Lies, dammed lies, and statistics

06/11/2012

El título de este post hace alusión al uso de estadísticas para defender argumentos débiles. Un ejemplo de esto son las declaraciones hoy del diputado Roberto Feletti defendiendo el cepo al dólar diciendo que solo un 12% de la población compra dólares (o los compraba cuando se podía).

El diputado nacional y ex viceministro de Economía, Roberto Feletti , volvió a defender el cepo cambiario al asegurar que el Gobierno “no convalidará que cada agente económico importante al que le sobra un peso lo transforme en dólares, para gastarlo fuera del país”.

En ese sentido dijo que los que compran la divisa norteamericana sólo “representan un 12% de la población” y que el oficialismo “no convalidó un escenario en el cual, a mediano plazo, los sectores populares se iban a perjudicar”.

En la lógica de Feletti (y del gobierno) solo importa el porcentaje de votos a sacar en las próximas elecciones. Por eso se ningunea al 12% que ahorrábamos en dólares. Pero lo que no tiene en cuenta esta afirmación es la importancia relativa de ese 12%. En la medida que se trata de los consumidores con mayor poder adquisitivo, perjudicarlos tiene un impacto sobre la demanda agregada muy superior al 12%. Como analogía podríamos decir que Messi representa el 9,1% de la selección argentina (o del Barcelona), cuando es claro que su importancia es superior.

Otro ejemplo del uso de las estadísticas para defender argumentos está en el uso de las encuestas norteamericanas por parte de los demócratas y republicanos. Los últimos resaltan que a nivel nacional Obama y Romney están cabeza a cabeza empatados en un 48% en intención de voto. Los demócratas nos muestran medidas de probabilidad de ganar la presidencia que están más favorables a Obama (77-23). ¿Por qué la diferencia? Porque en EEUU el presidente se elige en forma indirecta y el candidato que gana un estado gana todos los electores del estado. No le sirve a Romney sacar más votos que Obama si este último los consigue de forma tal que tiene mayoría en el colegio electoral.

Esta noche veremos como se resuelve la incertidumbre en EEUU. En Argentina la incertidumbre ya se resolvió y estamos fritos (por un tiempo espero).

EXPOST: CFK, o al menos quien twitea en su nombre, no leyó este post. Vean lo que dice respecto al triunfo de Obama:


Falta una mente brillante

19/10/2012

En la película “Una mente brillante” hay una escena en que Russell Crowe, interpretando a John Nash, analiza frente a sus amigos cómo conseguir la atención de un grupo de mujeres (del cual sobresale una rubia, preferida por todos)

If everyone competes for the blond, we block each other and no one gets her. So then we all go for her friends. But they give us the cold shoulder, because no one likes to be second choice. Again, no winner. But what if none of us go for the blond. We don’t get in each other’s way, we don’t insult the other girls. That’s the only way we win. That’s the only way we all get [a girl.]

En Argentina dado que el Presidente tiene el monopolio del poder todos los políticos pretenden ocupar el sillón de Rivadavia y ninguno se conforma con ser Jefe de Gabinete, Canciller o Ministro. Nos falta una “mente brillante”, nos sobran “mentes mediocres”. Sobre esta triste realidad, que nos muestra que nuestro país (a pesar de la retórica progresista de oficialismo y gran parte de la oposición) adolece de instituciones políticas y económicas extractivas, ya he escrito al analizar el último cacerolazo. Y como si no alcanzaran con lo que Jorge Asís denomina “siete samurais”, recientemente escuchamos que Victoria Donda dijo que quere ser presidenta:

-¿Qué querés que pase con tu carrera política en el futuro?

-Yo soy abogada, ésa es mi carrera. ¿Querés que te hable de lo que quiero que pase con mi militancia?

-No se escape más, diputada Donda. ¿Cuál es su gran sueño?

-Presidenta, ¡re quiero ser presidenta!

-¿Sí?

-¡Sí, claro!

-¿Y cómo te sentís exteriorizando este deseo?

-Si mis compañeros creen que yo puedo ser presidenta, voy a ser presidenta.

-¿Qué tenés para ser presidenta y qué te faltaría?

-Soy parte una organización política. Tengo confianza en este colectivo y me falta construir el frente político. Y. más años. Por eso ahora creo que soy mejor haciéndole campaña a Binner para que él sea presidente.

Cual caballo desbocado Donda grita (lo interpreto por los signos de exclamación) su deseo íntimo. No, ella no quiere mejorar el país desde el lugar que le toque en suerte hacerlo. Su sueño es ¡ser presidenta! Aunque le demos el beneficio de la duda en cuanto a que trataría de mejorar el bienestar general desde ese cargo, la realidad, como bien describió este fin de semana Francisco Olivera en nota de La Nación, es que el boluntarismo en política termina en “problemas de gestión”. Y estos arruinan el nivel de vida en lugar de mejorarlo.

Mucho mejor sería si Victoria Donda, y el resto de la clase política, pudiera darse cuenta que son fieles ejemplos del chiste sobre los argentinos que dice que el gran negocio es comprarnos por lo que valemos y vendernos por lo que creemos valer. Sabiendo que se sabe poco uno tiene la posibilidad de educarse y preparase para un (modesto) cargo público. Creerse que se sabe todo nos lleva a la gestión kirchnerista contemporánea.


Cacerolas e instituciones

20/09/2012

Para complementar la serie de tres posts sobre el papel de la geografía en el desarrollo económico (uno, dos, tres) hoy voy a hacer un breve análisis del cacerolazo de la semana pasada desde una perspectiva institucional.

Según Daron Acemoglu y Jim Robinson, autores de “Why Nations Fail”, la nueva biblia de la “escuela” institucionalista, la Argentina tiene instituciones políticas y económicas extractivas. Por esto quieren decir que la forma de articular políticas es autoritaria y esto resulta en reglas de juego económicas con la balanza inclinada a favorecer de la elite que detenta el poder. Basta ver el uso de recursos fiscales para asfixiar a gobernadores opositores (e incluso a los del mismo partido pero con capacidad de reemplazar a Cristina, como Daniel Scioli), o de la AFIP como herramienta para silenciar al empresariado. O la forma en que la Justicia trata el caso de (muy) aparente corrupción alrededor de la imprenta Ciccone.

En términos más micro el martes el jefe de gabinete, Juan Manuel Abal Medina, criticó, una vez más, a los medios. En particular dijo que inventaron que su padre asesora al magnate mexicano Carlos Slim, cuando esto fue dicho por su padre en una entrevista radial en junio. Acemoglu y Robinson nos dirían que esto es un indicio más del carácter extractivo que tienen las instituciones en el país, pues en su libro a Slim lo presentan como el arquetipo del millonario que no hace su dinero gracias a una innovación (como por ejemplo lo hizo Bill Gates), sino aprovechando las barreras de entrada que caracterizan a la economía mexicana y los beneficios monopólicos de Telmex. Que Carlos Slim contrate como asesor al padre del jefe de gabinete indica que sabe bien cómo hacer negocios en la Argentina.

¿Cómo responde la oposición al freno que le puso la gente a Cristina? Pareciera ser que no a la altura de las circunstancias, pues no se pueden poner de acuerdo ni siquiera en una estrategia común en contra de la re-re.

El juego de los rechazos parece ser la explicación a las divisiones. El presidente del radicalismo, Mario Barletta, que propuso por carta la unidad contra la reelección, se encontró en los últimos días con el no del socialista Hermes Binner, con quien acordó que “por ahora” no habrá foto en común de los aliados santafecinos contra la re-re .

Dirigentes de su espacio, el Frente Amplio Progresista, como Claudio Lozano (CTA), Luis Juez (Partido Nuevo) o Humberto Tumini (Libres del Sur), quieren estar tan lejos del ex intendente de Santa Fe como de Mauricio Macri. Por eso Binner pasó de “no ponerle bolilla negra a nadie” de la oposición a decir que tenía “muchas diferencias” con Macri, y que sólo se aliaría con él “en caso de guerra”.

Luego de tomarse con ironía el desplante, el propio Macri impulsó con fuerza el Grupo de Acción Política por la Unidad (GAPU), en el que hay dirigentes propios (Federico Pinedo y Humberto Schiavoni, por caso); aliados tácticos como Patricia Bullrich (Unión por Todos) y Eduardo Amadeo (peronismo disidente), y partidos provinciales como los demócratas mendocinos.

Desde ese sector vieron como un triunfo la presencia de Oscar Aguad en la reciente reunión con expertos por el tema reelección, aunque el alfonsinismo -y el propio Ricardo Alfonsín- no quieren saber nada con el jefe de gobierno porteño ni con ese espacio. Siguen faltando, en el GAPU, dirigentes del peronismo disidente como Francisco de Narváez, todavía alejado de Macri.

Activa y muy protagónica, Bullrich suele acusar al socialismo de “no querer sentarse con nosotros y ser funcionales al kirchnerismo” por lo que, al menos por ese lado, el camino de la unidad antireelección parece obturado. “Todo lo que sean iniciativas en ese sentido suman”, afirmó Schiavoni a LA NACION para minimizar la sobreoferta de propuestas contra la reforma de la Carta Magna. “Vamos por el camino de la unidad, porque separados la fuerza no se siente”, agregó Bullrich el día después de la marcha a Plaza de Mayo, a la que el GAPU adhirió de manera activa.

Esta es una respuesta lógica ante un hecho que estaría mostrando que Cristina no podría conseguir la reforma constitucional que habilite la re-re. Si el gobierno no tiene candidato el premio mayor está disponible para quien gane, aunque sea con el 22% de los votos, las próximas elecciones presidenciales. Pero esto implica luchar en forma aislada sin consensuar políticas de Estado que reformen las instituciones políticas del país y las tornen, en la terminología de AR, inclusivas. Los distintos candidatos se preguntan ¿para qué cooperar, si el futuro presidente luego hará lo que quiera?

Este comportamiento le estaría dando la espalda al reclamo ciudadano de una mejor democracia y una mejor república (i.e. mejores instituciones). Así como Néstor Kirchner supo responder al reclamo de una mayor autoridad presidencial (típicamente argentino, se pasó de rosca), el poskirchnerismo debiera prestar mejor atención al humor social. ¿Qué pueden hacer los opositores? Acordar, entre todos o en el menor número posible de alianzas, un pacto público y transparente que ataque de raíz el problema de concentración de poder en el Ejecutivo. Los posibles integrantes de una coalición (imagino posibles integrantes de una de centro derecha) saldrían ganando si acuerdan un pacto que termine limitando el poder de aquel de ellos que termine con la candidatura presidencial, y eventualmente ocupando dicho cargo. Esto requiere, como condición necesaria, una ley de coparticipación de impuestos que restablezca el federalismo y deje de tomar a las Provincias como feudos de la Nación. 

Se dice que aprobar una ley de coparticipación es casi imposible pues requiere una ley del Congreso que sea ratificada por las legislaturas de todas las provincias. Como siempre hay provincias que saldrían, al menos temporariamente, perdiendo, no es políticamente posible. Claro que este razonamiento supone que las Provincias son soberanas, cuando la realidad actual indica que no lo son. El Ejecutivo puede usar, como canto del cisne, la presión de la Caja para forzar la ratificación de la ley. Y más si se acompaña con fondos frescos, como ser la devolución del 15% de la masa coparticipable que sigue reteniendo la ANSES a pesar de la estatización de las AFJP. Fácil no, imposible tampoco. 


El paro de subtes ES politico

11/08/2012

Si a alguien le queda alguna duda sera cuestion de esperar y ver quien le paga a los trabajadores en huelga cuando la empresa les descuente los dias no trabajados. Apuesto a que va a ser el gobierno nacional. No por nada la misma Presidenta que no recibe a Macri si dialoga con Pianelli, el lider de los metrodelegados. Por supuesto el gobierno espera que no se llegue a esa instancia, que no quede tan claro que el kirchnerismo esta detras de los conflictos que buscan desgastar al gobiernos de la Ciudad. Este debe seguir con su politica de alternativas para los porteños como los buses y bicicletas (quizas deban pensar otras como subsidios via reduccion temporaria del ABL en residencias cercanas a estaciones de subte). Y seguir con el contra-relato para comunicar la participacion K en la huelga.

EXPOST: con el spot de FPT de esta tarde, “I rest my case”.


Obligar a los bancos a perder no tiene sentido

05/07/2012

Cristina anunció ayer que el Banco Central, utilizando potestades otorgadas en la reforma de su Carta Orgánica, obligará a bancos de primera línea a otorgar créditos a tasa real negativa. Según nota de Cronista Comercial:

La iniciativa oficial alcanza a bancos provinciales y de clasificación A, que deberán destinar el 5% de sus depósitos privados para otorgar créditos a todo el espectro empresarial. El 50% de este monto deberá dirigirse a pequeñas y medianas empresas (Pymes) y la otra mitad, a grandes compañías.

El BCRA les va a imponer las condiciones con las que tienen que lanzar los préstamos para la producción”, adelantó ayer Cristina. Y se descargó fuerte contra los bancos: “Ponen las condiciones que ponen y las tasas que ponen para que no les venga a pedir nadie”. La jefa de Estado detalló que el costo que deberán enfrentar las entidades “será establecido en un máximo de la (tasa de referencia) Badlar promedio del mes de junio del 2012 que fue 9,9% para los bancos públicos y 11,9% para los privados más 400 puntos básicos y un plazo mínimo de tres años por lo menos”. En total hace una tasa del 15% anual. Fuentes del organismo monetario, revelaron a este medio, que la expectativa es volcar fondos por $ 15.000 millones durante el próximo año.

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¿Cuánto debería pagar Argentina por YPF?

26/04/2012

Me tomé unos días para escribir este post, que sale publicado en el medio de la euforia oficialista por la aprobación masiva en el Senado del proyecto que confisca YPF. Es increíble la nulidad total de la mayoría de la oposición que no supo esgrimir argumentos ante el avance arrollador del kirchnerismo. Ni siquiera pudieron articular una variante de esta frase simple de una nota de Luis Majul que publica hoy La Nación (la que mejor estuvo fue María Eugenia Estenssoro): 

¿Quiénes, con un mínimo de sentido común, se atreverían a criticar a Hermes Binner, Fernando “Pino” Solanas, Luis Juez, Ricardo Alfonsín, Ernesto Sanz y Gerardo Morales si dijeran, por ejemplo, “estamos de acuerdo con que el Estado tenga la mayoría de YPF, pero no estamos de acuerdo con esta expropiación y por eso votamos en contra”?

Pero bueno, la sociedad los votó y son el fiel reflejo de sus preferencias: quiere paternalismo y en este caso la oposición quiere tener al oficialismo de “padre” (mejor dicho de “madre”). Vayamos a un punto concreto, que es la indemnización que el Estado argentino tendría que pagarle a Repsol por la nacionalización de su participación en YPF. Al respecto cito una nota de la semana pasada de Nosis: 

Mientras tanto, los accionistas de YPF aspiran a que el valor se fije en base al estatuto de la petrolera, que establece que ante una “compra de control” se utilizará el más alto de cuatro métodos de valuación posibles. En este caso, sería el que toma el mayor valor de la acción en los últimos dos años: el 5 de enero de 2011, cuando la acción de la empresa en Wall Street alcanzó un techo de 54,58 dólares. Con eso, el costo de la expropiación superaría los 10.900 millones de dólares.

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Evolución de la producción en YPF

17/04/2012

A través de un twit de Agustín Etchebarne, llegué al siguiente gráfico que resume el efecto de las políticas populistas del kirchnerismo en la pérdida de nuestra “soberanía energética”.

Ahora los mismos responsables de las políticas energéticas de los últimos nueve años dicen que nos van a “salvar”. ¿Usted qué cree?


Aclaraciones con respecto al caso YPF

16/04/2012

El viernes pasado publiqué un post que levantó un poco de revuelo. No tanto por la idea en si de estatizar YPF a través de una ley que ordene la compra, a un precio razonable, de la parte de Repsol (y no de la del grupo Petersen) para terminar con el conflicto entre Estados, sino por el contexto en que tiene lugar este intento de expropiación por parte del gobierno nacional. 

Algunos comentaristas argumentaban que YPF no vale 18000 millones de dólares sino 10000 porque el primero es el valor de libro mientras que el segundo es el de mercado. Este argumento es correcto pero omite que la pérdida de valor que experimentó la compañía en los últimos tres meses se debió exclusivamente a la hostilidad que el gobierno nacional dirigió contra la misma (en forma directa y a través de gobernadores de provincias afines que revocaron concesiones), dado que en el contexto internacional el precio del petróleo sigue alto. 

Al respecto es interesante contrastar la evolución de la cotización bursátil de YPF con la de Petrobras. Mientras que en algún momento de los años noventa ambas tenían una capitalización similar, la empresa brasilera hoy en día vale veinte veces más que la argentina (valuada a valores previos a la campaña estatizadora). ¿Por qué esta divergencia? Porque en Brasil se balanceó el criterio de “estratégico” del sector energético con la provisión de incentivos a la participación privada en exploración y producción. Ello se logró con reglas de juego claras que no se han quebrado con el descubrimiento de cuantiosos yacimientos pre-sal en el océano. Es cierto que hubo una flexibilización de estas reglas al requerir a los participantes de la industria un “compre” nacional para los insumos, pero entendible dado el temor a un efecto enfermedad holandesa y que no dio curso a denuncias de los operadores (ciertamente no en el nivel que vimos la semana pasada en nuestra relación con España). 

El gobierno pretende aplicar a Repsol-YPF el mismo criterio de populismo básico que aplica al resto de la economía. En una economía de mercado los inversores en actividades de riesgo realizan inversiones que en ciertos casos no rinden beneficios, y en otros rinden beneficios extraordinarios. En promedio el beneficio esperado es relativamente alto para compensar el riesgo, pero no es “extraordinario”. En economías populistas con la Argentina, cuando hay beneficios extraordinarios (o se los ve venir dado el potencial que el país tiene para producir gas y petróleo no convencional) el Estado expropia la “renta” para redistribuirla. Esta actitud paternalista expost da los peores incentivos a invertir exante, en particular en actividades de riesgo. 

Llegamos así al segundo punto mencionado por los comentaristas en la nota del viernes: la poca inversión que realizó YPF. Creo que el párrafo anterior exime de mayores explicaciones. Igual recuerdo a los lectores el post de octubre del año pasado en el cual afirmaba que el gobierno seguía una mala estrategia en el mercado de gas. En el mismo menciono un trabajo de Diego Barril y Fernando Navajas que estudiaron el comportamiento de la producción de gas en Argentina, encontrando que el comportamiento de las distintas empresas en el sector es compatible con un simple modelo de incentivos económicos. Todas las empresas, y no solo YPF, responden a los incentivos económicos: si explorar o producir es rentable se hace, sino no (ver también nota reciente en El País). 

Ahora si alguno de los lectores de este blog tiene un argumento sobre cómo se puede aumentar la producción con las señales vigentes de precios sin entrar en pérdidas económicas le sugiero que se dirija a la sede de YPF y/o alguna dependencia pública del gobierno nacional. No pierda tiempo en describirla en este espacio.

EXPOST: A los pocos minutos de publicado este post, Cristina anunció la estatización de YPF: 

La presidenta Cristina Kirchner decidió hoy enviar un proyecto de ley al Congreso para expropiar YPF, actualmente bajo control de la española Repsol y del grupo empresario argentino de la familia Eskenazi, y declarar “de interés público nacional” a la actividad de hidrocarburos del territorio de la República Argentina.

La iniciativa, denominada “Soberanía hidrocarburífera de la República Argentina”, sostiene que “el objetivo prioritario es el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos”.

Como acabo de decir, la Argentina cae en la tentación del populismo, una vez más.

EXPOST 2: La Nación publicó hoy en su versión online una nota de Fernando Navajas, uno de los economistas argentinos que más conoce del tema desde un enfoque académico. El título de la nota resume su análisis (realizado antes del anuncio de la estatización, pero cuando ya estaba cantado): “Navegando mal el energo-crunch”. Va un párrafo.

La explicación “oficial” del energo-crunch siempre ha sido muy consistente con el discurso político. Tanto, como también resulta ser falsa o incompleta frente a un análisis riguroso de los datos y la historia. Se basa en la tautología de que la caída de la producción se debe a que las empresas no realizaron las inversiones para que la producción doméstica acompañe la demanda. El problema es que las inversiones que deberían hacerse en el caso argentino son en tecnologías nuevas que demandan mucho capital, a precios más altos, y en condiciones de mercado en donde no exista una intervención directa que redirecciona la energía a segmentos subsidiados a precios incompatibles con los anteriores. Y la política oficial argentina ha hecho todo lo posible para que estas condiciones no se cumplan. Es decir es la única responsable de que el energo-crunch se haya transformado en una trampa perfecta, con consecuencias macroeconómicas.


El relato de Cristina en “la dimensión desconocida”

29/03/2012

Ayer escribí un post en base a una afirmación dogmática de MdeP respecto a la relación entre emisión monetaria e inflación. Terminaba la nota con un párrafo que comenzaba diciendo: “Como en toda comunicación de este gobierno populista, el “relato” se distorsiona.” 

Más tarde, leyendo el capítulo que corresponde a la devaluación y pesificación de deudas de los primeros días del gobierno de Duhalde en el libro “7 ministros” de Ezequiel Burgos (de interesante lectura), me encontré con la transcripción de declaraciones de la actual presidenta que en ese momento era senadora por Santa Cruz, y que ya estaba operando para la candidatura presidencial de su marido el siguiente año. Copio algunos párrafos jugosos para evaluar como nuestros dirigentes nos mienten en forma impune (porque decir “A” ayer y “no A” hoy, sin aclarar motivos, implica mentir en al menos una de las dos oportunidades):

Creo que la crisis se va a profundizar. No creo que la economía pueda modificarse por ley ni tampoco que la confianza de una sociedad en esta economía y en esta moneda pueda construirse a través decretos o facultades delegadas. 

Lo dijo Cristina Fernández de Kirchner el 17 de enero de 2002. La entonces senadora se opuso a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que reactivó la utilización de la política monetaria y cambiaria… La senadora regalaba ironía en su exposición. “Alguien [Raúl Baglini] dijo en este recinto que un poco de emisión es como un poco de estricnina, que muchas veces es necesaria con fines terapéuticos. Como soy abogada y no médica, hice la consulta con un profesional médico. Yo no sé con qué galeno habrá consultado el señor senador que formula esta teoría que relaciona la estricnina con la emisión, pero me dijeron que esta sustancia, aun en pequeñísimas dosis, provoca rigidez muscular, convulsiones y finalmente la muerte por asfixia. De modo que esta comparación de la emisión en pequeñas dosis no nos va a dar buenos resultados.”

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Los dividendos de YPF y el teorema Modigliani-Miller

23/03/2012

En un extraordinario trabajo publicado en 1958 en el American Economic Review, Franco Modigliani y Merton Miller (premios Nobel en 1985 y 1990 respectivamente), demostraron que la política financiera de una empresa no tiene efectos sobre su valuación. Es decir, no importa si la empresa en cuestión decide repartir dividendos, o no hacerlo, para el valor del flujo de fondos que produce. Solamente las decisiones de inversión, por motivos obvios, tienen un efecto sobre el valor de la empresa. 

Este resultado es derivado bajo condiciones irreales por lo que debe ser leído como una referencia para ver como imperfecciones de mercado (por ejemplo asimetría informacional) interactúan con la política financiera de una empresa para afectar su valuación. Pero nos dice que, a primera aproximación, el anuncio reciente de YPF de no repartir dividendos y elevar el nivel de inversión de $13300 millones el año pasado a $14-15000 milones este año, i.e. una caída en términos reales considerando la inflación esperada, no debiera ser visto como una victoria del gobierno y una claudicación de Repsol-YPF. 

La degradación ayer de la deuda de Repsol-YPF por parte de la calificadora de riesgo Fitch no se debe a la decisión de no repartir dividendos. Sino a que esta medida de la empresa expresa de forma explícita el acoso al que está sometida desde el gobierno nacional. De hecho Moody’s no esperó a este anuncio y rebajó la calificación de la empresa la semana pasada. 

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