Los Pícaros de Siempre

La religiosidad en economía es casi tan intensa como el fervor futbolero de los domingos, aunque sea harina de otro costal. La propuesta oficial por reformar la Carta Orgánica del Banco Central reavivó en su versión local el enfrentamiento entre ortodoxia y heterodoxia, izquierda y derecha en economía. La simplificación es la siguiente: a la derecha no le importan los pobres, solo la estabilidad de sus riquezas y por eso quieren un Banco Central dedicado exclusivamente a cuidar el valor de la moneda. Del otro lado el argumento es inverso: a la izquierda no le interesa la inflación y recurre a cualquier populismo con tal de ganar las elecciones.

Desde el plano teórico, ambos puntos de vista son exagerados. El éxito de una política económica, incluyendo en este rubro a la credibilidad institucional, depende en gran medida de su adecuada implementación. No se trata de un pragmatismo extremo, sino de un análisis de contexto que permita adoptar el andamiaje técnico apropiado y aplicarlo correctamente.

Ortodoxos y heterodoxos, izquierda y derecha, buscan a través de caminos diferentes el mismo objetivo, estabilidad macroeconómica y reducción de la pobreza. Ante esta disyuntiva el economista profesional tiene dos obligaciones. En primer lugar, buscar en cada caso la opción que con mayor velocidad y certeza permitirá alcanzar las metas deseadas dejando de lado cualquier dogmatismo.

En segundo término, deberá estar alerta para no confundir buenas intenciones con picardía. Nunca falta el pícaro que pide más mercado para pagar menos impuestos y el inescrupuloso que exige más Estado para mantener la mano en la lata. Allí es cuando la teoría se convierte en un instrumento al servicio del beneficio personal y los economistas desprevenidos en idiotas útiles. (escrito el 23/9/10)

Santiago

En un trabajo publicado en el Review of Economic Studies en 2005, Rafael Di Tella y Robert MacCulloch, demuestran que la intuición de asociar a la izquierda con una mayor tolerancia a la inflación es correcta. Usando encuestas de felicidad subjectiva para países de la OECD encuentran que la evidencia es consistente con la hipótesis de que las personas de izquierda se preocupan más por el desempleo en relación a la inflación que las personas de derecha. M,

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: