La guerra del café

La semana pasada La Nación informó que está llegando a la Argentina un nuevo oferente de café en cápsulas. Este mercado está dominado por Nestlé, que empezó a vender máquinas y cápsulas y del sistema Nespresso hace cinco años. Recientemente Nestlé introdujo el sistema Dolce Gusto, una variante menos refinada y a un precio más económico. Ahora es el turno de Philips, que asociado a Cabrales trae el sistema Senseo. Como dice la nota el mercado es chico:

El negocio de las cápsulas individuales continúa siendo relativamente chico a nivel país y hoy su participación no supera el 5 por ciento de todo el café que se vende en la Argentina. Sin embargo, en el sector apuestan a que se convierta en la puerta de entrada para el ingreso de nuevos consumidores, más jóvenes y sofisticados, al negocio.

“A lo que apostamos es a que el consumo de café se ponga de moda entre la juventud”, reveló Ignacio Navia, director comercial de la firma Cabrales, que ayer presentó la nueva línea de cafeteras Senseo.

O sea que apuestan a que los jóvenes sean estúpidos y paguen un plus por un producto premium que no da señales en el mercado que es relevante para ellos (el de levante). ¿O acaso piensan que van a ir a un boliche y pedir un “expreso de cápsula” junto con un trago? ¿O convencer a una cita de subir a su casa a ver la Senseo nueva que tienen?

Es razonable que un joven pague un precio alto por un producto que le de una imagen de status, como un jean de marca o un teléfono celular último modelo. Pero lo del café es como pedirle que cuando vaya a un bar con amigos se pida una cerveza artesanal belga en lugar de una Quilmes (u otra cerveza barata local ya que tienen todas el mismo sabor). Lo más probable es que lo de “jóvenes” sea una excusa, pues cuando no queda claro cuál es el target de un producto, siempre están ellos que compran de todo. 

La gran ventaja del sistema monocápsula es que es de fácil limpieza y mantenimiento. Por ejemplo esto fue lo que permitió que hace cuatro años convenciera a las autoridades de la Universidad de comprar una máquina para uso de los profesores (cada uno de nosotros debe comprarse sus cápsulas). El incentivo que tuve estaba dado por la baja calidad de las opciones, tanto en la cafetería como de las máquinas instaladas en el campus. Pero una limitante era la imposibilidad de garantizar la limpieza de una cafetera expreso tradicional.

Otra ventaja es la rapidez con la cual se puede preparar un café de alta calidad. Por este otro motivo en el último viaje compré una máquina en Italia aprovechando una oferta irresistible que descubrí de casualidad. La opción más barata estaba a 99 euros e incluía 30 euros gratis de café. Recordando los precios en Argentina el neto de la promoción daba $400, menos de un cuarto del costo local ($1750). Y que me forzaran a comprar 30 euros de café resultó positivo porque acá las cápsulas están el doble que en Europa.

De manera que como usuario de un sistema de monocápsulas me alegra la llegada de competencia a este mercado y espero que en el futuro esto resulte en un menor precio, tanto para las máquinas como para las cápsulas. Por supuesto que todo esto sujeto al riesgo político que Moreno un día decida cerrar la importación. Pero eso es tema de otro post.

4 respuestas a La guerra del café

  1. Ecónomo dice:

    Para los que no somos tomadores de café -como yo- nos es indiferente que sean capsulitas individuales o café de filtro. Sin embargo, a veces pienso que estas “capsulitas”, como una cerveza belga, son bienes Giffen. Es el precio por ser “cool”
    Espero que esto no pase con el té en hebras.

    Abrazo,

    • mgeiras dice:

      Ecónomo, no estoy seguro que sea un bien de Giffen (una rareza), sino más bien un bien de status. Justamente uno de los puntos que marco es que dudo que los “jóvenes” se preocupen de señalar su status a través del café expresso que toman. Otra cosa sería para un “adulto”, como en mi caso pues ya hace rato que, según la OMS, dejé de ser joven. Abrazo.

  2. kuno dice:

    lo que afirma Martín, si entiendo bien, es que el café no es consumo conspicuo para un jóven?
    saludos

    • mgeiras dice:

      Exacto kuno, la otra afirmación es la expectativa que los precios de Dolce Gusto (y Nespresso) bajen ante la nueva competencia de Senseo.

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