Perón: “Amiguito, si yo tuviera dinero no lo habría llamado”

Resaltemos dos méritos poco conocidos del General Perón. El primero, haber fundado el coloquial modismo “amiguito”, que medio siglo después se usa exactamente con el mismo sentido lingüístico siguiendo la tradición de flaco, chabón, pibe y el más reciente “negro”, comodines valiosos cuando se olvida el nombre del interlocutor o cuando es innecesario recordarlo.

El segundo mérito es haberse dado cuenta de que la economía de los economistas tiene sus limitaciones. Vale la pena leer la cita completa del testimonio del ex Presidente, escrito en 1957 durante su exilio.

Decía Juan Domingo:

Comenzamos a estudiar la realización de la primera etapa de la independencia económica: la recuperación de la deuda y la compra de los servicios públicos. Llamé a una reunión privada a los técnicos en economía más calificados. Me perdí diez horas explicándoles mis planes y dándoles todos los datos necesarios para encarar el problema. Se fueron luego a estudiar y tres días después nos reunimos de nuevo para considerar soluciones.

Confieso que me quedé defraudado pues, conversaron mucho, no dijeron nada y lo poco que trajeron no lo entendí, porque lo hicieron en una terminología tan rara y tan confusa que dudo que ellos mismos se entendieran. La reunión terminó un poco intempestivamente, pues uno de ellos me dijo: “Señor, usted debe gastar tantos miles de millones que ni tiene. Si no tiene dinero, cómo quiere comprar”, a lo que yo respondí: “amiguito, si yo tuviera el dinero no lo habría llamado a usted, habría comprado”, y aquí terminó la entrevista.

Me convencí que no era asunto de técnicos, sino de comerciantes, y llamé a mi gran amigo don Miguel Miranda, el “Zar de las finanzas argentinas”, como algunos le llamaron. El había empezado como empleado con noventa pesos de sueldo y en diez años había levantado treinta fábricas. Le conté el incidente con los técnicos y me dijo: “¡General!, ¿usted cree que si fueran capaces de algo estarían ganando un sueldo miserable como asesores?” -Pero Miranda, le dije, vea que hay que comprar mucho y no tenemos dinero! -Esa es la forma de comprar, sin dinero, me dijo. ¡Con plata compran los tontos! -Este es mi hombre, pensé para mí… Miguel Miranda era un verdadero genio. Su intuición, su tremenda capacidad de síntesis y su certera visión comercial, hicieron ganar a la República en un año más que cincuenta años de la acción de todos sus economistas diletantes y generalizadores de métodos y sistemas rutinarios e intrascendentes.

Fue allí mismo que entregué a Miranda la dirección económica, creando el Consejo Económico Nacional y nombrándolo Presidente. El fue desde entonces el artífice de esa tremenda batalla que se llamó la recuperación nacional  que culminó con la independencia económica argentina.

La interpretación y las analogías históricas quedan a cargo del lector, aunque es evidente que en su relación con los economistas, los Kirchner son más peronistas que el mismísimo General. Sin embargo, no queda claro si esto se debe a que aprendieron la lección, o a que ellos, a diferencia del fundador del partido, sí tienen dinero.

Santiago

Más allá de las lecciones que los economistas tenemos que aprender de Perón (porque una brújula que apunta al Sur también sirve para saber donde queda el Norte), aprovecho esta nota histórica para recordar que Juan Domingo quizás no comía vidrio de nuestra profesión, pero se dejó engañar por un físico alemán: Ronald Richter. Este “científico” le vendió un buzón a Perón diciéndole que podía lograr la fusión nuclear. De hecho, luego de trabajar durante tres años en este proyecto, el gobierno anunció

El 16 de febrero de 1951 en la Planta Piloto de Energía Atómica en la Isla Huemul de San Carlos de Bariloche, se llevaron a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones de control en escala técnica

El lector interesado en los detalles de este gran fiasco puede leer el libro “El secreto atómico de Huemul”, de Mario Mariscotti, un físico serio. M.

2 respuestas a Perón: “Amiguito, si yo tuviera dinero no lo habría llamado”

  1. Tengo una opiniòn distinta sobre Don Miguel Miranda, el Rey de los envases de hojalata. Cuando terminò la 2ºGuerra Mundial, los ferrocarriles estaban sin mantener ni renovar las vias y el parque de vagones/locomotoras. Con solo haberles exigido que cumplieran con los pliegos de la concesiòn se hubieran ido dejando todo sin pagar nada. Sin embargo se los compró utilizando los lingotes de oro que ocupaban los pasillos del Bco.Central en una operaciòn que los accionistas ingleses no podian creer.Otra operaciòn “brillante” fué la creaciòn del IAPI,que envio comisiones de compra a Europa, compuestas de militares y navales, y trajeron a precios altos, km2 de desechos de guerra, como jeeps, ford frontales, etc., que llenaban los mujelles del puerto de Bs.As., y de los cuales se utilizaron un bajo porcentaje, al mismo tiempo que cerraban la importaciòn de autos, que solo traia Jorge Antonio, el amigo de Peron. Por ejemplo un Chevrolet 51 se pagaba $ 120.000 pero venia facturado a unos $ 42.000.- y las operaciones se hacian no por las concesionarias sino por revendedores de usados. Hay mucho más…………..

    • mgeiras dice:

      Un buen trabajo sobre el IAPI es de un ex-alumno de la Maestría en Economía en UdeSA, Federico Todeschini, quien muestra que

      el IAPI…fue el mayor tomador de fondos del sistema financiero, por lo era uno de los principales contribuidores a la generación de inflación en nuestro país, ya que esos fondos se generaban vía creación de dinero (redescuentos) por medio del BCRA

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