El chicken game americano

El conocido “chicken game” americano involucra dos autos que corren uno hacia el otro pisando ambos con su rueda izquierda la línea central de una ruta. El ganador es aquel que no se desvía de su camino, o lo hace después que el otro. Obviamente en su formato original este juego, involucra una conducta primitiva por parte de sus dos jugadores, ya que lo que está en juego es ser visto como un cobarde o no. Una variante, descripta en la película “Rebelde sin causa”, pone a los dos jugadores corriendo uno al lado del otro hacia un acantilado, y el que se tira antes es el cobarde. En el caso de la película el personaje de James Dean se arroja primero pero su rival muere al no poder abrir la puerta de su auto. 

¿Están los demócratas y republicanos en EEUU jugando una variante de este juego? Por una regulación absurda el gobierno debe pedir permiso al Congreso para ampliar la cantidad de deuda que emite cada vez que se llega a un tope, incluso en casos que la emisión sea consistente con el presupuesto aprobado por el mismo Congreso. Tradicionalmente este límite para la cantidad de deuda se subía sin discusión, pero en esta ocasión los republicanos decidieron exigir un fuerte ajuste presupuestario a cambio de su voto (esencial en la Cámara Baja). Hasta aqui dentro de las reglas de juego democrático, y hemos visto jugadas más sucias en nuestro país. El problema está en la posición intransigente de un núcleo de ultra conservadores del llamado “tea party” (ver nota sobre las elecciones legislativas en EEUU el año pasado), que no quiere correrse una coma de su proyecto. Esto invita a los demócratas a adoptar posturas intransigentes también, alejándonos de la política, que por definición es el arte de negociar. Así llegamos a nuestro chicken game. 

Paul Krugman ha escrito numerosos posts en su blog y notas en la edición impresa del New York Times pidiendo una postura dura por parte de la administración Obama y los demócratas en el Congreso. En el día de la fecha vuelve sobre el tema con un artículo en el cual critica a los medios por describir la situación como una en la cual ambas partes son intransigentes. Tiene razón cuando dice que esto hace que ser intransigente tenga menos costos (en términos de opinión pública). 

Some of us have long complained about the cult of “balance,” the insistence on portraying both parties as equally wrong and equally at fault on any issue, never mind the facts. I joked long ago that if one party declared that the earth was flat, the headlines would read “Views Differ on Shape of Planet.” But would that cult still rule in a situation as stark as the one we now face, in which one party is clearly engaged in blackmail and the other is dickering over the size of the ransom?

The answer, it turns out, is yes. And this is no laughing matter: The cult of balance has played an important role in bringing us to the edge of disaster. For when reporting on political disputes always implies that both sides are to blame, there is no penalty for extremism. Voters won’t punish you for outrageous behavior if all they ever hear is that both sides are at fault.

Otra voz inteligente en el debate mediático, la de Buttonwood de The Economist, en un post primero hace notar que en Europa un gobierno que no puede controlar sus finanzas no gobierna, y por ende renuncia:

Perhaps the oddest thing about the debt ceiling debate to an observer from the east side of the Atlantic is the process itself. In Britain (and in the rest of Europe, as far as I am aware), the government proposes a Budget, the opposition votes against it and that is it. If the government is defeated on a key issue of financing (which the debt ceiling surely represents), then the administration resigns, an election is held and a new government comes to power. Finance is so essential to the nature of government that the idea of separating the budgeting power from the executive branch seems no way to run a country. Yesterday’s shenanigans, where the House spent all day trying and failing to pass a bill that faced automatic rejection in the Senate, resemble a Dickensian satire featuring the Circumlocution Office, a body designed to ensure that nothing gets done.

Luego discute la habilidad de un gobierno de emitir dinero/deuda, y las situaciones en las cuales esta capacidad está restringida. La razón principal detrás de la caída del sistema de tipos de cambio fijo de Bretton Woods hace 40 años era la incapacidad de emitir dinero fiduciario y poder hacer política monetaria en cada país. Y Buttonwood conjetura que la flexibilidad del sistema financiero internacional post Bretton Woods es una de las razones detrás del crecimiento del sistema financiero (al abrir mercados potenciales que fueron explotados), y las burbujas de activos (al utilizar excesivamente la política monetaria reduciendo la tasa de interés para suavizar el ciclo económico). Según él la crisis de 2008 nos obliga a ir hacia mayor regulación, y el chicken game por el límite de emisión de deuda no hace otra cosa que acelerar este proceso. 

The US seems to be creating a fourth route, in the form of political resistance to the money creation process. Concerns about the long-term direction of US government finances are quite understandable; entitlements and interest are set to absorb the whole budget by 2025. But the debt ceiling needs to be raised to pay for policies that Congress has already voted for and approved. The answer, surely, is to campaign on the issue of restricting entitlements and win control of all branches of government on that platform in 2012.

From a historian’s point of view, what is fascinating is that these problems are re-emerging after 40 years of a shift to fiat money, a change that seemed to remove all constraints on money creation. I have argued before that this shift drove most of the developments of the last 40 years from the rise of the finance sector to asset bubbles, and that the 2007/2008 crisis was a watershed moment (like the 1930s and 1970s) from which a new system will emerge. I assumed it would take a decade or so for the ramifications to work through, but the US Congress seems determined to accelerate the process.

Dentro de pocos días podremos ver cómo se resuelve este juego, cuya primera movida tuvo lugar esta noche al aprobar la Cámara Baja el plan del líder republicano John Boehner, resistido por los demócratas en el Senado (los republicanos piden una enmienda constitucional para tener una regla de presupuesto balanceado, una locura). A los analistas que dicen que nunca se ven catástrofes que se pueden evitar (y por ende esperan relajados un acuerdo), les recuerdo que cada tanto un chicken game termina en colisión. Los psicólogos sostienen que las amenazas no son creíbles a menos que esporádicamente uno las lleve a cabo, y Robert Frank nos enseñó que las pasiones tienen un rol estratégico. Incluso si los demócratas y republicanos no llegasen a un acuerdo, nosotros como argentinos estamos relajados porque sabemos que hecha la ley hecha la trampa, y seguro alguna tramoya debe estar pensando el gobierno de Obama. Sin ir más lejos, el propio Krugman en su blog comenta un par propuestas por Jack Balkin (profesor de derecho en Yale):

Well, there do appear to be legal loopholes. Jack Balkin gives us the platinum coin option:

Sovereign governments such as the United States can print new money. However, there’s a statutory limit to the amount of paper currency that can be in circulation at any one time.

Ironically, there’s no similar limit on the amount of coinage. A little-known statute gives the secretary of the Treasury the authority to issue platinum coins in any denomination. So some commentators have suggested that the Treasury create two $1 trillion coins, deposit them in its account in the Federal Reserve and write checks on the proceeds.

And he also gives us the exploding-option option:

The government can also raise money through sales: For example, it could sell the Federal Reserve an option to purchase government property for $2 trillion. The Fed would then credit the proceeds to the government’s checking account. Once Congress lifts the debt ceiling, the president could buy back the option for a dollar, or the option could simply expire in 90 days.

These things sound ridiculous — but so is the behavior of Congressional Republicans. So why not fight back using legal tricks?

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5 respuestas a El chicken game americano

  1. Economo dice:

    Muy bueno Martín! Tiré algo el otro día al respecto: http://teoria-economica.blogspot.com/2011/07/august-2-default-day-or-hdp-day.html

    Pd: Cuando vi un análisis micro (al principio, con el chicken game) pensé que era el post de Enrique!
    Abrazo,

    • mgeiras dice:

      Economo, para hacer cualquier cosa bien en economía, hay que saber micro. Como tu sobrinito, que espero siga aportando al debate. Y Enrique escribe un artículo el lunes. Abrazo.

  2. Economo dice:

    Jajaja… No se si sabrás, pero mis homenajes son un tanto raros (hace un tiempito le hice al blog Demairena). Esta vez fue tu turno.
    Te agradezco nuevamente por devolverme a la realidad.

    http://teoria-economica.blogspot.com/2011/07/microviaje-o-de-como-el-dr-recalde-me.html

    • mgeiras dice:

      Economo, divertida la anécdota, y gracias por el “homenaje”. Yo sufrí por las cenizas el año pasado en Europa (volcán en Islandia), pero tuve suerte y pude volar sin problemas. Abrazo.

  3. [...] escribí un post sobre los peligros para el euro. Luego llegó el turno de los norteamericanos y su espectáculo tragicómico en el Congreso para ampliar el límite de endeudamiento del Tesoro. La semana pasada tuvimos la [...]

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