La Felicida-a-a-a-ad

26/03/2012

Por María Eugenia Garibotti

Hace unas semanas salió en el New York Times un artículo sobre una de las “power couples” de la academia económica: Betsey Stevenson y Justin Wolfers. No es que los recomiende como modelos a seguir1, pero quiero escribir sobre uno de sus papers: The Paradox of Declining Female Happiness (publicado en 2009 en American Economic Journal: Economic Policy).

Este artículo es parte del estudio de la “economía de la felicidad”. La idea es que la economía como disciplina estudia ingresos sólo porque nos interesa el bienestar de las personas. Todos tenemos la idea de que el dinero no necesariamente genera felicidad, pero ayuda, y así justificamos el foco en ingresos, producto bruto, y demás. De vez en cuando, sin embargo, nos encontramos con que enfocarnos en el dinero tiene poco sentido.

El problema con los estudios de felicidad, sin embargo, es que tenemos encuestas sumamente subjetivas, contestadas por grupos distintos a lo largo del tiempo. Esto hace que las comparaciones sean problemáticas. Sin embargo, hay investigadores que han documentado una correlación entre cuán feliz una persona reporta ser, y medidas más externas como ciertas actitudes (la frecuencia con que soríen, por ejemplo), y la percepción de gente cercana a la persona. Es decir que este artículo no es perfecto, pero sí es interesante.

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