Una explicación adicional para la alta inflación: rigideces fiscales y polarización política.

05/12/2012

Por Enrique Kawamura

Hace poco tuve la oportunidad de dirigir una tesis de maestría de Santiago Pérez Vincent, titulado “Polarización Política, Rigideces Presupuestarias e Inflación”, el cual también fue presentado en la reunión anual de la Asociación Argentina de Economía Política de este año 2012 en Trelew. Si bien su aplicabilidad al caso argentino no está del todo clara por algunos supuestos que el modelo teórico asume, al menos en el mensaje este trabajo parece poner una luz de alerta para tener en cuenta un canal político específico que hace más probable una tendencia a mantener “alta” la tasa de inflación, más allá de que pueden existir otras explicaciones fiscalistas tan plausibles como éstas.

El trabajo construye un modelo en el que existen dos partidos políticos que se alternan en el poder (éste es un supuesto del modelo, no un resultado) y dos bienes (o tipos de bienes). Cada partido posee un sesgo a favor de uno de los dos bienes, y un primer supuesto crucial es que cada partido posee un sesgo a favor de un bien distinto al del otro partido. El grado de intensidad de ese sesgo es lo que el modelo interpreta como “polarización política”, la cual también podría interpretarse como un grado de “polarización ideológica”, aunque claramente ésta no es la única interpretación posible de este supuesto.

El otro supuesto importante (repito, es un supuesto, no un resultado a explicar) es la existencia de rigideces nominales en el gasto público. Esto significa que el partido que asume en segunda instancia toma como dado el monto nominal del gasto realizado en cada bien por parte de su antecesor. Este supuesto, que parece un tanto artificial frente a muchos otros que pueden plantearse, es tomado de la evidencia empírica que se observa en varios países latinoamericanos (entre ellos, Argentina) documentado en Cetrángolo, Jiménez y Ruiz del Castillo (2010).

Con estos supuestos, el primer resultado que obtiene el trabajo (cuya versión más simple del modelo supone sólo dos períodos) es que sólo existen dos tipos de equilibrio, dependiendo del grado de polarización política. Cuando ésta es suficientemente baja, la mera alternancia de los dos partidos no genera ineficiencias en la composición del gasto público, generando a su vez una “baja” tasa de inflación. Cuando la polarización es suficientemente alta, entonces la inflación alta se torna una herramienta clave para licuar la el gasto público de su antecesor, para vencer las rigideces nominales, pero de modo tal de introducir ineficiencias en la composición de gasto público, inducidas en buena parte por la misma inflación alta. En una versión dinámica del modelo, también la volatilidad de la tasa se ve positivamente afectada por la polarización.

En este sentido estos resultados parecen concordar con la evidencia internacional acerca de la relación entre medidas de polarización política e inflación en papers tales como Ozler y Roubini (1996) y Aisen y Veiga (2008). En este sentido, esta teoría no parece ser incoherente con la interpretación de que shocks inflacionarios suelen ser herramientas de licuación de gasto público. Lo importante de este tipo de teorías (incluyo también la referencia clásica de Cukierman, Edwards y Tabellini, 1992) es comprender que apelar a estos shocks inflacionarios podrían obedecer a esta mayor polarización (o diferenciación) en las preferencias de los distintos partidos. Por otra parte, es importante aclarar que no es objetivo de ninguno de estos trabajos teóricos plantear como posible “medida de política” el reducir tal polarización, ya que la misma, además de ser tomada siempre como un supuesto exógeno, forma parte inherente a preferencias cuya endogeneidad dista mucho de poder ser estudiada. Sin embargo, al menos para quienes nos interesa el estudio del fenómeno de la alta inflación, su volatilidad y persistencia, este tipo de teorías nos permite incluir este tipo de variables puramente políticas a las tradicionales en la literatura de economía monetaria y de inflación estructural.


Entrevista Ambito Financiero

30/07/2012

La semana pasada Florencia Lendoiro de Ambito Financiero me envió por mail una serie de preguntas de cuyas respuestas salió hoy la nota de El Economista del Mes.

1 Impacto de la crisis internacional

Hay quienes sostienen que al igual que en 2009, la Argentina se contagia de una crisis global, absolviendo a la política doméstica de toda responsabilidad en una eventual recesión. Yo no comparto este diagnóstico. Es cierto que el mundo no ayuda, pero la realidad es que tampoco arrastra hacia abajo. Los factores externos para nuestro país actualmente son neutros y esto se puede ver en la comparación de la tasa de crecimiento del PBI mundial en general, y el de Brasil en particular. En ambos casos, los indicadores de 2011 son muy similares a los proyectados (por ejemplo, por el FMI) para este año. Más evidencia la proveen los precios de la soja y el petróleo. Mientras el primero tocó recientemente su máximo histórico, el segundo se encuentra en valores moderados luego de los problemas de oferta del año pasado a raíz de las revueltas en países.

2 Impacto fiscal de la Soja

El precio de la soja tocó un récord histórico recientemente. La razón para ello es la fuerte sequía que afecta los rendimientos de las producciones agropecuarias norteamericanas, que se potencia por los problemas climáticos que redujeron el rinde en la Argentina y en Brasil. Y los futuros indican que el valor esperado para la próxima cosecha local es de alrededor de los 550 dólares por tonelada. Con esa perspectiva, los productores agropecuarios encararían la próxima siembra en forma similar al año pasado y el Gobierno debería poder contar con un mayor volumen de recursos fiscales por retenciones que este año. Al mismo tiempo, dada la reducción observada del precio del petróleo, al Gobierno le resulta este año más fácil poder controlar el déficit comercial energético. Igual debería tener que reducir subsidios y otorgar aumentos de precios a productores, ya que de otra forma la trayectoria de aumento de la demanda y reducción de la oferta se volverá insostenible.

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Invertir en pesos o en dólares: ¡ésa es la cuestión! (Sugerencias de quince años de investigación)

12/06/2012

Por Enrique Kawamura

Durante el último mes de mayo y comienzos del corriente mes de junio hemos presenciado un debate que no significa otra cosa que reavivar “viejas” antinomias respecto del rol del dólar como medio de ahorro. Las restricciones al mercado cambiario por todos conocidas y sus repercusiones en el mercado paralelo (el denominado dólar blue) hizo que hasta la misma Presidente de la Nación se refiriera a la “necesidad de un cambio cultural” de modo tal de que “la gente” empiece a pensar en pesos (a la hora de ahorrar) y no en dólares.

Del otro lado del argumento se encuentran economistas y políticos no pertenecientes al partido oficialista (no me gusta referirme a políticos de una “oposición” que hoy parece no tener todavía una mínima consistencia como tal) que sostienen que el problema verdadero es la inflación (en pesos) y que mientras este tema no sea al menos tomado seriamente por el Gobierno Nacional esta “dolarización en los hechos” persistirá en la mente del público con capacidad de ahorrar.

Retomando lo afirmado en el primer párrafo, mi opinión es que este debate no significa otra cosa que reflotar otros similares de hace bastantes años. Me resulta curioso que en esta discusión los argumentos no hayan tenido mayor sustento en cuerpos de conocimiento referidos a “sustitución de monedas” y “dolarización financiera” que fueron centrales incluso en la década de los ’90, especialmente hacia el final del mismo, aunque el énfasis en aquel caso estaba puesto del lado de los pasivos dolarizados. Sin embargo una buena parte de aquellos argumentos bien podrían utilizarse en el debate actual.

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Callejón sin salida

30/05/2012

Como llegamos a este callejon sin salida? O mejor dicho, como llego el gobierno a esta situacion descontrolada en el mercado cambiario? Hace un par de semanas escribi una entrada que mas o menos decia que el valor de equilibrio del dolar para (frenar) una corrida era de seis pesos. La realidad supero la teoria y el dolar paralelo brevemente llego a superar este nivel en los ultimos dias.

El razonamiento logico detras del accionar del gobierno luego de las elecciones parece haber sido el siguiente: 1) hay especulacion por una devaluacion del dolar, 2) de macho que somos (al menos eso cree Guillermo Moreno) no lo vamos a convalidar, 3) repitamos la receta que tanto exito nos dio (again, eso cree Moreno) y regulemos el mercado. Todo condimentado con una creencia que una devaluacion no es posible en Argentina porque se trasladaria inmediatamente a precios sin beneficios en el tipo de cambio real. Veamos los hechos desde otro angulo.

Porque hubo una corrida sobre el dolar en noviembre del anio pasado? El razonamiento del mercado habria sido que el gobierno deliberadamente mantenia el peso sobrevaluado (al no devaluar al ritmo de la inflacion) para generar un efecto riqueza en el electorado. Esta pelicula ya vista en nuestro pais (y en paises de la region, recordar Mexico 94, o Brasil 98) tiene siempre el mismo final: despues de las elecciones la moneda local se devalua. Inversores racionales compran dolares y eso resulto en una fuga de capitales por unos veinte mil millones de dolares durante 2011.

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“La emisión genera inflación”, verdadero o falso

28/03/2012

Nuestra nunca lo suficientemente odiada MdeP se despachó con unas declaraciones incendiarias en un reportaje publicado en Página 12 el pasado domingo:

–Algunos economistas advierten que la decisión de potenciar la capacidad de financiamiento del Banco Central al sector público generará inflación.

–Es totalmente falso decir que la emisión genera inflación. Solamente en Argentina se mantiene esa idea de que la expansión de la cantidad de dinero genera inflación. El pánico que se quiere transmitir alrededor de la capacidad de financiar al Estado es muy parecido al debate sobre el uso de reservas para pagar deuda. Es el mismo discurso. Descartamos que financiar al sector público sea inflacionario, porque según esa afirmación los aumentos de precio son por exceso de demanda, algo que no vemos en Argentina. En nuestro país los medios de pago se adecuan al crecimiento de la demanda y las tensiones de los precios están por el lado de la oferta y el sector externo.

En sentido puro su afirmación es falsa, como bien demostró Andy Neumeyer en un post en Foco Económico al siguiente día. Hay tanta evidencia que el aumento en la cantidad de dinero genera inflación en el largo plazo que es uno de los hechos estilizados de la economía, como que el aumento del precio de un bien induce a una reducción en la demanda del mismo. Para extender un poco la discusión con MdeP hacemos notar que la relación entre emisión e inflación es válida para el largo plazo. Es posible que en el corto plazo uno vea episodios de emisión sin inflación.

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El salto al vacío del BCRA

07/03/2012

Hoy expuso Mercedes Marcó del Pont (MdeP para los que la odian como yo) en el plenario de las comisiones de Finanzas, Presupuesto y Legislación General de la Cámara de Diputados en el marco de la discusión sobre la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (acá texto del proyecto). Sobre el tema hay discusiones en los medios y la BEA (por ejemplo reciente post en Cosas que Pasan, nota online en Apertura), y seguramente habrá más opiniones en las próximas horas a medida que se consolide este nuevo afano por parte del gobierno kirchnerista. 

No me voy  detener en el detalle de lo que dijo MdeP, simplemente en aclarar que son dos los objetivos que busca el gobierno con esta reforma. Primero poder usar las reservas que sean necesarias para financiar al Tesoro. Esto serviría en principio como colchón en caso que el mundo entrara en crisis (prestar atención al cierre esta noche del canje de deuda griega), pero también para usar en caso que el mundo siga feliz y contento pero Argentina se estanque por las medidas de neto corte mercantilista de Moreno. El equipo económico solamente conoce las bondades del supermultiplicador y ante indicadores de problemas recurriría a medidas expansivas. 

Acá entra en juego el segundo objetivo de la reforma de la Carta Orgánica del BCRA: Poder dirigir el crédito. No se cuanto a empresarios amigos, pero ciertamente hacia el Estado, ya que en palabras de MdeP:

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Pronóstico 2012: economía local

26/01/2012

Hoy voy a hacer un análisis de las perspectivas para la economía argentina este año. Ya vimos que los factores externos nos van a ayudar menos que el año pasado, y que los factores políticos mientras estén encabezados por Guillermo Moreno seguirán siendo muy negativos. ¿Cómo va a responder la economía local ante un escenario externo menos favorable y un mayor intervencionismo público?

Empecemos con la variable macro más saliente para el público en general: la inflación. El gobierno teme que una devaluación se transmita en inflación, razón por la cual impuso el control de cambios. Y sabe que a pesar de esto, si no hay un superávit de cuenta corriente amplio que genere divisas habrá una corrida cambiaria, razón por la cual se busca restringir (ilegalmente) las importaciones. Allá a lo lejos, en la primavera post elecciones, se mencionó un plan para reducir la inflación llamado Plan de Convergencia Nominal. Estaba tan mal diseñado que ponía la misma tasa del 18% para los incrementos de la cantidad de dinero, salarios, e inflación. Los sindicatos fueron los primeros en darle la espalda, al no querer someterse a un techo salarial, máxime sin conocer el programa monetario del BCRA. La idea del PCN terminó de morir justamente cuando el BCRA puso metas (de mínima) de incremento para la cantidad de dinero de 26%. Considerando indicios que muestran que los incrementos salariales rondarán el 25% este año, me parece que la tasa de inflación estará entre 22 y 25%, en niveles similares al año pasado. 

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El gabinete de Ella

07/12/2011

Ayer se develó la sorpresa en cuanto a la composición del “nuevo” gabinete. En realidad lo sorprendente es la falta de cambio con la renovación solamente de los cargos que quedaban vacantes por la asunción de sus actuales titulares en el Congreso (Amado Boudou, Aníbal Fernández, y Julián Domínguez). Por un lado prevalece la sensación de que habiendo ganado las elecciones con el 54% de los votos no es necesario cambiar el eje de las políticas de gobierno (y los globos de ensayo del ajuste parecen no despertar un cacerolazo por parte de la población afectada). Por otro lado se analiza que mantener los mismos nombres en sus cargos facilitará la negociación en los conflictos que inevitablemente surgirán en el corto plazo (caso Carlos Tomada en Ministerio de Trabajo ante una previsible resistencia de los sindicatos a ser parte del mencionado ajuste). 

Con este gabinete de continuidad del personalismo kirchnerista, señal clara en la designación de Abal Medina como Jefe de Gabinete dándole la espalda al peronismo tradicional, Cristina corre riesgos, como bien señala hoy Joaquín Morales Solá en esta nota en La Nación

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Como bajar la inflación sin credibilidad

17/11/2011

El año pasado escribí una serie de notas explicando que un nuevo gobierno hubiera podido bajar la inflación rápidamente sin mayores costos sobre el crecimiento (acá y acá). Dado que no tendremos un nuevo gobierno a partir del mes que viene, vale la pena preguntarnos si este podría bajar la inflación, y como.

La primera pregunta tiene una respuesta casi obvia, pues todo gobierno que se lo proponga puede tomar medidas de política monetaria y fiscal que resulten en un menor ritmo de crecimiento de precios. Y la Argentina tiene margen de política suficiente como para hacerlo. El quid de la cuestión es ¿cómo hacerlo? Máxime considerando que el gobierno de Cristina (y el BCRA) no tiene credibilidad.

Los recientes anuncios de reducción y eliminación de subsidios (ingredientes esenciales de todo plan de ajuste mencionados en los dos post citados, y en muchos más) si bien obedecen a la necesidad de generar superavit fiscal en un año en el cual hay importantes vencimientos de deuda, también ayudan a reducir la demanda agregada de bienes, y la inflación. Como dice Carlos Pagni en una nota hoy en La Nación:

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Aníbal Fernández y el costo de vida

27/09/2011

Ayer, el jefe de gabinete del gobierno nacional, Aníbal Fernández, dijo que no es lo mismo el costo de vida, que el índice de precios al consumidor. 

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, avaló la teoría de la “inflación del supermercado” que utiliza el jefe de la CGT, Hugo Moyano, para discutir aumentos de salarios con los empresarios, al reconocer que la suba que se registra en las góndolas pueden ser más elevadas que las que registra el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec)…

“Hay una importante cuota de mala leche a la hora de explicar la inflación. Una cosa es la inflación, otra es el costo de vida y otra es el índice de precios al consumidor. Nosotros medimos el índice de precios al consumidor”, afirmó el jefe de Gabinete de Ministros.

Ciertamente tiene razón que no es lo mismo el costo de vida que el IPC. El costo de vivir con tipos como Aníbal Fernández, o Guillermo Moreno, como funcionarios públicos es infinitamente más alto que lo que pueda llegar a medir el INDEC. 


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