La semana pasada al impresentable de Silvio Berlusconi (ver reciente post sobre Italia) no se le ocurrió mejor idea que criticar en una entrevista a su ministro de Finanzas, Giulio Tremonti, por el paquete de ajuste que éste estaba preparando y presentando en el Parlamento. Los mercados no esperaron un segundo para correr contra los bonos italianos. Por suerte el payaso se llamó a silencio y dejó a Tremonti operar sobre los legisladores que ayer aprobaron el ajuste en el Senado y hoy lo harían en Diputados. Dado el volumen de deuda, cerca del 120% del PBI, el ajuste es necesario para convencer a los mercados que Italia se mantendrá solvente en el futuro.
Lo que inicialmente era pensado como una respuesta pasiva a la volatilidad de la zona euro centrada en Grecia, se convirtió en una respuesta directa a temores de un default italiano. Como bien dice The Economist en esta nota, Italia no representa un caso perdido (como Grecia) sino que muestra indicadores similares a los de otros países desarrollados
Escrito por mgeiras