Regreso a la anormalidad

A diez días de la muerte de Kirchner el país se empieza a normalizar. Claro que al ser Argentina estamos hablando de la multiplicación de conflictos en varios ámbitos. En una nota en La Nación, Francisco Olivera nos ilustra el grotesco escenario aeronáutico que explotó con los incidentes de ayer en Ezeiza. Va de muestra este párrafo:

Es probable que las patéticas imágenes de Ezeiza hagan reaccionar al Gobierno y al propio Moyano, que ayer estaba en Europa. Por el contrario, la ausencia de una reprobación será interpretada en el sector como un fuerte respaldo a los pilotos y, tal vez, como el horizonte de una Argentina por venir.

También ayer el Teatro Colón se vió afectado por un paro sorpresivo que llevó a la cancelación de un concierto con la chelista argentina (residente en Europa) Sol Gabetta. En una nota en Clarín se menciona que el reclamo sindical:

ratifica el pedido de recomposición salarial del 40% sobre el salario para todos los trabajadores del Teatro, además del levantamiento de un sumario de un empleado del Teatro Colón, el cese de la violencia laboral y mejora de las condiciones de trabajo, entre otras cosas.

¿Qué autoridad moral tienen los sindicalistas a pedir que “cese la violencia laboral” cuando ellos actúan violentamente y obligan a suspender una función cuando la solista se presenta en el Teatro y los espectadores están esperando entrar? Las palabras sindicato y violencia cada vez aparecen más asociadas en nuestro país. Este regreso a la anormalidad nos da algunos indicios de lo que será el país bajo el gobierno de Cristina Fernández sin Kirchner, sucesor hereditario del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Pero de este tema pretendo profundizar en algunos días, porque como bien dijo Lanata ayer en DDT hay una inconsistencia en el discurso oficial: o Kircher era el lider del gobierno/modelo, o todo sigue igual, pero no se pueden dar las dos cosas. ¿Cuál de las afirmaciones de la lógica kirchnerista es falsa? Yo me inclino por la segunda. Martín

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3 respuestas a Regreso a la anormalidad

  1. mgeiras dice:

    Hablando de la relación íntima entre sindicatos y violencia, esta tarde La Nación reporta que Pablo Ozuna, dirigente gremial de Camioneros, está demorado mientras se investiga la muerte de su exmujer por un balazo en la cabeza. Quizás se trate de un suicidio, y/o el Sr. Ozuna no tenga nada que ver, pero uno escucha hablar de una muerte violenta y un sindicalista en la misma noticia y el beneficio de la duda se desvaloriza.

  2. Muy buen comentario y muy buen título. Comparto plenamente. Cristina no es Néstor y todos, excepto unos pocos ilustrados, lo saben. Así decía era el comentario de Morales Solá en su columna semanal de opinión. Cristina estaba al principio y al final de cada proceso, pero nunca en el medio, en la “rosca”. Es algo que no sabe a hacer y que Néstor lo hacía bastante bien. Lástima que algunos creyeran que el temple de la Presidente ibamos a volver a un mundo color de rosas.

    Es muy buena la inconsistencia identificada por Lanata en el discurso K. Otra inconsistencia más de tantas!

    Saludos

    • mgeiras dice:

      Gracias Frank, hay que esperar unos meses, probablemente hasta que termine el verano, y ahí se verá como reparte el peronismo la “herencia” del poder vacío. Esperemos que el resto de la oposición esté a la altura de las circunstancias y como mínimo fuerce al PJ a gobernar mejor. Yo tengo la teoría que la UCR tiene que reiventarse como un gobierno entre las sombras, que con la amenaza latente de poder ganar una elección obliga al partido dominante a implementar mejores políticas (como pasó con la asignación universal por hijo), una especie de mercado de competencia monopolística. Lamentablemente hoy en día la UCR parece un rejunte de la vieja guardia alfonsinista (muy buena la nota de Rocamora en el blog de Jorge Asís sobre los radicales hereditarios).

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