, buen post. Gracias por la cita y por intentar racionalizar la irracionalidad que planteo.

    El escenario desde mi punto de vista pinta sombrío para la oposición, supongo que una vez que el radicalismo tenga “su” candidato los números comenzarán a amalgamarse. Hoy por hoy creo que CFK gana , el punto es por cuánto. No olvidemos que si llega al 40% y saca 10 de ventaja (algo hasta hace un par de meses muy factible) gana en primera.

    De llegar a segunda vuelta estoy de acuerdo con vos, ahí todos esos votos dispersos se supone que tenderían a apoyar al candidato de la UCR (no creo que ninguna otra fuerza pueda llegar a un ballotage).

    Como bien sabés yo me inclino más por Alfonsín (creo que representa más al sector progre del radicalismo) pero debo admitir que Sanz es un tipo interesante también.

    Por último una pregunta , vos crees que la posición de CFK no es de fortaleza por qué motivo? Yo no creo que sea porque tiene miedo de que alguien le arrebate la presidencia desde la vereda de enfrente. En todo caso me inclinaría a pensar que su principal oposición estaría dentro de su propia estructura y de ahí el hecho de cerrarse a la “pinguinera”. (de hecho hasta se habló de un acercamiento entre Aníbal y Scioli). Quizás vos pienses lo mismo.

    Un abrazo,

    Rodrigo

    • mgeiras dice:

      Rodrigo, recordá que Cristina en el apogeo del kirchnerismo sacó 46% de votos. Para mi es imposible que llegue al 40% a menos que cometa fraude. La debilidad de Cristina es que no es Néstor y la forma de gobernar de la pareja no era simétrica, él dominaba. No en vano los analistas internacionales dijeron que el kirchnerismo había muerto con Kirchner. Acá obviamente si aceptamos que existe un vacío de poder pensamos que se nos viene el cielo sobre nuestras cabezas, de manera que vivimos la ficción que Cristina es fuerte y sabe gobernar, cuando la realidad es que está aprendiendo recién ahora. Al ritmo que está depreciando la protección del luto yo no creo que llegue al 30% en octubre. Dependerá de cómo reaccione el PJ. Abrazo.

    • Cole Trickle dice:

      Martín, yo coincido con vos, pero lo que saque Cristina va a estar explicado también por quién haya enfrente. En el 2007 tenía al menos dos candidatos fuertes del otro lado. De hecho si no fuera porque Lavagna le restó votos a Carrió hubiera habido un ballotage.

      Hoy por hoy los candidatos de la opos no miden ni por las tapas lo que medían Carrió y Lavagna en 2007.

      Yo también pienso que CFK arrancó en Octubre, al menos a ejercer el poder. Los cambios de gabinete apuntan a eso.

      Dicho sea de paso, lo de la mochila de ayer fue casualidad? O la PFA les manda un mensaje por la purga?

      Abrazo!

    • mgeiras dice:

      Nada es por casualidad. Igual hay que esperar unos meses más para ver como miden los candidatos que se terminen perfilando. No creo que tengamos más de cuatro en pugna en el último tramo. Abrazo.

  2. CarlosG dice:

    Interesante la nota, sobretodo por la intención de “desgranar” de manera organizada el panorama de cara a octubre.

    Mi única critica constructiva es que la mayoría de las fuentes que citas tienen una clara orientación y sesgo anti K (Clarin y LN). Y este comentario viene de una persona que encuentra poca coincidencia con los K.

    • mgeiras dice:

      CarlosG, yo me informo de lo que pasa en el país leyendo principalmente La Nación. Siempre tuvo un leve sesgo anti-oficialista. Admito que dicho sesgo se radicalizó en el último par de años, pero viendo los ataques a la prensa de parte de los Kirchner me parece una respuesta mesurada.

      Hoy acabo de escribir una nota que comienza resaltando el hecho que el gobierno español no le advirtió al argentino sobre el envío de drogas incautado en Barcelona. Que el resto del mundo no confíe en el gobierno kirchnerista, al menos para combatir el narcotráfico, no es invento de La Nación o Clarín, es una realidad que ya nos había anticipado Wikileaks.

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