El Pacto Social murió antes de nacer

En estos días se vuelve a hablar del Pacto Social, nombre grande para un simple intento de acordar precios y salarios. Ante la evidencia de una inflación galopante, que además los medios identifican como causa de los estallidos sociales (via aumentos de alquileres en las villas), el gobierno trata de mostrarse activo en el frente y lograr un acuerdo entre empresarios y sindicalistas. ¿Podrá lograrse el acuerdo? ¿Servirá para algo? Tal vez, y seguro que no.

Hace casi dos meses escribí un post sobre las causas de la inflación en el cual desestimo el valor de las políticas de ingresos. Mi razonamiento es que para combatir la inflación se necesita un mix de política monetaria, fiscal, y de reformas estructurales que hagan creíble un equilibrio con baja inflación. Si esto se hace las expectativas ajustarán al nuevo equilibrio (lo que se conoce como un shock de expectativas) y no será necesario un pacto para garantizar un sendero decreciente de (aumentos) de precios y salarios. Poco después de escribir dicho post, critiqué la defensa del acuerdo tripartito que hizo Eduardo Levy Yeyati en su blog (para quien es un ingrediente necesario para reducir la inflación inercial).

Más allá de la discusión teórica sobre la utilidad de una política de ingresos, la realidad nos está mostrando que el Pacto Social murió antes de nacer. En palabras de Francisco Olivera en La Nación ayer:

No hay en el país un solo empresario importante que crea, en absoluta sinceridad consigo mismo, que el Consejo Económico y Social será capaz de solucionar dos graves problemas: la falta de inversión y la inflación. Unos pocos optimistas consideran que, a lo sumo, ese pacto podría bajar en dos puntos, por un tiempo, un índice de precios que la mayoría ubica entre el 25 y el 30% anual.

Y más adelante agrega las siguientes tres palabras lapidarias en boca de un empresario: Nada de contenido. En un excelente artículo, también en La Nación ayer, Domingo Cavallo ilustra los caminos divergentes que tomaron Brasil y Argentina luego de sus maxidevaluaciones (la de Brasil en la previa a la elección que consagró a Lula presidente en el 2002). Mientras Brasil eligió una política monetaria restrictiva para defender el valor del real, en Argentina se decidió, a ojo bizco, que el dólar tenía que valer tres pesos y la inflación comenzó a hacerse crónica. En palabras del Mingo:

[H]ay aún personas y dirigentes que no ven en la inflación el principal problema económico de nuestra realidad porque creen que la política monetaria expansiva y el crédito subsidiado permiten conseguir altas tasas de crecimiento económico que, de otra manera, serían inalcanzables. Esta ilusión se desvanecerá tan pronto como la carrera de los precios alcance a eliminar el fuerte colchón cambiario que crearon la devaluación inicial del peso y el debilitamiento del dólar a escala mundial. Cuando la gente espere que el ritmo de devaluación del peso no podrá ser diferente del de la inflación, las tasas de interés subirán a un nivel superior al de la inflación esperada y se comenzará a sufrir la carrera entre tasas de interés, devaluación monetaria y brecha cambiaria que caracterizó al período de estanflación que sufrimos entre 1975 y 1990.

Quien quiera datos más duros para respaldar el obituario del Pacto Social puede leer una nota de Felipe Murolo en el blog de Domingo Cavallo. En la misma se usan datos del BCRA para mostrar que la circulación monetaria está creciendo al 31,6%, el M1 al 30% y el M2 al 35% (todas tasas anuales entre 17/12 de 2009 y 2010). De manera que comparando la tasa de crecimiento de los agregados monetarios a fin de año con la de mediados de año (27%)  vemos que hay una aceleración en la misma. Por otro lado, Silvia Stang en una nota del 23/12 en La Nación nos muestra que el gasto público se está acelerando y que el incremento interanual en noviembre llegó al 49%. Con esta información se puede deducir que la inflación no será domada, y que el anuncio de un eventual acuerdo de precios y salarios no tendrá nada de contenido.

Termino con una frase de la nota en La Nación hoy de Carlos Pagni, quien también piensa que el “pacto entre corporaciones” no tendrá éxito:

La política social más relevante del Gobierno no es la asignación universal por hijo, sino la inflación. Y esa política social es regresiva.

5 respuestas a El Pacto Social murió antes de nacer

  1. tocayo de krugman dice:

    El pacto social es una tipica jugada preelectoral. Ahora a menos de un año de las elecciones se crea el Ministerio de Seguridad (tan seguro esta el cristinismo de ganar o pensara mejorar la seguridad en un año?) y se desempolva el archianunciado pacto social (se acuerdan cuando asumio CFK?). Mas circo que pan para las fiestas…

    • mgeiras dice:

      Krugmanite, yo me acuerdo cuando lanzaron el primer acuerdo de precios en los tiempos finales de Lavagna y haber pensado que dado que el gobierno seguía cebando la demanda agregada no iba a servir más que para el corto plazo (elecciones 2005?).

      Hoy, después de casi tres semanas de la toma del Indoamericano, el NY Times sacó una nota donde habla de los ocupas, la inflación y la inmigración. Más vale tarde que nunca.

  2. zorba dice:

    Para que funcione un pacto social. todos se tienen que haber asomado al abismo y hoy no es el caso, todos los dirigentes estan felices mas alla de los problemas de fin de año este fue un buen año. La dinamica de la situacion es complicada, la inflacion de hoy es por emision (cualquier inflacion de mas del 20% es por emision) y va seguir y aumentar,y con ella los problemas sociales. Por otra parte, si se elimena el colchon cambiario que hace referencia el Dr. Cavallo, ¿es posible una devaluacion? siempre es posible, ya esta demostrado. Pero, cual seran sus efectos sobre los subsidios?. Estos sostienen el entramado principal de la economia (energia y transporte). Esto sera distinto a los ochenta. Saludos.

  3. No conozco ningún caso de pacto social que haya funcionado. La teoría de los juegos enseña que hay incentivos para salirse del pacto.
    LA INFLACIÓN NO ES POR EMISIÓN, POR FAVOR, ESAS SON ELECUBRACIONES DE LOS AÑOS 50, POR FAVOR.
    Yo creo que Brasil, no eligió una política monetaria restrictiva, más bien prefirió ordenar su economía, comenzando a aplicar un régimen de metas de inflación; pero éste es más laxo que los del resto del continente o del mundo. Por otro lado, la diferencia con otros países es que Brasil -al igual que Argentina- han visto su comercio exterior beneficiado por el incremento del precio de sus exportaciones y por eso puede presentar tasas de crecimiento mayores a las de la década de los 90. Pareciera que Brasil eligió crecer al 4-6% en el largo plazo y no quemar las naves creciendo al 8/9% unos años, espero equivocarme.
    Y dejen de citar a Cavallo.

  4. mgeiras dice:

    zorba, como decís siempre es posible devaluar. Si hoy se realizara un ajuste sería posible reducir la inflación sin tener que devaluar, o con una devaluación mínima. Sobre eso hablé en este post. Y justamente el ancla que propongo es fiscal via reducción de subsidios.

    mesacoelsombrero, efectivamente si el pacto social no tiene sustento de políticas creíble alguno de los participantes tiene incentivos a no cumplir. Y si tiene sustento creíble es redundante. Disiento con respecto a Brasil, que luego de devaluar en 1999 tuvo varios años con tasas reales de alrededor del 15% para recuperar credibilidad. Hoy en día sigue siendo un país con tasas de interés real altas (mirá esta nota). Y mientras Cavallo siga diciendo cosas interesantes (lo que es su costumbre) se lo citará.

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