Tweets de la semana

30/12/2012

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23/12/2012


Argentinos, ¿dónde estamos?

21/12/2012

Este podría ser un post sobre el fin del mundo y como la profecía maya pareciera haber sido pensada para la Argentina, que vivió entre ayer y hoy saqueos cual si estuviéramos en diciembre de 2001. O desde un ángulo de la economía del comportamiento podríamos analizar cómo el falso apocalipsis, magnificado por los medios (recordemos que hace poco decíamos que “el miedo vende“), sirvió como punto focal para relajar las normas sociales de respeto por la propiedad privada (ver este post de Martín Caparrós).

En cambio hoy voy a reflexionar sobre un número: el DNI de mi hijo recién nacido que es de 52.850.000 (redondeando). Al verlo en la partida de nacimiento me causó sorpresa la diferencia con el mío, que tengo 44 años, de 20.380.000. Así que intrigado me puse a ver los datos del censo 2010 para saber cuántos argentinos hay menores a 45 años (en realidad ver cuantos argentinos había hace dos años menores a 45 años, pero para los cálculos que hice es una buena aproximación).

El número total de la población menor a 45 años (incluyendo extranjeros) es de 28.300.000. Restando los extranjeros (que tengo que interpolar pues la información pública solamente reporta entre 0 y 14 años y luego entre 15 y 64) quedan unos 27.500.000. Ahora hay que factorizar la mortalidad para lo cual uso la mortalidad infantil de 12 por mil, más las tasas de mortalidad por edades para los Estados Unidos (reportadas para años entre 0-4, 5-14, 15-24, etc.) ya que no tengo datos para Argentina. Esto pues, si no hubiera habido muertes para la población entre 0 y 44 años, el censo reflejaría un número mayor de habitantes.

Así tenemos 27.900.000 como proxy de argentinos nacidos (vivos y muertos) en los últimos 44 años que en 2010 vivían en Argentina. Si tomo la diferencia entre el DNI de mi hijo y el mío da unos 32.500.000 argentinos nacidos en los últimos 44 años. Con lo cual llegamos a la conclusión que viven en el extranjero unos 4.600.000 argentinos que nacieron a partir de 1968. En principio parece un número alto, muy alto, para un país con tradición de atraer gente, no expulsarla. 

Claro que teniendo en cuenta que el año que viene planeo emigrar con mi familia a Dinamarca, y que la idea de este post surgió hoy al comentar este hecho curioso con un amigo que vive en Italia con su novia (también argentina), ya no me resulta tan extraña la dimensión de la diáspora argenta. Y podríamos pensar que es un proceso por olas asociadas a los shocks que sufrimos: dictadura, hiperinflación, depresión de 2001, y la reciente “nacpop”. Quisiera terminar la nota con un mensaje positivo, pero prendo la televisión y no da. 


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16/12/2012


Estimación de la inflación de noviembre 2012

10/12/2012

De nuevo tarde porque tenía la cabeza en otro lado (esta vez en el 7D que no fue) subo la estimación de la inflación. El dato promedio de Inflación Verdadera para el mes de noviembre es del orden del 1,1%, mostrando una fuerte caída respecto de los valores de septiembre y octubre. Parece ser que el ajuste que Cristina hizo sobre los gastos de otras jurisdicciones está haciendo efecto. Previsiblemente esta tendencia se revertirá en el corto plazo considerando que el gobierno se juega su última carta para conseguir la reelección en las legislativas del próximo año, y no creo que aprovechará la coyuntura para consolidar una política antiinflacionaria formal (ajuste sigue siendo una mala palabra en el diccionario kirchnerista). La inflación anual sigue en torno del 25%.

Nota para Moreno: el autor de esta estimación aclara que el uso que de la misma se haga es exclusiva responsabilidad del consumidor.

EXPOST: Parece ser que para fin de año se viene otra suba de la tasa de inflación. Varias empresas recibieron permiso para “retocar precios” (si lo hacían sin permiso, chas chas). 


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09/12/2012


¿Quién miente?

06/12/2012

Mañana es el 7D, que para el gobierno sería al grupo Clarín lo que el 21 de diciembre del 2012 era para los mayas. El final de una era que es presentado como el fin del mundo. Ahora bien, como espectadores de esta pelea nos podríamos preguntar, como dice una publicidad de Clarín, ¿quién miente? ¿El gobierno o el multimedia?

Desde hace más de doscientos años que la prensa es vista como el “cuarto poder” (aclaración para lectores argentinos despistados por tantos años de kirchnerismo: en una República debe haber tres poderes, Ejecutivo, Legislativo, y Judicial, que se marcan límites entre ellos para evitar caer en una tiranía). Esto se debe a la influencia que tienen los medios sobre los ciudadanos, ya que al informarlos sobre el ejercicio práctico del poder, ayuda a limitar a este (en sus tres ramas, no solo al Ejecutivo). Por este motivo los gobiernos intentan censurar a la prensa, observándose en general dos tipos de equilibrios: uno “bueno” con prensa libre y gobierno republicano, y otro “malo” con medios controlados (tipo Pravda) y gobiernos autoritarios. Hay matices intermedios pero en general se está en uno de los dos polos.

Los medios además de informar y reflejar la opinión pública también crean, o moldean, a esta última. Esto puede suceder de dos formas (aparte de por accidente). Primero, puede suceder que un medio busque maximizar la demanda de sus productos para lo cual se sesga en la información hacia donde tenga una mejor respuesta en sentido comercial. Por ejemplo, como “el miedo vende” magnificar los efectos devastadores del pánico financiero tras la caída de Lehman Brothers en 2008, o el posterior auge de noticias sobre el “final del capitalismo” luego de dicha crisis.

Segundo, puede suceder que un medio maximice beneficios no por el camino tradicional de aumentar las ventas, sino consiguiendo fondos públicos a cambio de sesgar la información en la dirección que determine el (o convenga al) gobierno de turno. Los fondos obtenidos en este caso pueden ser a través de publicidad oficial, o por el otorgamiento para explotar nuevas licencias, o directamente mediante coimas. Y cuánto extraen los medios del gobierno a cambio de sesgar la información depende de la fortaleza del gobierno. En estas circunstancias el precio no lo determina el mercado.

¿Miente Clarín? Si, Clarín miente pues durante muchos años practicó este segundo tipo de negocio en el cual intercambió reportes sesgados al poder a cambio de dádivas. Eso es mentir. Y como nos señala el blog de Jorge Asís en una nota reciente, Clarín fue un aliado táctico del gobierno hasta el conflicto con el campo (cuando comenzó a ser oneroso, en términos de reputación comercial, defender la 125):

Pero El Furia asumió la lucidez del pragmatismo. A los efectos de sostener la fragilidad inicial de su gobierno. Fue a través de la fortaleza de un trípode.
Conformado -el trípode, hoy desaparecido- por los tres hombres, en su evaluación, más poderosos de la Argentina.

1.- Él mismo, o sea El Furia, el poder del Estado.
2.- Héctor Magnetto, El Beto, Clarín, el poder de la Comunicación.
3.- Hugo Moyano, el poder del Trabajo.

A los recursos del Estado (manejados arbitrariamente por Kirchner) se le sumaba la complacencia de la Comunicación(con Magnetto en la bolsa).
Para completarla se les sumaba la certidumbre del Trabajo (a cargo de Moyano). Con el atributo de impedir, sobre todo, la paralización. Y de asegurarse el control de la calle.

El poder de Clarín explica el porqué varios políticos de la oposición toman una postura de dejar que la pelea entre el kirchnerismo y Clarín se libre en forma salvaje para que los dos pierdan. Se imaginan como un eventual gobierno débil y no quieren ser rehenes del multimedia (en particular, los radicales no se imaginan esto, lo saben). Creen que la destrucción de la libertad de  prensa en Argentina los beneficiará. Ilusos, e idiotas.

Ahora un lector desprevenido se preguntará ¿”destrucción de la libertad de prensa”? ¿acaso no acabo de criticar a Clarín? Si, pero por más imperfecta que sea la prensa, su libertad es un bien valioso para la sociedad. Como decía Alexis de Tocqueville en su ensayo “La democracia en América”, ante la imposibilidad de regular la libertad de prensa, si uno tiene que optar entre tenerla o no, es mejor tener libertad de prensa (una reseña de los argumentos de Tocqueville en esta nota).

¿Miente el gobierno? Por supuesto. El “relato” es una serie de mentiras hiladas con algunas pocas verdades, mayormente compuestas estas últimas por las pocas buenas políticas que se implementaron mientras Néstor Kirchner estaba vivo (política de derechos humanos, AUH, entre otras). Basta ver los números de inflación del Indec para darse cuenta que el gobierno miente. Y no creo necesario extender este post enumerando estas mentiras. Para ello los refiero a un post de Luciano Cohan en la previa al 8N. 

Dado que la Cámara acaba de prorrogar la medida cautelar que beneficia a Clarín “hasta que haya sentencia definitiva” no se bien qué va a suceder mañana. Seguramente nada que haga de Argentina, como mentía Kirchner en la campaña de 2003, “un país serio”.

EXPOST: Buena nota hoy en el blog de Jorge Asís sobre la ridiculización del gobierno que hoy quedó desnudo. Sobre el final estas línea: 

Al llegar a un cierto nivel, mal que mal, los jueces disponen de algún prestigio merecido. Supieron conquistar el derecho de tener su pequeño Harvard.
Significa que a cualquiera de ellos le pueden preguntar, en alguna universidad de marca: “¿Usted votó tal cosa?”.
En definitiva, ningún juez de excelencia puede arriesgarse a quedar como preservativo descartable. De ningún gobierno.

No estoy de acuerdo con la última afirmación. Me parece que Norberto Oyarbide tiene perfil de profiláctico.


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