Retenciones a la exportación de jugadores de fútbol

En la última reunión del G20 se discutió una propuesta de Francia de intervenir en los mercados a futuro de alimentos para evitar que por motivos especulativos los precios de los mismos se vuelvan más volátiles y aumenten. Más allá de los costos y beneficios de esta medida el anuncio de la misma tuvo un sabor a precios máximos para los productos que venden mercados emergentes y no es de extrañar la postura contraria de nuestro país.

Por supuesto que es divertido ver a Boudou decir que la solución es “aumentar la oferta” sin siquiera pestañear por las restricciones a las exportaciones que tiene la Argentina (Mariano T. de La patria chacarera escribió un post sobre esta “paradoja”), pero la nota de hoy tiene que ver con otra producción en la que somos competitivos a nivel mundial: la de jugadores de fútbol.

Gracias a un tweet de Lucas Llach llegué a este artículo de Rolando Hanglin publicado ayer en lanacion.com. En el mismo Hanglin analiza el deterioro en la calidad de juego de nuestro fútbol profesional,

Cuando una escuela se seca, la hinchada pide “huevos”, los jugadores se sacan la pelota de encima o se esconden detrás de sus marcadores, para que nadie los busque con un pase. Y cuando la reciben simulan una jugada: por ejemplo un largo pase hacia las proximidades del banderín del corner, donde su compañero, de espaldas a la cancha, se verá encerrado entre la línea de cal y dos o tres defensores que lo arrean. Solo, como están solos todos los jugadores en nuestro fútbol, simulará también un intento de gambeta y perderá la bola. Pero no es grave, ya que los rivales también entregarán el balón en el siguiente segundo.

Cuando aparece un talento en este contexto, lo muelen a palos. Es lo que pasó con Moreno.

El Moreno al que se refiere no es Lassie, sino Gio, el jugador de Racing de origen colombiano que debido a los golpes recibidos quedó lesionado por el resto del Clausura (hoy salió otra nota en La Nación sobre la lesión de Nahuel Benítez de San Lorenzo). Estamos ante un equilibrio malo en el cual los talentos incipientes emigran del país y los mediocres nos entretienen en el Fútbol para Todos (FPT).

Cuando se creo el FPT pensé que iba a ser un shock positivo para el fútbol local en la medida que los ingresos que recibía la AFA practicamente se duplicaban, ingresos que repartiría entre los clubes de fútbol asociados a la institución. Es por este motivo que el FPT me pareció una buena medida, aunque hubiese sido mucho mejor que Kirchner aprovechara la inyección de fondos para pedir mejoras en la institucionalidad de este deporte (como la cabeza de Grondona).

¿Porqué es una buena medida destinar recursos públicos al fútbol? Partamos de la base que uno no dice “fútbol sí, educación no”. La racionalidad de la asignación del gasto público es otro tema, que no voy a tratar acá. El fútbol es el deporte nacional, que es disfrutado por un alto porcentaje de la población del país (y del resto del mundo), pero si no hay alguna falla de mercado la intervención estatal no es eficiente.

La primer falla de mercado, la que supuestamente el FPT ayuda a corregir, es que el fútbol enfrentaba a un monopolio de medios al cual venderle los derechos de televisación, principal fuente de ingresos del deporte. Dejemos de lado el hecho que esta falla de mercado estuvo facilitada por la propia AFA que actuaba según el interés de Grondona en lugar del de los clubes de fútbol que debía representar (notese la similitud entre esta situación y la de los sindicalistas promedio de la CGT), y supongamos que ya no es un problema, que los clubes de fútbol reciben ingresos iguales al valor de espectáculo que presentan. Como está demostrado que el mejor indicador de la performance de un equipo es la masa salarial de sus jugadores (ver “Soccernomics” de Simon Kuper y Stefan Szymanski), en la medida que los mayores ingresos se trasladen a más salarios para mejores jugadores se eleva el nivel agregado de la liga, y por ende su atractivo.

Nos queda una segunda falla, dada por una externalidad en la inversión que debe hacer un jugador de fútbol para desarrollarse en plenitud. Si Messi dedica esfuerzo en mantenerse como el mejor jugador del mundo, esto indudablemente tiene un rédito para él, pero también tiene un beneficio para el equipo y para el resto de la liga española (y la Champions League). Mientras que en un mercado competitivo él se puede apropiar del excedente que genera para el equipo, el producido para la liga no entra dentro de sus incentivos a esforzarse.

Dentro de los costos que enfrenta Messi para invertir en su ritmo de juego entran los golpes y eventuales lesiones que puede sufrir. De esta forma evalua como dosificar su “genio” para que le dure lo más posible. Para el resto de los jugadores hay un trade-off similar, y en particular para los argentinos está la decisión de invertir en la liga local, o esperar a ser transferido al exterior para hacerlo en un club europeo.

De la descripción que hace Hanglin del equilibrio malo en que se encuentra el fútbol argentino se puede entender que los jóvenes talentos locales apenas si hagan un par de jugadas que muestren su habilidad (porque si quieren ser transferidos deben emitir una señal de calidad) para luego bajar los brazos y sumarse al fútbol físico y mediocre que practican los otros jugadores. En este equilibrio es óptimo resguardarse hasta llegar a una liga donde los referees protegan más al habilidoso (porque detrás del equivalente a un Grondona están los dueños de los clubes de fútbol que trinan cada vez que lesionan uno de sus “activos”).

Si se introdujera una fricción que dificultara la venta de los jugadores jóvenes al exterior es posible que se pase de este equilibrio malo a uno bueno. Sabiendo que deben pasar más años en la Argentina los talentosos tendrán más incentivos a esforzarse en el medio local. Sabiendo que les conviene tenerlos más años antes de venderlos los clubes donde juegan tendrán incentivos a que no sufran lesiones. Sabiendo esto la AFA debiera (este es el punto flojo del razonamiento, pero podemos retomar la idea cuando Grondona, como todo, pase) de instruir a los referees para que sean menos contemplativos con los fouls. Pasaríamos así a un equilibrio donde la calidad del espectáculo sería superior a la actual.

Una forma de implementar esta fricción es cobrar una “retención” a la venta de jugadores al exterior, siendo la misma decreciente en la edad (el nivel y pendiente óptimos lo dejo para un paper), por ejemplo 50% para las transferencia de menores de 20 años, 30% para aquellos que tengan entre 20 y 22 años, y 10% para el resto. Los fondos que se cobrarían de esta forma se pueden distribuir entre los clubes de la AFA en forma proporcional a la masa salarial de los mismos, como forma adicional de incentivar la contratación de buenos jugadores.

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9 respuestas a Retenciones a la exportación de jugadores de fútbol

  1. Me parece que esa tasa desincentivaría el semillero (con su consecuencia en los ingresos del fútbol y la calidad de la selección), la contratación de talento extranjero (o, si los excluís de la tasa, la preferencia de estos por sobre el talento argentino), la repatriación de argentinos que juegan afuera, motivaría a pibes talentosos a empezar sus carreras en otro lado, quizás a jugadores de inferiores a ser transferidos rápido por más que tengan que pagar la tasa (¿o los vamos a obligar a quedarse?) y me late que en un rato se me ocurren más cuestionamientos. 🙂

    Dado lo que creí interpretar que es tu pensamiento por tus otros posts, y en vista también del “el FPT me pareció una buena medida” de esta nota, se me da por preguntar… ¿es en serio? 😀

    Estoy 100% de acuerdo con que la política pública debe atacar fallas de mercado, pero no me parecen del todo acertadas las dos que estás viendo acá (ej., ¿la Liga no aporta para el éxito de Barcelona y de Messi?) y de ahí a las supuestas soluciones estás dando un saltazo lógico.

    Si me decís que la nota se debió a que te salió el espíritu racinguista y el dolor por lo de Moreno, te comprendo y te mando mis simpatías.

    Saludos de un vecino de Mitre 470. 🙂

    • mgeiras dice:

      Andrés, vayamos por partes:

      Salvo que las madres presintiendo que van a parir un Maradona digan “me voy a Uruguay que no cobran retenciones” no hay ningún desincentivo para el semillero. Un buen jugador de fútbol en general gana varios órdenes de magnitud más en el deporte que en una actividad alternativa (lo que se dice, el costo de oportunidad).

      En general los jugadores extranjeros no son tan jóvenes cuando vienen a Argentina, y en todo caso estarían excluídos de la retención. ¿Porqué voy a contratar a un extranjero si puedo contar con el mismo talento más barato (la retención a lo sumo le baja el salario al jugador local porque, una vez más, le reducimos el costo de oportunidad de irse al extranjero)?

      Con respecto a las inferiores, no hay muchos Messi que se vayan a tan temprana edad, y obviamente la propuesta que hago no es perfecta, se pueden ir más pibes que no pasan por el fútbol profesional. Pero la correlación entre habilidad a los 17 años y a los 25 no es perfecta, basta ver cuantos buenos jugadores del seleccionado sub-17 o sub-20 nunca llegaron a brillar en Europa.

      Si, es en serio. Acá hay varias fallas en el mercado que no están en las ligas europeas. Estoy seguro que el contrato AFA-TyC no pagaba el valor potencial de la liga argentina, y me parece que lo que paga el gobierno se acerca más (otro tema es que todo el espacio publicitario sea para propaganda oficial en lugar de venderlos a sponsors). Y la segunda falla que menciono no aplica a las grandes ligas europeas porque los jugadores no tienen otro mercado más grande al cual ir y los lleve a especular con bajar el rendimiento. Saludos.

    • Martín, en cuanto al desaliento al semillero estaba pensando en la inversión de los clubes, dado que obtendrían menos ganancias por transferencias, sobre todo con jugadores jóvenes que son particularmente interesantes para clubes europeos porque quieren aclimatarlos y sacarles más años de carrera. Desde ya que habría que conocer mejor el negocio y sus alternativas para saber cuánto, pero en principio estarías desalentando la creación de jugadores.

      En cuanto a la decisión que hace el jugador, no haría falta que se mudaran antes de nacer, de adolescente ya se nota un potencial, creo que al punto de justificar una mudanza por iniciativa propia, de un club europeo o de un empresario si es que existe el incentivo de una tasa así.

      Lo que decís sobre la correlación imperfecta entre habilidad a los 17 y 25 es muy cierto y lo veo como un argumento en contra de la tasa, porque no se trata sólo de esperar unos años antes de vender sino que existe el riesgo de que el jugador pierda brillo y la oportunidad de hacerse valer en su mejor momento.

      Lo de los extranjeros jóvenes pasa, por ejemplo pienso en Forlán, que vino y se fue muy joven y fue un placer verlo. Pero tenés razón, no son muchos. Si los excluís de la tasa, me parece que a un club le conviene darles lugar, en la vidriera que es primera, a chicos paraguayos y uruguayos antes que a argentinos.

      ¿Por qué decís que T y C era un monopolio de medios?

      Sobre la segunda supuesta falla, hay muchos que acá la rompían antes de ser transferidos — se me ocurre Pastore, Tevez, Cavenaghi, D’Alessandro, Saviola, Forlán de nuevo, Agüero. Pero que hayan estado reservándose y se hayan soltado en Europa no sé… Creo que los incentivos están para que se luzcan acá, porque consiguen mejores destinos y contratos con su club.

      Perdón por el tono contrera. 🙂 Saludos.

    • mgeiras dice:

      Andrés, no creo que haya desaliento para el semillero, todo lo contrario. Sabiendo que el jugador va a estar en el club unos años más hay incentivos para desarrollarlo. La ganancia por la transferencia vendría el día que se venda, y si el jugador está más formado el ingreso es mayor (incluso si hay que pagar una retención de 20-30%).

  2. Salvador Estado dice:

    Economistas argentinos, ¿cuantos fracasos mas del dirigismo necesitan para entender que no funciona? ¿Cuantas generaciones mas de declinación necesitamos?¿Cuantos pibes desnutridos necesitan para entender como se sale de la pobreza?

  3. Debo admitir que es una idea interesante y lograste meterle una óptica económica brillante.

    No tengo mucho más para agregar, me cuesta razonarlo en términos óptimos toda vez que los pibes se van porque les ofrecen 10 veces más lo que podrían ganar acá.

    Pero insisto, gran idea.

    Abrazo

    • mgeiras dice:

      Rodrigo, uno de los objetivos de este post es pensar a políticas como el Fútbol para Todos (ahora Deporte para Todos), desde una perspectiva de eficiencia social, y no solo como “circo” para ganar elecciones. Me alegro que te haya resultado interesante la nota y espero que algún día este tema se puede discutir en serio. Abrazo.

  4. Gonzalo W Costa dice:

    Muy interesante el post. Lo que no veo, no creo ni siquiera pienso, es que el tema se pueda discutir en serio teniendo la dirigencia que tenemos . . . Basta escuchar la cumbia, Araujo, verla a Krikri y los demas miembros del sekito presidencial es suficiente demostracion (real, no empirica) de que NO tienen interes alguno en “cuestiones” serias.

    • mgeiras dice:

      Gonzalo, totalmente de acuerdo, pero es bueno ir pensando este y otros temas (más importantes que este hay que reconocerlo) para cuando puedan ser discutidos constructivamente.

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