Una explicación adicional para la alta inflación: rigideces fiscales y polarización política.

Por Enrique Kawamura

Hace poco tuve la oportunidad de dirigir una tesis de maestría de Santiago Pérez Vincent, titulado “Polarización Política, Rigideces Presupuestarias e Inflación”, el cual también fue presentado en la reunión anual de la Asociación Argentina de Economía Política de este año 2012 en Trelew. Si bien su aplicabilidad al caso argentino no está del todo clara por algunos supuestos que el modelo teórico asume, al menos en el mensaje este trabajo parece poner una luz de alerta para tener en cuenta un canal político específico que hace más probable una tendencia a mantener “alta” la tasa de inflación, más allá de que pueden existir otras explicaciones fiscalistas tan plausibles como éstas.

El trabajo construye un modelo en el que existen dos partidos políticos que se alternan en el poder (éste es un supuesto del modelo, no un resultado) y dos bienes (o tipos de bienes). Cada partido posee un sesgo a favor de uno de los dos bienes, y un primer supuesto crucial es que cada partido posee un sesgo a favor de un bien distinto al del otro partido. El grado de intensidad de ese sesgo es lo que el modelo interpreta como “polarización política”, la cual también podría interpretarse como un grado de “polarización ideológica”, aunque claramente ésta no es la única interpretación posible de este supuesto.

El otro supuesto importante (repito, es un supuesto, no un resultado a explicar) es la existencia de rigideces nominales en el gasto público. Esto significa que el partido que asume en segunda instancia toma como dado el monto nominal del gasto realizado en cada bien por parte de su antecesor. Este supuesto, que parece un tanto artificial frente a muchos otros que pueden plantearse, es tomado de la evidencia empírica que se observa en varios países latinoamericanos (entre ellos, Argentina) documentado en Cetrángolo, Jiménez y Ruiz del Castillo (2010).

Con estos supuestos, el primer resultado que obtiene el trabajo (cuya versión más simple del modelo supone sólo dos períodos) es que sólo existen dos tipos de equilibrio, dependiendo del grado de polarización política. Cuando ésta es suficientemente baja, la mera alternancia de los dos partidos no genera ineficiencias en la composición del gasto público, generando a su vez una “baja” tasa de inflación. Cuando la polarización es suficientemente alta, entonces la inflación alta se torna una herramienta clave para licuar la el gasto público de su antecesor, para vencer las rigideces nominales, pero de modo tal de introducir ineficiencias en la composición de gasto público, inducidas en buena parte por la misma inflación alta. En una versión dinámica del modelo, también la volatilidad de la tasa se ve positivamente afectada por la polarización.

En este sentido estos resultados parecen concordar con la evidencia internacional acerca de la relación entre medidas de polarización política e inflación en papers tales como Ozler y Roubini (1996) y Aisen y Veiga (2008). En este sentido, esta teoría no parece ser incoherente con la interpretación de que shocks inflacionarios suelen ser herramientas de licuación de gasto público. Lo importante de este tipo de teorías (incluyo también la referencia clásica de Cukierman, Edwards y Tabellini, 1992) es comprender que apelar a estos shocks inflacionarios podrían obedecer a esta mayor polarización (o diferenciación) en las preferencias de los distintos partidos. Por otra parte, es importante aclarar que no es objetivo de ninguno de estos trabajos teóricos plantear como posible “medida de política” el reducir tal polarización, ya que la misma, además de ser tomada siempre como un supuesto exógeno, forma parte inherente a preferencias cuya endogeneidad dista mucho de poder ser estudiada. Sin embargo, al menos para quienes nos interesa el estudio del fenómeno de la alta inflación, su volatilidad y persistencia, este tipo de teorías nos permite incluir este tipo de variables puramente políticas a las tradicionales en la literatura de economía monetaria y de inflación estructural.

Anuncios

2 Responses to Una explicación adicional para la alta inflación: rigideces fiscales y polarización política.

  1. martinvauthier dice:

    Estimado Enrique,

    Muy interesantes tanto el post como las referencias bibliográficas que incluis.

    Me atrevo a intentar pensar el tema en el caso de EE.UU. hoy, donde los niveles de polarización entre los dos partidos (que se observan en los interminables debates por el fiscal cliff, y que recuerdan al tenso debate por el techo de la deuda que dejó al país a un día del default) se encuentran en niveles históricamente altos.
    Si a esto le sumamos la dinámica aparentemente explosiva de las erogaciones y la deuda (incluidos los debates sobre el tipo de gasto, como Medicare et al.), parece probable que en algún momento, cambio de gobierno mediante (o, al menos, movimiento de péndulo mediante), se intente avanzar en una vía de licuación real que apunte a modificar la composición del gasto.

    Saludos,

    Martín

  2. mgeiras dice:

    Enrique, muy buen post (me gustó en particular el cuidado para separar supuestos de resultados). Y muy buen comentario de martinvauthier. Es cierto que EEUU parece más polarizado que en el pasado (probablemente por el colapso de la URSS que ayudaba a limar asperezas internas). Pero también es cierto que hay muchos más contrapesos en el sistema político que en Argentina (u otros países en vías de desarrollo que imagino encajan mejor con el modelo de Pérez Vincent). No creo que haya licuación real de importancia.

A %d blogueros les gusta esto: