Macri vetó adhesión a ley de medicamentos

En el medio de este clima enrarecido de fin de año que nos regala el gobierno (hoy Luis Majul escribe al respecto en La Nación), y que no debiera de sorprender viniendo de una persona que comparte el hambre de poder hegemónico que tenía su marido, pasó casi desapercibido el veto a la adhesión a la ley de medicamentos por parte de Mauricio Macri.

La ley nacional 26567 restringe a las farmacias la venta de medicamentos y obliga al expendio a cargo de un farmacéutico o personal autorizado incluyendo aquellos remedios catalogados como de venta libre. Dicha ley fue sancionada hace dos años y al día de la fecha adhirieron todas las jurisdicciones provinciales, excepto hasta ahora la Ciudad.

Es interesante notar la falta total de análisis de esta notica, en especial por parte de los diarios financieros (ver por ejemplo nota en Ambito). Creo que es un reflejo del estado anestesiado y borreguil que tiene la sociedad respecto de sus gobernantes. Porque un mínimo estudio de esta ley nos muestra que implica una regulación excesiva que va en detrimento del bienestar general y que solamente beneficia a las farmacias.

Es sabido que a este gobierno, y a la mayoría de los políticos del oficialismo y la oposición, les encanta regular. Parece que gozaran al decirnos qué podemos hacer y qué no (como con el corralito verde), sin importarles incurrir en un exceso de paternalismo. Quien quiera ver el texto de la ley 26567 verá que carece de considerandos, de manera que tendremos que inferir qué motivó a los legisladores.

Las explicaciones informales del caso las podemos sacar de las notas periodísticas, como esta en La Nación que dice:

La titular del comité, Mónica Cuñarro, advirtió que la norma está parada hace un año en el Senado y remarcó la importancia de su urgente sanción. “Seguramente hay alguna especie de presión de algún sector que está interesado en seguir estando como intermediario. Nos parece que la ley sería una herramienta legal muy importante para beneficiar las políticas de salud pública”, sentenció.

“Lo importante es prohibir la venta de remedios en supermercados, en quioscos o en cualquier lugar donde no haya un control de un director técnico farmacéutico, que es el que garantiza que las drogas tienen el aval de la Anmat”, explicó a lanacion.com el especialista del comité, Martín Vázquez Acuña.

Ante las crecientes repercusiones por la causa judicial sobre fármacos adulterados y tras el pedido los expertos, el ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, aseguró ayer que promoverá la ley. Para combatir la adulteración “hay que volver a las cuestiones básicas” indicó el funcionario y dijo que “hay una normativa vigente que se debe corregir en el Congreso”.

La única explicación concreta es la eventual garantía que los remedios tengan aval de la Anmat. A lo cual uno se pregunta qué le impide al Estado regular qué medicamentos (marcas, y no solo genéricos) se pueden considerar de venta libre, e informar esto a los vendedores, ya sea farmacias o kioscos. Pareciera que el Estado en pleno reconocimiento de su ineficacia condena al consumidor a pagar más por los remedios ya sea en forma directa (pues la restricción de la competencia se sabe eleva los precios) e indirecta pues incrementa los costos de transacción (caminar más, farmacias cerradas de noche, etc.).

Por supuesto que otra explicación posible está en el lobby de la Confederación Farmacéutica Argentina, que a la hora de la sanción de la ley nacional se impuso sobre el lobby de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina, pero perdió con el veto de Macri en la Capital.

About these ads

Los comentarios están cerrados.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 105 seguidores

%d personas les gusta esto: