El lado oscuro del canon digital

Aparentemente el kirchnerismo ha decidido suspender por el momento el tratamiento del polémico “canon digital”.

El denominado proyecto de copia privada o canon digital marchaba sin contratiempos y a punto estuvo de obtener dictamen anteayer en la Comisión de Legislación General. Sin embargo, después de la controversia que se generó en el debate en la comisión y la alerta del Ministerio de Economía sobre el impacto negativo que la iniciativa podría tener en la venta de electrodomésticos -uno de los pilares de la política kirchnerista-, llegó una orden de dar marcha atrás. La ausencia de tres senadores y de sus firmas en el dictamen fue la excusa perfecta para que el oficialismo pidiera la postergación del debate.

Ahora, veamos lo que no se dice (todavía) sobre este impuesto que se adiciona a los que ya se cobran sobre dispositivos de captura digital. Empecemos por identificar a los lobbies detrás de la redacción de este proyecto de ley. Ahí sobresale SADAIC, la Sociedad argentina de autores y compositores. El detalle es que esta no es una sociedad que representa los derechos de autores y compositores argentinos, sino que defiende los derechos de todos los autores y compositores, i.e. que en primera línea están las discográficas multinacionales, no León Gieco.

No estoy en contra de los derechos de propiedad intelectual (más bien todo lo contrario), pero creo que hay mejores formas de defender los mismos que cobrar un impuesto por encima de los enormes impuestos que pagan los productos electrónicos en nuestro país (para dar empleo de baja productividad a no más de 3000 personas perjudicamos a millones de consumidores: Argentina potencia, ver post en Foco Económico). Y uno no puede evitar preguntarse porqué no se piensan otras alternativas.

Veamos un ejemplo que nos puede ayudar a entender la miopía de nuestros legisladores. Tomemos la empresa Mercado Libre, única de América Latina en cotizar en Nasdaq. Sus fundadores copiaron el modelo de eBay y lo pudieron hacer pues en nuestro país los contratos entre privados que determinan el precio de una transacción por puja bajo el formato de una subasta no están regulados (tampoco en el resto del continente donde se expandió el negocio).

Por contraste, el equivalente a Amazon no puede existir en nuestro país, pues el precio de venta de los libros está regulado. Nadie puede ofrecer un libro que se vende en una librería a un precio menor que el de venta en la misma. Esto explica porqué en EEUU las librerías están en proceso de extinción schumpeteriano, mientras que en nuestro país si uno vive en el interior y quiere pedir un libro a Temátika o Cúspide tiene que esperar unas tres semanas y rezar para que llegue.

¿Qué debería hacer el gobierno o el Congreso? Desregular el mercado permitiendo que los contenidos de propiedad intelectual puedan tener precios diferenciados según los canales de venta empleados. Mantener los privilegios de las discográficas y cobrar impuestos adicionales a los CD vírgenes no va a terminar con la piratería. Permitir que se desarrolle el equivalente al sistema iTunes de Apple tampoco, pero reducir el costo del acceso a libros y música (especialmente a los de formato digital) desincentivaría la copia trucha.

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