Japón después de Fukushima

A los pocos días del terremoto y tsunami que asolaran la costa nordeste de Japón escribí dos post, el primero sobre el impacto económico del terremoto y el segundo sobre la situación crítica que se estaba viviendo en la planta nuclear de Fukushima. Hoy voy a elaborar un poco más sobre estos puntos.

En uno de los blogs de The Economist se refleja la opinión de Richard Koo, economista jefe en el Nomura Research Institute, que utiliza la destrucción de la capacidad para generar energía eléctrica para estimar el impacto en el PBI:

Although there have been no meaningful macroeconomic statistics since the quake, it is known that nearly 30% of Tokyo Electric’s ability to supply electricity has been damaged by the quake, tsunami and subsequent problems at its nuclear power plants. Tokyo Electric accounts for 32% of total electric supply in Japan. If Tohoku Electric serving northern Japan, which supplies about 10% of electricity for the country, suffered similar damage, the country as a whole might have suffered about a 12% decline in its capacity to supply electricity. Since the elasticity of electricy usage to GDP is about 2, this means that Japan’s GDP might have shrunk by as much as 6% in the wake of this disaster. Although efforts to improve electricity supply are on the way, even a momentary GDP decline of 6% is a huge shock to the economy.

Este análisis supone que el consumo de energía eléctrica no se adecua al shock de oferta, pero sabemos por experiencias cercanas que es posible racionar y direccionar la misma de acuerdo a las preferencias que tenga la sociedad. Como ejemplo, en Argentina a fines de los ochenta se racionaba el consumo domiciliario, en años recientes el consumo industrial. Considerando la cultura japonesa es de esperar que el racionamiento afecte más al consumo que a la producción con lo cual no parece razonable estimar que en el corto plazo el PBI caiga un 6%.

En la última edición de The New Yorker hay una nota sobre el impacto económico de la catástrofe natural para la economía japonesa. Menciona los trabajos de Cavallo y Noy, que cité en el post sobre el impacto económico del terremoto, como evidencia que no habría efectos en el crecimiento en el largo plazo. Incluso se sugiere que podría suceder lo opuesto: que Japón crezca a un ritmo más rápido y aumente su productividad. Esta posibilidad es compatible con los resultados del trabajo “Do Natural Disasters Promote Long Run Growth?” de Mark Skidmore y Hideki Toya, publicado en 2002 en Economic Inquiry. El mecanismo para lograr esta aceleración en el crecimiento es la “creación destructiva” schumpeteriana:

[D]isaster-stricken economies don’t simply replace broken windows, as it were; they upgrade infrastructure and technology, and shift investment away from older, less productive industries. (After the Kobe quake, the city’s plastic-shoe factories never returned.) In Horwich’s somewhat ruthless phrase, disasters can function as a form of “accelerated depreciation.” Something similar often happens on the level of the individual consumer: homeowners rebuilding after a disaster take the opportunity to upgrade, a phenomenon known as “the Jacuzzi effect.” In ordinary times, inertia keeps old technologies in place; it may be easier to make dramatic changes when you have to start from scratch.

The Economist estima que el impacto este año sobre el PBI mundial de las crisis japonesa y árabe (vía aumento del petróleo) sería entre un cuarto y medio punto porcentual. Un shock importante pero que no debiera de descarrillar la recuperación en marcha. Más interesante es el análisis que la misma publicación hace del impacto económico que puede tener el aumento en la volatilidad sobre el nivel de actividad.

In a recent report, Goldman Sachs cite the work of Nicholas Bloom of Stanford University, who has examined the behaviour of firms in the face of 17 “uncertainty shocks”, from the Cuban missile crisis to the credit crunch. The spike in uncertainty alone was enough to make businessmen defer decisions about investment and hiring. Industrial production typically drops by about 1% in the first months after an uncertainty shock, Mr Bloom finds, an effect akin to a seven percentage-point hike in interest rates, before rebounding strongly later.

Nicholas Bloom es un economista de la Universidad de Stanford conocido por el trabajo “The Impact of Uncertainty Shocks”, publicado en 2009 en Econometrica. En mi opinión las inferencias del estudio de shocks de incertidumbre realizado por Bloom sirven más para casos puntuales, como la industria electrónica en el sudeste asiático que utiliza insumos críticos fabricados en Japón, que para evaluar el impacto en la recuperación mundial. De hecho el índice VIX del Chicago Board Options Exchange que mide la volatilidad del S&P 500 está en niveles mucho más bajos que los de mayo del año pasado, como se puede ver en este gráfico

Con respecto a los reactores de Fukushima, la situación todavía es crítica, siendo la última novedad que se está filtrando agua radiactiva fuera de los mismos, y que se han encontrado rastros de plutonio en el suelo. Sigo optimista en considerar que la situación terminará siendo controlada sin que el incidente escale a la dimensión que tuvo Chernobyl hace 25 años. Menos optimista son los pronósticos respecto del uso de tecnología nuclear para la generación de energía en el futuro.

The Economist en una nota sobre el tema indica que si bien es posible reemplazar la producción de energía eléctrica de centrales nucleares por otras fuentes (pues solo genera el 14% de la electricidad a nivel mundial), la resultante sería un incremento en el calentamiento global. Esto implica sustituir un riesgo de evento raro – explosión nuclear de un reactor – por otro, calentamiento global que eleve en varios metros el nivel del mar.

Un punto clave para entender el futuro de la industria es que accidentes como el de Fukushima elevan los estandares de seguridad demandados por la sociedad, y esto implica mayores costos. Si hasta hace pocos días se hablaba de un renacimiento de la energía nuclear, ahora las perspectivas son más cautas, y como ejemplo de los niveles subóptimos de seguridad hoy en día va esta cita de una nota de The New Yorker:

Consider the prospect of a terrorist attack. After 9/11, it would seem only prudent for nuclear plants to be prepared for an assault by a large, well-armed group. But the Nuclear Regulatory Commission, in revising its security rules, decided not to require that plants be able to defend themselves against groups carrying the most dangerous sort of weapons, even though these were just the sort of weapons the N.R.C.’s staff had concluded that terrorists could be expected to possess.

EXPOST: al discutir en charlas de café sobre el accidente en Fukushima varias veces escuché decir que ¿cómo iban a poner la central en la costa con el alto riesgo de tsunamis? La respuesta es que, como queda claro con los esfuerzos para refrigerar los reactores, la operación de una planta nuclear requiere grandes volúmenes de agua. No por nada Atucha está construída a orillas del Paraná, y Embalse debe su nombre al Embalse de Rio Tercero que provée el agua necesaria. Japón no tiene ríos importantes de ahí que sus plantas nucleares estén todas sobre la costa.


3 respuestas a Japón después de Fukushima

  1. Kaloma dice:

    Respecto al impacto economico, considero q actuara positivamente una vez superadas las restricciones de corto plazo. La acumulacion de ahorro externo de los japoneses implica q lo ocurrido actuara como un exceso de consumo respecto a la media historica. En un contexto de estancamiento x exceso de ahorro, destruir algunos puntos del producto tendra un impacto positivo sobre la economia, es como si hubieran decidido cambiar momentaneamente el patron de consumo, es x ello q cuando se analiza el impacto sobre el yen y algunos no comprenden q ocurre, deberia tomarse en cuenta no solo el flujo sino el stock y el comportamiento social en cuanto a la relacion entre ahorro y consumo.
    Respecto al tema de la energia nuclear coincido con tu ultimo parrafo, tendremos mayores controles, pero posiblemente estos terminen beneficiando una matriz mas ¨nuclear¨ a expensas de las energias mas sucias actuales, las cuales no brindan claramente un menor numeros de victimas ante accidentes o efectos contaminantes.
    Como escuche decir hace poco a un experto energetico: ¨vamos hacia un mundo mas peligroso (dato), podemos elegir escondernos o enfrentar el problema e intentar solucionarlo¨, esta reflexion intuyo, incluye meter en la licuadora un nuevo tema para muchos tabu, el contro del crecimiento de la poblacion en el planeta.
    Salutti

    • mgeiras dice:

      Kaloma, el primer punto que hacés es parecido al argumento de Krugman (resumido en mi post anterior) que veía un efecto positivo en la demanda agregada mundial de la movilización del ahorro japonés en la reconstrucción. Respecto del futuro de la energía nuclear efectivamente estamos ante una disyuntiva importante como “aldea global”: mientras la ecuación económica de los sustitutos renovables siga siendo muy negativa la única alternativa razonable a los combustibles de carbón es la energía nuclear. Imagino que habrá un aumento en el costo de esta última por mayores medidas de seguridad, pero nunca llegando a los costos de la solar, eólica, geotermal u otras variantes no contaminantes. Saludos.

  2. […] de las “revoluciones del petróleo” ni por el terremoto-tsunami-fusión nuclear en Japón. El BCE está actuando racionalmente ante varios indicadores que revelan que la demanda agregada […]

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