Enfermedades holandesas

Ultimamente se ha vuelto a sugerir que América Latina está, o va a estar, sufriendo de una “enfermedad holandesa” (ayer Eduardo Levy Yeyati publicó este post en su blog, extendiendo esta nota de El País sobre el tema, o el anuncio ayer de la extensión de barreras a la importación). Por esto se entiende que el descubrimiento, o revalorización, de recursos naturales conduce a una apreciación real del tipo de cambio que deteriora la competitividad en otros sectores transables.

El nombre se debe a que este fenómeno se identificó primero en Holanda, donde descubrimientos de gas afectaron la competitividad del sector manufacturero en dicho país. Como bien dice Paul Krugman en un trabajo clásico publicado en 1987 en el Journal of Development Economics y con título de película de Lina Wertmüller: “The narrow moving band, the dutch disease, and the competitive consequences of Mrs. Thatcher: Notes on trade in the presence of dynamic scale economies”:

The interesting question is why it should be regarded as a problem. In conventional trade models, countries should simply specialize in whatever is their comparative advantage. If an oil discovery shifts this comparative advantage, so be it. In practice, however, there is widespread concern that the contraction of a country’s manufacturing sector which follows natural resource discoveries is a bad thing. The worry seems to be that when the natural resources run out, the lost manufacturing sectors will not come back.

En efecto, dejando de lado efectos redistributivos no triviales (que son más difíciles aún para países con dificultad para implementar políticas públicas básicas), un cambio en la estructura productiva debido a un descubrimiento o revalorización de recursos naturales es eficiente. Salvo, y este es el punto clave para determinar la presencia de una enfermedad holandesa, que al revertirse el cambio se pierdan sectores manufactureros. En este caso hay margen para una intervención de política que proteja a todos estos sectores, o una parte de los mismos.

Krugman desarrolla un modelo para explicar este fenómeno basado en economías de escala dinámicas. Con la presencia de economías de escala la producción de cada bien manufacturero (i.e. diferenciado) se concentra en un país. Y el elemento dinámico tiene que ver con la evolución de la tecnología que está determinada por la “experiencia” acumulada en la fabricación del bien. Entonces si el tipo de cambio se aprecia se pierde competitividad con el resto del mundo, y otro país empieza a producir algunos de estos bienes. Si la apreciación es prolongada la acumulación de experiencia en el otro país puede llevar a que estos sectores no regresen al país cuando el tipo de cambio vuelva a su valor original.

En mi opinión esta explicación no es relevante para los países de América Latina, y Argentina en particular. En los países de la región (casi) ninguna manufactura producida se encuentra en la frontera de tecnología, y es la producción de la misma (o el esfuerzo de investigación y desarrollo) la que corre dicha frontera. Mal que nos pese, nos especializamos en producir versiones de menor calidad de bienes que se desarrollan y producen (en mejor calidad) en países del Norte.

Si Argentina sufre una apreciación real permanente (o casi permanente, pues acá una década es el larguísimo plazo), es cierto que habría sectores industriales que dejarían de producir por la pérdida de competitividad. Pero la mayoría de estos sectores volvería a producir bienes cuando el tipo de cambio se deprecie, por la simple razón que el catch-up tecnológico se logra importando los bienes de capital que reemplacen los que se volvieron obsoletos (si es que se volvieron obsoletos, sino ni siquiera esto es necesario).

De hecho Argentina constituye un ejemplo de “no enfermedad holandesa”. Tuvimos una década de convertibilidad y tipo de cambio atrasado. Luego de la devaluación de 2002 en poco tiempo el nivel de producción y empleo industrial se recuperó, y los mismos tipos de bienes que se producían hace 20 años se producen hoy (si hubo un cambio significativo en la “función de producción”: hoy se importan más bienes intermedios, pero esto se puede ver como una importación de tecnología pues en todo el mundo la producción de manufacturas se internacionalizó en estas dos décadas).

Dos caveats. Hay quienes argumentan que uno debe proteger la industria porque la producción de manufacturas tiene spillovers. Mi respuesta es que hay que demostrar que los spillovers son mayores en el sector manufacturero que en el resto de la economía (¿acaso desarrollo de software no tiene spillovers?), y que el “valor” de los sectores que se expanden – agroindustria – es menor que el de los que se contraen. El segundo punto tiene que ver con los efectos distributivos que mencioné antes. Si la apreciación genera una reestructuración significativa de la estructura productiva hay que hacer política social para contener a los sectores perjudicados. Y si no llegáramos a saber, o poder, implementar estas políticas, ¿porqué creemos que si podemos hacer política industrial en forma eficiente?

27 respuestas a Enfermedades holandesas

  1. Buen post Martín. Yo también pienso que no estamos en presencia del fenómeno toda vez que podés solucionar el problema del tipo de cambio real apreciado devaluando (suponiendo que no tenés dos dígitos de infla).

    Creo que este posteo da el pie para plantearse realmente si podemos avanzar industrialmente (o no) y cómo.

    Yo no sé si no es más factible desarrollar servicios de alto valor agregado (se me viene a la cabeza Globat.) pero estoy pensando en voz alta.

    Un abrazo

    • mgeiras dice:

      Rodrigo, me parece que el beneficio de hablar de “enfermedad holandesa” puede ser justamente que discutamos cuál es la política industrial óptima para el país. Abrazo.

  2. Mariano T. dice:

    Creo que la experiencia argentina demuestra que son los flujos de capital los que pueden atrasar el tipo de cambio.
    En este momento, por ejemplo, ante la negatividad de este flujo, el gobierno esta tratando de restringir importaciones, a pesar de que supuestamente la industria esta en el 85% (por ende genera inflación), Y encima restringe las impos de bienes que no se producen ni se producirán en el país (autos alta gama) por falta de mercado. O sea que no cabe duda de que estan cuidando divisas.
    Osea que todo esto no es compatible con una enfermedad holandesa. Tenemos atraso cambiario porque hay inflación y el dolar esta planchado, no por exceso de exxportaciones. Y el gobierno quiere tener planchado al dolar.
    Y yendo a los efectos, los que no tienen arreglo son los que pensaron, en el espejismo de 2002, que Argentina era apta para actividades mano de obra intensiva en condiciones laborales decimonónicas . Y eso no es posible, y no me parece mal.

  3. Mariano T. dice:

    Es más, creo que el único efecto de la soja sobre el TC es que sin ella el dolar se habría apreciado mediante una típica crisis de balance de pagos, despelote y corrida cambiaria. Como sucedió tantas veces antes.

  4. Fernando dice:

    Muy bueno Martín. Me hiciste recordar sobre un tema del que quiero escribir hace bastante, la explicación de Aldo Ferrer sobre por qué se necesitan retenciones. Comparto todos los contenidos de tu post (salvo, capaz, lo del atraso en los 90s, pero ya lo discutimos jaja), y está muy bueno por ejemplo que hayas traído a colación el paper de Krugman y lo hayas explicado tan bien.

    Sldos,

    F

  5. Best Seller dice:

    Martin, muy bueno el análisis. Creo que esto es un buen punto de partida para hablar del proceso de industrialización como dijo Rodrigo. Si no entendí mal, lo que vos planteás es que el aumento del precio de los commodities no sería algo dañino para la economía porque las industrias que dejarían de producir volverían a hacerlo rápidamente (como mostró la evidencia de los últimos años) cuando el tipo de cambio regresara a su valor original? O sea, la Argentina tendría que dedicarse a lo que tiene ventajas comparativas.
    El tema con esto es que, si bien las industrias que dejan de producir probablemente después refloten rápidamente (como pasó en los últimos años) siempre volveríamos a estar en ese nivel “mediocre” de industrialización. Qué pasa si en cambio insistimos con la protección de estas empresas? No podremos en un futuro lograr llegar a ese límite de frontera como hicieron los tigres asiáticos?
    Saludos.

  6. Carlos dice:

    Martín
    Muy buen post.Agregaría, hay un caso interesante: la exportación de de tubos sin costura. Se consolidaron en plena apertura de los 90, con tipo de cambio sobrevevaluado, cuando les quitaron la protección y sin ventajas comparativas obvias. Excelente management y visión estratégica, para consolidar una firma que optimizó insertandose en el mercado internacional.Esto implicó enormes inversiones en R&D y IT.(En lugar ser el monoplista que le vendía tubos a YPF que es lo que era)
    No conozco el caso de Arcor, pero me parece que podes exportar “acero y caramelos” sin tanta “política industrial”. Por supuesto que cuanto más protección y más subvaluado el tdc supongo que estarán más felices y la “enfermedad holandesa” les viene muy bien como argumento para conseguirlo.

    Saludos

  7. mgeiras dice:

    Mariano, Fernando, Best Seller, y Carlos gracias por los comentarios. Soy breve porque estoy en un celular. Me parece que coincidimos que “enfermedad holandesa” al menos hoy no hay. El tema de flujos de capitales lo trata ELY y depende de si esos capitales financian consumo o inversión. Las retenciones, a un nivel razonable (sobre lo que escribo mañana) me parecen la mejor política industrial pues mejoran el tipo de cambio para toda la industria y no ayuda a sectores ineficientes. Para un ejemplo donde la protección en nuestro país es excesiva e ineficiente (porque no conduce a desarrollar tecnología) ver este post de Martín Uribe en Foco Económico. Finalmente como dije hay excepciones de empresas que están en la frontera. De hecho Arcor es un ejemplo que me gusta por ser agroindustria. Saludos.

  8. Martín, siempre que se plancharon los precios de los commodities la pasamos muy mal. Sí, volvió cierta industria, ¿pero no podemos aspirar a una mejor y más grande?

    Creo que el quid acá es que el proteccionismo no es la solución porque le pega todavía más a la mejor industria ya que las protegidas les disputan recursos. Además de la incertidumbre y corrupción que genera el proteccionismo.

    Creo que la principal solución es la política contracíclica, para que la industria tenga un horizonte más previsible ante los vaivenes de los commodities. Para eso, algunos gobiernos deberían ahorrar en tiempos de boom, pero es difícil que nuestra sociedad, en su estado actual, produzca un gobierno así. Para mí que ese es el gran desafío de Sudamérica y en Argentina venimos particularmente atrasados.

    La política industrial viene por otro lado. Por ejemplo, un sector financiero sofisticado y buen gasto público en educación e investigación que logren que el éxito de los sectores primarios apuntale a la industria.

    El libro Sustaining Development in Mineral Economies: The Resource Curse Thesis está interesante. Si no recuerdo mal, una conclusión es que las políticas fiscales restrictivas sirvieron de algo en reemplazo de una verdadera política contracíclica que hubiera sido la ideal –me refiero a una que incluya expandir durante malas épocas gracias a lo ahorrado durante los booms.

    Se mantiene muy bueno el blog. Saludos.

    • mgeiras dice:

      Andrés, coincido con varias de las cosas que decís. De hecho otro poroto a favor de la agroindustria es que es un sector que se cubre naturalmente de los vaivenes en el tipo de cambio por el ciclo de commodities: ahora tendría un dolar apreciado que le jugaría en contra, pero el precio de los bienes que produciría estaría elevado compensando; y sería al revés en los períodos de vacas flacas. Saludos.

  9. Lindo post. Hace unos meses salio un muy buen reporte del Banco Mundial sobre “Recursos Naturales” en LAC.

    http://siteresources.worldbank.org/INTLAC/Resources/257803-1284336216058/FlagshipReport.pdf

    Y un articulito muy instructivo:
    http://siteresources.worldbank.org/INTPREMNET/Resources/EP16.pdf

    • mgeiras dice:

      Sam, muchas gracias por los datos, pena que no nos vimos cuando estuviste por acá a fin de año. Abrazo.

    • Mariano T. dice:

      “in countries with“grabber-friendly” institutions, a natural resource boom will lead to a shift out of productive activity into unproductive rent seeking.”

      “Excessive public spending appears to be at the heart of economic mismanagement in the wake of natural resource booms”

    • Mariano T. dice:

      Esas citas son de un trabajo que recomendó Sam.
      Lo que no encuentro sentido es cuando ponen a las retenciones como una de las maneras de combatir la enf holandesa. eso sería solo si el producto de las retenciones se pusiera fuera del país como un fondo para contingencias. Sinó son solo gasto público en vez de gasto privado, sin ningún efecto en el Tipo de cambio.

    • mgeiras dice:

      Mariano, yo creo que un nivel razonable de retenciones puede jugar para reducir los efectos de la apreciación del peso, independientemente de como se gaste lo recaudado. Lo que pasa es que cambia el tipo de cambio efectivo del sector y por ende desincentiva que se transfieran factores del resto de la economía al campo (pensá que impide que la frontera se corra a regiones que son marginalmente productivas). Y como creo que dije en otro comentario es una buena política industrial porque no discrimina dentro de la industria sino que proteje a los sectores más eficientes.

    • Mariano T. dice:

      Hummm…! Qué factores del resto de la economía se irían al agro en una expansión de frontera? O qué factores serían liberados en el caso de una contracción de la misma?
      Lo mismo podríamos decir con una intensificación tecnológica.
      Si es por capital, el sector se maneja con capital propio o crédito de proveedores.
      Recursos humanos? No la veo.
      Me parece que vale la pena analizarlo más

    • mgeiras dice:

      No son solo los factores directos, sino también los indirectos asociados al efecto multiplicador del agro. Si expando la frontera tengo más demanda de servicios por ejemplo, y esto tanto en la nuevas zonas de explotación como en la no marginales que tienen un efecto riqueza. Y esto desvía capital y mano de obra de otros sectores, entre ellos la industria (y sectores asociaciados al efecto multiplicador de ésta).

  10. Mariano T. dice:

    La industria tiene una limitante de capitales, o de seguridad jurídica para invertir?
    El aumento de demanda de servicios es acompañado por un aumento de demanda de bienes industriales y manufacturas. Eso favorece a una industria como la nuestra que enfrenta problemas debido al pequeño tamaño de nuestro mercado.

    • mgeiras dice:

      Mariano, lo que yo digo es que las retenciones benefician a la industria al evitar que el agro se expanda y produzca más. Si el agro lo hiciese exportaría más y deprimiría el tipo de cambio real. Y un aspecto positivo es que esta protección no discrimina entre industrias eficientes e ineficientes (hoy se agregan restricciones a las importaciones para ciertos sectores pues con las retenciones no alcanza y gracias a lobby de los mismos). En otra nota sugiero bajar las retenciones de la soja al 25% (y para el resto de los productos las pondría en cero y sin restricciones a la venta). Para mi no tiene mucho sentido proteger una industria ineficiente y levantaría la mayoría de las barreras que existen, pero las retenciones son una buena forma de dar cierta protección y al mismo tiempo generar recursos fiscales. Por varios motivos fomentaría la agroindustria ya que creo que a las ventajas comparativas del campo hay que amplificarlas, de eso supongo que escribiré con más detalle en otro post.

  11. musgrave dice:

    Varios puntos se habla de enfermedad holandesa solo porque el precio de los commodities volando te genera apreciación.
    Ojo la industria del soft esta caminando por los bajos sueldos endolares.
    El tc ampilo es la politica industrial que menos rent seekings genera. Es pareja para todos

    Volviendo a la enfermedad holandesa recuerdo a juan llach en el ultimo seminario de fed fiscal decir algo asi como “ustedes conocen la infraestructura holandesa, enfermemosnos ya” o algo similar

    El problema Martin es q con tu politica arancelaria se te dispara el desempleo.

    • mgeiras dice:

      musgrave, estoy de acuerdo que acá se habla mal de enfermedad holandesa. Creo que el punto central del post es justamente mostrar eso. Estoy de acuerdo que el boom de commodities te genera una apreciación que tiene costos por un aumento del desempleo industrial. Lo que digo es que si se puede acomodar esto, directamente e indirectamente con medidas de política (como incentivar la creación de empleos en otros sectores que no se perjudiquen con la apreciación como la agroindustria), en definitiva es un incremento en la eficiencia en el uso de los recursos de la economía, como dice Krugman en el artículo que cito en el post. Saludos.

  12. Best Seller dice:

    Martín acá dejo un post que armé en base al tuyo, uno de Lucas y otro de Larry, cualquier crítica es más que bienvenida.
    Saludos.

    http://estructuradesequilibrada.blogspot.com/2011/02/hacia-donde-vamos.html

  13. Mariano T. dice:

    Lo que estas diciendo equivale a decir que la industria se beneficiaría, por ejemplo, de una sequía. O de una baja general de precios. La experiencia es que la mayor o menor actividad del interior tiene mucha repercusión en la industria, que en general esta dedicada al mercado interno.
    El efecto freno sobre las cantidades, que estas postulando como necesario, ahora se da por inseguridad jurídica, cupos de exportación, etc, no por el precio que recibe el productor que es muy bueno a pesar de las retenciones.
    La inseguridad jurídica, falta de reglas claras y estables, y la discrecionalidad estilo moreno es mucho más eficiente para frenar la producción y la inversión en el agro (que vos ves como bueno para la industria) que las retenciones.

    • mgeiras dice:

      Mariano, yo no veo como bueno frenar per-se la inversión en el agro, todo lo contrario. Digo que para dar cierta protección a la industria lo mejor es poner retenciones razonables a la soja (en un 25% diría sin meterme a hacer cuentas en serio). En nuestro país además de hacer esto se ponen barreras arancelarias y para-arancelarias porque se quiere proteger, en mi visión, excesivamente una industria ineficiente. Con reglas de juego claras, y retenciones a la soja al 25% (sin ninguna restricción adicional a las exportaciones) me parece que el sector vuela.

      Los shocks temporarios como una sequía o una fluctuación de precios no afectan los incentivos a mover recursos de un sector a otro. Para que eso suceda tiene que haber cambios persistentes en los precios relativos.

    • Mariano T. dice:

      Disculpame la insistencia pero no soy economista. A trav´s de qué mecanismo las retenciones protegen la industria? Disminuyendo la producción? Entonces es igual a una sequía o inundación.
      No sería más práctico y más directo usar aranceles?

    • mgeiras dice:

      Disminuyendo los incentivos a realizar inversión que resulte en producción futura. Si hay un shock temporario como una sequía reduce la producción esto no tiene porqué cambiar los incentivos a invertir para la próxima cosecha (excepto que las sequías estén correlacionadas, en algún lado leí algo de los ciclos de la niña y el niño, pero me imagino que es poco importante a la hora de decidir cuanto sembrar).

  14. Marraco dice:

    Disiento.

    Argentina es un ejemplo perfecto de enfermedad del holandés. Es la principal razón por la que Buenos Aires se parece mucho más a un país desarrollado que el resto del país, que no puede competir con Buenos Aires (O Santa Fé, o Córdoba). Es irrelevante si después de una devaluación vuelven las industrias, porque vuelven al mismo lugar. (Con excepciones menores como San Luis).

    No es muy apropiado hablar de “Enfermedad del holandés”, porque lleva la discusión a ámbitos no técnicos. ‘Enfermedad del holandés’ no es un término técnico. Es un apodo cuasi humorístico creado por una revista, y suele desviar la discusión hacia “cuánto se parece XXX a Holanda en los años XX”. Ese no es el punto. El punto es que siempre, en todo país, algún sector de la economía es más competitivo que otro, o sea que, inevitablemente, alguna parte de la población se queda sin trabajo por esa causa. A medida que el mundo se globaliza, aparecen más y más competidores con ventajas en algún nicho económico, por lo que el desempleo crónico se distribuye inevitablemente hacia los países desarrollados.

    Existe una “rule of thumb” no escrita que dice: para que una economía funcione bién, nadie debe ganar riqueza que no produjo, ni nadie debe perder riqueza que sí produjo. Quiero decir, en cierto sentido, “No se deben imponer restricciones de mercado que distorsionen las inversiones y la producción”.

    Por ejemplo, si el gobierno subsidia un sector, por caso los camiones, puede reducir la eficiencia del sistema, por caso, porque los trenes, que son mucho más eficientes, pierden rentabilidad.
    O por ejemplo, si pone impuestos muy altos a un sector muy productivo, reduce su rentabilidad, y por consecuencia puede desalentar las inversiones más productivas.

    La “enfermedad del holandés”, en Argentina, es que la misma moneda existe en Chaco, y Buenos Aires.
    Si alguien tiene una industria (MOI, MOA, no importa) en Chaco, pero se deprecia el dólar por el éxito de Buenos Aires, el Chaco gana poder de compra. Eso es una distorsión, porque gana algo sin ser el productor de esa riqueza.
    Si la improductividad del Chaco produce la depreciación del peso, Buenos Aires pierde poder de compra, sin ser su causante.

    No importa si eso se debe a que el gobierno federal carga de impuestos a las industrias de Buenos Aires para pagar sueldos de empleados públicos en Formosa.
    Lo que importa es que los emprendedores en todo el país sufren una disociación entre su productividad, el fruto de su esfuerzo, y las ganancias que obtienen.

    Buenos Aires se beneficia, (sólo en corto plazo), y el resto del país se perjudica, porque el tipo de cambio, al ser promediado, está sobrevaluado para Chaco y Formosa, pero subvaluado para Buenos Aires y Santa Fé.

    A largo plazo nos perjudicamos todos, porque para las provincias ricas sería mucho más lucrativo comerciar con un Chaco desarrollado, que con una provincia económicamente inexistente, que sólo es un pozo sin fondo de subsidios encubiertos, de pobreza estructural crónica, desnutrición, y caudillismo administrador de las migajas que les tira la Nación.

    En Argentina hay muchas industrias que con un tipo de cambio controlado por el mercado, no existirían. No pueden competir.

    Eso exige que, para mantener esos empleos, el país periódicamente devalúe. Es estructural y crónico, porque estamos tratando de sostener una realidad en contra del mercado internacional. Ese mercado es mucho más fuerte. Cada vez más competitivo, y nunca lo vamos a derrotar.

    Es por eso que pasamos por etapas de “plata dulce”, seguidas de “crisis”. Por un tiempo estamos debajo del punto de equilibrio, exportamos “más de lo debido”, entra plata, y pasamos al otro extremo. Entonces nos desindustrializamos, con dólar barato. Hasta que llega otra crisis y volvemos al desequilibrio opuesto…
    A veces el FMI nos ayudó a prolongar la plata dulce, y caímos en “la década perdida”. A veces mantuvimos un dólar artificialmente barato, y creamos empleos sin estabilidad.

    Comparemos Argentina con Europa: Buenos Aires es la “Alemania” de Europa, y Formosa es la “Grecia”. Hoy los alemanes “sorpresivamente” crecen y exportan, mientras Grecia e Irlanda, que siendo más pobres deberían tener mano de obra más barata, sufren crisis y desempleo.

    Los alemanes se rasgan las vestiduras acerca de cómo ellos que son más eficientes (que es verdad), tienen que subsidiar a las ineficientes Grecia, Irlanda, y muy pronto España.

    Mientras tanto, la discusión es si el Euro debe seguir existiendo, o si Alemania debe subsidiar crónicamente a los demás.

    El problema es la adopción del Euro, que eleva el poder de compra de Grecia, y disminuye el de Alemania. Alemania gana competitividad, pero pierde ganancias por la subvaluación, y porque debe pagar más en sostener a los que no producen. Europa pierde la oportunidad de crecer. Se “Argentiniza”.

    La moneda única disocia la productividad de las ganancias. Por eso es una distorsión. Por eso el holandés promedio perdió su trabajo, siendo que era tan productivo como antes. Por eso el Chaco no puede vivir de su trabajo, que le proporcionaría menos ganancias, pero le daría de comer, y le garantizaría un futuro.

    Hay una solución, la que el mercado encontró naturalmente cuando hizo falta. Cuando la sobrevaluación dejó a mucha gente educada, y capaz de trabajar, pero sin trabajo, y esa gente se quedó mirándose la cara unos a otros, crearon una solución; primero inventaron los “bonos de trueque”, y luego los municipios argentinos empezaron a imprimir cada uno su moneda.

    Lo que el mercado hizo fue crear monedas locales, devaluadas, que les permitiera volver a vincular su trabajo con su poder de compra.
    Fue eso lo que nos sacó de la crisis. Fue eso lo que hizo obvio que no podíamos usar el dólar (el 1 a 1) como moneda local, y lo que nos hizo entender que teníamos que devaluar.

    Es ese problema el que nos divide a los ganadores de los perdedores. Aparece un gobierno que carga de impuestos a los ganadores, y entonces ellos salen a protestar “No nos dejan invertir, no nos dejan aprovechar el fruto de nuestro esfuerzo”. Después aparecen los Pino Solanas y dicen “Destruyeron XXX industria”. Nos desindustrializan.
    Vivimos en permanente inestabilidad. Vacas gordas, vacas flacas. Subsidios, estado quebrado. Somos los mejores del mundo, somos los peores. Redistribución, desempleo. Estado chico, estado grande.

    Es crónico, y nunca vamos a salir. Europa se va a hundir. EEUU no va a recuperar los empleos que se fueron (pero Wall Street sí va a prosperar. Es el petróleo de USA).

    La solución es crear varias monedas argentinas, cuyo nivel cambiario dependa de condiciones locales. El peso debería pasar a ser una moneda nacional fuerte y estable, para que podamos ahorrar en pesos. Si no tenemos esa moneda fuerte y estable, simplemente la gente va a usar dólares, que siempre son devaluados por la reserva federal de USA, con lo que nos roba nuestros ahorros.

    Una moneda fuerte y estable no sería peor que el dólar que usamos hoy para llenar ese papel. Sería mejor, porque lo que se lleva USA, se quedaría acá.
    Cuando haya desempleo regional, la moneda local se devaluaría, pero no sería necesario destruir la rentabilidad de los demás con impuestos.

    Cuando Buenos Aires ganase dólares por sus exportaciones, sólo se apreciaría el peso de Buenos Aires. En vez de destruir la competitividad de Córdoba, y sustituir los autos cordobeses con toyotas importados, BsAs aumentaría las compras de autos cordobeses. La plata se redistribuiría siguiendo las fuerzas del mercado, sin necesidad de impuestos para subsidios. Iría a donde sea más productivo. Estimularía las inversiones.
    La prosperidad de buenos Aires haría más próspera a Córdoba, en lugar de destruir sus fuentes de empleo, causando paros, protestas, y echando leña al fuego del gobierno más populista.

A %d blogueros les gusta esto: