Inflación, estabilidad bancaria y la nota de Moody’s.

Por Enrique Kawamura

Como es bien sabido, el pasado jueves 25 de agosto la calificadora Moody’s decidió reducir la calificación de los instrumentos de deuda emitidos por bancos argentinos. Más allá de las reacciones conocidas esa misma tarde y al día siguiente por parte de distintos actores relevantes del sistema (la presidente del BCRA, el presidente de ABA y el de ADEBA, entre otros) no parece haber habido a posteriori demasiado debate sobre la relación entre los aparentes argumentos del reporte de Moody’s y el cuerpo de conocimiento sobre economía bancaria (especialmente en lo que hace a la relación entre estabilidad bancaria e inflación).

Tratando de resumir el comunicado de prensa de Moody’s (que fue lo que se difundió masivamente, no así el informe técnico, cuyo acceso se encuentra restringido a quienes compren el mencionado informe) aquél indica un potencial problema de “fragilidad de las ganancias de los bancos” asociada a las políticas del actual gobierno consideradas como “insostenibles”. De acuerdo a declaraciones publicadas por El Cronista del viernes 26 de agosto, la analista senior de Moody’s en Argentina, Andrea Manavella, afirmó que “es difícil de sostener una inflación en estos niveles”, sugiriendo que esta alta inflación generaría un nivel “artificialmente alto” de rentabilidad que no sería sostenible “en el largo plazo”.

Leyendo estas afirmaciones, y habiendo tenido la oportunidad de conocer parte de la extensísima literatura académica sobre intermediación financiera y, especialmente, la relacionada con corridas bancarias (a partir del artículo seminal de Diamond y Dybvig[1]) me preguntaba si existía alguna rama de la misma que lidiase con la relación entre estabilidad bancaria (o, lo que es lo mismo, la presencia/ausencia de corridas bancarias) e inflación. Luego de más de una semana pensando en este tema resultó que una posible respuesta me la daba un artículo académico que yo mismo había escrito y que fue publicado hace cuatro años[2], respuesta que, honestamente, no la había descubierto hasta hoy. Aunque en general trato de no contar demasiado de mis propias investigaciones, esta re-lectura de un resultado generado desde mi propio paper a la luz de lo que se afirmó respecto de la decisión de Moody’s tal vez ayude a darle alguna disciplina al debate.

El resultado aludido es el ejemplo 4 basado en la proposición 3 del modelo, que supone un sistema bancario bi-monetario con estructura de depositantes semejante al original de Diamond y Dybvig. La mencionada proposición encuentra que, dentro de este modelo, puede aparecer un equilibrio en el que todos los depositantes retiran tempranamente los depósitos, y no solamente aquellos que poseen genuinamente motivos llamados “de liquidez”. En ese mismo equilibrio, en el caso del ejemplo 4, una fracción que es “creciente” en el precio de los bienes no transables (cuanto mayor sea este precio, mayor es esa fracción) cambia tempranamente pesos por dólares a un tipo de cambio que también es creciente en el mencionado precio. La intuición es que cualquier fenómeno que induzca valor “alto” de este precio (por ejemplo, una política monetaria expansiva, indexación de variables nominales o cualquier otra política que venga acompañada por una expansión monetaria) induce a que los depositantes que podrían esperar a retirar sus depósitos se adelanten debido a la pérdida de poder adquisitivo de la moneda doméstica. En este equilibrio, los bancos no entran en default pero el temprano retiro masivo de depósitos hace que los bancos no generen operaciones en el último de los períodos del modelo.

Tal vez es este tipo de resultados el que ayude a pensar la posible relación entre inflación y estabilidad (o, más en general, performance) bancaria. Alta inflación en no transables dentro del modelo genera un “cierre temprano” del sistema bancario privado por el acortamiento del plazo tanto de los depósitos como de los préstamos. Realmente no es nada seguro si es este mecanismo el que los analistas de Moody’s tienen en su cabeza cuando deciden la reducción de la calificación de deuda de los bancos, pero ciertamente tal mecanismo no parece completamente desconectado del debate acerca de cómo la inflación introduce potenciales problemas en el funcionamiento eficiente de un sistema financiero. Mi esperanza es que este tipo de debates generen más investigaciones en el futuro que nos ayuden a clarificar esta discusión.


[1] Diamond, Douglas y Phillip Dybvig (1983). “”Bank Runs, Deposit Insurance, and Liquidity.” Journal of Political Economy 91: 401-419.

[2]  Kawamura, Enrique (2007). “Exchange rate regimes, banking and the non-tradable sector.” Journal of Monetary Economics 54: 325-345.

2 respuestas a Inflación, estabilidad bancaria y la nota de Moody’s.

  1. mgeiras dice:

    Enrique,
    Muy interesante la contribución. En resumen ustedes modelan un mecanismo adicional por el cual se acortan los plazos de la intermediación bancaria cuando hay inflación. Si bien dentro del modelo esto no crea quiebras en el sistema financiero, el equilibrio de corridas reduce los ingresos de los bancos.
    Extrapolando la analogía entre el modelo y la realidad esto crea “fragilidad” en sus ingresos, y racionaliza la rebaja en la calificación de crédito pues Moody’s no mira la “foto” (los bancos ganan bien), sino el mayor riesgo de pasar al “mal” equilibrio de persistir el contexto de alta inflación. Abrazo,

    martín

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