Roger Waters y el valor de la reputación

La reputación es la evaluación social de una persona o una organización. De esta manera funciona como un mecanismo de control sobre la conducta al considerar una persona (u organización) qué impacto tiene su accionar sobre la percepción que el “otro” tiene de nosotros. No necesariamente uno siempre desea tener reputación como una valoración positiva. En los negocios, o en la arena política, el objetivo de manejar estratégicamente la reputación es el de afectar las expectativas en una instancia de negociación, y a veces tener “mala” reputación ayuda. Por ejemplo, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, tiene reputación de compadrito. Esto seguramente le ayuda a intimidar empresarios a someterse, ya sea reprimiendo aumentos de precios o controlando lo que pueden exportar o importar. 

La Argentina como país también tiene su reputación, que como la de Moreno, es negativa. Pero para el país en su conjunto esta reputación no obedece a una estrategia en el juego de las naciones. Es el resultado de la pérdida de credibilidad en un país que ha demostrado no tener el mínimo reparo en “pelearse” con gobiernos que le ofrecían gestos de apoyo (como el caso de EEUU y la actuación del payasesco canciller Timerman en el decomiso de la carga de un avión militar norteamericano). Un país que para que su moneda aparezca menos sobrevaluada de lo que está en el conocido índice Big Mac de The Economist no duda en usar al mismo Moreno para presionar a MacDonald’s a reducir el precio de dicha hamburguesa. Evidentemente como país tenemos una reputación que no es la adecuada para incentivar la radicación de inversiones de largo plazo, que son necesarias si queremos mantener la ficción de nivel de vida del “Todo para Todos” del gobierno kirchnerista. Un país donde lo que la gente entendida pregunta es “¿cuál es la próxima caja que el gobierno va a expropiar?” es solo viable para quienes tienen un horizonte de muy corto plazo.

Algún día el viento de cola se va a acabar y nos vamos a dar cuenta que nuestra falta de buena reputación tiene un costo. ¿Pero cuánto? No voy a dar una respuesta a este interrogante porque no la tengo. Solamente voy a dar un ejemplo que muestra que la buena reputación en el mediano plazo paga, y mucho. Hace cuatro años Roger Waters vino a la Argentina como parte de la gira de Dark Side of the Moon. Hubo dos fechas en el estadio de River. El show fue excelente, y el sonido fue espectacular, el mejor que haya escuchado en mi vida en un recital. Todos los que estuvimos ahí no nos queríamos perder ver el próximo marzo The Wall, y gracias a la reputación que supo construir Waters, muchos más quieren verlo razón por la cual acaba de romper los récords de los Rolling Stones en Argentina, y suyo propio en el mundo, y tocará seis fechas en River. No soy el único en asociar el fenómeno Waters a la calidad de su último recital. El periodista Sergio Marchi tiene una opinión similar:

Lo que potencia a Waters es el último show que dio acá (Dark side of the moon, en 2007). Yo a ese show lo había visto en Dinamarca, medio cansado porque se trataba de un festival. Era un show magistral pero no me impactó tanto. Ahora, cuando lo vi acá me di vuelta como una media. Tengo 28 años de periodista y más de 35 de mirar recitales, y ese figura entre los 5 mejores que vi en mi vida. Entonces, el rebote de esos shows que dio en River potencian estos, porque la gente que lo vio quiere volver a verlo; y la que no lo vio, no se lo quiere perder.

La reputación paga, para bien o para mal. Lamentablemente los argentinos elegimos el populismo de corto plazo. Carpe diem Argentina.

EXPOST: Hoy en La Nación hay una nota que menciona 10 razones del fenómeno Waters en Argentina. El argumento “reputación” es el segundo.

7 respuestas a Roger Waters y el valor de la reputación

  1. Ecónomo dice:

    Un buen paralelismo…
    Aunque me pareció superior el sonido y la puesta en Velez (In the Flesh).

    Pd: Siempre me pregunté, ¿Qué pasaría si Moreno se encuentra con un empresario que sea
    más “compadrito” que el?

    Abrazo,

    • mgeiras dice:

      Lamentablemente cuando Waters estuvo en Velez en su primera visita al país yo estaba laburando en Suecia. En cuanto a tu pregunta sobre Moreno se me vienen a la cabeza imágenes de películas de matones y mafiosos. Supongo que seguro no pasaría nada bueno (o para él o para el otro compadrito). Abrazo.

  2. Gonzalo W Costa dice:

    Muy buen post. Excelente comparacion que (lamento decirlo) somos cada vez menos los que la percibimos. Tucuman es una muestra de ello. . . . La dadiva, el subsidio, el vivir a costa del trabajo ajeno . . . todo eso es lo que le importa a la sociedad actual. ¿Hasta cuando? . . .

    • mgeiras dice:

      Gonzalo, hoy en día creo que la respuesta a tu pregunta es hasta que se termine el viento de cola, tengamos una fuerte crisis, y el populismo gobernante pierda el voto popular. No le pidamos al pueblo que analice la primera, segunda o tercera derivada del equilibrio político-económico cuando tiene pan y circo hoy. Saludos.

  3. Best Seller dice:

    No le pidamos al pueblo que haga análisis cuando tiene pan y circo? O sea que el pueblo no vota con criterio? Hay que instalar el voto calificado? Esto me resulta bastante parecido al exabrupto de Fito, algo que tiempo atrás criticaste…
    Saludos.

    • mgeiras dice:

      Best, no digo que el pueblo no haga análisis. Solo que ve el nivel actual de su situación económica y no la tendencia, o mejor dicho, dependencia del nivel futuro en distintas coyunturas. Pan y circo hay, eso no te lo niega ni un defensor del modelo. Y así como critiqué a Páez, también critiqué a la oposición por no haber sabido presentar una alternativa coherente y consistente al populismo reinante. Saludos.

    • Gonzalo W Costa dice:

      Estimado lo que dije claramente y martin completa con lo de pan y circo es algo que se aprecia a simple vista, que se observa sin necesidad de muchas luces: El kirchnerismo no cayo de un meteorito o se impuso por las armas. Es emergente de una sociedad que se acostumbro a vivir de la cultura de la dadiva, del proteccionismos, de los subsidios . . . del pan y del circo. En sintesis de una sociedad que (en lineas generales) se siente con derecho a vivir a costa del trabajo ajeno. ¿O no es asi?

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