La crisis financiera, la Reserva Federal y los banqueros norteamericanos (I)

Por Enrique Kawamura

Una de las discusiones más frecuentes en torno a la crisis financiera que comenzó en 2007 en EEUU es el rol de la Reserva Federal en la resolución de los problemas del sistema financiero del aquél país. Esta discusión se acentuó luego de las intervenciones de la máxima autoridad monetaria estadounidense en el sistema financiero, intervenciones que incluyeron una drástica reducción en la tasa que la Reserva cobra a las entidades financieras (de 4% a comienzos de 2008 a casi 0% a fines del mismo año), como también la adquisición de parte de la misma de distintos activos en poder de los bancos. La idea de estas intervenciones era tratar de reducir el problema de un mercado financiero disfuncional, en el que el volumen de transacciones parecía anormalmente bajo en esos últimos meses de 2008.

Los detractores de tales políticas argumentan que las mismas podrían exacerbar malos incentivos que podrían haber estado detrás de la gestación de la crisis. Sin embargo, una inspección superficial de los datos sugiere que tal vez tales decisiones de la Reserva Federal podrían haber cumplido su cometido al menos en parte. Hacia fines del primer trimestre de 2009 la sobretasa que pagaban las compañías comenzaba a caer con fuerza (del 3% a 2% anual). Más allá de un análisis más sistemático de causalidades, el lector al menos podría preguntarse si al menos existe alguna posible explicación lógica acerca de por qué tal tipo de intervención podría haber implicado semejante efecto.

Tal pregunta parece comenzar a generar la investigación académica imprescindible para poder entender este posible efecto con algún grado de rigurosidad. Es el intento que realizan Larry Christiano, de la Northwestern University, y Daisuke Ikeda, del Banco de Japón. En un reciente artículo[1] estos dos autores investigan sobre los posibles efectos de este tipo de políticas a través de cuatro (sí, cuatro) modelos teóricos. En esta entrega resumo los argumentos de los dos primeros modelos, dejando el resto para la entrega del mes de noviembre.

Un primer modelo que Christiano e Ikeda (2011) proponen para entender el canal por el cual este tipo de intervenciones de la Reserva Federal pudo haber alivianado el mercado de fondos es uno que supone un tipo especial del problema genéricamente conocido como riesgo moral. El supuesto primario de este primer modelo es que los banqueros (los dueños de los bancos) podrían quedarse con una fracción de los activos del banco a través de un default sobre los depósitos. Bajo este supuesto, la tasa a la cual el banco debe prestar a sus deudores debe ser lo suficientemente grande (relativo a la tasa que cobran los depositantes) como para desincentivar semejante comportamiento de parte de los banqueros. Sin embargo, en situaciones en que el patrimonio neto de los banqueros es extremadamente reducido (como en el momento posterior a la crisis) este diferencial de tasas aumenta, reduciendo también el volumen de intermediación a niveles ineficientes.

En este contexto, Christiano e Ikeda (2011) demuestran que tanto una compra de activos o préstamos realizados por un banco central en un monto suficiente, como un “subsidio a la tasa” (representando la reducción de la  tasa cobrada por la Reserva Federal) restablecen el equilibrio eficiente. Estas intervenciones incrementan el valor de no declarar default sobre los depósitos (esto es, aumentan el beneficio para el banquero de honrar los depósitos en lugar de quedarse con una parte de los activos para sí mismos). Este restablecimiento de los “buenos” incentivos reduce el spread de tasas, aumentando así el volumen de intermediación.

Un segundo modelo es uno donde los banqueros incurren en un nivel de esfuerzo no observable por los depositantes pero que afecta al retorno sobre los préstamos e inversiones del banco. Como es frecuente en este tipo de modelos de riesgo moral más conocidos, si el patrimonio neto del banquero es bajo (nuevamente, un escenario análogo al de la crisis de 2008), el equilibrio sin intervención es ineficiente, no solamente en el sentido de que el nivel de esfuerzo en el que incurre el banquero es menor al eficiente, sino también en el sentido de que este menor nivel de esfuerzo implica que el banco paga un retorno menor cuando sus activos pagan menos, característica que no ocurre si no existiese este problema de riesgo moral.

Estos autores muestran que, a diferencia del modelo anterior, en este caso la compra de activos por parte de un banco central no resuelve el problema de ineficiencia, ya que tal intervención no afecta el nivel de esfuerzo ejercido por el banquero. Solamente un subsidio a la tasa que paga por sus depósitos,  o una capitalización de los bancos, restablecen la eficiencia del funcionamiento del crédito a niveles eficientes.

Estos dos primeros modelos al menos plantean el hecho de que, detrás del posible efecto de este tipo de intervenciones de la Reserva Federal sobre la intermediación financiera de EEUU a comienzos de 2009, argumentos de riesgo moral son al menos consistentes con tal efecto. Es curioso ver que precisamente este tipo de problemas de riesgo moral ha sido considerado una de las claves para entender el origen de la crisis. En el artículo mencionado es un factor clave en estos dos primeros modelos para entender el mecanismo que justificaría las acciones de la Reserva Federal.  Sin embargo, también queda claro que no es lo mismo el primer tipo de riesgo moral que el segundo. En el primer caso tanto las compras de activos como los subsidios a la tasa son eficaces en resolver el problema, mientras que en el segundo solamente el segundo tipo de política tiene eficacia. En la medida en que la investigación empírica subsecuente pueda dilucidar cuál de todas las políticas implementadas por la Reserva Federal ha sido más eficaz en reducir el problema financiero de esos primeros meses de 2009 tal vez esa investigación pueda permitir descartar algunas de estas explicaciones teóricas por empíricamente no relevantes.

Sin embargo, quedan otras dos teorías consideradas por estos dos autores para discutir en este blog. En el mes de Noviembre las presentaré en otro post.


[1] Christiano, Lawrence y Daisuke Ikeda (2011). “Government Policy, Credit Markets and Economic Activity.” Working Paper.

2 respuestas a La crisis financiera, la Reserva Federal y los banqueros norteamericanos (I)

  1. mgeiras dice:

    La profundidad y persistencia de la crisis lleva a preguntarnos por la relevancia de diferentes canales de transmisión para la política económica. En lo que respecta a la política monetaria, Christiano e Ikeda estarían modelando efectos a través de la intermediación financiera (lo que llamamos canal de crédito). Es interesante que la política de bajas tasas de interés también tiene efectos sobre los incentivos de los participantes de mercado. En una nota reciente en el WSJ Ronald McKinnon afirma que esto reduce los incentivos de los “bond vigilantes” a disciplinar políticas fiscales deficitarias. Mientras el mundo vive peligrosamente la perspectiva de una nueva recesión, los economistas teóricos tenemos mucho material para trabajar.

  2. Daniel dice:

    interesante noticia sobre la crisis financiera del 2007-08 en efecto la reserva federal ayudo pero dejo mucho que desear su papel y tambien no actuo con prontitud, desencadedando efectos colaterales que ya no pudo resolver, hablando de finanzas comparto con ustedes la noticia sobre ana patricia botin http://www.mujeresycia.com/?x=nota/33737/1/ana-patricia-botin-la-mujer-mas-reputada

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