Los costos de vivir con inflación

En los medios en general, y en la BEA en particular, se ha escrito mucho sobre las causas de la inflación, y los costos de reducirla mediante algún plan de ajuste. Hoy en Clarín, Sebastián Campanario y Ezequiel Burgo escribieron una nota diciendo que el tema de la inflación, junto con el dólar, dominan el debate económico de cara a las elecciones de octubre. En dicha nota resumen las posturas de cuatro espacios políticos: radicalismo, macrismo, kirchnerismo (vale la pena leer el post de Luciano Cohan de ESC refutando los argumentos del centro oficialista CENDA que afirmaba en una nota de P12 que la inflación argentina se debe a que somos “especiales”), y PJ federal.

Lo más notable del artículo de Clarín es que nadie propone un plan audaz que reduzca la inflación a un dígito pequeño en el corto plazo. El radicalismo parece conformarse con la experiencia chilena que resultaría en una inflación de aproximadamente 9% luego de cuatro años, mientras que el macrismo apunta a un 4% al final de su mandato. Como argumenté en el pasado es posible ser más ambiciosos en el diseño de un plan antiinflacionario sin mayores costos sobre el nivel de actividad (por ejemplo, acá y acá).

Hoy en lugar de hablar de los costos de reducir la inflación, voy a hablar de los costos de vivir con inflación (y por ende de postergar su eliminación). Para ello voy a contrastar dos estimaciones publicadas en revistas académicas. La primera, “Inflation and Welfare”, es de Robert Lucas y fue publicada en el año 2000 en Econometrica. Reproduzco el abstract:

This paper surveys research on the welfare cost of inflation. New estimates are provided, based on U.S. time series for 1900–94, interpreted in a variety of ways. It is estimated that the gain from reducing the annual inflation rate from 10 percent to zero is equivalent to an increase in real income of slightly less than one percent. Using aggregate evidence only, it may not be possible to estimate reliably the gains from reducing inflation further, to a rate consistent with zero nominal interest.

Como bien dice Lucas, mientras el dinero rinda menos que activos alternativos, cada persona se esfuerza en reducir sus saldos monetarios, pero dado que en el agregado esto no es posible la economía como un todo desperdicia recursos. Dado que el tiempo que uno dedica a reducir la cantidad de dinero que tiene aumenta con la tasa nominal de interés (y por ende con la inflación), el bienestar aumenta con la reducción de la inflación. Realizando estimaciones para varios modelos reducidos neoclásicos, incluyendo las variaciones en la política fiscal necesarias para reemplazar el impuesto inflacionario, Lucas encuentra que en promedio reducir la inflación de 10% a cero resulta en un modesto incremento del bienestar de 1%.

Mientras la visión neoclásica de Lucas parece consistente con el argumento oficialista que la inflación no es un problema, al terminar el artículo el autor reconoce que sería bueno tener un modelo microfundado de la demanda de dinero, con fricciones de búsqueda à la Kiyotaki y Wright. Esto es justamente lo que hace Randall Wright con Ricardo Lagos en “A Unified Framework for Monetary Theory and Policy Analysis”, publicado en 2005 en el Journal of Political Economy. Aquí el abstract:

Search-theoretic models of monetary exchange are based on explicit descriptions of the frictions that make money essential. However, tractable versions of these models typically make strong assumptions that render them ill suited for monetary policy analysis. We propose a new framework, based on explicit micro foundations, within which macro policy can be studied. The framework is analytically tractable and easily quantifiable. We calibrate the model to standard observations and use it to measure the cost of inflation. We find that going from 10 percent to 0 percent inflation is worth between 3 and 5 percent of consumption—much higher than previous estimates.

En este trabajo las personas interactúan en dos tipos de mercados. Uno es el tradicional walrasiano, mientras que en el otro hay fricciones de búsqueda (como las estudiadas por Diamond, Mortensen, y Pissarides, investigaciones que les valieron el Premio Nobel el año pasado). Dado que en el mercado con fricciones el comprador en general no tiene todo el poder de negociación, esto genera un costo adicional para el comprador de mantener dinero para realizar transacciones en dicho mercado (hold-up problem). Esta es la razón por la cual la estimación de los beneficios de reducir la inflación de 10% a cero que realizan Lagos y Wright – de entre 3 y 5 puntos porcentuales – es significativamente mayor que la realizada por Lucas. 

Es irónico que la estimación de la pérdida de bienestar que sufrimos por vivir con una inflación de 25% en Argentina sea mayor si se la realiza según un modelo neokeynesiano. Seguro que si Boudou escucha esto da una pirueta más en el aire y nos recuerda su paso por el CEMA. 

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9 respuestas a Los costos de vivir con inflación

  1. Alcides Acevedo dice:

    ¿Bajar la inflación del 10% al cero comporta una mejora en el “bienestar” del 1%?
    Me parece que el Lucas que escribió en paper es el pato Lucas…

    ¿Puede ser que con la historia inflacionaria de la Argentina sigamos dando vueltas con el tema de la inflación?

    • mgeiras dice:

      Alcides, si ves el trabajo de Lucas te vas a dar cuenta que es bastante riguroso. De hecho, como hice notar en el post, el autor es consciente que las estimaciones que hace son criticables porque no tienen un modelo microfundado detrás. Es por eso que para estar seguro de los números que obtiene realizó cálculos en base a varios modelos reducidos (el más conocido el de Sidrauski que tiene dinero como un bien en la función de utilidad). El nudo del post es mostrar que estimaciones microfundadas indican que vivir con inflación es muy costoso, y que es divertido el hecho que estas estimaciones utilizan modelos neokeynesianos, “escuela” de la que supuestamente se nutre el kirchnerismo

  2. Aleajacta dice:

    Que una investigación presuma que bajar la tasa de inflación anual de 10% a 0% represente 1% de ganancia, y otra entre 3% y 5% de consumo, revela la dificultad de estas estimaciones.

    Que además son cetris paribus; i.e. en USA bajar su inflación actual parece más perjudicial que beneficioso (a menos que separemos entre acreedores y deudores).

    Lo que más me gustó fue el resumen del primer paper:
    “Mientras el dinero rinda menos que activos alternativos, cada persona se esfuerza en reducir sus saldos monetarios, pero dado que en el agregado esto no es posible la economía como un todo desperdicia recursos.
    Dado que el tiempo que uno dedica a reducir la cantidad de dinero que tiene aumenta con la tasa nominal de interés (y por ende con la inflación), el bienestar aumenta con la reducción de la inflación.”

    Muy persuasivo el primer párrafo. El segundo me hace ruido. ¿Es posible lo opuesto en parte: que haya mayor eficiencia en la inversión cuando las tasas reales son bajas o negativas (es decir, mayor inflación)?

    Parece un poco como buscar la eficiencia por el absurdo. Pero es lo que sucede desde hace unos años. Una manifestación es que el exceso de liquidez facilitó la atención puesta en los emergentes.

    Otra discusión es si que si la alternativa actual en los emergentes es “inflación o apreciación” habría que ponderar los costos de la apreciación.

    Saludos y gracias por el blog.

    • mgeiras dice:

      Aleajacta, es cierto que las estimaciones no son exactas, y que probablemente haya que ajustar algunos parámetros (de la calibración) para que reflejen la realidad de nuestro país. Pero es a fuerza de mejorar los modelos que usamos que la calidad de las estimaciones aumenta. Y esto es uno de los puntos del post, que Lagos y Wright hacen la primera estimación microfundada y que da costos sustancialmente superiores a los de modelos reducidos neoclásicos que se usaban hasta ese entonces. Con el tiempo se refinará el método de estimación de LW pero de momento es el mejor que hay. Aclaro que estos modelos analizan equilibrios estacionarios en los cuales la tasa de interés real no es exógena (no se afecta practicamente por la política monetaria). De manera que no sirven para pensar políticas de estímulo de la demanda para suavizar una recesión como hacer política monetaria expansiva (que baja la tasa de interés para fomentar la inversión y el consumo). En este último caso el horizonte es el corto plazo contra el largo plazo de los modelos descriptos en el post usados para estimar el costo de vivir con inflación persistente.

  3. Natalio Ruiz dice:

    Martín

    Hace unos años lo tuve a Ricardo Lagos como profesor de economía monetaria. Fue muy enriquecedor ver la forma en la que microfundamenta la demanda de dinero. Sin embargo, cuando hablo de “neokeynesiano” me surge más modelos como los de Galí y compañía y no tanto los citados de Randall Wright.

    Saludos

    • mgeiras dice:

      Natalio, el modelo de Lagos Wright es neokeynesiano en un sentido puro pues depende de la existencia de un mercado con fricciones de búsqueda. Los modelos keynesianos se basaban en rigideces de precios, sin especificar porqué esto sucedía. Los neokeynesianos buscan explicar este porqué. En mercados con fricciones suele suceder que en equilibrio el precio no sea el que asigna eficientemente los recursos pues existen externalidades que no son internalizadas por los participantes (en el modelo de Lagos y Wright el origen de las mismas está en el poder de negociación de las partes cuando se encuentran en este mercado que, anticipado al decidir cuánto dinero tener en el bolsillo, desalienta a quien piensa que será comprador) En el trabajo seminal de Peter Diamond que comienza esta literatura se estudia un caso donde esta externalidad resulta en equilibrios múltiples con lo cual hay un rol para la administración (intervención) de la demanda agregada. Espero haber aclarado un poco el tema, otro día lo podemos discutir con más tiempo (que el que da el espacio de un comentario). Saludos.

  4. Aleajacta dice:

    Gracias, MGEiras, por la respuesta.

    Sobre el otro exótico punto, ¿es factible que haya mayor eficiencia en la inversión cuanto más bajas sean las tasas reales? La lógica, en el corto plazo, la veo en que:

    i. Una tasa real de 3% o 4% está ok. Pero entre -1% y 0% soy menos tolerante.
    ii. Tasas reales menores implican más competencia entre colocadores de capital (así como, cuando hay más desempleo, la media de productividad del asalariado tal vez sea mayor).

    • mgeiras dice:

      Aleajacta, es un buen punto, no exótico. Con tasas reales bajas la inversión pierde eficiencia (por eso hay temor que tanto tiempo con tasas bajas genere alguna burbuja, en particular en países emergentes). Cuando hay una recesión uno busca estimular la demanda agregada para salir del pozo. Después se preocupa por la eficiencia. Y eso es una de las cosas que los blogs no oficialistas le criticamos al gobierno, que hace rato que salimos del pozo pero siguen con estímulos ineficientes. Saludos.

  5. […] Con este tercer post de la semana cierro una trilogía sobre inflación. El lunes escribí sobre los costos de permanecer en un “equilibrio” con alta inflación como la […]

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