Res non verba

Hablando hoy en el cierre de la conferencia de la UIA, Cristina defendió la intervención del Estado en la economía, diciendo que

Si (hoy) alguien habla en Europa de un mercado que se autorregula, se le ríen en la cara.

Esto fue en respuesta a declaraciones de ayer de Federico Nicholson, presidente de la conferencia y director de Ledesma, que afirmó:

Hemos vivido a los bandazos. La excesiva intervención estatal no sólo ahoga a la economía, sino que también tiene efectos nocivos sobre las funciones intrínsecas del Estado, quizá por aquello de que el que mucho abarca poco aprieta. El Estado solo no puede hacerlo todo, y ya son pocos los que creen en el Estado empresario que se ocupa de las cosas que puede hacer mejor el sector privado.

Obviamente las dos partes tienen razón, pues el Estado tiene un rol para intervenir y corregir las fallas de mercado que existan, y llevar acabo las políticas redistributivas que tengan consenso en la sociedad. Pero también es cierto que durante los gobiernos kirchneristas la intervención estatal ha estado caracterizada por la arbitrariedad, y es este rasgo el que “ahoga” la actividad privada.

Enhorabuena que Cristina ensaye la moderación. Sería bueno que más allá del discurso también lo demuestre con sus actos y, por ejemplo, negocie con la oposición la aprobación del Presupuesto en el Congreso. Como decían los romanos, lo que importan son los hechos, no las palabras.

Martín

2 respuestas a Res non verba

  1. Fernando dice:

    Hechos no palabras!! ja

    Me gustó este post. Simple pero conciso. Es decir, ambas citas esconden “verdades”. Sin embargo, las intervenciones necesarias para mejorar el resultado del mercado (tanto en términos de eficiencia como en términos de equidad) por lo gral. no son las que implementa el kirchnerismo y las que reivindica Cristina.

    Es el problema de siempre. Paradójicamente, quienes son más críticos con los resultados que genera el mercado son, a su vez, quienes menos estudian cómo funciona una economía de mercado (o, al menos, quienes menos interesados están en entenderlo, de ahí sus patéticos equipos técnicos) y las medidas que implementan terminan teniendo efectos diametralmente opuestos a los deseados por, precisamente, no entender el accionar de la mano invisible. Esto último, además, le termina generando pésima propaganda a las intervenciones, por más que en muchos casos se justifiquen.

    A mi el discurso que más me seduciría sería uno como “el mercado es indiscutiblemente el mejor asignador de recursos, pero hay lugar para muchas intervenciones dentro de una economía plenamente de mercado, tanto por motivos de justicia como para mejorar la misma eficiencia” (cuando me refiero a plenamente de mercado me refiero a decisiones descentralizadas, es decir tengo en mente algo tipo 2ndo teo. fundamental de la eco. del bienestar). Quien no comulgue con lo primero demuestra que no entiende nada sobre economía y, por ende, todas sus intervenciones serán “third best” (pq “second best” son las mejores que tenemos a mano) en el mejor de los casos. Quien no comulgue con lo segundo tampoco sabe de economía y no comparte mis principios normativos…

    Saludos,

    F

    • mgeiras dice:

      Fernando, gracias por los comentarios que enriquecieron este post de media tarde. El problema es que nuestros dirigentes no saben, no quieren, no pueden aceptar la economía de mercado. Hace unas semanas escribí este post (también corto) sobre el tema.

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