Lies, damned lies, and statistics

Nuestro querido Paul Krugman hace honor a esta frase popularizada por Mark Twain (otro genio norteamericano). Hace un tiempo escribí un post mostrando una inconsistencia en un argumento que dicho economista usaba para sostener que EEUU estaba camino a una depresión similar a la experimentada por Japón en los noventa. Para ello Krugman comparaba la evolución del nivel de precios luego de la crisis de 2008 con la observada en Japón luego de su crisis. Pero no se percató que el mismo día, en otro post, usaba otro gráfico con una serie larga para la inflación en EEUU que mostraba que el sendero de precios en ese país era idéntico al que tuvo lugar luego de la crisis de 2001, con lo cual era imposible decir con esa evidencia que EUU estaba sufriendo otra cosa que no sea una (importante) recesión.

Así como en ese momento Krugman omitía la comparación con lo sucedido en la crisis de 2001 (y de hecho dejó de usar este argumento en su blog porque la inflación repuntó en su país invalidando este razonamiento), esta semana critica argumentos de John Taylor utilizando el siguiente gráfico

Debajo del cual escribe:

Yes, business investment is low — but no lower than you might expect given the depressed state of the economy. In fact, business investment is roughly the same percentage of GDP now that it was at the same stage of the much milder 2001 recession.

De manera que Krugman utiliza comparaciones con la recesión anterior cuando le son funcionales a sus argumentos, y las deja de lado, esperando que el lector no las note, cuando no. ¿Quiere decir que no debemos leer las notas y posts de este economista? ¿Qué debemos desconfiar de lo que escribe? No, y por supuesto que si. Hace dos días escribí un post sobre el premio que la UNLP otorgara a Chávez por su “labor periodística”. En los comentarios a dicha nota se discutió el significado de independencia de los medios. Este ejemplo de Paul Krugman nos recuerda que todo periodista, y todo medio, tienen una agenda propia. Esto no los invalida, ya que al actuar en un ambiente competitivo los excesos son castigados. Pero nos advierte que siempre debemos realizar una lectura crítica de la información que nos proveen.

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4 Responses to Lies, damned lies, and statistics

  1. M.I. dice:

    Martín,

    De acurdo con que la mejor actitud parece siempre leer con desconfianza.

    Yo no estoy tan de acuerdo en considerar que el sector de medios de comunicación es un ambiente competitivo. El medio pone a escribir a quien quiere y muchas veces para decir algo estipulado.

    Por otra parte, los excesos que puede cometer un periodísta o un analista, no son independientes de los receptores. Si los receptores (consumidores) no tienen la capacidad de comprender que el emisor está cometiendo un exceso, entonces el mismo no será “castigado”.
    Lo cierto es que una parte de los receptores si pueden “castigar” esa actitud, pero todo depende de la proporción de unos y otros consumidores.

    De modo similar se podría pensar lo que pasa con las estadísticas en Argentina…y por qué esto no tiene un correlato en la intención de voto de cierta parte de la población.

    Saludos,

    • mgeiras dice:

      M.I. es cierto que no es un mercado de competencia perfecta, pero está más cerca de este extremo que del “monopolio” como argumentan los críticos de Clarín. Hace poco La Nación publicó una nota a propósito del reparto de la publicidad oficial. De la misma se desprenden algunos números de circulación de la prensa escrita (cuando no aclaro ser refiere a días domingo):
      Clarín 613000
      La Razón 92000 (promedio diario lunes-viernes)
      Olé 42000
      La Nación 317000
      Popular 90000
      Crónica 71000
      Perfil 50000
      Página 12 40000
      El Argentino 100000 (promedio diario lunes-viernes en Capital)
      Ambito Financiero 13000 (promedio diario lunes-viernes)
      Tiempo Argentino 25000
      Aparte gracias a internet el grado de competencia del mercado de la información aumentó. La existencia de este y otros blogs es una prueba (espero…).

  2. Gonzalo W Costa dice:

    Es asi . . . o Asi es . . .Leer (y no simplemente mirara!) es algo dificil para gran parte de una poblacion que cada vez mas muestra un crecimiento en la ignorancia. Esta brutal realidad se nota dia a dia. ¿Cuantos son los “lectores” de notas en los diarios que se mencionan que saben de que se trata o que son capaces de interpretarla? En un mundo mediatico visual como el actual, los titulos del “gratuito” El Argentino o similares, o los minutos de los canales adictos (incluyendo el 7) son mas impactantes que LEER toda una nota. Una mentira o un engaño puesto en pocas palabras o en un simple anuncio telvisivo (Futbol para todos por ejemplo) impacta mas en quien . . .? Piensen y ahi tiene el resultado.

    • mgeiras dice:

      Gonzalo, es cierto que mucha gente se queda solo con los titulares y en estos se deforma significativamente el contenido. Sería interesante comparar la frecuencia de uso de la palabra “inflación” en los títulos de la prensa oficialista de la independiente. Presumo que esta palabra es poco usada en los medios del Grupo Szpolski.

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