Debería buscar una traducción de “procrastination”, pero me da fiaca

Por María Eugenia Garibotti

Buenas a todos, estimados lectores. Me sumo hoy a Economía Posible, con la intención de publicar los terceros lunes de cada mes. Dije lunes, sí, aunque notarán que en realidad ya es martes. Así que en vez de escribir sobre lo que le prometí a Martín1 – discusión de artículos académicos relacionados con género – decidí empezar con un artículo co-escrito por uno de mis economistas favoritos: Dan Ariely. Se trata de “Procrastination, Deadlines and Performance: Self-Control by Precommitment“, publicado en Psychological Science en 2002.

Traducir “procrastination” es difícil, pero a todos nos han dicho en algún momento, “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Más generalmente, podemos concebir el problema como una falta de consistencia en nuestras decisiones intertemporales, y en ese sentido, “procrastination” sería uno de muchos problemas similares, como el aplazar la dieta hasta el lunes, chequear Facebook antes de comenzar a estudiar para un parcial, o gastar demasiado dinero en una entrada para el super clásico, cortesía de nuestra tarjeta de crédito. En todas estas decisiones, los beneficios suelen ser más obvios e inmediatos que los costos.

Conocemos las herramientas que tenemos para lidiar con la inconsistencia temporal – podemos usar nuestro poder de voluntad, limitar nuestras opciones antes de enfrentar la tentación, y en general hacer que sea costoso desviarnos de nuestro plan original2. La pregunta es, ¿tenemos evidencia empírica de que la gente realmente usa estos recursos? Y si la respuesta es sí, ¿son efectivos en modificar el comportamiento inconsistente? ¿son usados de forma eficiente? Este artículo reporta los resultados de varios pequeños experimentos realizados por los autores diseñados para responder estas preguntas. Las respuestas encontradas fueron, respectivamente: sí, sí, y no.

Los dos estudios pilotos se hicieron en una clase en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Los estudiantes del curso fueron divididos en dos grupos. A uno de los grupos se le asignó la tarea de escribir tres reportes, y elegir las fechas de entrega al comienzo del curso. Al otro grupo se le asignó un único reporte, y también la libertad de elegir la fecha de entrega. Si la inconsistencia temporal no fuera un problema, la respuesta óptima sería elegir el último día de clases. Sin embargo, en promedio eligieron fechas significativamente anteriores , lo cual sugiere que los estudiantes eran conscientes del problema de la inconsistencia temporal.

El primer estudio completo se realizó también en MIT, en un curso para 99 ejecutivos. Cada una de las dos divisiones del curso recibió un “tratamiento” distinto: el grupo “sin opción”, y el grupo “elección libre”. Al grupo “sin opción” se le asignaron tres reportes, y se le dieron tres fechas de entrega inamovibles. Al grupo “elección libre” se le asignaron también tres reportes, pero se les dio la libertad de elegir las fechas de entrega. La mayor parte de las fechas de entrega observadas en este grupo fueron antes de la última semana de clases. En vez de elegir fechas “privadas”, que podrían haber seguido voluntariamente, los estudiantes decidieron elegir un compromiso costoso. Sin embargo, las notas en esta sección fueron más bajas que en la sección sin opción, lo que sugiere que las fechas no fueron elegidas de forma óptima.

En un segundo estudio, los autores se enfocaron en estudiar el conflicto entre la necesidad de auto imponerse límites, y el atractivo de tener más flexibilidad, que lleva a imponerse límites ineficientes. Reclutaron a 60 estudiantes para detectar errores de gramática y ortografía en textos que generaron aleatoriamente (pueden ver muestras de estas joyas posmodernas aquí), analizando tres textos cada uno. Crearon tres grupos: en un grupo, se asignaron tres fechas de entrega, una por semana; en un segundo grupo, se asignó una fecha única al final de tres semanas; en el tercero, los participantes eligieron sus fechas, en un espacio de tres semanas. La compensación fue de $0.10 por cada error detectado correctamente, y una penalidad de $1 por cada día de retraso en la entrega. Los resultados fueron los esperados: los participantes en el tercer grupo eligieron, en su mayoría, entregar un trabajo por semana, eligiendo en efecto imponerse un costo. Los participantes con una fecha de entrega tuvieron la peor performance, en errores detectados y en retrasos en la entrega, seguidos por el grupo con las fechas voluntarias, seguido por el grupo con tres fechas externas. Así que este grupo fue el que recibió mayor compensación.

¿La conclusión? Usar mecanismos de compromiso costosos sirve para controlar nuestros impulsos inconsistentes. Estos mecanismos son más efectivos cuando son públicos. Así que después de esta presentación, me comprometo a contribuir un artículo el tercer lunes de cada mes. Nos vemos el 16 de enero de 2012.

1: … en agosto.
2: Ni hablar de las precauciones necesarias antes de navegar cerca de sirenas.

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6 respuestas a Debería buscar una traducción de “procrastination”, pero me da fiaca

  1. mgeiras dice:

    Eugenia,
    ¡Bienvenida al blog! En mis primeros años como estudiante universitario mis compañeros en Exactas me decían “exponencial” porque estudiaba la mitad de la materia el día antes del examen, una cuarta parte dos días antes y así sucesivamente (el apodo debiera haber sido “potencia”, pero o daba a equívocos o reflejaba nuestra ignorancia). Con el tiempo aprendí a distribuir mejor el trabajo y a valorar el uso de deadlines. Todavía soy un vago, pero gracias a Daniel Kahneman, ahora se que es normal y no me preocupa. Gracias por sumarte a este espacio. Beso,

    martín

  2. Salvador Estado dice:

    Procrastinar es una palabra de origen latino y se usa tal cual en español.

  3. Maria Eugenia Garibotti dice:

    Gracias, Salvador, pero no creo que se use demasiado el sustantivo “procrastinación”, que sería la traducción de “procrastination”. O tal vez me fui de Buenos Aires hace demasiado tiempo.

  4. Dagny dice:

    Dilatar ?

  5. Sin ser un especialista en el tema me parece que ‘posponer’ es el significado mas cercano y ‘usable’ a procrastinar. De hecho si no fuera por el idioma inglés no sabía que existía. Y no conozco a nadie que utilice procrastinar en español.

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