Este gobierno, tan propenso a las teorías conspirativas, está siendo afectado por una “conspiración” autogenerada. Quien viene siguiendo el escándalo del tráfico de 944 kg de cocaína capturados en Barcelona en un avión que salió de Buenos Aires, sabrá que la droga no fue embarcada en Cabo Verde, sino en nuestro país. Y que el último descubrimiento, nota de tapa el sábado en La Nación y Clarín, fue que las autoridades españolas estaban al tanto del envío y no alertaron a sus pares argentinos. En palabras de Carlos Pagni en nota del domingo en La Nación:
[L]a incógnita más relevante es otra: ¿por qué los Estados que desbarataron la maniobra desistieron de pedir la colaboración argentina? Fue el gobierno español, que se dice amigo de los Kirchner, el que desnudó esa prescindencia. Su vicepresidente, Adolfo Pérez Rubalcaba, reveló que la Guardia Civil le había anticipado que un avión cargado de drogas llegaría desde Buenos Aires. Las sospechas de la diplomacia norteamericana sobre la verdadera vocación del kirchnerismo para combatir el tráfico de drogas, filtradas en WikiLeaks, adquieren ahora otro valor.
Ya de por sí un mazazo enterarnos de esta forma que el gobierno de Cristina tendría lazos con el narcotráfico pesado (al menos lo sospechan otros países). Ya sabíamos que había una conexión por la contribución de traficantes de efedrina a su campaña presidencial en 2007, pero esto es peor aún. Dado que vivimos en Argentina, la noticia no queda acá. Para evitar que los diarios con esta noticia llegaran a sus lectores el gobierno apadrinó un bloqueo de sus plantas impresoras. A pesar de tener una orden judicial (del juez Gastón Olivera) de impedir interferencias a la circulación de medios impresos, la ministra Nilda Garré no ordenó la actuación de fuerzas de seguridad. Como la frutilla del postre tenemos las declaraciones del bufón de la Corte via twitter:
Bloqueas Clarín: ataque libertad d expresión. Bloqueas casino: ataque a la diversión. Bloqueás fabrica colchones: ataque derecho al descanso
Escrito por mgeiras