El colchón cambiario según Cavallo

El sábado Domingo Cavallo publicó un post en su blog sobre el atraso cambiario. Para ilustrar su argumento que la industria está tan (des)protegida como durante la convertibilidad, utiliza un gráfico con los costos salariales medidos en moneda extranjera:

Su argumento es que debido a la expectativa de inflación salarial de un 30% y devaluación de un 10%, claramente Cristina terminará su mandato con el modelo kirchnerista knock-out:

Es paradójico, pero la estrategia que prometía un tipo de cambio real alto, está dejando a la industria exportadora mucho más expuesta que en la época de la convertibilidad. Lo único que queda de la estrategia “industrialista” que se pregonó hasta el cansancio y se sigue pregonando, es la fuerte tendencia a la sustitución de importaciones basada no en la eficiencia sino en el proteccionismo. Una tendencia que va a contramano de lo que ocurre en todo el resto de las economías emergentes.

Coincido con Cavallo que lo que se denominó “el modelo” está agotado. Esto no es un secreto y a lo sumo será cuestión de debatir cuál fue la fecha de defunción (en mi opinión primer semestre de 2007). Sin embargo me parece que la comparación con el período de la convertibilidad empleando solamente este gráfico no es correcto por dos razones.

Argentina, como el resto de los países de América Latina, goza hoy de términos de intercambio mucho más favorables que diez años atrás. Esto haría que los costos salariales de equilibrio en sectores productores de bienes transables sean más elevados, hecho que se observa en casi todos los países de la región.

La competitividad de la industria no depende solamente de los costos salariales. Cavallo reconoce esto al comparar también la presión tributaria, hoy superior a la de los noventa. También hay que agregar a esta lista los costos financieros que hoy son muy superiores (sin entrar a polemizar, para ver que el crédito es caro basta ver que su nivel sobre el PBI hoy es menos de la mitad de lo que era hace diez años). Y en menor medida, costos por mayores regulaciones.

En el balance no queda claro si los efectos negativos de mayores costos no salariales se compensan con los mejores términos de intercambio (yo creo que los efectos positivos dominan, pero no por mucho). Ciertamente la macro de nuestro país está en un sendero que no es sustentable y, como ya he dicho antes, comparto esta reflexión de Cavallo:

[S]i esta situación se llegara a revertir por una eventual desvalorización del real, el panorama empeorará  significativamente.

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4 respuestas a El colchón cambiario según Cavallo

  1. Martín, buena crítica al post de Cavallo.

    Es importante, como decís vos, agregar el tema de los costos financieros el cual no es un tema menor.

    Con respecto a Cavallo en si no voy a entrar a despotricar en su contra, pero sí creo que tranquilamente podría partir del recurso de los términos de intercambio diferentes para de alguna manera comparar épocas.

    Con respecto al sendero de la macro no hace falta decirte que coincido.

    un abrazo,

    Rodrigo

    • mgeiras dice:

      Rodrigo, gracias por el comentario. Al Mingo lo critico con cariño, pues para mi es un grande. Recuerdo lo que era el país y la profesión antes que él fuera ministro de Economía y me saco el sombrero. Abrazo.

    • Me parece perfecto Martín, yo soy más bien crítico en algunos aspectos (no haber salido antes por ej., los quilombos sociales, etc) pero dudar de él como economista de ninguna manera, fue el éltimo Ministro de economía que podía influir en las expectativas con solo hablar 30 segundos (ni que hablar de haber pulverizado la infla)

      Con respecto a la profesión antes de él, bueno, los sub-30 no tenemos registros para contrastar, ja.

      abrazo

    • mgeiras dice:

      Jajaja, si es cierto. Para que te des una idea casi todo era macro, y el “trabajo” era estimar la inflación del mes. Recuerdo que early nineties se hizo un censo en la facultad y que había 25000 estudiantes para contador, 2500 de administración de empresas, y 500 de economía. Y el número realmente bajo (que te muestra lo atrasado que estaba el país) era el de administración de empresas. Abrazo.

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