Pensemos el futuro para construirlo

La semana pasada hice un breve análisis “institucional” del cacerolazo del jueves 13 de septiembre. En el mismo decía que la oposición tendría que alcanzar acuerdos y hacerlos públicos de forma tal de minimizar la probabilidad que expost quien resulte electo como próximo presidente desconozca lo pactado y gobierne sin límites como lo está haciendo Cristina.

Hace unos días vengo pensando que después del neoliberalismo de los noventa y del neopopulismo de los Kirchner (populismo de la soja como el de Perón fue del trigo), sería bueno que surja un neoinstitucionalismo entendido como la definición de reglas de juego políticas y económicas que tomando en consideración nuestra idiosincrasia nos den un marco estable para aprovechar el viento de cola y desarrollarnos (cosa que no estamos haciendo).

Cuando digo que hay que tomar en consideración nuestra idiosincrasia lo que quiero decir es que los argentinos no somos compatibles ni con un capitalismo al estilo norteamericano ni con un autoritarismo intervencionista chavista (obviamente estoy hablando del argentino promedio, que además sabemos que es bastante veleta). Por ejemplo, quizás podríamos tomar una medida de política mal pensada y ejecutada como fue la expropiación de YPF y sacar lecciones para el futuro. El gobierno tuvo una actitud hostil hacia la compañía para deprimir el precio de la acción y a pesar de ello en lugar de hacer una oferta por la totalidad de las acciones de la misma le robó a Repsol un 51% del capital. Ahora YPF está luchando para sobrevivir dado que el resto de las compañías petroleras la considera un paria y por ello no puede conseguir socios para explotar los yacimientos de gas y petróleo no convencionales.

Sin embargo a pesar de esto, la expropiación de YPF tuvo un importante apoyo de la población. Quizás en el futuro debamos reconsiderar la estatización (bien hecha, pagando un precio justo) de algunas empresas privatizadas siguiendo un modelo que nos garantice una administración eficiente y no que pase lo que pasó con Aerolíneas Argentinas o AySA, por nombrar dos ejemplos muy conocidos de administración no capacitada y engrosamiento del personal por motivos políticos. Un modelo a considerar sería retener para el Estado el 51% de aquellas compañías de servicios públicos que por su naturaleza operen en mercados monopólicos dejando una fracción importante de capital, 25-30% en manos de un operador privado que se ocupe de la administración y flotando en la bolsa de NY otra fracción importante del capital (como sucede con YPF), garantizándose de esta manera un mínimo de monitoreo externo y teniendo en la cotización de mercado de la empresa un indicador confiable del accionar de su administración.

En el futuro seguiré describiendo lo que entiendo pueden ser políticas de consenso (idealmente políticas de Estado) que tomen lo mejor de los noventa y lo mejor de la última década y que sirvan para lograr ese sueño de ser un país desarrollado. También invito a colegas (y lectores) que compartan este deseo a que contribuyan a darle cuerpo a lo que llamé neoinstitucionalismo con alguna nota que publicaré el el blog. Y si algún otro integrante de la BEA quiere escribir un post en esta dirección le agradeceré me lo haga saber así publico el link a su nota.

Para cerrar y motivarlos a que participen les recuerdo las presentaciones de nuestra presidenta anteayer y ayer en las universidades de Georgetown y Harvard. Fueron señales muy claras de un fin de ciclo. En palabras de Carlos Pagni en una nota ayer en La Nación:

Los profesores de Georgetown, entre los que ayer estaba Joseph Page, célebre biógrafo de Perón, habrán vuelto a las aulas reconfortados. Cristina Kirchner se prestó a un estudio de campo que corroboró las lecciones sobre un modo habitual de hacer política en América latina que ellos suelen impartir. Más allá de las variaciones sobre la peripecia nacional, ella exhibió una forma mentís consustancial al populismo.

Sus explicaciones se sostuvieron en una creencia principal: los infortunios deben ser imputados a la acción de una fuerza exógena, presente o pasada. La inestabilidad latinoamericana se debe al sistemático complot de los Estados Unidos. Ese país es una potencia porque tuvo la suerte de que la Guerra de Secesión la ganara el norte industrializado. En cambio, la Argentina está condenada porque su guerra civil la perdió Rosas, quien, al parecer, era un agente de la modernización capitalista. La culpa de que no haya conferencias de prensa no la tiene una presidenta a la que no le gustan las preguntas, sino los periodistas a los que no les gustan las respuestas. Y las raíces del nazismo no hay que buscarlas en una compleja perversión nacionalista que contaminó la cultura alemana desde fines del siglo XIX, sino en las asfixiantes condiciones impuestas a Berlín en el Tratado de Versalles.

Ayer la Presidenta enfrentó una audiencia inquisitiva. Es posible que la de hoy, en Harvard, sea aún más filosa. Vaya saber cuál será el genio maligno al que hay que responsabilizar por esas desgracias. Argüir que se debe a que los periodistas argentinos han conseguido embaucar a los universitarios norteamericanos sería demasiado presumido.

10 respuestas a Pensemos el futuro para construirlo

  1. sergio dice:

    Fin de un ciclo? para mi es una continuidad de lo que se ha hecho y aplico la misma receta folclórica. Negar, distraer, encontrar enemigos, decir que no quiere reformar la constitución… solo accedería si el pueblo se lo pide. Operación Clamor !!. Lo que se sabe es que toda la actividad económica esta muy pesada con inventarios al día y que el cambio de rumbo rotundo se va a dar cuando efectivamente la cadena de pago se termine de caer y hablo de cambio de rumbo no de fin. Existe una estructura que sostiene y la salida de este paradigma no me gusta, lo veo muy complicado no por lo económico si no por lo social, se dividió al extremo a la sociedad a tal punto que somos golpistas los que teníamos entre 12 y 17 años en el 76 y oligarcas por que tenes un auto o pretendes una mejor educación para tu hijo. Ese relato caló hondo en las capas menos preparadas. No se si fui claro pero es justamente lo que ha sucedido con los gobiernos que han politizado al extremo su gestión, lo económico parecería que se da por un orden natural y por lo tanto lo rifamos todos los días, asi se destruyeron mercados y el sosten del pais.

    • mgeiras dice:

      sergio, es cierto que en gran parte lo que sostiene este ciclo populista es la “cadena de pago” gracias a retenciones a la soja e impuesto inflacionario que no se coparticipan y que le permiten al gobierno nacional tomar como súbditos feudales a los gobernadores provinciales. Digo fin de ciclo porque no creo que vayamos a tener una recuperación suficiente como para que el kircherismo gane por afano las próximas elecciones, único escenario en el cual podrían llegar a los dos tercios de ambas cámaras para reformar la Constitución (si bien la elección de diputados en 2009 fue muy mala con lo cual es fácil sumar ahí, en el Senado se reemplazan los elegidos en 2007 cuando el oficialismo hizo una excelente elección). Si efectivamente, aunque sea por poco, Cristina no puede presentarse como candidata en 2015, se abre el panorama para salir de este ciclo de estancamiento en que cuando los términos de intercambio son favorables tenemos gobiernos centralistas populistas, y cuando son desfavorables tenemos gobiernos débiles que no tienen el poder necesario para establecer nuevas instituciones. Está en nosotros pensar alternativas superadoras para esta coyuntura. El futuro puede ser nuestro. Saludos.

  2. Sandra dice:

    Muy interesante, cuidado de por abarcar mucho terminar con poco. Y hablando de abarcar, me parece que sería bueno pensar políticas de consenso que vayan más allá de lo económico. Me gustaría que nuestra sociedad decida “políticas de estado” en tema seguridad (estoy cansada que me roben) o transporte (estoy cansada de viajar como ganado), entre otros. Saludos.

    • mgeiras dice:

      Sandra, peor es no hacer nada porque pensamos que hay que hacer todo y nos sentimos abrumados. Pero es cierto que no hay que mirar solo políticas económicas (es un defecto profesional). Fijate que la semana pasada hablé de reformas políticas que deben ser previas a las económicas, sociales, de seguridad, transporte, etc. Saludos.

  3. Voto optativo y calificado primero que nada por favor.

    • mgeiras dice:

      Boogie, podría tomar tu comentario en broma y no contestarte, pero aprovecho para aclarar un punto. La idea es tomar nuestra idiosincrasia y pensar instituciones que mejoren nuestro bienestar a pesar de los aspectos negativos de nuestra forma de ser. No pretender que de un día para otro nos transformemos en daneses.

    • Paco Complot dice:

      @mgeiras: Y sí, Obviamente en Argentina pedir que se implemente algo tan básico como la boleta única es algo utópico y decir que hay que bajar impuestos es subversivo y apátrida. Somos una sociedad muy lamentable, y en desgraciada decadencia.

    • mgeiras dice:

      Paco, efectivamente la boleta única es un buen ejemplo de cambio institucional para la política. Son los políticos los que no quieren cambiar. Saludos.

  4. Paco Complot dice:

    “Idiosincrasia Argentina” y “Eficiencia Estatal” son terminos antagónicos. Eso es poco serio.
    Todo “plan” que se quiera hacer desde el Estado, desde los escritorios de los burócratas mas corruptos y mafiosos que deben existir en el continente americano está destinado a cagarle la vida a una buena parte de la sociedad para beneficiar a un cierto sector de ladrones y parásitos.
    La única medida que tiene éxito por definición, la más barata, la más simple, es la libertad política y económica (impuestos bajos, gobierno limitado, república), pero .. para eso se necesita una justicia y un gobierno independientes y transparentes. Como no lo tenemos, estamos condenados de por vida.

    • mgeiras dice:

      Paco, el problema es que el argentino promedio quiere un Estado grande que regule. La clave me parece está en tomar este deseo, demostrar que tiene limitaciones (no se le puede pedir al Estado todo), y diseñar un marco que tenga ciertas regulaciones pero deje un margen importante para el juego del mercado. Y la eficiencia del Estado está en el nivel que se la desea. Este gobierno es muy eficiente para recaudar impuestos, muy poco eficiente en cómo usar esos recursos (y ni hablar que termina gastando más de lo que recauda). Saludos.

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