Sobre el Nuevo Desarrollismo (Parte I)

Hay un conjunto de ideas sobre el desarrollo económico autodenominado Nuevo Desarrollismo. Se basa en dos recomendaciones puntuales, a saber:
A.  La política monetaria debe orientarse en preservar un tipo de cambio real competitivo y estable (TCRCE, según sus siglas).
B.  El Estado debe mantener una política fiscal fuertemente expansiva, en especial en épocas de crisis.
Veamos en detalle en qué consiste la primera tesis y dejemos la segunda para otro momento. Se supone que un TCRCE generaría incentivos para el sector de bienes transables, impulsando la producción y el empleo. Sin embargo, su sostenimiento en el tiempo genera también consecuencias no deseadas:
1.  Salarios bajos: “Que importa que el salario mínimo sea 150 dólares”, decía Lavagna, “Si los argentinos compran en pesos. ¿O quieren volver al ‘deme dos´ y los viajes a Miami?”. El argumento no considera  que los bienes de consumo básicos se compren en pesos pero el consumo de clase media está en gran medida dolarizado. Mantener un TCRCE con salarios bajos puede servir para reducir la pobreza pero dificulta el acceso a la clase media y la redistribución de la riqueza. Por eso tras varios años de TCRCE no hubo grandes progresos en este área.
2.  Inflación reprimida: Lo mismo ocurre con la producción. El impulso inicial de la competitividad cambiaria se diluye en el tiempo con el incremento posterior de la demanda interna. El ajuste de precios relativos y la consecuente inflación (siguiendo la hipótesis estructuralista) pueden ocasionar expectativas devaluatorias continuas. Así, la política monetaria no debe tener un solo objetivo, sino que necesita mediar constantemente entre la competitividad cambiaria, la baja inflación y el nivel de empleo. Priorizar uno de estos objetivos por encima de los otros es un anclaje innecesario.
3.  Desequilibrio permanente: Querer tener un tipo de cambio permanentemente alto equivale a querer vivir en permanente desequilibrio. Aunque se use el instrumental del Banco Central para esterilizar la emisión será difícil mantenerlo ad eternum. En especial en economías chicas y abiertas al mundo.
4.  Irracionalidad: En su crítica a la razón práctica, Kant recomienda “actuar de manera que puedas desear que la máxima de tus acciones se vuelva universal”.  ¿Qué pasa si el TCRCE se vuelve universal? Respuesta: una guerra de monedas, con todos los países buscando competitividad cambiaria. Por lo tanto no puede ser una máxima para todos. El nuevo estructuralismo se defiende con Prebisch y sostiene que en realidad el TCRCE no es para todos, sino para los países de la periferia, que el centro busque su propia estrategia de desarrollo. Pero, qué pasa con Brasil, ¿es centro o periferia?. Porque si Brasil adopta un TCRCE empujaría a la Argentina a un TCRMCE (donde la M es de Muy).
5.  Primero la práctica, después la teoría: el TCRCE sirvió para justificar el crecimiento argentino 2002-2006, que en realidad tuvo como origen una combinación de factores adicionales (contexto externo favorable, capacidad ociosa, alta rentabilidad por bajos salarios, etc.) y dejó como herencia una parte de la inflación rezagada que tenemos hoy. El argumento buscaba oponerse a quienes pedían una apreciación cambiaria para enfriar la economía (Prat Gay) en un debate coyuntural. Desde este punto de vista, ni atribuir el crecimiento al TCRCE ni la generalización del concepto parecen adecuados.
6.  Más leña al fuego: Por último, algunos mentores de aquel modelo, como Eduardo Curia, aseguran que es tarde para ir a un TCRCE porque solo se echaría más leña al fuego de la inflación. Es decir que una política de TCRCE solo puede implementarse bajo circunstancias acotadas. Y de hecho, hoy no.

Conclusión I: La política de TCRCE puede servir para darle impulso a la economía en el corto plazo, pero considerarla una estrategia de desarrollo de largo plazo por sí misma­ equivale a otorgarle un grado de generalidad que no posee.

Santiago

En conclusión el nuevo desarrollismo es una contradicción, al menos en el punto del TCRCE que analizamos hoy. Declama ser “una estrategia nacional de desarrollo“, pero en realidad no es más que una política eficaz (no necesariamente eficiente) para estimular una economía en el corto plazo. M.

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8 respuestas a Sobre el Nuevo Desarrollismo (Parte I)

  1. Frank Pentangeli dice:

    Buen post! Y muy buenos puntos. La pregunta que más incomoda a los defensores del nuevo desarrollismo es qué hacemos ahora para conseguir TCRCE? Devaluamos y cebamos más la inflación?
    Saludos

  2. schelala dice:

    Por lo que escuché, la respuesta a eso es control de precios. Otra recomendación que funciona en el corto plazo y si está bien acompañada por otras decisiones.

    • mgeiras dice:

      Control de precios puede funcionar si hace en un super corto plazo, como ser seis meses, y en el contexto de medidas macro que sean consistentes. Sino pasa que la inflación baja momentaneamente para luego subir más fuerte como nos pasó en 2005-6. Y si el contexto es consistente con una desinflación, el control de precios pasa a ser superfluo.

    • Cole Trickle dice:

      A mi me parece que como dijeron al final del post mas que un fin en si mismo puede ser un medio para estimular a la economía en el corto plazo el TCRCE.

      Si se lo quiere reimplementar cómo se hace para extenderlo en el tiempo? Si el instrumento es vía control de precios no estamos también con una solución que es de corto plazo?

      La forma sería quizás ajustar un poco el ritmo de crecimiento del Gasto pero ahí ya entraríamos en contradicción con uno de los postulados del posteo.

      Espero a la 2da parte para hablar de eso

      Gran post, Saludos!

  3. Fernando dice:

    Buen post, Santiago!

    Para mi, el análisis tiene dos dimensiones. Por un lado está qué tan deseable sería que la economía evolucionara como pretenden los neo-desarrollistas, lo cual no es trivial. Por otro lado también se debe analizar qué tan factible es que eso ocurra. Obviamente, si llegamos a la conclusión de que el “sueño neo-desarrollista” es imposible, hacer el primer análisis no tiene mucho sentido.

    Desde mi punto de vista, los puntos más relevantes de este buen análisis son el uno y el cuatro. El uno demuestra que el sueño “neo-desarrollista” es una fantasía trasnochada. Es cierto que lo que se pretende es bajar los salarios en dólares, pero se olvidan de la palabra equilibrio (i.e. “salarios de equilibrio”). A veces uno lee la parte económica de Página 12 y se encuentra unos análisis que denotan una completa falta por parte de sus autores(quienes que seguramente se definirían como neo-desarrollistas) de un marco conceptual de equilibrio general para entender la realidad. “Todo se puede decretar”, parecieran creer. Entre paréntesis, Frenkel con su defensa de la idea del TCREC vía el “ataque” al trinomio de la imposibilidad demuestra que no vio muchos modelos de determinación del TCR en economías sin dinero, los cuales son los relevantes. Andy Neumeyer solía decirnos en sus clases, parafraseando a alguien que no recuerdo, que “lo monetario es un velo que no nos deja ver lo real”. Qué frase tan cierta!

    BTW, todo lo hasta aquí expuesto indica que el neo-desarrollismo solamente podría tener sentido si creemos que los salarios pueden estar desalineados con su nivel de equilibrio, lo que (si) tiene algún sentido es en el corto plazo. Es decir que es consistente con la conclusión de los autores del blog de que en todo caso son políticas de estimulo de corto plazo.

    Por último, el punto 4 (para mi) demuestra que el neo-desarrollismo no funciona. Sino, por qué no lo implementan las demás economías en desarrollo con un PBI similar al argentino?? De vuelta, creo que mucha de la “confusión neo-desarrollista” tiene como origen la falta de un marco coneptual de equilibrio general. Es común escuchar, como prueba de la hipotesis neo-desarrollista, que el TCR de los Tigres Asiaticos en sus “comienzos” era “alto” (i.e. contra las ecos. desarrolladas), lo que es 100% consecuencia que que eran países muy pobres (mucho más que Argentina) y las diferencias en la prod. entre sus sectores transables y no transables era baja. Es ridículo sacar conclusiones de política para Argentina desde esa característica de su desarrollo.

    En fin, me extendí demasiado.

    Saludos!

    Fernando

  4. Santiago_ant dice:

    No encuentro en ningún economista,(recien me recibo y por ende mi conocimiento seguramente es limitado), la visión de entender las medidas de política como herramientas; Todos en mayor o menor medida se alinean al set de políticas de cada escuela y desde ahi se defenestran mutuamente con mayor o menor elegancia o rigor cientfico, tratando de atacar las premisas del contrapuesto y autoreafirmando “sus” premisas.

    Lo entiendo a nivel gobiernos, donde lo que rige es el populometro electoral, que vuelve muy dificil que un presidente se baje de ESE primer medida que le trajo rédito.
    Pero no lo entiendo de personas profesional con honestidad intelectual que arriesgar en todas sus manifestaciones…

    Asi me parece que no vamos a avanzar mucho nunca, como mundo y seres humanos que el algún punto lo modificamos….

    Por tal motivo valoro que santiago apunte que en el corto plazo la política neodesarrollista fue acertada y quizás ahora debamos tomar otro rumbo.
    Sin embargo, leyendo su análisis vuelvo a notar ese sentido de pertenencia a ideas que me parece que nos limitan…

    Yo con lo unico que no transo es con cambiar mi simpatia a huracan; con el resto estoy dispuesto a contruir ideas JUNTOS consensuando matices…

  5. schelala dice:

    Gracias Santiago por tu comentario. Esa es justamente la idea del blog. No se donde te pareció ver algún sentido de pertenencia, pero por favor decime así yo también me entero. Abrazo, S.

  6. […] el Nuevo Desarrollismo (Parte 2) Luego de analizar ventajas y desventajas de un TCRCE como estrategia de desarrollo, veamos ahora la segunda tesis neodesarrollista referida al gasto […]

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