Veinte años no es nada

Hace 20 años, el primero de abril de 1991, entró en vigencia la ley de Convertibilidad que había sido aprobada en el Congreso pocos días antes. En una entrevista en Ambito Financiero, Domingo Cavallo recuerda este hito y reconoce algunos errores que se cometieron.

Se podría, y se ha hecho, derrochar tinta en criticar la convertibilidad. Para mi fue, en líneas generales, un gran acierto, y sirve como ejemplo de plan antiinflacionario que no tuvo costos sobre el nivel de actividad (ver discusiones acá, acá y acá). Se podrá decir que no tenía cláusula de escape y que por ello nos condujo a una prolongada recesión entre 1999 y 2001. Es cierto, pero si uno se para en 1991 y considera el marco de inestabilidad reinante entiende mejor que un “chaleco de fuerza” era, a los efectos prácticos, la única política creíble posible para combatir la inflación. La complacencia de la dirigencia argentina durante una década fue lo que impidió pensar alternativas superadoras. De hecho, como señala Cavallo en la misma nota, al salirse del tipo de cambio fijo la Argentina pudo haber seguido el camino de Brasil y no recaer en la inflación, pero no lo hizo.

Eso [que con inflación se puede crecer] se decía en Argentina en los 50 hasta los 70. Se dejó de decir en los 80 cuando se cayó en la hiperinflación. Lo que se está observando no debe sorprenderos porque así pensamos los argentinos durante 45 años hasta 1990. En el resto de América Latina se pensaba así también, casi todos, Chile también, lo lamentable de Argentina es que la lección de la hiperinflación parece haberse borrado de la mente de los argentinos, cosa que no ocurrió con los brasileños, chilenos, peruanos, mexicanos. Esos países están como vacunados contra la inflación, como le pasó a Alemania. En Argentina parece que hemos vuelto a las andadas, a creer que un poquito de inflación es bueno y ayuda a mejorar la calida de vida. Los dirigentes no deberían pensar así porque cada vez va a haber más inflación a menos que ese poquito se elimine. La inflación no es un fenómeno estable, no hay una inflación estable, la estabilidad se logra sin inflación o con muy poca. Cuando hay inflación y va aumentando la tendencia, lo esperable es que va a haber más inflación, no menos. Los encargados de darse cuenta del riesgo son los dirigentes. La gente vive, goza o sufre la realidad tal como es hoy, pero el dirigente tiene que ver más allá, y prever el posible agravamiento y tomar medidas.

Si estamos en manos de nuestros dirigentes, estamos perdidos y será mejor que nos resignemos. ¡Larga vida a la inflación!

10 respuestas a Veinte años no es nada

  1. Nicolás dice:

    Me sorprende mucho la tolerancia a la inflación que se tiene en la Argentina (o miedo al ajuste o lo que sea que le teman). Esto es muy difícil de entender viendo la historia argentina, con décadas de inflación promedio de 2 dígitos e hiperinflaciones encima. Y lo peor de todo, es que llega a cierta parte de la profesión no despreciable. En este caso, la atención se desvía de Banco Central, Gobierno y lo que sea, y se ensayan explicaciones insólitas.

  2. Best Seller dice:

    Nicolás creo que es justamente al revés la cosa: gran “parte de la profesión no despreciable” se horroriza con los números de la inflación porque lo ven con ojos de economistas (creo que lo mismo pasa con la intervención del INDEC y las posteriores multas a las consultoras). En cambio el resto de la población, que lo ve a través del bolsillo, lo tolera mucho más. Con esto no estoy diciendo que tener 25% de inflación sea bueno, pero hay que reconocer que este proceso inflacionario (al igual que la coyuntura) son distintos a los vividos anteriormente.
    Saludos.

    • Best. Es probable que lo que decís sea cierto.
      Hay un poco de ilusión monetaria. Mientras los aumentos de salarios cubran la infla la gente lo tolera.

      Me parece que lo del INDEC de todas formas no es solo cuestionado mirándolo con ojos de economista sino que es más un problema institucional grave, pero, como no somos muy defensores de ese tipo de cosas, como reza Don Julio , Todo Pasa.

      Abrazo

    • mgeiras dice:

      La gente en definitiva lo que entiende es el poder adquisitivo del bolsillo. Por eso tolera la inflación en los niveles actuales. Como miembro de la profesión me horrorizo porque entiendo, como Cavallo, que no existe un equilibrio estable con inflación al 20-30% anual. Además por el motivo que estos niveles de inflación afectan la toma de decisiones de largo plazo al incrementar la incertidumbre (ver este post de Eduardo Levy Yeyati con la decisión de comprar una propiedad o alquilar como ejemplo), y lo estamos viendo en cuellos de botella en la oferta que terminan realimentando la inflación.

    • Nicolás dice:

      Best, al decir que es una porción no desprecible, no necesariamente pienso que sea la gran parte. Pero pienso que muchos pifian en donde centrar la atención.

      Cuando decís que es diferente, no se bien a que haces referencia, si a la naturaleza del fenómeno, a la tasa, ambas…

      Saludos!

      pd. JA!, se mezclaron los nicos.

  3. Nicolas dice:

    Estimado: a grandes rasgos, creo que la convertibilidad fue un muy buen plan inicial, para safar de la hiper e inaugurar una posible epoca de Certidumbre (algo nuevo para los argentinos). Inicialmente, el resultado fue bueno.
    Pero el resultado inicial fue pesimo. También era facil preveerlo leyendo un libro cualquiera de Macroeconomia.
    Coincido con vos cuando mencionas la “Complacencia de la dirigencia Argentina”, mas bien, la dirigencia Peroncha, que cada vez que safa con algun plan exitoso de corto plazo, lo exprimen hasta la ultima consecuencia, dejandole el lastre al gobierno de signo opuesto.
    Cavallo no reconoce el siguiente error: Brasil durante los 90´tambien aplico una politica similar a la convertibilidad, para estabilizar la economia. Con una pequeña diferencia: no habia una ley que fijaba un precio rigido de la divisa (desconozco si alla hubo ley del congreso, o politica de la autoridad monetaria), de modo que la autoridad monetaria tenia la libertad de mantener fijo el TCR (y no como aca, donde la prioridad eral el TCN), modificando las bandas de flotacion, cada vez que la coyuntura lo requeria.
    Acá, los beneficios “consumistas” del 1 a 1 hicieron que el gobierno se inclinara por la opcion “electoralista” (que la gente viaje a Miami y este feliz) que como siempre, solamente termina favoreciendo a los politicos.

    La tolerancia a la inflacion en este pais es un hecho. Basta con ver, que el consumo, todavia no se ha resentido (en parte, por las dadivas del gobierno hacia el publico en general). Ejemplo: el año pasado, iba a un club de pesca a comer asados que siempre esta repleto de gente. La entrada costaba 8 pesos. Hoy, un año despues cuesta $ 10 (+25%) y la gente sigue desbordando las instalaciones como en epocas anteriores (con precios mas bajos)

    • Nicolas dice:

      Lo que quise decir con Brasil, es que no termino en “crisis total” como nosotros. Tuvo un inconveniente cambiario que pudo ser absorbido sin necesidad de dejar al 25% de la poblacion sin empleo, y a la economia en el fondo… Ese, es el tiempo que perdio la economia, por acatar las rigideces de los politicos. Mientras nosotros nos recuperamos, durante 2003-2006, Brasil hacia rato que estaba en la senda del crecimiento.

    • Nicolas: Te faltó decir que el 1 a 1 sufrió crisis internacionales y precios de commodities bajos. El golpe de gracia fue la crisis brasilera.

      Con respecto al consumo me parece que lo que se dió de un par de años a esta parte es el aumento del consumo de bienes durables que se condice perfectamente con un período de aumento de precios, preferís consumir.
      El tema del club de pesca me parece que se explica por los aumentos salariales.

      Aclaro que soy un ferviente defensor del valor de la moneda, no intento ser apologético K (Martín sabe que estoy lejos de eso) pero me parece que lo que planteás con respecto al consumo tiene una explicación.

      Saludos,
      Rodrigo

    • mgeiras dice:

      La convertibilidad fue muy exitosa durante varios años. El haber sobrevivido al Tequila la hizo “graduarse” (la inflación en 1996-8 fue basicamente nula), y eso ayudo a la complacencia de pensar que no hacía falta idear una salida de la misma. Cuando Brasil devaluó la Argentina tenía la excusa perfecta para seguir sus pasos, pero en ausencia de un buen plan para hacerlo se probó el costosísimo camino del ajuste deflacionario. Así nos fue.

  4. Nicolas2 dice:

    Ah y soy otro Nicolas, perdon al primero por no diferenciarme en el nombre

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