IVA en EEUU, un instrumento para dos objetivos

Cuando una persona, o una familia, experimentan un shock negativo permanente en sus ingresos debería ajustar su consumo a la nueva realidad. Para un país la respuesta no es tan simple. El primer problema es que no queda claro que el shock negativo exista y que sea persistente (pensemos en la disminución de la tasa de crecimiento de la productividad en las economías desarrolladas después de los shocks petroleros), y durante un período lo que se observa es la falta de ajuste en el consumo compensada por un incremento en el endeudamiento público y privado.

A casi tres años de la quiebra de Lehman Brothers que gatilló la llamada “Gran Recesión” a nivel mundial quedan pocas dudas que esta resultó ser un shock negativo persistente para los ingresos de los países centrales en general, y de EEUU en particular. Es por este motivo que en estos países ya no se piensa en un estímulo fiscal, o se espere demasiado de una mayor expansión monetaria, porque sería como azotar a un caballo muerto. Y que el centro de discusión gire hacia los déficit fiscales, y como cerrarlos en el mediano plazo (nadie serio recomienda hacer una contracción fiscal hoy en EEUU, sino delinear una trayectoria que reduzca el déficit y el nivel de endeudamiento en un horizonte de 3-10 años).

Para ajustarse a la nueva realidad en los EEUU hay un cierto consenso entre economistas en que debiera de implementarse una combinación de reducción de gasto e incremento de impuestos (como discutí en un post anterior, hay un problema político dado que los republicanos no quieren aumentar impuestos, y los demócratas no quieren reducir el gasto). Hoy voy a hablar de un instrumento para incrementar los recursos fiscales, el impuesto al valor agregado.

Como la mayoría sabrá, en EEUU no hay un IVA, ni a nivel federal ni estadual (los distintos estados tienen un impuesto a las ventas similar al impuesto a los ingresos brutos en Argentina). Este hueco en la estructura tributaria norteamericana, sumada a su bajo nivel de presión fiscal – comparado con otros países desarrollados – ha llevado a varios analistas, tanto ideologicamente asociados a los republicanos como a los demócratas, a sugerir la implementación de un IVA a nivel federal para cerrar el déficit fiscal en dicho país (ver notas de Paul Krugman en el NY Times el año pasado, y de Robert Barro en el FT hace pocas semanas).

El twist que quiero sugerir para la eventual implementación de un IVA en los EEUU (eventual pues ambos economistas son conscientes de las complejidades políticas para llevar a cabo este cambio en la estructura impositiva norteamericana), es escalonar su tasa en el tiempo para dar incentivos a los consumidores a sustituir intertemporalmente consumo futuro por consumo presente. La idea sería implementar una tasa de impuesto del, digamos, 2% inicialmente que aumentaría a un 5% a los seis meses, para terminar en el 8% al año. Esto les indicaría a los consumidores que los bienes durables tendrían un aumento significativo en sus precios en este horizonte temporal y los induciría a anticipar consumo (como hace la inflación en la Argentina en un contexto en que la tasa de interés real es negativa, indirectamente relacionado pero vale la pena ver nota de Iván Werning en Foco Económico).

Esta implementación gradual de un IVA resultaría en un aumento en la demanda agregada en el corto plazo que podría servir como estímulo que saque a la economía norteamericana de su letargo. Adicionalmente generaría inflación (no la de salarios que licue deuda, pero inflación al fin) lo que le permitiría a la Reserva Federal seguir su política de expansión monetaria enmascarando los efectos de la misma en el aumento generalizado de precios por la implementación del IVA. Ben Bernanke podría defenderse de los halcones diciendo que lo que se ve es un aumento del nivel de precios por el impuesto y no de un aumento en la tasa de crecimiento de los precios, y retrasar así el repliegue de QE2, o un aumento de las tasas de interés de corto plazo.

En cuanto a la dimensión política de la implementabilidad de un IVA federal, la administración demócrata debiera de “venderlo” (indirectamente, a través de voceros como su servidor) como un impuesto regresivo que pagan proporcionalmente más los pobres vs. la alternativa de rechazar los cortes de impuestos a las ganancias de Bush, que vencen a fines de 2012, y que perjudicaría proporcionalmente más a los ricos. Frente a esta disyuntiva me parece que varios legisladores republicanos “comprarán” este argumento.

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5 Responses to IVA en EEUU, un instrumento para dos objetivos

  1. Matías dice:

    Interesante el argumento para usar el IVA como una rebaja efectiva en la tasa de interés de los consumidores y así inducirlos a consumir hoy. Ahora me parece que si los yankies tienen problemas para ponerse de acuerdo en eliminar las ineficiencias de su actual sistema tributario (los “loopholes” que Obama proponía cerrar pero los republicanos rechazaron por ser “aumentos de impuestos”) implementarán un IVA el año verde. Saludos.

    • mgeiras dice:

      Matías, es cierto, incluso creo que Krugman en su nota (o en un comentario posterior en el blog) decía que quizás se implemente un IVA en EEUU cuando Chelsea Clinton sea presidente. Saludos.

  2. mgeiras dice:

    Aporte vía Twitter de Iván Werning:

    • mgeiras dice:

      Creo que la política que describen Eggrtson y Woodford en la página 35 sería la que llevó a cabo el Reino Unido. Bajaron el IVA con la recesión y lo subieron este año (falta ver si la tasa real está convergiendo a su “nivel normal”). Saludos.

  3. Gonzalo W Costa dice:

    Muy interesante propuesta.

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