Otro tipo de contagio

Iba a escribir un post sobre la economía mundial y los miedos al “double dip“. Pero lo voy a dejar para la semana que viene. Me voy a concentrar en otro tipo de contagio, el de las tomas de tierras. Luego del violento episodio de represión en Jujuy que terminó con cuatro muertos (tres ocupantes y un policía), la legislatura local determinó la expropiación de 40 hectáreas del Ingenio Ledesma. En el blog de Jorge Asís hoy publicaron una nota sobre el tema, de título “Contagiosa onda de las invasiones”. La misma dice:

El mal precedente de Jujuy estimula las próximas invasiones. Para resolver el drama violento de la vivienda, en Jujuy decidieron, mediante la aprobación de una precipitada ley, expropiar cuarenta hectáreas al Ingenio Ledesma. De las cientos de miles de hectáreas que tienen “Los Blaquier” en la provincia. Para distribuirlas entre los desesperados invasores, que complementan la destreza de una estrategia política…

Al arrugar en Ledesma, en realidad en el pueblo Libertador San Martín, el peronismo provincial se arriesga a multiplicar el calvario de las invasiones. El contagio se extiende hacia la Ciudad Perico. En El Carmen, en Monte Rico. Y hasta, incluso, en las proximidades del aeropuerto. Cuesta no identificar la situación con la palabra caos. Pero fastidia la sensibilidad del gobierno central. Allá reclaman soluciones que no afecten la permanente campaña electoral. Pero Jujuy es un caos. Pronto, con seguridad, la onda brusca de las invasiones va a exportarse hacia las provincias vecinas. Vísperas de llamaradas. Sin ir más lejos, la cuestión comienza a atormentar en Salta. Donde aun no se recuperan de la conmoción por los crímenes de las sociólogas francesas. Atentan contra los encantos de la atracción turística. También inquieta en Tucumán. Si el antecedente de la expropiación se contabiliza como un arrugue, a ningún invasor se le podrá negar, en adelante, doscientos metros de tierra. Sea fiscal o no. La tierra es para todos. Como el fútbol. Y las milanesas…

De todos modos, los muertos de Jujuy no debieran tener el destino de olvido que cae sobre los dos muertos del Parque Indoamericano. Los Kosteki y Santillán del cristinismo. La señora Rosemari Chura Puña, boliviana. Y Bernardino Salgueiro, paraguayo. Hubo un tercer muerto que murió dos veces. Un ilegal que, para trabajar, utilizaba el documento de otro muerto. Que se volvió a morir.

El tema de las usurpaciones es complejo y como ya analicé, hay que pensar en la dinámica cuando uno busca una solución (ser “blando” hoy invita a que las usurpaciones se reproduzcan como hongos mañana). Por  eso no sorprende enterarnos que hubo otro desalojo violento en Tucumán. ¿Cuál será la próxima acción? 

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