La descentralización del Banco Central

El Banco Central decide sobre variables económicas que afectan a las realidades provinciales de diferente manera. La pelea por las reservas de comienzo de año es sólo un ejemplo. Hay provincias más comprometidas que otras por las presiones inflacionarias, o que su despegue exportador necesita con más urgencia de competitividad cambiaria.

Sin embargo, la toma de decisiones sobre estas variables no toma en cuenta la opinión de las provincias. Tenemos un Banco Central unitario en un país federal. Esto no ocurre en todos lados. Alemania, Brasil, Italia y Estados Unidos, para dar solo algunos ejemplos de países federales, cuentan no solo con oficinas regionales de la Máxima Autoridad Monetaria, sino con representantes por región en el mecanismo de toma de decisiones, que generalmente es un Directorio.

En la Argentina hubo intentos de avanzar en este camino (la más conocida en 1989), pero la urgencia supo relegar la reforma institucional profunda. Es probable que el país haya podido ahorrarse diversos conflictos de tener consolidado un ámbito propicio donde intercambiar diferencias de opinión y apremios políticos pero teniendo en cuenta aspectos técnicos, como requiere la materia.

La pelea por las reservas de comienzos de este año es el más evidente. Más allá de la decisión adoptada por el Ejecutivo Nacional, y el peso que tenga esta decisión al final del recorrido, es justo que las provincias tengan la posibilidad de hacer oír su voz en temas que competen directamente sus economías, como el tipo de cambio de equilibrio, la oferta de dinero o la tasa de interés de referencia.

Con oficinas regionales del Banco Central (rebautizado Banco Federal), podría obtenerse una visión panorámica de las realidades heterogéneas del territorio en informes que observen con lupa las diferentes necesidades monetarias por región. Se crearían los lazos y mecanismos institucionales para resolver otros problemas recurrentes, como la siempre presente amenaza de emisión de cuasimonedas o la búsqueda de garantías para un endeudamiento provincial cuyo costo supera hoy el 12% anual en dólares.

La federalización del Banco Central se encuadra entre los cambios de fondo que deben hacerse en época de bonanza, de manera consensuada y pensando en que los futuros conflictos, que tarde o temprano aparecerán, nos encuentren mejor preparados de lo que estuvimos en el pasado.

Santiago

Me parece una buena idea. Si se discutió en 1989, después los picos de hiper la desalojaron de los temas prioritarios. Más tarde una década de caja de conversión que hizo del Banco Central un adorno no ayudó a seguir el debate. Y la salida de la convertibilidad si bien volvió a dar un rol a la política monetaria, fue tan destructiva que la política económica por mucho tiempo (y hasta ahora) se volvió primitiva. Quizás podamos ahora encarar una reforma como la que planteas, si logramos primero superar la pretensión del gobierno de transformar el BCRA no ya en una caja de conversión, sino en una caja del Ejecutivo. M.

4 respuestas a La descentralización del Banco Central

  1. Die dice:

    Antes que eso, habría que regularizar la situación del INDEC. Con índices de inflación con una dispersión inter provincial y contra el nacional tan grande, la política monetaria regional que se podría aplicar sería fútil.

  2. Fernando dice:

    Muy buena propuesta, sobre todo por el contexto actual (como bien señala Martín).

    Les deseo exito con el blog, Martín y Santiago. Estoy seguro que lo tendrán, dada su calidad profesional.

    Sldos,

    F

  3. Juan dice:

    Estas seguro que un Banco Central federalizado tendrá la autonomía, (suficiente y necesaria) para el logro de sus fines??? O es que nuestros senadores no se venden al ejecutivo en la primera de cambio??? Piensas seriamente que los directores regionales serán indemnes a las presiones políticas.?? O es que tenemos que generar instituciones bien al estilo “presidencialista” nuestro, dejándolas libradas a los vaivenes caprichosos del Ejecutivo de turno?? Me parece razonable la propuesta en tanto venga acompañada de la formulación de garantías de autonomía
    en su gestión. Es como pretender ir en contra de nuestra histórica. Si el “Federal” es como el actual “Central”, seria el mismo perro pero con un collar distinto.

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