Tweets de la semana

29/04/2012

¿Cuánto debería pagar Argentina por YPF?

26/04/2012

Me tomé unos días para escribir este post, que sale publicado en el medio de la euforia oficialista por la aprobación masiva en el Senado del proyecto que confisca YPF. Es increíble la nulidad total de la mayoría de la oposición que no supo esgrimir argumentos ante el avance arrollador del kirchnerismo. Ni siquiera pudieron articular una variante de esta frase simple de una nota de Luis Majul que publica hoy La Nación (la que mejor estuvo fue María Eugenia Estenssoro): 

¿Quiénes, con un mínimo de sentido común, se atreverían a criticar a Hermes Binner, Fernando “Pino” Solanas, Luis Juez, Ricardo Alfonsín, Ernesto Sanz y Gerardo Morales si dijeran, por ejemplo, “estamos de acuerdo con que el Estado tenga la mayoría de YPF, pero no estamos de acuerdo con esta expropiación y por eso votamos en contra”?

Pero bueno, la sociedad los votó y son el fiel reflejo de sus preferencias: quiere paternalismo y en este caso la oposición quiere tener al oficialismo de “padre” (mejor dicho de “madre”). Vayamos a un punto concreto, que es la indemnización que el Estado argentino tendría que pagarle a Repsol por la nacionalización de su participación en YPF. Al respecto cito una nota de la semana pasada de Nosis: 

Mientras tanto, los accionistas de YPF aspiran a que el valor se fije en base al estatuto de la petrolera, que establece que ante una “compra de control” se utilizará el más alto de cuatro métodos de valuación posibles. En este caso, sería el que toma el mayor valor de la acción en los últimos dos años: el 5 de enero de 2011, cuando la acción de la empresa en Wall Street alcanzó un techo de 54,58 dólares. Con eso, el costo de la expropiación superaría los 10.900 millones de dólares.

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¿Qué representa YPF en la Economía Española?

23/04/2012

por Enrique Fleischmann

La semana empresarial y política Española fue marcada por la declaración de la Presidenta Argentina sobre una expropiación de la participación de Repsol en YPF. El Gobierno Español no se hizo esperar, y salio a los medios con declaraciones que no dejan sitio para la imaginación, como por ejemplo las palabras de Jefe de la Diplomacia Española:
García Margallo asegura que si no lo hiciésemos, “dejaríamos de ser un país”
El Gobierno español defenderá siempre los intereses de nuestras empresas en el exterior
El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo, ha asegurado en su comparecencia en la Comisión de Asuntos Iberoamericanos del Senado que “el Gobierno español defenderá a las empresas españolas en el exterior con todos los medios a su alcance”. (La Razon 17 de Abril 2012)

¡Vaya declaracion! Yo diría que condicionar la existencia de un país milenario con intereses petroleros no es algo exagerado sino es una declaración irritante si se recuerda que en esta misma semana el Ministro levanto la mano contra de los intereses de otros millones de ciudadanos . Me refiero a los recortes de 10.000 millones de Euros en sanidad y educación, medidas que sin lugar a duda afectaran las vidas, (y no solo los bolsillos….) de sus compatriotas más humildes. Mi pregunta es: No sería coherente proteger el ciudadano de pie como una manera de “ser un País”? O quizá el Sr. Ministro cree que solo las empresas tienen el derecho de disfrutar de la protección del Estado?? Este simple contraste refuerza la tesis ,defendida por muchos progresistas, que ve  la “Nación” (“Estado”, “Nacionalidad” o lo que sea en cualquier idioma) como un organismo ideado y dedicado al servicio de unos sectores muy específicos (y en contra de otros). Eso si, todo  detrás de una fina capa de apariencia de “representación del interés comun”…..

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Tweets de una semana monotemática

22/04/2012

Y siguiendo con el tema energía

19/04/2012

Por María Eugenia Garibotti

Con la noticia de que la Presidenta va a enviar el proyecto de ley para re-estatizar YPF, una gran parte del debate se ha centrado en la falta de seguridad jurídica que supondría la estatización. Aunque coincido con que es un costo de la medida, me parece necesario discutir los potenciales beneficios. Uno de esos beneficios es, me parece, que abre un espacio para discutir la política energética del país, en particular cómo deberíamos administrar nuestras reservas de petróleo, y si deberíamos enfocarnos en producir más, o consumir menos.

Agrego al gráfico que publicó Martín, unos datos más para contextualizar la discusión. Argentina consumió 602 mil barriles de petróleo por día en 2009, aproximadamente 212 millones al año. Las reservas estimadas en todo el país son aproximadamente 2600 millones de barriles, y considerando todos los tipos de petróleo y combustibles líquidos, el país fue exportador neto. Supongo que una de las consecuencias de la falta de inversión en exploración de Repsol es que las reservas están artificialmente bajas, pero dado que es esperable que el consumo aumente, y dado que la producción de petróleo ha aumentado en el mundo a fuerza de encontrar reservas que requieren más energía para ser explotadas, es claro que el objetivo de independencia energética a largo plazo está lejos de ser logrado, o tal vez incluso de ser factible.

Y el tema entonces es, más allá de la nacionalización, qué deberíamos hacer con el petróleo que tenemos. Los economistas tenemos, me parece, el vicio profesional de pensar que con las señales de precio correctas, vamos a poder sobrellevar la desaceleración mundial en la producción de petróleo que se está encontrando con una fuerte crecimiento en la demanda. La versión más optimista que he podido encontrar es esta editorial de Marian Radetzki en Energy Policy, titulada “Peak Oil and Other Threatening Peaks: Chimeras Without Substance”.

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Evolución de la producción en YPF

17/04/2012

A través de un twit de Agustín Etchebarne, llegué al siguiente gráfico que resume el efecto de las políticas populistas del kirchnerismo en la pérdida de nuestra “soberanía energética”.

Ahora los mismos responsables de las políticas energéticas de los últimos nueve años dicen que nos van a “salvar”. ¿Usted qué cree?


Aclaraciones con respecto al caso YPF

16/04/2012

El viernes pasado publiqué un post que levantó un poco de revuelo. No tanto por la idea en si de estatizar YPF a través de una ley que ordene la compra, a un precio razonable, de la parte de Repsol (y no de la del grupo Petersen) para terminar con el conflicto entre Estados, sino por el contexto en que tiene lugar este intento de expropiación por parte del gobierno nacional. 

Algunos comentaristas argumentaban que YPF no vale 18000 millones de dólares sino 10000 porque el primero es el valor de libro mientras que el segundo es el de mercado. Este argumento es correcto pero omite que la pérdida de valor que experimentó la compañía en los últimos tres meses se debió exclusivamente a la hostilidad que el gobierno nacional dirigió contra la misma (en forma directa y a través de gobernadores de provincias afines que revocaron concesiones), dado que en el contexto internacional el precio del petróleo sigue alto. 

Al respecto es interesante contrastar la evolución de la cotización bursátil de YPF con la de Petrobras. Mientras que en algún momento de los años noventa ambas tenían una capitalización similar, la empresa brasilera hoy en día vale veinte veces más que la argentina (valuada a valores previos a la campaña estatizadora). ¿Por qué esta divergencia? Porque en Brasil se balanceó el criterio de “estratégico” del sector energético con la provisión de incentivos a la participación privada en exploración y producción. Ello se logró con reglas de juego claras que no se han quebrado con el descubrimiento de cuantiosos yacimientos pre-sal en el océano. Es cierto que hubo una flexibilización de estas reglas al requerir a los participantes de la industria un “compre” nacional para los insumos, pero entendible dado el temor a un efecto enfermedad holandesa y que no dio curso a denuncias de los operadores (ciertamente no en el nivel que vimos la semana pasada en nuestra relación con España). 

El gobierno pretende aplicar a Repsol-YPF el mismo criterio de populismo básico que aplica al resto de la economía. En una economía de mercado los inversores en actividades de riesgo realizan inversiones que en ciertos casos no rinden beneficios, y en otros rinden beneficios extraordinarios. En promedio el beneficio esperado es relativamente alto para compensar el riesgo, pero no es “extraordinario”. En economías populistas con la Argentina, cuando hay beneficios extraordinarios (o se los ve venir dado el potencial que el país tiene para producir gas y petróleo no convencional) el Estado expropia la “renta” para redistribuirla. Esta actitud paternalista expost da los peores incentivos a invertir exante, en particular en actividades de riesgo. 

Llegamos así al segundo punto mencionado por los comentaristas en la nota del viernes: la poca inversión que realizó YPF. Creo que el párrafo anterior exime de mayores explicaciones. Igual recuerdo a los lectores el post de octubre del año pasado en el cual afirmaba que el gobierno seguía una mala estrategia en el mercado de gas. En el mismo menciono un trabajo de Diego Barril y Fernando Navajas que estudiaron el comportamiento de la producción de gas en Argentina, encontrando que el comportamiento de las distintas empresas en el sector es compatible con un simple modelo de incentivos económicos. Todas las empresas, y no solo YPF, responden a los incentivos económicos: si explorar o producir es rentable se hace, sino no (ver también nota reciente en El País). 

Ahora si alguno de los lectores de este blog tiene un argumento sobre cómo se puede aumentar la producción con las señales vigentes de precios sin entrar en pérdidas económicas le sugiero que se dirija a la sede de YPF y/o alguna dependencia pública del gobierno nacional. No pierda tiempo en describirla en este espacio.

EXPOST: A los pocos minutos de publicado este post, Cristina anunció la estatización de YPF: 

La presidenta Cristina Kirchner decidió hoy enviar un proyecto de ley al Congreso para expropiar YPF, actualmente bajo control de la española Repsol y del grupo empresario argentino de la familia Eskenazi, y declarar “de interés público nacional” a la actividad de hidrocarburos del territorio de la República Argentina.

La iniciativa, denominada “Soberanía hidrocarburífera de la República Argentina”, sostiene que “el objetivo prioritario es el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos”.

Como acabo de decir, la Argentina cae en la tentación del populismo, una vez más.

EXPOST 2: La Nación publicó hoy en su versión online una nota de Fernando Navajas, uno de los economistas argentinos que más conoce del tema desde un enfoque académico. El título de la nota resume su análisis (realizado antes del anuncio de la estatización, pero cuando ya estaba cantado): “Navegando mal el energo-crunch”. Va un párrafo.

La explicación “oficial” del energo-crunch siempre ha sido muy consistente con el discurso político. Tanto, como también resulta ser falsa o incompleta frente a un análisis riguroso de los datos y la historia. Se basa en la tautología de que la caída de la producción se debe a que las empresas no realizaron las inversiones para que la producción doméstica acompañe la demanda. El problema es que las inversiones que deberían hacerse en el caso argentino son en tecnologías nuevas que demandan mucho capital, a precios más altos, y en condiciones de mercado en donde no exista una intervención directa que redirecciona la energía a segmentos subsidiados a precios incompatibles con los anteriores. Y la política oficial argentina ha hecho todo lo posible para que estas condiciones no se cumplan. Es decir es la única responsable de que el energo-crunch se haya transformado en una trampa perfecta, con consecuencias macroeconómicas.


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