El Brasil de Dilma

Dilma Rousseff ha ganado las elecciones presidenciales en Brasil el pasado domingo. En el período entre la primera y segunda vueltas distintos analistas expresaron las razones por las cuales a la Argentina le convendría que ganara ella o su oponente, José Serra. Yo creo que lo que debe mirar nuestro país no es tanto quien ganó, sino la lección que dejó Lula, que en el pico de su popularidad descartó forzar una reforma constitucional para presentarse a una re-reelección.

Pensemos ahora que lineamientos adoptará el nuevo gobierno en el plano económico. Brasil respondió enérgicamente a la crisis de 2008 aumentando el gasto público para sostener la demanda agregada. Esto le permitió al país estar entre los primeros que volvieron a crecer. Por la cercanía de la elección presidencial Lula decidió mantener el pie en el acelerador a pesar de síntomas evidentes de recalentamiento (Brasil tiene déficit fiscal y comercial), política que este domingo terminó de dar sus dividendos.

Ahora queda la incógnita de cuál es el “modelo” económico que Dilma tiene en su cabeza. Si continúa las políticas heredadas de Cardoso y Lula, responderá con un ajuste fiscal y restricciones al ingreso de capitales que ataquen los déficits gemelos. Si tiene una concepción más intervencionista de la economía acudirá a un incremento en la presión tributaria, procediendo luego a orientar el gasto hacia las áreas que considere estratégicas.

Una cosa podemos decir con confianza, el tipo de cambio real de Brasil debe depreciarse. Y la forma en que esto se llevará a cabo será vía una devaluación nominal del real. Un indicador de la apreciación real del real (valga la redundancia) está en el índice Big Mac que periódicamente publica The Economist. En la última actualización se puede ver que en un grupo de 15 países solamente Suiza tiene un tipo de cambio más sobrevaluado en comparación con el dólar. Y quien haya viajado recientemente a Brasil podrá dar cuenta de lo caro que están los bienes y servicios en el vecino país.

Es cierto que, además del boom de commodities, los descubrimientos de enormes yacimientos de petróleo en el mar justificarían una apreciación del real. Sin embargo deberán pasar varios años hasta que el potencial de los mismos se materialice, y no creo que Brasil pueda aguantar todos esos años con déficit de cuenta corriente. ¿Cómo impactaría una devaluación del real en la Argentina? Mal. Habría presión para devaluar al peso, y en el contexto actual el “pass through” sería casi total. Más allá de los cambios en las variables nominales, el país enfrentaría una caída en la demanda agregada (vía exportaciones netas) en un contexto donde queda poco margen para errores de política.

Martín

Hay aún mucha niebla en el horizonte de las monedas. Coincido en que el súper real difícilmente sea eterno, pero no está claro que haya una devaluación nominal en el mediano plazo. Al ritmo que crece Brasil y con un poco de inflación como está teniendo (sin bajar la tasa Selic) quizás pueda ir hacia otro tipo de convergencia, teniendo también en cuenta lo que ocurra en EEUU con el dólar. Si es claro que si devalúa Brasil, estamos en problemas. Por eso los ajustes al modelo deberían ir en esa dirección: la de ganar independencia de factores externos temporales. S.

6 respuestas a El Brasil de Dilma

  1. mgeiras dice:

    Justamente ese poco de inflación que tiene Brasil (poco comparado con nosotros, y con su historia) es el indicador que la economía está recalentada. Y el dólar hoy por hoy se puede debilitar vía QE2, de manera que es más presión sobre el real. Va a ser interesante ver que mix de políticas implementa Brasil, y como se comparan con las que se implementaron, o intentaron implementar, en Argentina en un contexto similar (luego de la reelección de Kirchner en su versión Cristina).

  2. Nestor dice:

    Martin, sostenes que “…una cosa podemos decir con confianza, el tipo de cambio real de Brasil debe depreciarse.”
    Como concepto teórico no me preocupa la presencia de déficit comercial, en tanto y en cuanto sea financiado por ingresos de capitales. Como mencionaste, las perspectivas son favorables para la entrada de capitales (yacimientos, mercado, etc). Si me guio por la premisa que el tipo de cambio real de equilibrio es el que mantiene el BOP en equilibrio, puedo admitir déficits comerciales en tanto y en cuanto sean financiados por entradas de capitales.
    Es cierto que esta entrada introduce volatilidad en la economía, pero en todo caso, como dijiste en el post es cuestión de sintonía fina a los requisitos a imponer a la entrada.

    • mgeiras dice:

      Nestor, primero aclaro que una depreciación del real no tiene que ser con una megadevaluación traumática. Si los términos de intercambio de Brasil se congelaran en su nivel actual probablemente el tipo de cambio real actual estaría cerca del equilibrio. ¿Pero estamos seguros que será así? Y los déficit gemelos que tiene Brasil me recuerdan mucho los que tuvimos nosotros hace una década, sería prudente adoptar medidas contracíclicas.

  3. Martín,
    Vos decís que una cosa que se puede decir con confianza es que el real debe depreciarse. Ahora bien, evidentemente el mercado no hace esa lectura porque la presión sobre la apreciación sigue siendo latente y a pesar de los esfuerzos de las autoridades económicas por evitarlo, el real ha seguido apreciándose en los últimos tiempos. Entonces, por qué el mercado no percibe eso o no actúa en consecuencia (ya que el tipo de cambio es flotante en Brasil)? Burbuja especulativa?

    Segunda pregunta, respecto a los déficit gemelos, si la economía brasileña continúa creciendo a las tasas que lo ha hecho durante los últimos años, no deberían ser los déficits futuros los que preocuparan a los mercados/autoridades económicas de Brasil más que los presentes? Quizás la dinámica de la economía haga que no haya un problema de sustentabilidad en el futuro.

    En el fondo, lo que creo es que no se puede comparar con la argentina de hace 10-12 años porque el régimen cambiario es otro.

    • mgeiras dice:

      Frank, empecemos de atrás para adelante.

      La comparación es de desequilibrios. Al tener distintos regímenes cambiarios lo diferente sería la forma de corregir estos desequilibrios.

      La teoría nos dice que lo que el valor presente de los superávits futuros fiscales debe igualar al valor presente de la deuda pública. Y que el valor presente de los superávits de cuenta corriente debe igualar al valor presente de la deuda en moneda extranjera (pública y privada). Pero Brasil no llegó al grado de desarrollo para eludir restricciones corrientes (de hecho EEUU y EU tampoco dada la preocupación por los “bond vigilantes, pero eso es otro tema). Y uno de los puntos que quise enfatizar en la nota es que justamente Brasil viene creciendo por encima de su potencial, lo que se refleja en una inflación creciente, mientras que si uno quisiera hacer el ejercicio que vos proponés (pero yo digo no muy útil para una economía emergente) hay que ver la tasa de crecimiento sustentable.

      Con respecto a la depreciación del real, fijate primero que yo dije “con confianza” y no “con certeza” justamente porque no tengo una bola de cristal y me baso en los fundamentals de la economía brasilera que indican que el real está apreciado, y que una corrección implicaría devaluar la moneda. Si mirás el gráfico del índice Big Mac vas a estar de acuerdo: no se puede sostener que el real esté más sobrevaluado que el euro. Los mercados ven el mix de políticas que se aplican y de la agregación de pronósticos salen los flujos netos de capital que “determinan” el valor del real. Hasta acá el “super-real” era claramente de equilibrio porque era funcional a los intereses del partido gobernante (esto es como el conocido “peso problem” estudiado en México que devaluaba después de cada elección presidencial). Ahora hay que ver para que lado se orientan las políticas de Dilma, pero mirando los números, y caeteris paribus, yo apostaría que el real se deprecia en el mediano plazo (6-18 meses).

  4. […] finalmente al caso de Brasil. Hace dos semanas escribí un post sobre la economía del vecino país, luego que Dilma Rousseff se impusiera en el ballotage sobre el […]

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