La nueva y la vieja macroeconomía (continuación del post de diciembre de 2011)

Por Enrique Kawamura

En mi último post subido en diciembre de 2011 destacaba un ejemplo de lo que, a mi juicio, le valió el Premio Nobel a Thomas Sargent, esto es, un método que conjugue teoría y datos para progresar sólida y creíblemente en el conocimiento de distintos aspectos de la economía. En aquella ocasión mencionaba un artículo sobre microcréditos. Sin embargo, reconociendo que Sargent es, ante todo, un macroeconomista, no parece justo circunscribir la importancia de tal método a un artículo bastante alejado del campo de especialización de Sargent. Por eso, parece necesario también pensar en ejemplos recientes donde este modo de investigar se plasme en preguntas mucho más cercanas a los intereses de quien recibió el Premio en diciembre último.

Uno de tales ejemplos lo podemos constatar en un artículo escrito por Nicolás Aragón, alumno de la Maestría en Economía de la Universidad de San Andrés, titulado “Algunas implicancias macroeconómicas de sesgos de comportamiento” (traducción del título original en inglés). Cabe mencionar que este trabajo compartió el Premio Investigador Joven 2011 otorgado por la Asociación Argentina de Economía Política (junto con el artículo presentado por otra economista de la UdeSA, María Lucía Yanguas).

El paper de Aragón representa esa combinación de “eclecticismo de supuestos” con “rigor metodológico” aplicado a preguntas macroeconómicas,  lo cual representa fielmente el espíritu con el que Sargent desarrolló su trabajo. Su objetivo es el de analizar dos posibles explicaciones del comportamiento cíclico de tres variables macroeconómicas clave como lo son el producto, el consumo agregado y el saldo de la balanza comercial, dentro de un marco de un modelo de “equilibrio general dinámico” para economías abiertas al comercio internacional y pequeñas, pero levantando el típico supuesto de expectativas racionales (acuñado, como es conocido, por Robert Lucas y otros), según el cual los agentes conocen perfectamente la distribución de probabilidades sobre las variables estocásticas de realización futura.

En su lugar, este artículo introduce dos supuestos alternativos. El primero es el de aprendizaje “Bayesiano”. Según este supuesto el consumidor nace con incertidumbre acerca de la verdadera distribución de probabilidades, y período a período para actualizando estas probabilidades sobre la base de las realizaciones observadas de las variables macroeconómicas utilizando la regla estadística de Bayes. El segundo supuesto es el de aprendizaje según categorías discretas. Según este segundo supuesto, el agente divide los mundos posibles (sobre los que posee incertidumbre) en categorías. Así, en la medida que crea que un mundo (o categoría) sea más probable que los otros, entonces toma a ese mundo como el verdadero. Esta probabilidad puede cambiar a lo largo del tiempo, pero de un modo discreto. Este supuesto tiende a que las expectativas sean “rígidas”. Estas dos versiones luego son presentadas en versiones cuantificadas (esto es, asignando valores numéricos a los parámetros según otros artículos relacionados a estos temas) para evaluar su poder predictivo respecto de dos momentos clave: la correlación entre producto y saldo de balanza comercial, por un lado, y la volatilidad del consumo agregado como proporción de la del producto, por el otro.

El primer principal resultado del modelo es que el mismo con las dos versiones de aprendizaje predicen correlaciones entre producto y balanza comercial (-0.64 y -0.73, respectivamente) mucho más cercanas a la observada en México (-0.58) que la versión con expectativas racionales (-0.08). El segundo es que ambas versiones de aprendizaje generan volatilidades de consumo sobre la del producto más cercanas a las observadas en México que la versión de expectativas racionales. Este resultado no es meramente una cuestión de números. Significa que buena parte de la dinámica conjunta del sector externo y de la producción (y consumo) en este tipo de economías no puede entenderse tan transparentemente con supuestos standard de expectativas, sino que algún tipo de mecanismo de aprendizaje que haga las expectativas más “rezagadas” respecto de las verdaderas parece clave para racionalizar esas dinámicas.

Lo que quisiera notar también aquí es que este artículo muestra que no es imprescindible renunciar a (y en un sentido intelectual, “destruir”) todo un cuerpo metodológico heredado previamente, dentro de la literatura sobre temas macroeconómicos, como para resolver un especie de enigma que venía siendo observado por distintos autores de esta literatura. Más bien es un ejemplo de que es posible construir sobre lo ya conocido, sabiendo de sus limitaciones, como para aprovechar una buena parte de lo ya desarrollado, incluyendo los supuestos que, al menos en un principio, podrían ayudar a explicar mejor aspectos previamente no bien explicados. En la perimida discusión del “mainstream” versus “no mainstream”, si definimos al primero a un método de investigación basado en la interacción entre modelos matemáticos y datos (y no a un mero conjunto de supuestos) entonces ese mainstream parece indicarnos que todavía posee una utilidad para la explicación de fenómenos macroeconómicos y para ayudar a un debate seriamente fundamentado sobre temas de política macroeconómica.

Espero que estas líneas sirvan para una reflexión serena y profunda sobre estas cuestiones de la profesión de economista en Argentina, especialmente ahora que comienza un nuevo año calendario. Les deseo a todas y todos los que siguen este blog un muy buen comienzo del año 2012.

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2 respuestas a La nueva y la vieja macroeconomía (continuación del post de diciembre de 2011)

  1. mgeiras dice:

    Enrique,
    Un buen post para comenzar el año. Aunque dada la naturaleza del trabajo de Nicolás también me hubiera gustado que mencionaras un poco tus incursiones eclécticas y hablaras del “brutus”.
    Pero mejor dejemos el suspenso para nuestros lectores y retomemos el tema el mes que viene (y de paso, en la venia “behavioral” veamos cuantos recuerdan, y cómo, este comentario).
    Abrazo,

    martín

  2. Carlos dice:

    Al fin!!! N
    No una síntesis , no un survey sino
    A) una buena prueba de q hay chicos ” muy bien formados como economistas ( y no es una ponderación la UdeSA solamente)
    B) profesor q para hablar de la contribución de Sargent
    i) toma como ejemplo un trabajo de alumno
    ii) plantea no tirar nada por la borda : ni Lucas no contribuyo nada
    ii) sobre todo el trabajo ( regardless the
    mainstream or not hay q construir)

    Como un viejo graduado en enconomia que vio de todo del intercambio desigual (coma la explicación de los males de AL ) IS/LM

    como “la macro” , Sinceramente te felicito
    me da esperanzas y reconforta sobre la educación de los economistas en la Argentina
    Muy feliz 2102
    Keep up the good work
    Carlos

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