¿La corrupción mata? Un comentario sobre corrupción y víctimas de terremotos.

Por Enrique Kawamura

Durante el pasado 22 de febrero hemos tenido el dolor de recordar la tragedia que ocurrió en la Terminal de Once del ex Ferrocarril Sarmiento. Varios periodistas repitieron expresiones como las que aparecen en el título de este post: “la corrupción mata”. De hecho, introduciendo esta expresión entrecomillada en Google aparecen unas 120.000 entradas, todas haciendo referencia al mismo tema.

Ahora bien, ¿qué es lo que la academia ha podido producir para, en parte, corroborar algo de esta frase? El comentario de este post no se basa en un artículo sobre corrupción y accidentes ferroviarios pero sí en otro sobre corrupción gubernamental y efectos de los terremotos. Se trata del paper de Escaleras, Anbarci y Register (2007), que estudia la relación entre el número de víctimas fatales y el indicador de “corrupción” del International Country Risk Guide, que es una calificación que recibe cada país basado en encuestas.

Esto significa que el indicador de corrupción, en rigor, mide la percepción del grado de corrupción reinante en cada país a lo largo de distintos años. Claramente se podrá discutir el nivel de exactitud de hasta qué punto esa percepción se fundamenta en hechos objetivos de corrupción, o incluso, hasta qué punto percepciones de baja corrupción se corresponden con un nivel efectivamente bajo del mismo problema. De todos modos, la intuición general es que, con posibles excepciones, en promedio al menos, las percepciones estarían correlacionadas con el nivel objetivo de corrupción. Al menos, esta es la postura que toman los autores al realizar este ejercicio.

Este paper utiliza datos de víctimas fatales de terremotos de grado 6 o mayores según la escala de Richter, ocurridos ellos entre 1975 y 2003 en 42 países, totalizando unos 344 terremotos. Utilizar víctimas de terremotos garantiza que el evento que causa la fatalidad es realmente exógeno. Obviamente, las consecuencias del mismo no son exógenas. Y justamente es en este sentido que el ejercicio propuesto en este artículo intenta relacionar parte de esta endogeneidad con el indicador de corrupción descrito previamente.

Dado que el nivel de corrupción seguramente es endógeno a las instituciones establecidas en cada país, el ejercicio econométrico se realiza utilizando un método de mínimos cuadrados en dos etapas, instrumentando el indicador de corrupción a través de la estimación realizada en una primer regresión que intenta explicar el indicador de corrupción a través de la consideración de variables como “democracia”, “conflictividad”, etc.

El resultado principal que obtienen es el siguiente: cuando se toma a un país con un índice de corrupción que es un desvío standard más bajo que la media, entonces el nivel de fatalidad luego de un terremoto es 50% mayor que el promedio de víctimas en toda la muestra. Es realmente un número muy importante, como se podrá apreciar. El principal mecanismo que los autores proponen para explicar semejante magnitud es el hecho de que la corrupción reduce el standard de calidad de las construcciones que hacen más propensas a éstas a destruirse luego de un terremoto, provocando mayor cantidad de muertos. Este mecanismo, en rigor, es solamente mostrado a través de un simple modelo teórico para motivar el ejercicio empírico, principal contribución de este paper.

Este tipo de ejercicios podría animar a más de un lector de este blog (sobre todo, aquellos que tienen mayor afición por trabajos empíricos y econométricos) a embarcarse en la posible investigación de cómo es posible que “la corrupción mate”, no en un sentido absoluto pero sí relativo: a mayor corrupción, mayor cantidad de víctimas fatales, ya no aplicados a terremotos sino a accidentes, por ejemplo. Por supuesto, este tipo de extensiones puede no ser tan sencillo de implementar técnicamente, pero probablemente sean necesarios para poder realmente mostrar hasta qué punto la corrupción mata en nuestro país.

 

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2 respuestas a ¿La corrupción mata? Un comentario sobre corrupción y víctimas de terremotos.

  1. Enrique,
    Me viene a la cabeza la comparación de los últimos terremotos en Haití y Chile. Obviamente el nivel de desarrollo del país, medido por el ingreso per cápita, debe ser un control en las regresiones del paper de Escaleras et al (2007). Ojalá haya interesados en hacer el ejercicio que proponés. Ciertamente es una pregunta relevante para nuestro país y otros de la región. Saludos,

    martín

  2. No creo que en los términos que plantea Enrique, pero creo que el Mercatus Center ha hecho trabajos sobre Katrina y Haiti.

    Principalmente analizando que tan eficientes fueron los esfuerzos de ayuda post-crisis.

    Slds,
    NC

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