Diez años del blog. Una interna para JxC

04/10/2020

Hoy el blog cumple 10 años. Desde el 4 de octubre de 2010 a la fecha en el plano nacional falleció Néstor Kirchner, Cristina se radicalizó, Macri estuvo al frente de una presidencia fallida, y Cristina regresó al poder con Alberto Fernández.

En términos económicos fue una década perdida. Basta decir que el dólar pasó de cotizar a 3,95 a 77 (el oficial). Se puso un cepo, se sacó, se volvió a poner. Se salió de un default, se volvió a entrar, se reestructuró la deuda hace poco más de un mes sin ganar confianza. El argentino promedio es más pobre que hace diez años.

Hay un paralelismo entre la situación actual y la del año 2000. En ese entonces el país estaba con una situación fiscal insostenible, caída del producto con aumento del desempleo, fricciones en la coalición de gobierno. Me llama muchísimo la atención que el peronismo repita el error de poner ministros de una facción y segundas líneas de otra, como lo hizo la Alianza. Esto genera parálisis en la gestión, un lujo inapropiado en tiempos de pandemia. Finalmente en octubre de 2000, cuando la Alianza se quiebra con la renuncia de Chacho Álvarez, el riesgo país empieza a trepar y a pesar de golpes de timón, como el regreso de Domingo Cavallo al ministerio de Economía, el gobierno de entonces no pudo evitar una derrota electoral en 2001.

El gobierno actual va camino a repetir esta historia, no en forma lineal. Pero tendremos una derrota electoral el año que viene, la fractura de la coalición de gobierno, y la escalada del riesgo país.

La derrota será inevitable, lo que se podrá discutir es por cuanto. La fractura también, porque una o más de las facciones de gobierno verán que tienen más futuro saliendo antes que el desastre se agudice (lo que puede suceder antes o después de las elecciones). Y la escalada del riesgo país ya la estamos viendo, ya que el gobierno tiene cero confianza y ante cada problema coyuntural toma medidas que irritan a los mercados. No pueden controlar sus impulsos estatistas y autoritarios, son como el escorpión que mata la rana en la mitad del río.

Muchos se preguntan porqué Alberto Fernández se radicalizó y mimetizó con Cristina Kirchner. Creo que confiaba que podía construir una transversalidad como la que le permitió a Néstor doblegar a Eduardo Duhalde. Por un lado encontró la resistencia obvia de Cristina. Pero lo más importante es que no logró quebrar a la oposición y sumar aliados extra-PJ (salvo tres diputados). Por eso ahora adhiere, fervientemente, a la lógica de la guerra kirchnerista y busca someter a los “enemigos”.

La pandemia aceleró los tiempos y redujo la capacidad de maniobra de un gobierno que, como confesó ante el Financial Times, no tiene plan. Más allá del mencionado fallo de operar para erosionar a la oposición (vale aclarar que en mi opinión el atropello de Cristina desde el apogeo de la pandemia es porque se siente débil, porque sabe que en este contexto el gobierno va a perder las elecciones y una vez eso suceda todo el mundo le dará la espalda).

Así llegamos al punto central de esta nota aniversario: una sugerencia para ordenar a Juntos por el Cambio (ex-Cambiemos, en las próximas elecciones, cepo mediante, podría rebautizarse Cambio-Cambio con ritmo de arbolito). Ya que como buena coalición de gobierno, está formada por distintas facciones, a veces caricaturizadas como halcones o palomas. A mi me interesa más la distinción entre populistas y fiscalistas (o gradualismo vs. shock), pero hay otros clivajes. Y lo importante es que frente a la lógica de la guerra kirchnerista presenten una lógica del riesgo (Ulrich Beck dixit) que llame a cooperar, superando diferencias, para enfrentar la catástrofe de este gobierno.

Lo primero es que los funcionarios del anterior gobierno realicen una genuina autocrítica, de cara a la sociedad, no en un Zoom cerrado. Y de parte de todos los que cumplieron funciones de relevancia. Pienso en Alfonso Prat-Gay twiteando una foto de las manifestaciones contra el ajuste en las jubilaciones a fines de 2017 como reinvindicación de su gradualismo (en realidad ni siquiera eso ya que es su año como ministro aumentó el gasto). Pienso en Carolina Stanley y su facilidad para dar dinero público como planes sociales en lugar de rediseñarlos para hacerlos más eficientes. Pienso en Esteban Bullrich dando un 40% de aumento a los docentes a los pocos meses de asumir como ministro de Educación destrozando de un plumazo la quimera de la metas de inflación (que haya sido recompensado como candidato a senador por la PBA al año siguiente probablemente sea un ejemplo del “Principio de Peter”). Pienso en todos los que creían que con palabras dulces vendrían inversiones sin un plan consistente de ajuste fiscal y rebaja de impuestos; en aquellos que creían que no había un problema fiscal sino que los desequilibrios mágicamente se arreglarían con crecimiento.

Luego de la autocrítica, la oposición nos tiene que presentar un programa integral de gobierno, para convencernos que los votemos no porque sean anti-K, sino porque saben como sacar al país adelante. Aquí es donde primero necesitamos una interna para JxC ya que no hay uniformidad de criterios. Todavía hay quienes piensan que se puede aumentar más el gasto, y hay quienes opinan que se puede ajustar fuerte y rápido como se hizo sin opción en 2018. Hay que consensuar una “tercera vía”. Por ejemplo, creo que si a los planeros se les da la opción de cobrar 50% más hoy y luego nada después de dos años, o cobrar la mitad por siempre esto separa la paja del trigo y ayuda a los primeros a conseguir empleo. Si las distintas partes de la oposición se sienten representadas en la confección del programa esto servirá para mantenerlas unidas. Y también para ampliar la base de sustentación (desde Ricardo López Murphy a Margarita Stolbizer, incluyendo ciertos gobernadores y dirigentes peronistas en el medio).

Finalmente me parece que es altamente probable que el gobierno intente eliminar las PASO del próximo año. La mejor forma de evitar esta jugada es que la oposición planifique una interna para confeccionar sus listas ante esta eventualidad. Y esto es algo que hay que empezar a pensar hoy ya que se requiere un mecanismo que sea aceptado por todas las partes. Presentar listas conjuntas en un distrito y separadas en otros, decidir cómo agregar preferencias de los votantes donde sea necesario (por sondeos o elecciones, en ambos casos cómo implementarlos, etc.).

Y pensar cómo realizar esta interna ayudará a acercar posiciones y negociar el “programa” mencionado arriba. Hacer que la posibilidad (concreta, real, dado el kirchnerismo) de la eliminación de las PASO termine jugando en contra del gobierno, fortaleciendo la oposición. Y con la oposición fortalecida, se fortalece la posición de quienes no comulguen con el gobierno y estén sufriendo su acoso (jueces, fiscales, prensa, y otros factores de contrapeso).

En definitiva, como la mayoría de los argentinos (porque ya somos más del 50%), quiero bajarle el pulgar a este gobierno que no sabe/quiere/puede resolver nuestros problemas; y que dedica sus energías a liberar a Cristina y sus (ex-)funcionarios de condenas por corrupción que serían inevitables con una Justicia totalmente independiente.

Está en manos de los dirigentes de JxC el darse cuenta que no somos sus votantes cautivos. Y que actuando en su interés, planificando una interna por si acaso, también lo harán por el de todos, al diseñar un programa que nos saque del pozo. Que nos muestren que hay una Economía (y un país) Posible.

EXPOST: En una nota en La Nación, titulada “¿Podrá la oposición capitalizar el desgaste del Gobierno?”, Sergio Berensztein realiza hoy un análisis similar,

El equilibrio de poder podría modificarse significativamente si la oposición evitara la fragmentación, consolidara su funcionamiento interno como una fuerza plural y diversa en términos ideológicos y programáticos, elaborara una autocrítica real y convincente en materia económica y canalizara el mencionado malestar social.

Añade que en caso que la oposición no se divida y triunfe el año próximo esto lo podría traer calma a los mercados, y bajar la fiebre del dólar, en la medida que “el Gobierno perdiera capacidad de daño en materia regulatoria y patrimonial”. Estoy de acuerdo.


Dividir el país en dos mitades: El país económico y el país social

31/08/2020

por Santiago Gallichio

Un país que se metió en un callejón sin salida: así estamos hoy en la Argentina. Nada funciona hace rato y cada intento empeora aún más la situación previa. La única realidad vigente es “la grieta” y no deja de engordar. El país va rumbo al fracaso colectivo crónico e incurable. Cuando una mitad gobierna, la otra se siente ajena, olvidada, desoída. Cuando  finalmente accede al poder por el fracaso de la otra mitad, ésta, ahora en leve minoría, siente lo mismo que sentía aquella
antes; solo espera que cambie nuevamente la tómbola de las mitades desencontradas. Así, tenemos el fracaso asegurado, tarde o temprano. Y decaemos más que ningún otro país en el mundo de manera ya indisimulable.

En esta dinámica estamos desde la crisis de 2001/2002. La crisis de De la Rúa y la convertibilidad (la crisis del 2001), para los antiliberales. La crisis de Duhalde y la patria devaluacionista (la crisis de 2002), para los antiperonistas. Hasta para la crisis tenemos dos versiones. Ahora bien: sin un gobierno que escuche, sea entendido y sea respetado por todos, aunque sea mínimamente, es imposible el éxito de un país. Así sucedió en el período kirchnerista, en el macrista y ahora sigue
sucediendo en el alberto-cristinismo.

Propongo una solución muy sonsa de pensar pero dificilísima de instrumentar: su ventaja es que constituye la única salida posible e imaginable para nuestro país, al menos para la visión de mi limitado intelecto. Aprovechando la comodidad intelectual de vivir en torno de una grieta, a la que todos los argentinos nos hemos acostumbrado con maestría, propongo que dividamos el país en dos.

¡Atención secesionistas: no hablo de hacer 2 Argentinas separadas, una para cada parte de la grieta, no! ¡No se tienten! Hablo de hacer 2 mitades bien separadas dentro un mismo todo. Llamémosle por ahora 2 Mesas o 2 Partes. En cada una dominará una lógica por encima de la otra: no vale venir con lógicas de la otra parte a ésta. A estas 2 mitades las podemos denominar la Mesa Económica y la Mesa Social de la Argentina o como les guste más. Cada una tendrá guardianes políticos provenientes de ambas partes de la grieta de hoy. A la primera se sentarán seguramente los dirigentes de JxC más PRO y a la segunda, los radicales. Por el lado peronista, los gobernadores y el massismo, a la primera, los K dominarán la segunda. Solo para ejemplificar, que nadie se ofenda ni se sienta excluido antes de empezar.

El Acuerdo Divisorio Constituyente (quizá una mesa de consenso para la división resulte atractiva y convocante para los agrietados argentinos), que no requiere de ninguna reforma constitucional (¡atención reformistas ahuyenta no-reformistas, no se tienten ustedes tampoco!), se limitará a delinear los siguientes parámetros. Por el lado económico, tendremos que poner un “corralito político protector” para el 50% del PIB que conforma el sector privado productivo, consistente primordialmente en la certeza de que lo definido en el Acuerdo no se cambiará por los siguientes 15 años. Acuerdo impositivo (solo doy un ejemplo simple para que se entienda la idea): eliminación de impuestos distorsivos (ingresos brutos e impuesto al cheque y retenciones, éstas tal vez gradualmente) a cambio de incrementar IVA y ganancias y bienes personales, de manerainicial, para compensar; simplificación laboral contra juicios y limitación de las indemnizaciones a un máximo de 4 salarios; mercado de capitales libre y compromiso de no inflación, con manejo de
Banco Central incluido.

Estas medidas se calibrarán consensuadamente al inicio entre los técnicos guardianes de ambos lados, de modo que con lo que se estime recaudar se pueda financiar la Mesa Social inicial. Una vez que se ponga en marcha, la dinámica será la siguiente: todo el crecimiento de la recaudación derivado del crecimiento económico producido por la Mesa Económica del país se volcará a la Mesa Social en el promedio de crecimiento del PIB. El resto, se reducirá de la carga impositiva para
el siguiente año. Por ejemplo: si el sector privado de la economía crece un 5% y el sector social crece 0%, como el PIB lo comportan ambos por mitades (el sector público hoy es aproximadamente el 50% del PIB), el crecimiento del PIB será del 2,5% ese año. Entonces, la Mesa Social el año siguiente recibirá el 2,5% más de recursos que el año anterior. Esto significará para la Mesa Económica una rebaja de la carga impositiva. En la medida que crece el sector privado, reduce su aporte al sector social, pero éste siempre crece, año a año.

La Mesa Social se especializa en la distribución de los recursos entre los distintos sectores necesitados. Establece los criterios de distribución, pero sin avanzar sobre más recursos económicos de los que se acordaron desde el inicio, los que serán crecientes. No valen impuestos de emergencia, cambios de reglas de juego, emisiones descontroladas, es decir, todo lo que espanta inversiones e impide el crecimiento.

Y por último: reglas para que parte de los beneficiarios de la Mesa Social se puedan ir tentando y pasando a la Mesa Económica del país: seguirán recibiendo recursos de la Mesa Social durante uno o dos años, si consiguen trabajo en la Mesa Económica, de modo que para ésta será atractivo tomarlos a un costo inicial reducido, capacitarlos y, recién al final, absorberlos totalmente.

Este es el único camino, con las variantes que quieran. Si no ponemos a salvo la Mesa Económica, tendremos cada vez menos recursos para la Mesa Social, y perdemos TODOS. ¿Cuál es la dificultad? Simplemente, ponernos de acuerdo. Este acuerdo lo deben firmar expresamente y de cara a toda la sociedad los 15 o 20 políticos de cada sector que tengan relevancia y sean posibles candidatos a los principales cargos públicos durante los próximos años. Solo para ser claro en lo que estoy pensando: por el peronismo-kirchnerismo, Alberto, Perotti, Schiaretti, Manzur, Massa, Kiciloff, Máximo, De Pedro, Solá, Guzmán, Katopodis, Kulfas, Pesce, Béliz, Recalde, Mayra Mendoza, etc.; por JxC, Cornejo, P. Bullrich, Morales, Carrió, Lousteau, Larreta, Sanz, Negri, Naidenoff, E. Bullrich, Macri, Vidal, Iglesias, etc.

Cristina seguramente no querrá firmar este acuerdo, pero ella será el pasado cuando esto se logre. Máximo o Kiciloff, ¿querrán? Será difícil, pero no imposible. ¿Macri tiene que estar? Todo el que quiera estar es bienvenido, si es relevante, incluso Macri y Cristina. Los guardianes de cada Mesa serán los dirigentes de cada partido que se sientan más capaces de defender una o la otra. Imagino como guardianes de la Económica a Guzmán, Kulfas, Schiaretti, Perotti, Massa, por un
lado, y a Cornejo, Lousteau, Macri, P. Bullrich, por otro. Y de la Social a Máximo, De Pedro, Mendoza, por un lado, y a Vidal, Carrió, Morales, por otro. Son todos ejemplos al azar, para que secomprenda la idea.

Reflexión final: lo único en lo que estamos todos los argentinos de acuerdo es en que estamos muy mal. Tenemos ideas muy diferentes de las causas de este malestar, pero nadie está a gusto como estamos hoy. También nos unen varias afinidades sociales y culturales, que solemos olvidar o menospreciar, pero que están muy claras y evidentes cuando nos podemos relajar y compartir momentos de amistad, y esto últimamente no pasa casi nunca: estamos superados por la crisis. Creo que lo único que nos separa de nuestro posible bienestar es la incapacidad de ponernos de acuerdo en cuestiones básicas. Es importante recordar que, para lograr el bienestar, no hace falta esperar 20 años: cuando recuperemos un camino en común, como el que tuvimos entre 1983 y 2000, ya sentiremos el alivio y la felicidad de estar de nuevo en una senda compartida. El crecimiento viene solo si dejamos de pelear. El talento y los recursos están. Falta el acuerdo.


Demoledor monólogo de Carlos Melconián

23/07/2020

Me hicieron llegar el link al audio de una entrevista que Marcelo Longobardi le hizo hoy a Carlos Melconián con el siguiente comentario: “divertite y escuchá como le dió con un caño a Guzmán”. Al mismo tiempo vi que La Nación había recogido extractos de la nota titulando con un “No me lo banco porque miente”. Y no me pude resistir.

Recomiendo encarecidamente escuchar (y reescuchar) lo que en lugar de una nota terminó siendo un impecable monólogo de 25 minutos. Tremendo. No solo lo demuele a Guzmán, sino también a toda la elite que nos gobernó (al menos en este siglo) llevándonos en principio lentamente, luego más rápidamente, y ahora en forma vertiginosa a la mediocridad y la irrelevancia.

El remate es una pregunta retórica, “Jodemos con los hospitales, los hospitales, los hospitales. Dónde se atienden después los funcionarios? En qué hospitales?”


La flecha del tiempo

09/06/2020

La flecha del tiempo es un concepto de la Física que nos dice la dirección que el mismo registra y que va sin interrupción desde el pasado hacia el futuro. Es decir, cuando nos vayamos a dormir hoy, martes, sabremos que mañana será miércoles. Excepto en Argentina, donde es posible que vuelva a ser martes, o incluso que sea lunes.

En la última entrada del blog dejé registro que el presidente Alberto Fernández había perdido toda mi confianza. Eso fue a fines de abril. A la fecha no ha tomado una sola medida que valga la pena rescatar. Pero el colmo se dió ayer con el anuncio de la intención de estatizar la aceitera Vicentín que se encuentra en concurso de acreedores.

Primero las cosas obvias. Según la legislación vigente solamente el juez que administra el concurso puede nombrar un interventor. Como en Argentina las leyes valen poco más que el peso (de paso, porqué tanto escándalo con poner a Ramón Carrillo en el nuevo billete de $5000 si en menos de veinte años lo vamos a tener que cambiar por una moneda?), el gobierno anuncia que un tal Gabriel Delgado va a ser el interventor como quien anuncia la extensión de la cuarentena por otros 80 días (de esto último me ocupo más abajo).

Segundo la idiotez. El presidente dijo que es una medida que sirve para lograr la “soberanía alimentaria” y que es necesario crear una “empresa testigo”. Si hay algo en que la Argentina es campeón del mundo es en productividad agropecuaria. Si con las trabas que pone el gobierno (retenciones, desdoblamiento cambiario, superposición de impuestos, etc.) el campo argentino le puede vender al resto del mundo es porque es el único sector de primer nivel que tenemos. Qué mal que está el país que su presidente no sabe lo obvio!

Tercero la desidia. Detrás de esta idea naturalmente están los kirchneristas que quieren que seamos Venezuela ya. Que todavía les duele que el campo les haya torcido el brazo en el 2008, y que si en algo son buenos es en montar el Ministerio de la Venganza. Cuando desde el oficialismo se habla del regreso de una Junta de Granos parece que mañana será lunes. Ojalá la oposición pueda trabar este proyecto en el Congreso. Ojalá.

Cuarto las consecuencias. Las empresas argentinas que cotizan en Nueva York están cayendo hoy hasta un 10% (ver nota en La Nación online). Y era de esperar. Recordemos que el país está tratando de renegociar su deuda pública, pidiendo un período de gracia para no pagar ni intereses ni capital por unos años. Y al mismo tiempo decide una expropriación sin sentido económico en el medio de la crisis del coronavirus. Qué tipo de política económica imaginan los acreedores e inversores que habrá en el país en la pospandemia? Una racional de crecimiento económico basada en el sector privado que genere empleo (y así reduzca subsidios y por ende el déficit fiscal), producción y exportaciones (y así genere los dólares para pagar la deuda)? O una populista de estatizar todo y que el 90% de los argentinos sigan dependiendo del Estado? Que alguien le avise a Martín Guzmán que todavía está a tiempo de renunciar y resguardar su reputación.

Dejemos a Vicentín de lado y vayamos a un ejemplo de que mañana es hoy: la cuarentena. Comenzó el 20 de marzo, y ya sabemos que va a durar, en el area metropolitana, al menos tres meses. El problema es que no se tomaron las medidas en este tiempo para poder levantar la cuarentena en forma eficiente, es decir con un aumento en la actividad económica sin aumentar la circulación del virus. No se entiende como no se montó una estructura para testear masivamente, aislar a los infectados, y seguir a sus contactos. Es la estrategia, que con matices, se sigue en todo el mundo.

Para esta estrategia se necesitan tres elementos: tests, personal, e inteligencia. Tests se pueden comprar. Y en el país nos pavoneamos con el desarrollo de uno por parte de investigadores del Conicet (aquí nota de hace dos semanas en la BBC sobre el mismo). O sea que primer elemento está, o debiera estar.

Personal? Creo que sobran empleados públicos y planeros que se podrían dedicar a esto. Por qué no lo están haciendo? Imagino que con respecto a los primeros los sindicatos quieren proteger su salud (como vimos hicieron los bancarios amontonando a jubilados a principios de abril en la puerta de las pocas sucursales abiertas). Los segundos quizás no puedan, no sepan, no quieran trabajar. Ok, segundo elemento quizás más difícil.

El verdadero problema es el tercero. Que falta inteligencia se pudo apreciar cuando hace unas semanas en la Ciudad de Buenos Aires se comenzó a realizar más testeos y permitir la apertura de ciertos negocios, es decir adoptar las políticas del primer mundo para salir de la cuarentena. Los intendentes peronistas del conurbanos estallaron porque ellos no podían tomar las mismas medidas. Por un lado no habían tomado recaudos para comenzar los testeos, y por otro lado si testeaban no sabían que hacer con los infectados. Qué pasó? Que siguiendo una tradición muy argentina se decidió nivelar hacia abajo y Horacio Rodríguez Larreta tuvo que dar marcha atrás con ciertas medidas y frenar la reapertura en la Ciudad.

En conclusión estimado lector, cuando mañana se despierte preste atención si le ha tocado hacerlo en lunes, martes, o… miércoles! Argentina potencia.


Fuera del Mercosur, Argentina va al default

30/04/2020

La semana pasada la Argentina anunció que abandonaba las negociaciones de tratados de libre comercio del Mercosur con la excepción del acuerdo con la UE. Vale notar que no se abandona este último no porque haya voluntad de firmarlo: Nunca el presidente Fernández lo incluyó en la agenda legislativa ni el Congreso lo trataría si decidiera funcionar (que el Congreso no sesione es otro ejemplo de como el kirchnerismo destruye instituciones, casi al nivel de excarcelar presos comunes y violentos).

Se “respeta” el acuerdo con la UE pues negarlo implicaría que Brasil, Paraguay y Uruguay abandonarían el Mercosur inmediatamente para formar una nueva unión sin nosotros. No nos engañemos.

Los analistas coinciden en que esta decisión constituye un grosero error (ver notas de Carlos Pagni y Luis Miguel Etchevehere en La Nación hoy), ya sea porque el país tenía derecho de veto y podía permanecer en la mesa de negociaciones con una postura dura, o porque el país no explota los beneficios de firmar el acuerdo con la UE, como ser la llegada de inversiones desde Europa, que ayudarían a encauzar la recuperación económica post-pandemia. 

Ahora, por qué digo que salir (de hecho) del Mercosur nos lleva al default? La propuesta de renegociación de la deuda que presentó la Argentina básicamente implica no pagar casi nada por cinco años. De manera que los acreedores pueden pensar estratégicamente que pasaría con el país si se niegan a acordar y fuerzan un default. En un escenario donde el gobierno es pragmático y recurre a acuerdos comerciales para suavizar el impacto negativo del default este es menos costoso que en un escenario dogmático en el cual el gobierno anuncia que se cierra al mundo.

Es decir, que salir del Mercosur les dice a los acreedores que ir a un default le resultaría al país muy costoso. No sería ello perjudicial a sus intereses de eventualmente cobrar lo que se les debe? Sí, si suponemos que el kirchnerismo se eterniza en el poder. Pero si conjeturamos que la crisis económica de un default potenciado al aislarnos del mundo, sumado a errores groseros como la mencionada excarcelación de presos (atención al super-cacerolazo que habrá hoy), terminará con Fernández y Fernández subidos a un helicóptero la ecuación se revierte.

Y no es necesario que el gobierno colapse (menciono lo del helicóptero como una obvia chicana para repagar en la misma moneda el trato que el kirchnerismo le dió a Cambiemos). Como mencioné la propuesta de renegociación implica no pagar nada hasta el final del mandato de Fernández y luego muy poco. Si las torpes acciones de este gobierno resultan en un probable, o muy probable, retorno de un gobierno más aperturista y pragmático en 2023, para qué acordar hoy?

Creo que el gobierno hizo el razonamiento inverso. Anunciar medidas horribles que aseguren que la Argentina seguirá estancada pensando que eso convencerá a los acreedores de aceptar el recorte propuesto (quizás pensando revertirlas luego de renegociar la deuda, quizás, pero el ADN del kirchnerismo es incompatible con la apertura económica). Pero no están contando con que el 41% del año pasado puede no ser el techo de la oposición, sino su piso. Y los acreedores quieren hechos y no palabras y los hechos son horribles.

El presidente Fernández en las últimas semanas perdió todo mi crédito, así que espero siga equivocándose y cave la fosa donde entren tanto él como el resto del kirchnerismo. Y que lo haga rápido para que el resto del país, el que produce y el que quiere producir pero no puede, puedan dar vuelta a la página y sacar al país del estancamiento.

Termino la nota compartiendo este link a una petición en contra de la liberación de presos de Change.org que lleva al momento casi medio millón de firmas. Es la primera vez que firmo una de estas peticiones. Viendo como actúa este gobierno presiento que no será la última.


Coronavirus y asimetrías Norte-Sur en Europa

22/04/2020

A principios de marzo en ciertos círculos de política europea se empezó a sugerir el uso de eurobonos para financiar los paquetes de ayuda económica que se estaban diseñando para enfrentar la inminente recesión. Para hacerlos más digeribles se los denominó coronabonos y en la semanas que siguieron se dió un debate entre los países del sur del continente, Italia, España, y Francia, y los del norte, Holanda y Alemania.

Los primeros argumentan que el coronavirus es un shock que ha afectado a todos los países de la UE por igual y que si bien es cierto que en algunos apareció primero (Italia) y otros no parecen tener el sistema sanitario a la altura de las circunstancias (España), no se los puede culpar por la situación económica en la que se encuentran y que si la UE no es solidaria (palabra que eriza los pelos del 41% de los argentinos) va camino a la irrelevancia.

Los segundos dicen que estos países se podrían haber preparado mejor, pero la realidad es que no quieren mutualizar los gastos sabiendo que son los que van a tener que poner el dinero. Y no debe haber sido casualidad que Alemania anunciara un endeudamiento masivo por 750.000 millones de euros el 23 de marzo cuando los cantos de sirena por los coronabonos se empezaban a oir con fuerza. Tuvo los visos de una medida preventiva del tipo “yo ya me endeudé, no me pidan más”.

La realidad es que el Norte de la UE no va a sufrir tantos costos económicos como el Sur, y es por esta razón que el coronavirus no es tan “simétrico” como lo describen en España. Porqué? Pues porque, como vengo diciendo desde mi primera nota sobre la pandemia, uno de los sectores más afectados va a ser el turismo, y en la UE los flujos de turistas suelen ser del Norte al Sur.

Va a llevar tiempo para que la gente quiera salir de vacaciones, no solamente por una cuestión de costos, sino porque varios de los destinos turísticos se caracterizan por la masividad: uno va para ser uno de una masa, y esto deja de ser atractivo por un tiempo. Las playas españolas son de los destinos europeos que más van a sufrir.

Los cinco destinos que más turismo reciben del resto del mundo son EEUU, China, Francia, España e Italia. Para los tres últimos, dado su modesto tamaño (relativo a los dos primeros), este shock será muy importante. Y de hecho así como el turismo explica porqué estos tres países van a estar entre los más afectados en la UE, también explica porque fueron aquellos donde la pandemia se manifestó primero: turistas de China contribuyeron a distribuir el virus en los primeros meses del año.

De manera que se entiende que Alemania, Holanda y otros países del Norte de la UE no quieran pagar los costos para que sus vecinos del Sur, a los cuales suelen visitar en verano (pero no este año), puedan superar la recesión que será muy grave. Es por ello que en lugar de mutulizar los costos (buena idea pero que deberá esperar a que el continente se recupere y se acuerde como un seguro y no un rescate), se está acordando usar mecanismos de rescate mediante la concesión de préstamos reembolsables. Claro que para países muy endeudados como Francia, España e Italia esto pueda ser una victoria pírrica. Los interesados pueden leer esta nota de hoy en El País, sobre una cumbre de la UE mañana, y la discusión de como proveer la ayuda. Pues ayuda habrá.

Al margen, la semana pasada terminé de escribir junto con Dirk Niepelt un trabajo sobre la intensidad y duración óptimas de una cuarentena (calibrado para EEUU). Esta semana salió publicado en la séptima edición de Covid Economics, una revista de difusión en tiempo real de investigación económica relacionada a la pandemia. Entre los resultados encontramos que cuanto más rural y benigno el clima de una región (y por ende menor sea la tasa de infección) y cuanto mejor sea su infraestructura hospitalaria, más corta y menos intensa puede ser la cuarentena. Que el lector infiera como extrapolar estos resultados para la Argentina.


Mayor de 70 años? A la cárcel!

19/04/2020

En el mundo se está considerando recomendar, u obligar, a los mayores de 65 o 70 años que permanezcan confinados en sus casas más allá de lo que dure la cuarentena para el resto de la población. Ocurre en Europa donde la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, sugirió que recién salgan en Navidad (supongo para hacer de Papás Noel). Lo propuso en Francia Emmanuel Macron, teniendo que recular dada la reacción negativa que enfrentó. Y Angela Merkel, hablando desde un país que tiene una infraestructura sanitaria superavitaria que le permite sermonear, dijo que le parecía inaceptable desde un punto de vista ético confinar a los ancianos.
En Argentina no hay una sugerencia similar a nivel nacional, pero el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, implementó restricciones a la movilidad para los mayores de 70 años. Está excelente la nota de José Claudio Escribano hoy en La Nación, dirigida a Larreta. Copio los siguientes párrafos:

Si fuera abogado del jefe político del distrito capital aceptaría la imputación de que del decreto de Rodríguez Larreta emana una voluntad sobreprotectora de los mayores. Sin duda, aunque de efectos incómodos, y hasta ofensivos para quienes anteponen el valor de las libertades personales y de la igualdad de la Constitución a otras cuestiones. Pero en el espíritu de la controvertida decisión, diría el hipotético defensor, la protesta aborda un punto secundario en relación con el objetivo principal que se propuso el gobierno de la ciudad.

El 85 por ciento de los casos registrados por la pandemia afecta a quienes están por encima de los 65 años. Eso quiere decir que si no se los confina integrarán la ola de pacientes llamados a ocupar más camas en los hospitales y sanatorios y, sobre todo, a requerir eventualmente más respiradores. Ahí está la madre del borrego, a la que habría que haber presentado sin disimulo: la medida preventiva ha sido dictada más en beneficio de los jóvenes que se infecten que por consideración a los viejos.

Lo que Escribano no pregunta, quizás no se anima a preguntar porque es contencioso, es que el beneficio al que hace alusión será para los jóvenes del conurbano. No se si hoy en día se reciben enfermos del Covid-19 de otras jurisdicciones en hospitales de la Ciudad, pero sobre lo que no me cabe duda es que cuando la pandemia impacte en el conurbano (algo que inevitablemente ocurrirá) dada su deficiente infraestructura se intentará enviar enfermos a la Ciudad. De manera que Larreta está pidiendo “solidaridad” de sus votantes ancianos hacia los ciudadanos de la provincia de Buenos Aires. Y no lo está explicando. No está diciendo, por ejemplo, que es parte de un acuerdo con el gobierno nacional para evitar un recorte de coparticipación, o una intervención federal del sistema sanitario de la Ciudad. Nadie se lo está preguntando. Y debería rendir cuentas ante sus votantes, como corresponde en una democracia republicana.


Paquetes de estímulo en EEUU

25/03/2020

Ayer el Senado de EEUU llegó a un acuerdo para un paquete de ayuda económica de dos trillones de dólares (trillón americano = billón para nos). La discusión se demoraba por el pedido de los demócratas de tener control sobre el uso de 500 billones que se van a destinar a ayudar a empresas. Ayuda que está previsto se canalice a través de la Reserva Federal.

Desde que la crisis se aceleró hace unas semanas en internet comenzaron a aparecer ideas de cómo proveer asistencia financiera. Por ejemplo, Emmanuel Saez y Gabriel Zucman sugirieron que el Estado reemplace toda caída en la demanda que enfrentasen las empresas. Por ejemplo, si la aerolíneas ven una merma en sus ingresos del 70% por menos vuelos, el gobierno federal cubre esa diferencia. Otra idea es la de subsidiar a las empresas para que no despidan a sus trabajadores, cubriendo el Estado el pago de salarios.

El problema con estas ideas es que no toman en cuenta que además de haber una caída importante en la demanda agregada los efectos son muy heterogeneos. En particular esta es una recesión en la cual el componente más importante del consumo que cae (al menos en términos proporcionales) es el de servicios y no el de bienes durables, hecho que creo es inédito.

Si un sector ve una caída brutal en su demanda pero otro ve, o debiera ver un incremento, no es razonable tratar de sostener la demanda en el primer sector como sugieren Saez y Zucman. Es mejor dejar que la economía ajuste para que el trabajo y el capital se redirijan hacia los sectores que se expanden. Es importante resaltar que uno de estos sectores debe ser el de salud con una alta inversión en infraestructura, equipamiento médico e insumos (camas de terapia intensiva, respiradores, tests), y probablemente requiera intervención estatal para acelerar los cambios.

Por motivos similares me parece una mala política dar incentivos a las empresas a retener trabajadores. Si bien esto funciona para las recesiones normales en las cuales la demanda agregada se espera que se recupere en forma proporcional por sector, con el coronavirus es probable que esto no suceda así: estaremos mucho tiempo sin consumir servicios como lo estuvimos haciendo antes de la crisis. Primero regresaremos a bares y restaurantes, más tarde al turismo. En estos casos es preferible aumentar la cobertura y nivel de los seguros de desempleo (como está previsto en el paquete de ayuda acordado ayer en el Senado), y otorgar facilidades financieras para las empresas que les permitan a estas decidir si seguir “operando” o presentarse en bancarrota.

Las ayudas financieras subsidiadas que se contemplan en el plan de estímulo tienen la ventaja que proveen recursos hoy pero se espera que parte de los mismos sean pagados en el futuro (una parte no será pagada por el subsidio implícito, otra porque algunas de estas empresas no podrán evitar la bancarrota). Dado que algunas firmas quebrarán esto abre una pregunta sobre el cobro de las deudas por parte de los acreedores.

En tiempos normales hay un orden por el cual ciertos acreedores cobran antes que otros (pensemos en el FMI y los bonistas para la deuda argentina, el Fondo es acreedor privilegiado mientras que los bonistas no cobrarán todo lo prestado). Ahora qué nivel del privilegio se le debería otorgar a los fondos aportados por el Tesoro y canalizados por la Reserva Federal? De hecho, la Fed prestará el dinero directamente o a través de los bancos que financian a las empresas privadas?

Supongamos que estamos ante lo segundo. Dado que los bancos privados tienen información sobre sus clientes es razonable suponer que están en mejor condición para evaluar si dar ayuda o no, y cuanta. Ahora supongamos que los fondos aportados por la Fed sean los primeros en ser devueltos en caso de bancarrota. Esto le da a los bancos incentivos a no prestar (o prestar menos) pues ayudar a las empresas diluye el valor de sus acreencias. Por el contrario, si la Fed pasara a cobrar después de los bancos privados, estos tendrían incentivos a prestar en exceso para aumentar la probabilidad de cobrar.

Una solución sería que los fondos aportados por la Fed y las deudas bancarias preexistentes se alternen en prioridad de cobro. Por ejemplo, el primer millón lo cobra la Fed, el segundo el banco y así sucesivamente (los montos dependerían del nivel de endeudamiento de las empresas que reciban la asistencia). Así se lograría balancear los incentivos de los intermediarios financieros y optimizar el nivel de ayuda prestada.

Mañana se conocerán los datos de solicitudes de seguro de desempleo de la semana pasada y se espera un récord histórico que refleje los despidos de comercios que han tenido que cerrar sus puertas por la cuarentena. Habrá que ver como reaccionan los mercados y si no terminamos teniendo más paquetes de ayuda (de ahí el plural del título del post).

Mi última reflexión es que vamos a tener una recesión severa, aunque sigo pensando que la recuperación puede ser rápida. Pero será muy asimétrica. Habrá sectores, como el turismo, que tardarán en volver al nivel de actividad previo a la pandemia. Un diseño de ayuda inteligente debe tener en cuenta que a) no es deseable sostener el 100% de la demanda agregada (por los costos que esto implica, aunque el gasto se financie hoy con deuda en algún momento habrá que cobrar impuestos distorsivos para cubrir la ayuda), b) sectores como el turismo debieran recibir poca o nula ayuda. Como mencioné en el post anterior hay racionalidad para rescatar la aerolíneas, pero, las compañías de crucero? Ninguna.


Las consecuencias económicas del Coronavirus

19/03/2020

La semana pasada escribí un post sobre la velocidad a la cual se viene propagando el coronavirus en Europa. Hoy voy a hacer un primer análisis de los efectos esperables de la pandemia en la actividad económica, tanto a nivel global como nacional.

Empecemos notando como la génesis de este nuevo virus podría tener determinantes económicos. Se especula que el contagio entre humanos se originó en un cerdo salvaje que fue vendido en un mercado en Wuhan, y que habría sido infectado por un murciélago. Hace pocos meses la cría de cerdos en China, uno de sus principales alimentos, había sido afectada por un virus que no representaba un problema para los humanos. Esto redujo significativamente la producción y condujo a un aumento en el precio de cerca del 70%.

Quizás algunos lectores recuerden que esto se veía como una oportunidad para otros productores, entre ellos los argentinos (probablemente no, porque con la crisis autóctona, y las elecciones de octubre, las neuronas no daban para tanto). Los que seguro vieron una oportunidad fueron quienes podían cazar y comercializar cerdos salvajes ante autoridades y regulaciones que, probablemente, se volvieron más laxas dada la escasez. Así llegó el virus a un mercado en Wuhan.

China también nos sirve para tener una idea de la magnitud de los efectos económicos que tienen las medidas para evitar los contagios a través del distanciamiento social. En febrero las ventas minoristas cayeron 20% y la producción industrial (incluyendo insumos de industrias en otros países, como veremos) cerca del 15%. Estos números nos dan una idea del shock de demanda y de oferta respectivamente.

Lo mismo se está viendo/verá en el resto del mundo a medida que la producción disminuya (porque, mal que le pese a los cultores del roboapocalipsis, no es posible reemplazar los trabajadores de planta que se quedan en casa por robots) y el consumo caiga dado que no vamos más a restaurantes, shoppings y otras actividades recreativas (el aumento en consumo de Netflix o Disney+ no compensa en el agregado).

Se escucha mucho decir que lo que hay que hacer es poner la economía en el freezer un tiempo y luego reanimarla hasta que vuelva a la normalidad. Pero esto no es sencillo por varias razones. Como mencioné arriba, parte de la producción industrial china son insumos que se usan en otros países. Por ende no extraña que una semana después que la industria se paralizara en China fábricas coreanas de automóviles tuvieran que cerrar por la falta de insumos chinos. Lo mismo sucedió en Japón unos días más tarde. Y lo mismo está por suceder en EEUU en breve. No es casualidad que estos días el sindicato de trabajadores en esta industria en Detroit (United Auto Workers) pida un cese de operaciones por dos semanas.

Así como los efectos de oferta se trasladan (mayormente) por mar, los efectos de demanda viajaron en avión. Por eso en Europa, EEUU y el resto del mundo hay un desfase de los efectos de demanda y oferta que dificulta la solución de poner la economía en el freezer. En breve espero que las mentes pensantes (entre las que no incluyo a Pedro Sánchez que anunció un estímulo de 20% del PBI que debe haber sido pensado apenas un poco más de lo que pensé yo este post) decidan “descongelar” paulatinamente, en función de la progresión de contagios y la capacidad hospitalaria, el distanciamiento social creando barreras diferenciales para los grupos más expuestos al virus.

Alguien pensará que soy un desalmado. Y si, soy economista. Pero la realidad es que el distanciamiento social solamente podría funcionar si todas las personas del mundo se aislaran simultaneamente por 15 días. Y ello no es posible. Hay que ir cada tantos días al supermercado y alguien nos tiene que atender allí. Otras personas tienen que llevar y acomodar las mercaderías, etc. Lo que sí se puede hacer es el famoso aplanamiento de la curva y una vez logrado esto volver a normalizar paulatinamente las actividades económicas y la vida (reduciendo al mínimo los contactos sociales mientras persista el virus).

Ahora cómo proveer ayuda económica? En EEUU se van a transferir recursos a los ciudadanos en dos partes, la primera (1000 dólares por adulto y 500 por niño) en tres semanas, y la siguiente en mayo. Y también se van a dar facilidades de liquidez a empresas (y hogares), y ayudas para que mantengan su plantilla de trabajadores. En principio me parecen medidas correctas. Dado que estamos ante un shock que paraliza la actividad idealmente uno debería postergar deudas (hipotecarias, para pagar universidad, etc.) y obligaciones por al menos el tiempo que dure el shock. El problema es que una vez que termine la pandemia difícilmente todo el mundo conserve su trabajo.

Quizás mejor sería permitir que los deudores posterguen sus obligaciones y darles la opción de seguir pagándolas regularmente con un descuento. El gobierno federal podría cubrir ese descuento (o una fracción del mismo a negociar con los acreedores) y de esta forma aquellas personas que perciban que tienen la suficiente estabilidad laboral no postergan el pago de sus deudas y se limita el efecto de la pandemia en la hoja de balance de los bancos.

Porque lo más probable es una recesión en V, profunda y con recuperación rápida. Pero si la crisis se prolonga y aumentan los quebrantos empresariales y la morosidad de deudores minoristas (hipotecarios, tarjeta de crédito, etc.) ahí sí que vamos a tener un efecto multiplicador de la crisis a través de los intermediarios financieros, y persistencia en la caída en el nivel de actividad. Estos efectos financieros fueron los culpables de la magnitud de la Gran Recesión y si bien los sistemas financieros a nivel global están mucho mejor capitalizados que en 2008, dudo que los test de estrés que periódicamente se realizan contemplen este tipo de cisne negro.

Además debemos tener cuidado en optimizar la ayuda. Por ejemplo, tiene mucho sentido ayudar a las empresas de aeronavegación ya que si quebraran en forma masiva esto tendría consecuencias persistentes a nivel mundial, por ejemplo en el turismo. Y menciono el turismo, porque no me queda tan claro que se deba ayudar a operadores turísticos (ya sea minoristas o mayoristas). Si la crisis obliga a que un hotel boutique cierre hoy, nada impide que otro abra en unos meses cuando los clientes regresen. De la misma manera no creo que la ayuda a los servicios (restaurantes, recreación, etc.) sean prioritarios. Si un bar cierra hoy, otro abrirá mañana.

Vayamos finalmente a la Argentina. El país no está integrado en cadenas de valor internacionales que tengan efecto multiplicador del shock (si las ventas minoristas caen 10%, las de los proveedores caen 15%, las de los proveedores de los proveedores, 20%, etc.), con lo cual el impacto en las exportaciones será negativo pero no tanto como en Europa y Asia. Además la demanda mundial caerá pero en alimentos la caída será menor que en manufacturas.

Esto puede ayudar a la renegociación de la deuda (también será necesario que el gobierno realice una propuesta razonable y no una quimérica) en la medida que los acreedores vean que la capacidad de generar divisas no se resiente tanto (lo que requiere que el gobierno adopte reglas de juego claras en cuanto a retenciones para evitar una revuelta del campo, por ejemplo deje el aumento en la soja, pero se compromenta, por ley, a no aumentar ni esta ni otras alícuotas). Aunque si lo que se ve es que el gasto se desboca el efecto será negativo.

Porque es comprensible que aumente el gasto pero no en la forma en que lo está proponiendo el gobierno. Tiene mucho, pero mucho, más sentido invertir en salud que aumentar la AUH o las jubilaciones. Y aunque me parece que el impuesto PAIS a los gastos para turismo en el extranjero es una aberración, peor me parecería que el gobierno cediera a la sugerencia de suspenderlo, y resignar recursos, para ayudar a las agencias nacionales (ver nota hoy en La Nación). Como mencioné antes, hay razones para dejar que este sector ajuste solo ante la caída del turismo. Y no hace falta pedir que se ayude a Aerolíneas Argentinas pues nadie duda que este gobierno lo hará (aunque también me parezca una aberración la política de aeronavegación kirchnerista).

Finalmente, dada la mala infraestructura sanitaria lo más lógico es reforzar el distanciamiento social ya mismo, y no esperar a que se multipliquen los casos, ya que en breve los médicos en el país se verán obligados a adoptar protocolos de intervención (triaje) y ver como pacientes se mueren por falta de recusos, como está pasando en Italia.


Coronavirus en Europa

14/03/2020

Vivo con mi familia en Madrid y trabajo en Copenhague donde este semestre doy dos cursos. La semana pasada no tuve que viajar y viendo como se desarrollaba la crisis en Italia, y lo mal que se reaccionaba en España vi que faltaba poco para estar en la misma situación. Paso a enumerar unos hechos:

1) Primeros días de marzo: Un matrimonio que estuvo de viaje y al dar positivo de coronavirus pidió a sanidad que testearan a su hija y les dijeron que los niños no estaban en riesgo que los enviaran a vivir con sus abuelos mientras ellos hicieran la cuarentena. Por suerte insistieron y vieron que su hija estaba infectada y no la mandaron a “matar” a los abuelos como sugería sanidad. El colegio de la niña, el Paraíso Sagrados Corazones (sic) permaneció abierto y los padres diciendo que era un caso aislado y no debía cerrar mientras no se evaluara la situación. Todo establecimiento educativo cerró el miércoles 11, en principio por dos semanas.

2) Mi mujer trabaja como voluntaria para una ONG yendo a un hospital una vez por semana para socializar con ancianos hospitalizados. Cuando en Febrero el coronavirus irrumpió en Italia con sus compañeros decidieron dejar de ir por el riesgo. El coordinador de la ONG no solamente se ofendió sino que les dijo que el hospital estaba preparado y era seguro. Cuando el coronavirus llegó a Madrid los primeros infectados fueran al hospital donde trabajaba mi mujer. A los pocos días Sanidad ordena suspender todas las actividades de las ONG en hospitales.

3) Tenía una cita médica el lunes 9 y la cancelé el viernes anterior. Hice los trámites por internet para cambiar el turno y me llamaron para decirme que ese cambio tenía que hacerlo en forma presencial. Dos días más tarde se anuncia que todas las citas médicas no esenciales se cancelaban.

3) El ministerio de Trabajo y el de Sanidad en la primera semana de marzo dijeron cosas contradictorias y la desinformación persistió hasta que Sánchez le dió prioridad a las directivas de Sanidad.

4) Sanidad tiene ahora la palabra. Y qué dijo? Que no había riesgo en la convocatoria por la marcha del día de la mujer (domingo 8 de marzo). Entre los asistentes, la ministra de Igualdad, Irene Montero, recientemente dió positivo de coronavirus.

Esto último fue dos o tres días después que me cayera la ficha que España era la nueva Italia y no hizo más que confirmar mis expectativas. España es un país muy burocrático que sigue un manual para cada cosa. En general funciona bien, pero claramente esta forma de actuar se da de bruces con una crisis que se escapa a los manuales. Además tanto a nivel nacional como en la Comunidad de Madrid hay gobiernos de coalición, y no tienen cultura de gobiernos de coalición.

Como sabemos por la experiencia de la Alianza (y me parece confirmaremos en breve con esta “alianza” kirchnerista-PJ no K que tiene un ADN muy similar a esa Alianza, basta ver como solapan funcionarios en ministerios), una coalición sin experiencia pone fricciones en la toma de decisiones y amplifica los efectos de las crisis.

Ayer se anunció el estado de alarma y estamos esperando los detalles en cuanto a restricciones de movimiento. Mientras, en Madrid desde hoy cierran todos los negocios salvo los esenciales (entre los cuales, por algún motivos, están los estancos que venden tabaco).

Pasemos a Dinamarca. El lunes viajé para dar mis clases y al día siguiente se anuncia que todo viaje debe contar con el visto bueno del jefe de Departamento. El mío me dijo que me quedara en Madrid (que a esa altura estaba como destino naranja). Ese mismo día el jefe de Estudios me mostró un mail en el cual le recomendaban que algunos cursos obligatorios masivos pasaran a ser online, una forma de testear la tecnología. Considerando que quedaba poco tiempo para que cerraran la universidad cambié mi pasaje de avión para hacer una maratón de clases antes del cierre.

Sin embargo los acontecimientos se aceleraron y la noche del miércoles se anunció que la universidad estaría cerrada a partir del viernes, es decir, ayer. Rápidamente cambié mi pasaje otra vez y regresé el jueves a Madrid. Y lo hice justo a tiempo, porque desde hoy al mediodía Dinamarca cierra sus fronteras por un mes.

A esta altura es obvio que la crisis es la más importante en Europa desde la Gran Recesión (peor que la crisis de deuda de países periféricos). Cuánto caera el producto dependerá de cuánto se interrumpan las cadenas de producción por las medidas restrictivas y cierres forzados. Es inevitable que Europa entre en recesión este año pero si se toman las medidas adecuadas (sobre lo que no hay unanimidad, ver esta nota sobre la política que, al menos por ahora, sigue el Reino Unido) tendremos una recesión en forma de V con recuperación rápida.

Y Argentina? Nuestro país tiene problemas estructurales que son inmunes al coronavirus. La pandemia pasará y nada cambiará.

EXPOST: El sábado el gobierno nacional en España anunció el cierre virtual de sus fronteras y restricciones al movimiento (lástima no tener un perro para poder pasear). Para asegurarse que la gente no se mueva alguien (Comunidad de Madrid?) tuvo la brillante idea de reducir la frecuencia del servicio de transporte público. Resultado? Hoy lunes en las principales estaciones de trenes suburbanos se vieron aglomeraciones de gente que no puede dejar de movilizarse. Y qué se lamentaban no poder cumplir con la consigna de mantener distancia. Yo me pregunto en cuántos días veremos en las estadísticas el pico de casos en la región por este nuevo ejemplo de la ineptitud de la burocracia española?