Divulgar: Ojo con el fraude K!

23/05/2013
Recibí este mail que reproduzco porque a este gobierno lo creo capaz de TODO. Lo voy a volver a postear en el futuro para recordar sobre el pucho:
Si querés un pais sin robos, ni coimas, ni favoritismos, ni peleas entre hermanos o descalificaciones a los que no piensan como vos, o el silencio ofensivo hacia la ciudadanía sobre los actos de gobierno, lee lo siguiente:LOS K SE ESTAN PREPARANDO PARA EL GRAN FRAUDE ELECTORAL!* no dejen de votar los MAYORES de 70 años, ni los argentinos que están en el extranjero!
* la UNION hace la fuerza!
* comentarlo con los hijos que voten!

NO AL FRAUDE ELECTORAL!!!!CONSIGNA:  el día de las elecciones HAY QUE LLEVAR LA BOLETA!

ROSENDO FRAGA sostiene que no va a haber esta vez robo de boletas, sino SUSTITUCIÓN de boletas:

Ya se están imprimiendo, en la imprenta oficial, millones de boletas de la OPOSICIÓN con algunos nombre falsos. Con estas boletas TRUCHAS sustituirán a las verdaderas en los cuartos oscuros de todo el país.
Luego, los fiscales de la muchachada K, (previamente advertidos acerca de dónde estarán los “errores”), impugnarán tu voto opositor, hecho con boleta “no aprobada” por la Junta Electoral, ( obtenida en el cuarto oscuro).
Así que tengamos esto en cuenta: si votamos con las boletas que ellos pongan en el cuarto oscuro, (impresas a propósito con mínimos errores), nuestro voto será impugnado y rechazado.
Es decir: nuestro voto NO TENDRÁ VALOR!

Ya sabemos como son de tramposos!! Buscarán todas las trampas posibles!!!

Por eso, consigamos nuestra boleta previamente, ( del partido que más nos guste o represente), y llevémosla con nosotros  en el bolsillo..
UNA BOLETA CORRECTA EN EL BOLSILLO ES

 VOTO SEGURO!!

No dejemos que nos sigan engañando y robando! Unidos seremos más inteligentes que ellos…VOTEMOS SEGURO!!!!!!

POR FAVOR DIVÚLGALO A TODOS TUS CONOCIDOS:  NO AL FRAUDE ELECTORAL!!!!!!


El fantasma en la máquina norteamericana

17/05/2013

En los últimos años he leído varias notas sobre la industria de manufacturas en los Estados Unidos. Este país, como tantos otros incluyendo la Argentina, ha visto una disminución secular en la participación de la industria en el producto y el empleo. Esto obedece a un cambio relativo en las preferencias de consumo en los países industrializados en favor de servicios, y a la radicación de nuevas plantas manufactureras en países emergentes para reducir costos.

Quizás como consecuencia de la Gran Recesión originada en el sector financiero norteamericano (productor de servicios y no de bienes), varios economistas y políticos de ese país han puesto como tema de debate la “necesidad” de recuperar industrias manufactureras. Es posible que el lector haya escuchado, por ejemplo, que Apple estaría considerando regresar al país la producción de alguno de sus productos electrónicos.

Hasta ahora no he visto un análisis serio sobre la conveniencia o no de llevar a cabo políticas que den incentivos a estos procesos de nacionalización de la producción de manufacturas. Hasta que leí esta entrevista a Ricardo Hausmann publicada en el MIT Technology Review: 

What’s the best manufacturing strategy for the U.S. in that situation?

It’s certainly not playing defense and trying to save jobs. The U.S. has very, very high wages compared to other countries. Yet it also has a comparative advantage, which is deep knowledge, high R&D intensity, and the best science and technology base in the world.

The step that makes the most sense for the U.S. is to become the producer of the machinery that will power the next global manufacturing revolution. That is where the most complex and sophisticated products are, and that is the work that can pay higher wages.

What kind of revolution are you talking about?

My guess is that developments around information technology, 3-D printing, and networks will allow for a redesign of manufacturing. The world will be massively investing in it. The U.S. is well positioned to be the source of those machines. It can only be rivaled by Germany and Japan…

So what are the opportunities for the U.S. in product space?

The U.S. has the problem that it’s competing with countries that pay much lower wages. American monkeys are under stress from other countries’ monkeys in regards to less complex, easier-to-make products. So the U.S. should look to the taller trees. The tallest trees in product space are pharmaceuticals, chemicals, and machinery. It’s very hard to get into those. Very few countries are in that game.

That is why I say the really long-term play is for the U.S. to be the source of the machinery that will power the coming global manufacturing revolution. The U.S. can grow by using capabilities that few others have.

Básicamente Hausmann dice que, aprovechando la revolución que posiblemente implique la impresión en 3-D (la creación de cadenas de producción cortas de alta calidad), los Estados Unidos tiene la posibilidad de posicionarse como proveedor de las máquinas que harán las manufacturas del futuro. Lo que llama árboles altos en el espacio de productos. Ahora bien, ¿por qué hoy en día los Estados Unidos no son un gigante (considerando su tamaño) en la provisión de las máquinas que hacen las manufacturas del presente? Porque de la respuesta a esta pregunta saldrá la factibilidad o no de la estrategia delineada por Hausmann. 

En mi opinión el ánalisis de Hausmann no tiene en cuenta una restricción legal que hoy hace que los reyes de los árboles altos sean Alemania y Japón. Esta restricción está dada por las fuertes sanciones que se aplican en Estados Unidos a empresas que pagan coimas en el extranjero, y que no tienen una contraparte en la Unión Europea (Alemania) y en Japón. Esto le ha permitido a los últimos países obtener una ventaja competitiva en la obtención de contratos para proveer maquinaria a países emergentes (pensemos en las turbinas de Siemens, empresa alemana, que se usan en Yaciretá, o los reactores de Atucha con tecnología de la misma empresa), donde hay una participación importante del Estado en la industria. 

No conozco lo suficiente del tema como para saber si la provisión de las máquinas que harán las manufacturas del futuro tendrán el mismo sesgo que la maquinaria del presente, a ser empleada en industria pesada con alta participación estatal en países emergentes con instituciones débiles. O si por el contrario, los nuevos procesos productivos se concentrarán en mejorar la eficiencia de la industria liviana, que no tiene tanta participación estatal en el tercer mundo. Pero me parece que el análisis técnico de Hausmann es incompleto, y no apostaría a una reindustrialización de los Estados Unidos hasta no tener más información sobre las nuevas tecnologías que menciona en la entrevista. 

Las dos caras de Thatcher

13/04/2013

maggie


El papa Francisco y la hipocresía de Cristina

21/03/2013

El clima asfixiante que se vive en Argentina no invita a escribir sobre la actualidad económica, al menos no me invita a mí. Qué decir, por ejemplo, de la enésima corrección al control de cambios que, como bien dice Néstor Scibona, seguro no será la última. O de los controles de precios que Moreno imagina prolongar al infinito (o al menos hasta las elecciones de octubre) obligándonos a usar la Morenocard para las compras en los supermecados.

Con la oposición inexistente, este grupo de mediocres que nos gobiernan no tienen quien les ponga un límite en el dibujo delirante de su “relato”. Hay quienes piensan que la designación de Jorge Bergoglio como papa marcará un antes y un después pues a partir de ahora habrá quien interpele al gobierno y le ponga los puntos sobre las íes cuando haga afirmaciones sobre reducción de pobreza o ausencia de corrupción. En parte comparto esta visión, pero solo se manifestará en lo que podríamos llamar “espectro de baja frecuencia”, ya que el papa no va a estar hablando todos los días sobre la Argentina. Sigue siendo importante porque, por ejemplo, pone un freno más a la posible reelección de Cristina (en el nivel de poder que tiene la actual Constitución). 

Hablando de Cristina, es interesante analizar el giro de 180 grados que el gobierno dió cuando se percató que una mayoría de los argentinos (mucho más que el 54%) estaban contentos con el papa argentino. Increíble error en un gobierno nacionalista no darse cuenta que, con lo veleta que somos, de un día para el otro íbamos a ponernos la camiseta amarilla y blanca. Acá va la sucesión de tapas de Pravda 12 desde la elección de Francisco, en paréntesis primero la cantidad de palabras descriptivas o expresiones con connotación negativa y luego las positivas.

Jueves 14/3 (2-1):

14-3

Viernes 15/3 (3-1):

15-3

Sábado 16/3 (2-0): 

16-3

Domingo 17/3 (2-0): 

17-3

Lunes 18/3 (0-1):

18-3

Martes 19/3 (0-2):

19-3

Miércoles 20/3 (0-1): 

20-3

Notable giro copernicano. Y la mayor cantidad de expresiones positivas cuando Cristina comparte la foto. ¿Casualidad?

EXPOST: Hoy hasta Carlotto se sumó a la masa K y dijo que ”Las abuelas no vamos a hablar más del tema”


¿La corrupción mata? Un comentario sobre corrupción y víctimas de terremotos.

04/03/2013

Por Enrique Kawamura

Durante el pasado 22 de febrero hemos tenido el dolor de recordar la tragedia que ocurrió en la Terminal de Once del ex Ferrocarril Sarmiento. Varios periodistas repitieron expresiones como las que aparecen en el título de este post: “la corrupción mata”. De hecho, introduciendo esta expresión entrecomillada en Google aparecen unas 120.000 entradas, todas haciendo referencia al mismo tema.

Ahora bien, ¿qué es lo que la academia ha podido producir para, en parte, corroborar algo de esta frase? El comentario de este post no se basa en un artículo sobre corrupción y accidentes ferroviarios pero sí en otro sobre corrupción gubernamental y efectos de los terremotos. Se trata del paper de Escaleras, Anbarci y Register (2007), que estudia la relación entre el número de víctimas fatales y el indicador de “corrupción” del International Country Risk Guide, que es una calificación que recibe cada país basado en encuestas.

Esto significa que el indicador de corrupción, en rigor, mide la percepción del grado de corrupción reinante en cada país a lo largo de distintos años. Claramente se podrá discutir el nivel de exactitud de hasta qué punto esa percepción se fundamenta en hechos objetivos de corrupción, o incluso, hasta qué punto percepciones de baja corrupción se corresponden con un nivel efectivamente bajo del mismo problema. De todos modos, la intuición general es que, con posibles excepciones, en promedio al menos, las percepciones estarían correlacionadas con el nivel objetivo de corrupción. Al menos, esta es la postura que toman los autores al realizar este ejercicio.

Este paper utiliza datos de víctimas fatales de terremotos de grado 6 o mayores según la escala de Richter, ocurridos ellos entre 1975 y 2003 en 42 países, totalizando unos 344 terremotos. Utilizar víctimas de terremotos garantiza que el evento que causa la fatalidad es realmente exógeno. Obviamente, las consecuencias del mismo no son exógenas. Y justamente es en este sentido que el ejercicio propuesto en este artículo intenta relacionar parte de esta endogeneidad con el indicador de corrupción descrito previamente.

Dado que el nivel de corrupción seguramente es endógeno a las instituciones establecidas en cada país, el ejercicio econométrico se realiza utilizando un método de mínimos cuadrados en dos etapas, instrumentando el indicador de corrupción a través de la estimación realizada en una primer regresión que intenta explicar el indicador de corrupción a través de la consideración de variables como “democracia”, “conflictividad”, etc.

El resultado principal que obtienen es el siguiente: cuando se toma a un país con un índice de corrupción que es un desvío standard más bajo que la media, entonces el nivel de fatalidad luego de un terremoto es 50% mayor que el promedio de víctimas en toda la muestra. Es realmente un número muy importante, como se podrá apreciar. El principal mecanismo que los autores proponen para explicar semejante magnitud es el hecho de que la corrupción reduce el standard de calidad de las construcciones que hacen más propensas a éstas a destruirse luego de un terremoto, provocando mayor cantidad de muertos. Este mecanismo, en rigor, es solamente mostrado a través de un simple modelo teórico para motivar el ejercicio empírico, principal contribución de este paper.

Este tipo de ejercicios podría animar a más de un lector de este blog (sobre todo, aquellos que tienen mayor afición por trabajos empíricos y econométricos) a embarcarse en la posible investigación de cómo es posible que “la corrupción mate”, no en un sentido absoluto pero sí relativo: a mayor corrupción, mayor cantidad de víctimas fatales, ya no aplicados a terremotos sino a accidentes, por ejemplo. Por supuesto, este tipo de extensiones puede no ser tan sencillo de implementar técnicamente, pero probablemente sean necesarios para poder realmente mostrar hasta qué punto la corrupción mata en nuestro país.

 


El país niño de Darín y su torpe presidenta

07/01/2013

En un país maravilloso, llamado Argentina, un actor desnuda trazos de la realidad en una entrevista y la presidenta se siente ofendida porque le reclama una explicación por el “crecimiento patrimonial de los Kirchner” (aclaración: los Kirchner son los Jefes/Capos del país maravilloso, por suerte con fecha de vencimiento, por desgracia con vencimiento real antes del constitucional, cosa que se huele, a podrido). Y la presidenta responde con una diatriba que linkeo para que el lector desprevenido no crea que le estoy vendiendo un buzón marca Macondo. 

Mi experiencia (al haber estado del otro lado del mostrador un par de veces) me ayuda a entender la semiótica del discurso político argento. En general cuando uno escucha este tipo de respuestas, desmesuradas y vacías a la vez, es porque la crítica original dio en el blanco. Si el actor en cuestión, Ricardo Darín, hubiera mandado fruta, Cristina se hubiera quedado callada y a lo sumo habría mandado a uno de sus voceros a responder. Pero, como dice Martín Caparrós en una apostilla a una nota reciente en su blog, el relato colapsa: 

Postdata: hablando de respuestas, una más. Cuando un actor –no un partido político, no una central sindical, no millones de ciudadanos, no periodistas, no legisladores; un excelente actor– pregunta por el origen de su riqueza, la doctora Fernández le contesta extensa. Pero, con cientos de palabras, no responde; solo le dice que la Justicia ya la investigó y que con eso alcanza. Es la misma doctora –debe ser la misma, creemos que es la misma– que se ha pasado las últimas semanas criticando tan ácida a la misma Justicia –debe ser la misma, creemos que es la misma– por su corrupción y su parcialidad, y que dijo hace unos días que “tenemos derecho a que los jueces nos defiendan”, y que “algunos sectores de la Justicia deben entender que los ciudadanos estamos reclamando protección”.

Un Relato impecable.

Acá reproduzco la entrevista original que le hicieron a Darín y que fue publicada en la Revista Brando:

Ricardo Darín: “Somos un país niño”

A los 55 años y alejado de cualquier bandera política, el gran actor argentino repasa este momento social convulsionado y lanza algunas pistas de las que para él son las falencias del Ser Nacional. Amor escepticismo y prudencia en la era del fanatismo ideológico. 

  • A los 55 años y alejado de cualquier bandera política, el gran actor argentino repasa este momento social convulsionado y lanza algunas pistas de las que para él son las falencias del Ser Nacional. Amor escepticismo y prudencia en la era del fanatismo ideológico.

Por Pablo Perantuono
Fotos: Vera Rosemberg y Mariana Eliano
Producción: Pía Rey

Eran agitados esos días de diciembre del encuentro con Ricardo Darín. El 7D, como una suerte de Y2K -¿se acuerdan del colapso del mundo por el cambio de milenio?-, estaba a la vuelta de la esquina. Nadie sabía demasiado qué consecuencias traería para el hombre común ese día, esa ley, ese cambio, pero la presencia omnímoda de esa fecha les daba a aquellas horas frenéticas un hálito de inminencia inquietante. En ese panorama, posterior al cacerolazo del 28N, Darín se paraba como quien quiere observar y opinar sobre dos ejércitos gritones que van a estrellarse de frente. 

Y no era muy optimista. 

Darín: Están pasando cosas rarísimas. No se nos permite pensar fuera de lo establecido. Te dicen lo que tenés que pensar y en qué dirección, y si no estás de acuerdo, sos un hijo de puta.  

Brando: El que disiente es enemigo.  

Darín: ¡Están todos locos! La locura y el enojo no dejan ver con claridad. El comienzo del camino al fanatismo es este. Creer que todo lo que no se alinea o no está en armonía con su pensamiento se construye casi como el enemigo. No para vencerlo, para eliminarlo. Y eso me asusta.  

A mediados de 2012, Darín fue como invitado al programa televisivo TVR. El espacio, alineado con el Gobierno y cuya temática es la televisión misma, presentó un informe en el que el periodista Jorge Lanata era demonizado, caricaturizado y demás. Sereno y poco complaciente, cuando a Darín le tocó intervenir, dejó bien en claro que lo que había en el aire era una suerte de batalla entre dos grupos de poder (Gobierno y Clarín) y que parecía que todos querían empujarnos a que nos alineáramos con algún sector. ”En cuanto a Lanata, bueno. Yo creo que él debe estar muy dolido, debe estar enojado”. 

Bastó esa frase, y esa equidistancia, para que Darín, el popular Darín, el gran actor, el presidente de jurados de festivales internacionales, el carismático, el benefactor, cayera en la consideración implacable y crítica de algunos comisarios de la verdad oficial. 

“La historia de nuestro país está dividida entre Boca y River”, dice Darín mientras hunde su cuchillo en una entraña a punto. En Buenos Aires se acaba de caer el cielo, y como suele ocurrir cuando las tormentas duran horas, Palermo se convierte por un rato en Venecia. “Eso está estrechamente en relación -sigue Darín, desatado- con el pensamiento de que siempre va a haber alguien que nos va a salvar. Somos un país niño: necesitamos un papá. Necesitamos a alguien que nos diga cómo se tienen que hacer las cosas. Cuando vino la democracia en el ’83, después de toda esa serie de frustraciones, la esperanza siempre fue con cierta prudencia. Parece que no aprendimos un sorete, porque es tan loco plantear, como planteaban algunas minorías, ciertas actitudes intempestivas y anacrónicas como del otro lado creer que porque te votó el 54%, te la mandé a guardar, bancátela, y te la tenés que fumar”.  

Brando: El que no te vota es enemigo.  

Darín: Eso termina en quilombo. En las culturas más civilizadas, cuando detectan a alguien que no te vota, lo primero que hacen es seducirlo. No eliminarlo ni desacreditarlo.  

Brando: Y, en el mejor de los casos, escucharlo.  

Darín: Nooo, para eso falta mucho. Nosotros no nos escuchamos entre nosotros. Yo no sé si van a escuchar lo que pasó el otro día (por el cacerolazo), pero fue una cosa muy grosa. Fue mucha gente, mucha.  

Sentado en un bodegón de la calle Humboldt -de esos pocos que sobreviven con mozos de 75 años, flan casero recargado y mantel de hule-, a punto de ponerse en la piel de un abogado (otro más) para una película que se estrenará a fin de año - Séptimo, de Patxi Amezcua- y con otro film recién estrenado en cartel - Tesis sobre un homicidio, un thriller psicológico en el que también interpreta a un hombre de ley obsesionado con un alumno-, Darín pertenece a una generación de la que no se siente muy orgulloso. Nacido en 1957, el actor no está conforme con el mundo que les deja a sus hijos. 

Darín: Los chicos se llevan la peor parte. Yo no les he dado un buen ejemplo a mis hijos. Mi generación no lo ha dado.  

Brando: ¿La anterior a la tuya sí lo dio?  

Darín: Nuestros padres fueron heroicos.  

Hijo de un actor que además de bohemio y austero también era poeta, Darín está desencantado. Su padre, con una larga trayectoria en radio y teatro, lo trataba de usted y siempre le repetía una frase que para él era inaprensible, tal vez inexplicable, pero que cuando murió, el enorme significado que tenía cayó con todo su peso sobre él: “No tenga nada, porque todo esto es mentira”. El día que falleció, Darín y sus hermanas fueron a retirar sus pertenencias de la pieza en la que vivía. Allí, atravesado por el dolor, en medio de un cuarto austero y con aroma a muerte, Darín se dio cuenta de que su padre había tenido para sí esa frase como máxima: “No tenía nada, pero no tenía nada en serio. Dos pares de zapatos, dos sacos, dos camisas. Había sido íntegro hasta las últimas consecuencias. Me quedé sentado en su cama mirando todo. Fue una lección tremenda”.  

 

A los 55 años y alejado de cualquier bandera política, el gran actor argentino repasa este momento social convulsionado y lanza algunas pistas de las que para él son las falencias del Ser Nacional. Amor escepticismo y prudencia en la era del fanatismo ideológico.

¿Qué brecha es la que se abre, qué abismo aparece adelante cuando un padre da un ejemplo de vida -y de muerte- como ese y el mundo no solo no le va en saga, sino que viaja a toda velocidad hacia las antípodas de esa heroicidad moral? En algún lugar, Darín cree que hay un agotamiento y un declive inapelables, y que si dentro de un tiempo nadie hace nada, no nos van a reconocer ni por la dentadura. Como si habitáramos un país que nunca pierde la oportunidad de perder una oportunidad. 

 

Darín: ¿Cómo puede ser que nosotros, que tenemos un país de la gran puta con gente fantástica, salvo algunos diseminados por ahí que son unos boludos o unos mierdas, cómo puede ser que estemos parados sobre este suelo cuando la gente que vino acá -los inmigrantes- pensó que estaba en el paraíso? ¿Cómo puede ser que nosotros no nos pongamos de acuerdo para administrar con corrección? ¿Qué es esto de que yo te gané y me agarro los huevos y me cuelgo del alambrado? Es ridículo. Eso es como desconocer que la bocha siempre está girando: va y viene.  

Brando: Como si el clima de rivalidad no pudiera dejarse de lado nunca.  

Darín: Claro, está planteado con un infantilismo terrorífico. Porque solo los niños pueden ser tan crueles. A mí me preocupa esto de que tenés que ser de uno o de otro. No tener derecho a tener una posición diferente. ¿Pero quién sos? ¿Qué te pasa?  

Brando: En ambos lados son iluminados.  

Darín: Hay que ser muy claros y muy lúcidos para no dejarse engañar. Estamos viviendo un momento bisagra. Creo que este gobierno tiene la oportunidad histórica de decir, porque creo que todavía la sigue teniendo: “Bueno, muchachos, tenemos este país, terminemos con los prejuicios heredados, saquémonos la careta y vamos para adelante”. Un plan. Ideas. Tiene la oportunidad histórica de hacer un gobierno de convocatoria. De decir: “Vení”.  

Brando: El tema es tolerar lo distinto, ¿no?  

Darín: Mirá, ¿sabés por qué hice doce años ART? Porque, contrariamente a lo que todo el mundo creía -que hablaba de la amistad-, yo siempre fui un convencido de que ART hablaba de algo que nunca va a desaparecer: la intolerancia. No admitir que el otro puede pensar distinto. Es una obra que tiene una vigencia que nunca va a perder.  

Brando: Habla de la condición humana.  

Darín: Como si hubiera gente que quiere una cosa distinta de la que quieren otros. Si todos queremos lo mismo: vivir en paz, trabajo, educación. Todos hablan de Cristina, pero yo no sé si el tema es Cristina. Yo creo que ella tiene un grupo de asesores que están todo el día laburando, o haciendo que, y son los que le llevan la comida predigerida; me parece que a esos hay que hablarles, pero no estoy seguro de que ellos quieran escuchar a nadie.  

Brando: Hay mucho fanatismo ahí también.  

Darín: Desde afuera se ve que estamos en el fondo del mar. Yo quiero que le vaya como los dioses. Yo quiero que timonee, que convoque, que baje la adrenalina, que llame a una reconciliación. ¿Cómo puede ser que entre la gente común haya amigos que no se dirigen la palabra? ¿Sabés hace cuánto que no pasaba eso?  

Brando: Eso también está ocurriendo en las familias.  

Darín: Claro, no se pueden juntar porque se agarran a trompadas.  

Brando: La soberbia del hombre.  

Darín: Diferencias siempre existen. Siempre. Pero lo que hay que preguntarse es cuáles son los otros objetivos. Hay que ponerse de acuerdo con eso, y ahí hay muchas divergencias, porque hay gente a la que le interesa todo un sorete y de verdad le chupa un huevo que haya pibes con los ojos hasta las rodillas a las cuatro de la mañana en las esquinas. Creen que desentendiéndose de eso y atendiendo su casa están protegiendo su quinta. No entendieron que el axioma funciona exactamente al revés. Pero hablás de eso, del amor, y te ponen unas caras. Como que dicen: “Bueno, lo perdimos”.  

Aun cuando no es muy afecto a promocionar esas iniciativas, Darín tiene una larga trayectoria de compromiso social y solidaridad. Desde hace ya varios años que estableció una amistad con Juan Carr, líder de Red Solidaria, con quien, al menos una vez al año, organiza festivales para recaudar fondos que sirvan para la ayuda humanitaria. Hilarantes pero no por eso menos efectivas, son ya históricas sus participaciones en el programa Tenis por la vida, en las que empuñaba una raqueta junto a Emilio Disi, José Luis Clerc o Martín Jaite. Hasta no hace mucho, enfrente de su casa, una pintada anunciaba: “Gracias, Ricardo Darín, por ayudar a los wichis”.Esa hospitalidad silenciosa es parte indisoluble en la vida de Darín. Todo el tiempo, a toda hora. Enterados de esa sensibilidad, pero sobre todo considerando los altísimos niveles de aceptación y de buena imagen que tiene el actor, no fueron pocos los políticos que se le han querido acercar. Él se sentó con algunos de ellos, pero la mayoría de las veces se levantó espantado. 

Brando: ¿Qué te dicen tus amigos o allegados cuando les hablás de recuperar el amor?  

Darín: Se me cagan de risa en la cara. ¡Obvio! Pero ojo, yo hablo del amor en el sentido más primitivo del término. No quiero odiar al tipo que piensa diferente, que se viste diferente, que hace todo diferente a lo que hago yo. Tengo que intentar entenderlo, porque estoy seguro de que tenemos algo en común, pero no nos lo permiten.  

Brando: Hay un desprecio que estuvo macerándose en la gente, pero también parece que hay algo perverso en la condición humana. El escritor español Juan José Millás dice algo interesante: “Al ser humano no le alcanza con ser feliz, para que su dicha sea completa tiene que ver la desgracia del otro”.  

Darín: Es lo mismo que el dicho ese: “Siéntate en la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo”. A mí me llama mucho la atención ese fanatismo. ¿Qué pasó con las mentes abiertas?  

Brando: En las redes sociales, eso se exacerba.  

Darín: Hay una estigmatización, con un nivel de violencia increíble. Las redes tienen una condición de anonimato que protege. Una vez, Pedro Almodóvar dijo en una marcha contra la guerra en España: “Tenemos que tener mucho cuidado con el odio. Nosotros no podemos inspirar ni fomentar el odio, porque el odio es la única cosa que nunca se olvida. El amor pasa, todo pasa, pero lo único que no pasa es el odio. Y nosotros, al enviar soldados a una guerra que no es nuestra, estamos fomentando un odio a nuestro país que no nos pertenece”. Esto es un poco lo mismo.  

Brando: El dolor es un sentimiento más profundo que la dicha que genera la felicidad.  

Darín: Yo soy esa clase de boludos que, por mi generación, me la pasé esperando que llegara el tan famoso año 2000, porque todos imaginábamos que ese año se iba a cumplir lo que decía Perón: “O unidos o dominados”. Yo esperaba en términos de especie humana, dándonos cuenta de todos los errores, que nos iba a ayudar a mirar para adentro, a reflexionar. Yo, con mi espíritu un poco renacentista y un poco hippie, esperaba que nos miráramos y dijéramos basta. No solo no pasó, sino que al haberse desordenado el tablero con la caída del Muro, que en un punto aquel contrabalance era saludable, el 2000 nos agarra más en bolas: no hubo una puta sana idea globalizadora en ninguna dirección. Los países más industrializados, que son los que más aportan a la contaminación, son los que deciden no formar parte de la discusión. ¿Me estás jodiendo? Es ridículo. Ya no es Argentina. La bajada de línea es que la salvación es individual.  

A los 55 años y alejado de cualquier bandera política, el gran actor argentino repasa este momento social convulsionado y lanza algunas pistas de las que para él son las falencias del Ser Nacional. Amor escepticismo y prudencia en la era del fanatismo ideológico.

Brando: Sos un iluso.  

Darín: Porque hablo del amor en términos institucionales. Yo, para querer a mi ciudad, tengo que sentir que la ciudad me quiere a mí. Para sentir que yo pertenezco a ella, tengo que estar en sintonía, y así con el país.  

Brando: ¿Es como predicar sobre Jesús en un cabaret?  

Darín: Y sí, pero aun a riesgo de ser considerado un pelotudo, creo en serio que si no bajamos la adrenalina con eso de que soy el más vivo, el que se las sabe todas, y no nos empezamos a escuchar, especialmente a los que piensan distinto, no funciona. Escuchar solo a los que piensan como nosotros es como hacerte la paja. Pero el ejemplo es siempre verticalista: vos tenés que tirar una onda desde arriba. No podés ofrecer confrontación. Un funcionario público que forma parte de un gobierno democrático no puede salir a cagarse en un ciudadano porque piensa distinto, tiene la obligación de coserse el culo con hilo de matambre, tratarlo como si fuera una señorita y dar un ejemplo de cómo se debe hablar en un medio de comunicación. Porque, entonces, para que yo aprenda, que soy una bestia, que a pesar de que existen tipos que opinan todo lo contrario, hay una manera de que la cosa funcione.  

Brando: ¿Qué cosas te irritan?  

Darín: Yo quisiera que alguien me explicara el tema del crecimiento patrimonial de los Kirchner. ¿Cómo no se les cae la cara de vergüenza? ¿Cómo puede ser?  

Brando: Es violento.  

Darín: Eso es violento. Y, además, les estamos pidiendo a los mismos de siempre, o sea, a los pobres, que sigan soportando.  

Brando: Por un lado, un crecimiento patrimonial obsceno y, por otro, viajamos como sardinas en los trenes.  

Darín: El otro día se dieron cuenta de que las llaves que había que cambiar en los rieles eran de 1931. Con cables que están enfundados en tela.  

Brando: Lo curioso es que señalar esto no significa desaprobar otras cosas positivas, pero la reacción, a veces, es tan virulenta que termina desalentando cualquier crítica hecha con buena leche.  

Darín: Claro, lo raro es que probados intelectuales, que en el pasado se dedicaron a investigar el crecimiento patrimonial de muchos funcionarios, hoy en día no estén para medir lo que pasa. Es sospechoso. Igual, me alejo del facilismo de que es por guita.  

Brando: Vos decís que son solamente grupos de poder los que se pelean.  

Darín: Esta es una guerra entre poderes. Yo creo que está bien que haya una ley de medios, yo creo que está bien que no haya un pulpo que se quede con todo. Lo que no comparto tanto es que esté todo direccionado a combatir un aspecto nada más y no se considere el resto del panorama. O que se esté beneficiando a otro sector para convertirlo en el sustituto del monopolio que vos querés combatir. Lo que no me gusta es la demonización, la caza de brujas.  

Brando: Pareciera que el microclima no permite mirar en perspectiva, sino todo lo contrario.  

Darín: ¿Sabés qué pasa? Vos te podés mandar una cagada, se aprende mucho de eso. Pero no te creas nunca el más vivo. Yo me pregunto si no hay nadie que vaya y le diga: “Oiga, no diga esto. Va a herir susceptibilidades, va a dañar a mucha gente. Es mejor decirlo de otra forma”. Cobran sueldos monumentales. Tienen secretarios. Son gente que se dedica a asesorar.  

Brando: Bueno, vos pedís amor, pero eso es precisamente lo que son incapaces de dar. El amor solo aparece esporádicamente en situaciones de solidaridad.  

Darín: Sí, y los primeros que salen a ayudar son los tipos que menos tienen. De ellos hay que aprender.  


Argentinos, ¿dónde estamos?

21/12/2012

Este podría ser un post sobre el fin del mundo y como la profecía maya pareciera haber sido pensada para la Argentina, que vivió entre ayer y hoy saqueos cual si estuviéramos en diciembre de 2001. O desde un ángulo de la economía del comportamiento podríamos analizar cómo el falso apocalipsis, magnificado por los medios (recordemos que hace poco decíamos que “el miedo vende“), sirvió como punto focal para relajar las normas sociales de respeto por la propiedad privada (ver este post de Martín Caparrós).

En cambio hoy voy a reflexionar sobre un número: el DNI de mi hijo recién nacido que es de 52.850.000 (redondeando). Al verlo en la partida de nacimiento me causó sorpresa la diferencia con el mío, que tengo 44 años, de 20.380.000. Así que intrigado me puse a ver los datos del censo 2010 para saber cuántos argentinos hay menores a 45 años (en realidad ver cuantos argentinos había hace dos años menores a 45 años, pero para los cálculos que hice es una buena aproximación).

El número total de la población menor a 45 años (incluyendo extranjeros) es de 28.300.000. Restando los extranjeros (que tengo que interpolar pues la información pública solamente reporta entre 0 y 14 años y luego entre 15 y 64) quedan unos 27.500.000. Ahora hay que factorizar la mortalidad para lo cual uso la mortalidad infantil de 12 por mil, más las tasas de mortalidad por edades para los Estados Unidos (reportadas para años entre 0-4, 5-14, 15-24, etc.) ya que no tengo datos para Argentina. Esto pues, si no hubiera habido muertes para la población entre 0 y 44 años, el censo reflejaría un número mayor de habitantes.

Así tenemos 27.900.000 como proxy de argentinos nacidos (vivos y muertos) en los últimos 44 años que en 2010 vivían en Argentina. Si tomo la diferencia entre el DNI de mi hijo y el mío da unos 32.500.000 argentinos nacidos en los últimos 44 años. Con lo cual llegamos a la conclusión que viven en el extranjero unos 4.600.000 argentinos que nacieron a partir de 1968. En principio parece un número alto, muy alto, para un país con tradición de atraer gente, no expulsarla. 

Claro que teniendo en cuenta que el año que viene planeo emigrar con mi familia a Dinamarca, y que la idea de este post surgió hoy al comentar este hecho curioso con un amigo que vive en Italia con su novia (también argentina), ya no me resulta tan extraña la dimensión de la diáspora argenta. Y podríamos pensar que es un proceso por olas asociadas a los shocks que sufrimos: dictadura, hiperinflación, depresión de 2001, y la reciente “nacpop”. Quisiera terminar la nota con un mensaje positivo, pero prendo la televisión y no da. 


¿Quién miente?

06/12/2012

Mañana es el 7D, que para el gobierno sería al grupo Clarín lo que el 21 de diciembre del 2012 era para los mayas. El final de una era que es presentado como el fin del mundo. Ahora bien, como espectadores de esta pelea nos podríamos preguntar, como dice una publicidad de Clarín, ¿quién miente? ¿El gobierno o el multimedia?

Desde hace más de doscientos años que la prensa es vista como el “cuarto poder” (aclaración para lectores argentinos despistados por tantos años de kirchnerismo: en una República debe haber tres poderes, Ejecutivo, Legislativo, y Judicial, que se marcan límites entre ellos para evitar caer en una tiranía). Esto se debe a la influencia que tienen los medios sobre los ciudadanos, ya que al informarlos sobre el ejercicio práctico del poder, ayuda a limitar a este (en sus tres ramas, no solo al Ejecutivo). Por este motivo los gobiernos intentan censurar a la prensa, observándose en general dos tipos de equilibrios: uno “bueno” con prensa libre y gobierno republicano, y otro “malo” con medios controlados (tipo Pravda) y gobiernos autoritarios. Hay matices intermedios pero en general se está en uno de los dos polos.

Los medios además de informar y reflejar la opinión pública también crean, o moldean, a esta última. Esto puede suceder de dos formas (aparte de por accidente). Primero, puede suceder que un medio busque maximizar la demanda de sus productos para lo cual se sesga en la información hacia donde tenga una mejor respuesta en sentido comercial. Por ejemplo, como “el miedo vende” magnificar los efectos devastadores del pánico financiero tras la caída de Lehman Brothers en 2008, o el posterior auge de noticias sobre el “final del capitalismo” luego de dicha crisis.

Segundo, puede suceder que un medio maximice beneficios no por el camino tradicional de aumentar las ventas, sino consiguiendo fondos públicos a cambio de sesgar la información en la dirección que determine el (o convenga al) gobierno de turno. Los fondos obtenidos en este caso pueden ser a través de publicidad oficial, o por el otorgamiento para explotar nuevas licencias, o directamente mediante coimas. Y cuánto extraen los medios del gobierno a cambio de sesgar la información depende de la fortaleza del gobierno. En estas circunstancias el precio no lo determina el mercado.

¿Miente Clarín? Si, Clarín miente pues durante muchos años practicó este segundo tipo de negocio en el cual intercambió reportes sesgados al poder a cambio de dádivas. Eso es mentir. Y como nos señala el blog de Jorge Asís en una nota reciente, Clarín fue un aliado táctico del gobierno hasta el conflicto con el campo (cuando comenzó a ser oneroso, en términos de reputación comercial, defender la 125):

Pero El Furia asumió la lucidez del pragmatismo. A los efectos de sostener la fragilidad inicial de su gobierno. Fue a través de la fortaleza de un trípode.
Conformado -el trípode, hoy desaparecido- por los tres hombres, en su evaluación, más poderosos de la Argentina.

1.- Él mismo, o sea El Furia, el poder del Estado.
2.- Héctor Magnetto, El Beto, Clarín, el poder de la Comunicación.
3.- Hugo Moyano, el poder del Trabajo.

A los recursos del Estado (manejados arbitrariamente por Kirchner) se le sumaba la complacencia de la Comunicación(con Magnetto en la bolsa).
Para completarla se les sumaba la certidumbre del Trabajo (a cargo de Moyano). Con el atributo de impedir, sobre todo, la paralización. Y de asegurarse el control de la calle.

El poder de Clarín explica el porqué varios políticos de la oposición toman una postura de dejar que la pelea entre el kirchnerismo y Clarín se libre en forma salvaje para que los dos pierdan. Se imaginan como un eventual gobierno débil y no quieren ser rehenes del multimedia (en particular, los radicales no se imaginan esto, lo saben). Creen que la destrucción de la libertad de  prensa en Argentina los beneficiará. Ilusos, e idiotas.

Ahora un lector desprevenido se preguntará ¿”destrucción de la libertad de prensa”? ¿acaso no acabo de criticar a Clarín? Si, pero por más imperfecta que sea la prensa, su libertad es un bien valioso para la sociedad. Como decía Alexis de Tocqueville en su ensayo “La democracia en América”, ante la imposibilidad de regular la libertad de prensa, si uno tiene que optar entre tenerla o no, es mejor tener libertad de prensa (una reseña de los argumentos de Tocqueville en esta nota).

¿Miente el gobierno? Por supuesto. El “relato” es una serie de mentiras hiladas con algunas pocas verdades, mayormente compuestas estas últimas por las pocas buenas políticas que se implementaron mientras Néstor Kirchner estaba vivo (política de derechos humanos, AUH, entre otras). Basta ver los números de inflación del Indec para darse cuenta que el gobierno miente. Y no creo necesario extender este post enumerando estas mentiras. Para ello los refiero a un post de Luciano Cohan en la previa al 8N. 

Dado que la Cámara acaba de prorrogar la medida cautelar que beneficia a Clarín “hasta que haya sentencia definitiva” no se bien qué va a suceder mañana. Seguramente nada que haga de Argentina, como mentía Kirchner en la campaña de 2003, “un país serio”.

EXPOST: Buena nota hoy en el blog de Jorge Asís sobre la ridiculización del gobierno que hoy quedó desnudo. Sobre el final estas línea: 

Al llegar a un cierto nivel, mal que mal, los jueces disponen de algún prestigio merecido. Supieron conquistar el derecho de tener su pequeño Harvard.
Significa que a cualquiera de ellos le pueden preguntar, en alguna universidad de marca: “¿Usted votó tal cosa?”.
En definitiva, ningún juez de excelencia puede arriesgarse a quedar como preservativo descartable. De ningún gobierno.

No estoy de acuerdo con la última afirmación. Me parece que Norberto Oyarbide tiene perfil de profiláctico.


Una explicación adicional para la alta inflación: rigideces fiscales y polarización política.

05/12/2012

Por Enrique Kawamura

Hace poco tuve la oportunidad de dirigir una tesis de maestría de Santiago Pérez Vincent, titulado “Polarización Política, Rigideces Presupuestarias e Inflación”, el cual también fue presentado en la reunión anual de la Asociación Argentina de Economía Política de este año 2012 en Trelew. Si bien su aplicabilidad al caso argentino no está del todo clara por algunos supuestos que el modelo teórico asume, al menos en el mensaje este trabajo parece poner una luz de alerta para tener en cuenta un canal político específico que hace más probable una tendencia a mantener “alta” la tasa de inflación, más allá de que pueden existir otras explicaciones fiscalistas tan plausibles como éstas.

El trabajo construye un modelo en el que existen dos partidos políticos que se alternan en el poder (éste es un supuesto del modelo, no un resultado) y dos bienes (o tipos de bienes). Cada partido posee un sesgo a favor de uno de los dos bienes, y un primer supuesto crucial es que cada partido posee un sesgo a favor de un bien distinto al del otro partido. El grado de intensidad de ese sesgo es lo que el modelo interpreta como “polarización política”, la cual también podría interpretarse como un grado de “polarización ideológica”, aunque claramente ésta no es la única interpretación posible de este supuesto.

El otro supuesto importante (repito, es un supuesto, no un resultado a explicar) es la existencia de rigideces nominales en el gasto público. Esto significa que el partido que asume en segunda instancia toma como dado el monto nominal del gasto realizado en cada bien por parte de su antecesor. Este supuesto, que parece un tanto artificial frente a muchos otros que pueden plantearse, es tomado de la evidencia empírica que se observa en varios países latinoamericanos (entre ellos, Argentina) documentado en Cetrángolo, Jiménez y Ruiz del Castillo (2010).

Con estos supuestos, el primer resultado que obtiene el trabajo (cuya versión más simple del modelo supone sólo dos períodos) es que sólo existen dos tipos de equilibrio, dependiendo del grado de polarización política. Cuando ésta es suficientemente baja, la mera alternancia de los dos partidos no genera ineficiencias en la composición del gasto público, generando a su vez una “baja” tasa de inflación. Cuando la polarización es suficientemente alta, entonces la inflación alta se torna una herramienta clave para licuar la el gasto público de su antecesor, para vencer las rigideces nominales, pero de modo tal de introducir ineficiencias en la composición de gasto público, inducidas en buena parte por la misma inflación alta. En una versión dinámica del modelo, también la volatilidad de la tasa se ve positivamente afectada por la polarización.

En este sentido estos resultados parecen concordar con la evidencia internacional acerca de la relación entre medidas de polarización política e inflación en papers tales como Ozler y Roubini (1996) y Aisen y Veiga (2008). En este sentido, esta teoría no parece ser incoherente con la interpretación de que shocks inflacionarios suelen ser herramientas de licuación de gasto público. Lo importante de este tipo de teorías (incluyo también la referencia clásica de Cukierman, Edwards y Tabellini, 1992) es comprender que apelar a estos shocks inflacionarios podrían obedecer a esta mayor polarización (o diferenciación) en las preferencias de los distintos partidos. Por otra parte, es importante aclarar que no es objetivo de ninguno de estos trabajos teóricos plantear como posible “medida de política” el reducir tal polarización, ya que la misma, además de ser tomada siempre como un supuesto exógeno, forma parte inherente a preferencias cuya endogeneidad dista mucho de poder ser estudiada. Sin embargo, al menos para quienes nos interesa el estudio del fenómeno de la alta inflación, su volatilidad y persistencia, este tipo de teorías nos permite incluir este tipo de variables puramente políticas a las tradicionales en la literatura de economía monetaria y de inflación estructural.


Economía e instituciones políticas. Un sobrevuelo a una literatura esencial para entender la economía argentina.

05/11/2012

Por Enrique Kawamura

En este post homenaje por el aniversario del blog, quisiera reflexionar sobre el modo de analizar la evolución de variables macroeconómicas, o también aquellas de importancia estratégica para la economía, como lo puede ser el sector energético y recursos no renovables (e.g., petróleo). La visión más “tradicional”, aquella que se acuñó a partir de los aportes de gente como Lucas, Prescott y otros en macroeconomía (ciertamente con una visión desde EEUU) y, en el campo de los recursos no renovables, de autores como Lund (proveniente de Escandinavia) tendían a poner el énfasis en cuestiones como la eficiencia de la asignación de (equilibrio de) mercado, o, en su defecto, cuán ineficiente sería la asignación lograda en un mercado que enfrenta imperfecciones exógenas y cuánto podría ser ese costo de eficiencia. En el campo de los recursos no renovables, la discusión más tradicional era cuán distorsiva era una política tributaria respecto de las decisiones de extracción del recurso.

En el contexto de Latinoamérica, esta manera de construir modelos para su verificación empírica necesitaba una modificación sustancial dada no sólo la inestabilidad de las principales variables económicas de interés (producción y precios, sobre todo) sino especialmente las variables de política, las cuales difícilmente serían meras correcciones de ineficiencias de mercados, sino que reflejaban (y siguen reflejando) procesos decisorios (como le gusta decir a Juan Carlos de Pablo) de los hacedores de política mucho más complejos, pero con alto impacto en las variables de interés. En este sentido, la literatura denominada “Nueva Economía Institucional” (como parte de lo que se conoce como “economía política”) vino a contribuir con modos de construcción de modelos y trabajos empíricos que no solamente “enriquecen” los esquemas modelísticos tradicionales con modelaciones acerca de las causas de las decisiones de política. En verdad, no es del todo correcto hablar de una “literatura” de nueva economía instituciojnal. Más preciso es hablar de un “campo de conocimiento” que engloba varias literaturas (o sub-literaturas, dependiendo de qué statis se le dé) debido a la variedad de modelos, trabajos econométricos y otros trabajos.

No sería razonable intentar resumir en una entrada el alcance de este campo. Me interesa solamente destacar aquella literatura más cercanas a temas macroeconómicos y también un comentario acerca de estos temas en discusiones sobre recursos no renovables. Existe, en efecto, una literatura a esta altura bastante extendida de discusiones de “economía política” en temas de política fiscal y, en menor medida, monetaria. Comenzando por las propias contribuciones de nuestro querido Martín en trabajos que utiliza esquemas de votación probabilística a temas de política fiscal y de seguridad social,  construyendo así un concepto de “equilibrio político-económico” (el cual me recuerda también el concepto de “equilibrio social” concebido años atrás por Olivera), también encontramos varios otros papers que enfatizan distintos aspectos de esta relación.

En la reunión de la Latin American and Caribbean Economic Association y la Latin American Chapter de la Econometric Society (LACEA-LAMES), que se realizó en Lima entre el 1 y el 3 de noviembre últimos, podemos encontrar dos ejemplos recientes de esta literatura. Un primer paper es el de Levon Barseghyan y Marco Battaglini (2012), de Princeton, denominado “Growth and Fiscal Policy: A Positive Theory”. En este trabajo Barseghyan y Battaglini construye un modelo de equilibrio general dinámico con regiones y con una legislatura que debe votar la provisión de bienes públicos de cada región, junto con el monto de inversión pública en infraestructura que afecta la productividad total de los factores. El modelo introduce un tipo de votación en la legislatura tal que una propuesta de combinación de “gasto público” se aprueba si obtiene un cierto monto mínimo de votos. Este tipo de votación induce a un tipo de “coalición” entre legisladores, lo cual constituye, en el modelo, una distorsión. Esta distorsión consiste en una tasa de crecimiento de largo plazo por debajo del valor que se obtiene en la solución Pareto-eficiente. Sin embargo, en una versión calibrada de este modelo, el mismo predice tasas de crecimiento de largo plazo consistentes con la de EEUU de la Posguerra. Un segundo paper de la misma sesión es de Lawrence Ales, Pricila Maziero y Pierre Yared (2012).  Este modelo explicita directamente un hacedor de política no benevolente, rentístico, que enfrenta la amenaza de ser removido via elecciones, pero que posee una ventaja informativa. En oposición a otros modelos del mismo estilo pero sin información asimétrica, este modelo predice una probabilidad positiva de que el hacedor de política pueda ser removido en algún nodo, aunque tal remoción implica una distorsión en la producción, distorsión que permanece en el largo plazo. Este tipo de teorías puede permitirnos entender hasta qué punto la presencia de “ineficiencias” no se debe únicamente a “fricciones exógenas” en los mercados en modelos de equilibrio general, sino que su potencial causa puede ser mucho más profunda, a encontrarse en el tipo de instituciones que inducen una determinada manera de generar política fiscal.

El último punto se refiere más bien a un tema más específico, pero que me involucra algo más de cerca. Como he puesto en una entrada anterior, estuve trabajando en un artículo sobre petróleo, gas y minería en Argentina, cuya versión actual tuve oportunidad de presentar en una de las sesiones de la LACEA-LAMES. En la misma semn presentaron otros dos trabajos del mismo proyecto financiado por el BID, uno sobre minería en Perú, el otro sobre minería en Chile. Los otros dos trabajos de algún modo obedecen a la visión más tradicional, acerca del impacto de una dada política tributaria sobre la eficiencia de extracción. El trabajo en el que todavía me encuentro trabajando intenta construir un modelo que endogeneiza las decisiones gubernamentales de impuestos y regulaciones, adaptando la literatura de economía política en temas macroeconómicos. Lo que me pareció más interesante fue el comentario que Guillermo Perry (ex Banco Mundial, actualmente en la Universidad de los Andes, Colombia) realizó a los tres trabajos. De algún modo la crítica estuvo más bien dirigida a la ausencia de discusiones de “riesgo político” en los trabajos de Perú y Chile, aunque enfatizando que el caso de Argentina es “muy especial” (lo pueden ver en el video siguiendo el link de la sesión). Lo que Perry trató de enfatizar, en mi modo de entender su comentario, es que aún en países como Chile y Perú el supuesto de “compromiso perfecto” no parece ser tan razonable, ya que con baja (pero no nula) frecuencia se registran cambios en regímenes fiscales. Por lo tanto, Perry enfatizó la necesidad de introducir consideraciones de riesgo político en el análisis de impuestos de recursos no renovables, pensando justamente en el comportamiento rentístico (al menos potencialmente hablando) que distintos gobiernos pueden tener. Creo que esto es un botón de muestra acerca de hasta qué punto se hace necesario introducir consideraciones políticas para comprender aquellas variables de política que la literatura tradicional tendía a tomar como exógenas.


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