Pronóstico 2011: economía local

Al hablar de los factores externos y políticos vimos que los primeros son positivos para el país mientras que los segundos no. El resto del mundo va a seguir creciendo, con China como locomotora principal, con menores riesgos de recaida en EEUU y Europa. Como contracara el escenario abierto de cara a las elecciones presidenciales de octubre introduce incertidumbre a la hora de tomar decisiones de inversión privadas. Sabiendo que los sectores rentables en el período 2012-2015 dependerán de quién esté en el poder a fin de año la respuesta óptima es esperar. Cuando la incertidumbre se resuelva, y esto vale incluso si Cristina es reelecta, tendremos un aumento de la inversión de cara al 2012.

Recientemente, La Nación realizó un análisis de la inversión necesaria para crecer a tasas chinas y concluyó que en el país faltan 10.000 millones de dólares de inversión para crecer en forma sostenible a un 8% anual.

Una fábrica de tornillos aumentó su producción y rentabilidad en los últimos siete años, al amparo de un contexto de crecimiento y gracias a que, luego de una gran crisis, pudo aprovechar el resto ocioso de una capacidad creada en épocas de bonanza. Hasta aquí, todo bien, pero ahora se encuentra con que el ritmo de crecimiento que un día la benefició con una demanda recalentada, le exige más inversión que la hecha para poder sustentarlo. Así está la Argentina hoy. Con un ritmo de crecimiento del 8% anual, ya no le basta con una inversión del 22% del producto bruto interno (PBI) para satisfacer un consumo voraz, que sube nominalmente al 23% por año y provoca un desajuste entre oferta y demanda, que sólo puede tener un desenlace: más inflación.

Anticipando una aceleración en el ritmo de crecimiento del gasto público en un año electoral (y su correlato en un mayor déficit fiscal) llegamos a la variable macroeconómica más discutida en los medios: la inflación. En el post más leído el año pasado en este blog discutí las causas del fenómeno inflacionario en nuestro país, y como combatirla (tema que amplié acá). Una de las conclusiones que obtuve era que el presente gobierno no podía creíblemente combatir la inflación con lo cual lo óptimo resulta convalidar las expectativas de una tasa de incremento de precios elevada.

Consecuentemente no me sorprendió el anuncio del Banco Central del programa monetario de este año con una tasa de emisión más elevada que el año pasado. Marcó del Pont debe creer que puede sorprender al sector privado con inflación mayor a la esperada (la única forma que la emisión monetaria puede tener efectos reales), como concluye Miguel Kieguel en un artículo reciente en Cronista Comercial, reproducido en Foco Económico:

El principal riesgo de esta política monetaria es que la inflación vuelva a subir un escalón en 2011. Sin el compromiso del Banco Central (o de otros sectores del gobierno) de frenar posibles subas de precios, es muy probable que cuando se negocien los aumentos salariales se pida un porcentaje mayor que el de la inflación verdadera de 2010, con el fin de cubrirse de una posible sorpresa inflacionaria. En tanto la política monetaria esté dispuesta a convalidar subas de la inflación, el fenómeno puede transformarse en la profecía autocumplida.

Los gremios más combativos están siguiendo el guión de esta película y son los que mayores aumentos de salarios lograrán este año. Dado que varios sectores no tienen poder de negociación para cubrirse ante los aumentos previstos en la inflación (ver el gráfico con expectativas heterogéneas de aumentos salariales en este post de Lucas Llach), la sorpresa inflacionaria que persigue el gobierno se funda en una redistribución del ingreso que no necesariamente va de los sectores más favorecidos a los menos favorecidos, sino de los que tienen poco poder de negociación a los sectores con gremios más poderosos.

Aunque de esta forma se pueda exprimir unas gotas más cebando la bomba de la demanda keynesiana no creo que una inflación de 25-30% para este año (si no hay sobresaltos de nuestros socios comerciales) se justifique para obtener unas décimas más de crecimiento, máxime cuando la ganancia sería en el corto plazo a cambio de mayor incertidumbre que afecte negativamente decisiones intertemporales de ahorro e inversión. Pero todo combustible debe ser quemado en el altar de la reelección del modelo.

Otra variable macro que despierta atención en los medios es la evolución del dólar (ver el artículo de la semana pasada de Daniel Fernández Canedo en Clarín). Yo creo que terminará el año entre 4,20 y 4,50 pesos la unidad. Considerando la inflación esperada esto implica una apreciación del peso de entre 15 y 25%, muy lejos de la evolución de la productividad de la economía. Esto implica que el próximo gobierno deberá devaluar la moneda y/o implementar medidas de oferta que aumenten la productividad.

Una pregunta interesante hace Domingo Cavallo en su blog: ¿Cómo reaccionaría el gobierno si la gente comenzara a comprar dólares? Guiado por las recientes trabas a las importaciones de Guillermo Moreno, Cavallo concluye que el gobierno intervendría en el mercado cambiario y la disparada del dólar paralelo arrastaría a las tasas de interés por las expectativas devaluatorias

Por supuesto, los expertos del gobierno que saben que ésta es una secuencia inexorable de acontecimientos que no se van a poder evitar, se conforman con conseguir que el momento de la verdad llegue después de las elecciones. Los que no entienden como funciona la economía, siguen apostando a que las actuales políticas macro-económicas son un descubrimiento argentino, mas precisamente kichnerista, que desmiente a todas las teorías económicas del pasado.

Yo creo que este escenario es poco probable, excepto si Brasil depreciara su moneda a un ritmo que implique una devaluación del 20% en el año, y el gobierno no acompañara este deslizamiento. Otro escenario desfavorable se presentaría si China decide cerrar las importaciones de aceite de soja argentino, ya sea como retribución por el cierre de importaciones mencionado anteriormente, o para incentivar la producción de aceite en territorio chino (en este caso el impacto podría ser mayor si además China emplea parte de sus reservas de soja pues en este caso también se reduciría el precio de esta oleaginosa).

Con respecto a la tasa de desempleo estimo se mantendrá estable a lo largo del 2011, pues coincido con el análisis que realizó Sebastián Galiani a mitad del año pasado en una entrevista en Ambito Financiero:

La última medición del desempleo arrojó una tasa del 7,9%. Está muy cerca de los valores mínimos observados desde 1994. Me parece muy difícil bajarla del 7% estimulando la demanda agregada. Para hacerlo es necesario introducir más competencia en el funcionamiento de la economía y aumentar el nivel de calificaciones de un grupo importante de trabajadores.

Mis últimas reflexiones tienen que ver con el posible acuerdo con el Club de París (ver nota en Clarín). En mi opinión es improbable que se logre un acuerdo con plazos de cinco años para pagar sin monitoreo del FMI (sobre lo cual opiné también en una entrevista con Ambito Financiero hace dos meses). Además como bien señala Guillermo Nielsen en una nota hoy en La Nación, lo que importará para lograr destrabar inversiones en el país es recuperar las líneas de crédito oficiales, y considerando esta información que aporta, no creo que esto suceda en el corto plazo:

En Alemania, que es un buen ejemplo ya que se trata del mayor acreedor argentino en el Club y es a la vez el principal exportador mundial de maquinarias y equipos, existe un sistema con un rango de 20 categorías de riesgo crediticio. La 20 es la peor de todas y la Argentina califica en la 19. Para volver a ser elegible habrá que apelar a la creatividad financiera que permita ir generando antecedentes positivos, de manera tal de acelerar la recategorización crediticia.

EXPOST: Me faltó la estimación para el crecimiento del PBI: 4-5%.

2 respuestas a Pronóstico 2011: economía local

  1. Martín, coincido en casi todos los puntos, sólo (como te dije un par de veces) me pone expectante ver cómo reaccionaría el gobierno ante una deva en Brasil. Mover brúscamente el TCN no se iría a precios?

    Con lo del financiamiento externo es cierto lo que dice Nielsen, lo que a veces nosotros no remarcamos es que la historia de default es una de las cosas (si no la que mas)pondera a la hora de conseguirlo.

    No importa que tus fundamentals sean buenos, lo que importa es que vuelvas a generar una historia crediticia.

    Un abrazo,

    • mgeiras dice:

      Rodrigo, yo creo que lo mejor que puede hacer este gobierno es acompañar en un 50% la eventual devaluación de Brasil (que no creo sea algo sorpresivo sino una suave depreciación). En ese caso algo iría a precios pero no necesariamente todo (si Brasil devaluara un 20% en el año, y el TCN acompaña como propongo esto implica un aumento de 40 centavos en la cotización del dólar en el país). Además con los números que manejamos que la inflación sea del 35% en lugar del 25% (si el pass through es total) no asusta a nadie acá.

      Con respecto a la historia crediticia, creo que el país está desperdiciando una oportunidad estupenda para hacer borrón y cuenta nueva. Con la abundante liquidez internacional, si se arreglara el Indec (lo que quiere decir entre otras cosas que se deja de hacer default sobre los títulos indexados a la inflación), se acordara un monitoreo soft con el FMI, enseguida te ponen el sello de calidad y llueven los créditos de todo tipo. Abrazo.

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