Lo leíste primero acá 1

El año pasado escribí un post sobre el sorteo que la FIFA realizó para los mundiales de 2018 y 2022. Decía lo siguiente:

Que haya habido corrupción es, a todas luces, una certeza. Veamos los hechos.

  1. El proceso de votación que implicaba elegir dos países organizadores el mismo día invitaba a los miembros del Comité Ejecutivo a realizar acuerdos bilaterales (los acuerdos explícitos están prohibidos, pero el diseño del mecanismo hizo factible acuerdos tácitos).
  2. Los miembros del Comité Ejecutivo son efectivamente hombres viejos que muy probablemente no estarán vivos para 2022 (pensemos en 22 Grondonas), con lo cual no les importa si ese Mundial es un éxito o no. Para varios de ellos esta fue la última oportunidad de conseguir “grandes favores”.
  3. La sumatoria de los índices de democracia de Rusia (régimen híbrido 4,48) y Qatar (régimen autoritario 2,92) no alcanza a los niveles de Brasil (democracia fallida 7,38) o Sudáfrica (democracia fallida 7,91).
  4. Tanto los Mundiales como las Olimpíadas se decidían con seis años de anticipación a comienzos de los noventa (Atlanta 96 y Francia 98), y con el tiempo los plazos se incrementaron levemente hasta los siete años  para las últimas elecciones (Rio 16 y Brasil 14). Registrándose este salto a ocho años para Rusia 18 y doce años para Qatar 22.
  5. Prácticamente todos los países del mundo tienen voto para decidir la sede de las Olimpíadas, mientras que solamente los 24 países miembros del Comité Ejecutivo de la FIFA tienen voto para determinar quién organiza un Mundial. Y veamos quienes son los 24 miembros actuales de este Comité: Suiza, Argentina, Camerún, Corea del Sur, Trinidad y Tobago, España, Francia, Tahití, Inglaterra, Bélgica, Brasil, Qatar, Turquía, EEUU, Paraguay,Tailandia, Japón, Nigeria, Chipre, Costa de Marfil, Alemania,Guatemala, Egipto y Rusia (en negrita los países que creo nunca participaron de un Mundial). Al lado de este grupo de países las quejas respecto de la integración de los Comités Ejecutivos del FMI o del Banco Mundial son risibles.

 

La semana pasada The Economist publicó un editorial titulado “Offside” tomando en cuenta declaraciones de Lord Triesman – que fuera miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA y estuvo haciendo lobby para que Inglaterra fuese elegida sede para 2018 – ante pares en el Parlamento inglés:

This week Lord Triesman, an establishment figure who chaired the English bid until he was recorded making allegations about rival bidders’ propriety, gave his version to MPs. He said that the behaviour of four committee members had been “below what would be ethically acceptable”. One allegedly asked for millions of pounds, channelled through himself, for an educational establishment in his home country and giant screens on which earthquake-stricken Haitians could watch the World Cup; the second wanted a knighthood; the third told the English “to come and tell me what you have got for me”; the fourth wanted television rights for a match between his country and England. The MPs also published an (unproven) allegation unearthed by the Sunday Times, a British newspaper, that Qatar had paid two other members large sums for votes. The accused all deny wrongdoing. Sepp Blatter, FIFA’s president, whose long reign has seldom been short of controversy, says he’ll look into it all…

Already suggestions are coming forward. One is to make votes open rather than secret. Another is to give FIFA’s 208 national associations a vote each—as they will have in a few weeks when Mohamed Bin Hammam (of Qatar, would you believe) challenges Mr Blatter for his job. The Economist has another idea. Auction the thing. And do it publicly.

An auction would do two things. First, by making sure all the moolah went to FIFA, it would place committee members (with no votes to sell) above suspicion. Second, it would force bidders to work out how much the competition was worth to them. At least in democracies, that might not be very much, judging by past World Cups.

La sugerencia de subastar las sedes de los mundiales es un ejemplo de la ironía británica. Pero dejar que todos los países miembros de la FIFA voten ciertamente ayudaría a trasparentar el proceso. Y si bien “limpiar” el Comité Olímpico Internacional fue relativamente fácil por la influencia fuerte de los EEUU (el COI recibía el 60% de sus ingresos de ese país cuando estalló el escándalo de corrupción en la selección de Salt Lake City para los juegos de invierno de 2002), si la FIFA adopta el “todo pasa” corre el riesgo de alienar a su público y/o sus sponsors. 

Una respuesta a Lo leíste primero acá 1

  1. […] estoy recordando post del pasado reciente que se han revitalizado en esta semana. Primero fue la corrupción en la FIFA. Ahora le toca el turno a lo escrito a pocos días del terremoto y tsunami que asolaran la costa […]

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