Shock y gradualismo

La película “Sexo, mentiras, y video” de Steven Soderbergh comienza con una escena en que la protagonista, interpretada por Andie MacDowell, está en terapia. Dice ser feliz, al punto que sus ansiedades se relacionan con la acumulación de basura en el mundo. El problema es que no ve la “basura” que empieza a tapar su vida. Al final nuestra heroína consigue ser realmente feliz.

Siempre me gustó esta escena inicial como metáfora de las energías que gastamos en pensar y discutir por cosas triviales, con poco sentido. Lamentablemente en Argentina es muy común que esto suceda a la hora de elaborar políticas económicas. El último ejemplo es la cantidad de espacio que los medios le dan a la discusión de shock o gradualismo. Estos conceptos eran usados (y quizás útiles) antes de la revolución de las expectativas racionales. Hoy en día sabemos que todo cambio de política económica que sea creíble implica un shock, aun en casos en que los cambios sucedan en forma gradual.

Son muy pocas las veces que en la discusión de políticas del próximo gobierno se identifica esta complementaridad entre shock y gradualismo en lugar de presentarlos como sustitutos. Un ejemplo es Lucas Llach que, en una entrevista con motivo de su nombramiento como precandidato a vicepresidente de Ernesto Sanz, dice

Soy del bando del shock si quiere decir shock de confianza y del gradualismo si quiere decir bajar de a poco la inflación y los subsidios.

Espero que las discusiones pasen a ser de fondo, es decir sobre los programas de gobierno propuestos, y no de forma (o mejor dicho deforma), si shock o gradualismo. Al respecto me permito dos comentarios. El primero sobre una herramienta, no contemplada hasta ahora, que ayudaría a una salida rápida del control de cambios (a.k.a. cepo). Quienes ven que con el cambio de política habría una entrada neta de capitales importante consideran que se puede salir del cepo el 11 de diciembre. Quienes dudan del efecto positivo de un nuevo gobierno en las expectativas (quizás porque en mayor o menor grado son considerados continuadores de las políticas kirchneristas), consideran que primero hay que relajar los controles y recién eliminarlos cuando estén dadas las condiciones (i.e. cuando hayan convencido a los mercados que no son tan populistas como Cristina). Lo que ninguno mencionó hasta ahora es que acordando un programa con el FMI aumenta la probabilidad de tener flujos de capitales tales que permitan una salida rápida del cepo. Probablemente hablar hoy del FMI esté mal visto, pero soy optimista y me gustaría creer que los candidatos a ministro de Economía están aceitando sus contactos con el organismo multilateral.

En el pasado he argumentado que es posible bajar la inflación a un dígito (bajo) en poco más de un año (ver acá y acá). Al igual que con respecto a la velocidad con que se puede salir del cepo, me parece que quienes, como Lucas Llach en la entrevista linkeada anteriormente, proponen que reducir la inflación llevaría cuatro años, lo que hacen es revelar las limitaciones políticas que tendrían en caso de gobernar. Pero en lugar de discutir qué tan rápido se puede bajar la inflación (eso lo dejo para otro post) voy a tomar como dado un programa gradualista. Una ventaja de tomarse cuatro años para reducir la inflación es que permite reducir los subsidios a la energía en forma gradual (creo que hay consenso en no hacer un tarifazo), si se pasa de congelar las tarifas a congelar el subsidio. De esta forma las tarifas aumentarían con la inflación (más que proporcionalmente, pero en forma escalonada), convergiendo eventualmente en niveles que reflejen el costo de los servicios. Adicionalmente esta política de tarifas tendría la ventaja de tener un feedback positivo respecto a la credibilidad de la política económica en general (salvo explosiones e implosiones hoy no probables): Si por algún motivo se demora en bajar la inflación esto reduce el valor real de los subsidios y por ende el déficit fiscal.

Por si a algún lector le queda alguna duda respecto a la disyuntiva shock vs gradualismo, va un ejemplo no económico. El envejecimiento es un proceso gradual y los cumpleaños, al ser discretos, son un shock. 

sexliesvideotape

8 respuestas a Shock y gradualismo

  1. Muy bueno. Sólo dos dimensiones adicionales. Se puede distinguir, en el caso del cepo, stocks y flujos. Es decir liberar completamente los flujos de entrada y gradualmente los stocks, giros de dividendos, deudas varias con importadores, etc, Todo depende del financiamiento disponible. En el caso de las tarifas, vamos a cerrar el año con 7% de déficit de PBI mínimo. Y si no se hace nada el del 2016 es similar. Por lo tanto, cuánto shock o cuánto gradualismo en el ajuste de tarifas y en el ajuste de la política monetaria, dependerá de cuánto financiamiento no monetario se consiga para el déficit (y cuánto conviene conseguir). Una dimensión que no mencionás para poder optar entre shock y gradualismo, ambos tienen que estar disponibles. Sin financiamiento es puro shock, con mucho tenes margen para gradualismo, más allá de su conveniencia que es otro tema. abrazo
    Enrique Szewach

    • mgeiras dice:

      Hola Enrique, es muy cierto lo que decís que sin financiamiento solamente el shock es posible (bajo la premisa que no se puede evitar el ajuste, aun en un contrafáctico en que Cristina fuese reelecta). Y el grado de liberación del cepo dependerá de la credibilidad del nuevo gobierno en implementar un programa consistente y en respetar las reglas de juego (i.e. no ser populista). Uno de los puntos es que un acuerdo con el FMI te ayuda en esto y te permite, para dadas condiciones, acelerar la normalización de los flujos y stocks. Otra de las cosas que quería hacer notar en el post es que todo cambio creíble de políticas implica un shock (de expectativas). Uno después elige, en la medida de lo posible, el gradualismo para corregir los desajustes. En los casos mencionados las limitaciones tienen que ver con la credibilidad de Scioli o Massa, dados su pasado K, para tomar políticas market friendly, o con el margen de maniobra de Macri para tomar medidas antipáticas de aumento de tarifas.
      Gracias por los comentarios. Abrazo,

      martín

  2. Muy claro. A veces tengo la impresión que en política se usa la palabra “gradualismo” para referirse a dos cosas distintas.

    (1) hacer las reformas gradualmente o (2) obtener financiamento, implementar un shock, y entonces administrar la transición [dado el shock] de una u otra manera.

    Pareciera que el miedo de los políticos a usar la palabra “shock” (fundado o no) agrega confusión a este tema.

    • mgeiras dice:

      Nicolás, hay muchas palabras que los políticos no se atreven a pronunciar: ajuste, represión, eficiencia, competencia, mercado, etc. Los candidatos hablan de gradualismo como una elipsis de ajuste cuando en realidad debieran empezar a hablar de ajuste y luego explicar el cómo (léase, cuan gradual es él mismo). Lo bueno es que todos los candidatos están implícitamente reconociendo que hay que hacer un ajuste. Lo malo es que no se lo están diciendo a sus votantes. Saludos,

      martín

  3. Gonzalo Walter Costa dice:

    Muy bueno. La realidad es que los candidatos hablan de cualquier cosa intrascendente y le huyen a las propuestas concretas del “que y como” hacer. Políticas publicas ausentes. Entre los K (o la CFK) y la denominada oposición hay un denominador común: hablar para la “gilada”.

    • mgeiras dice:

      Gonzalo, estoy de acuerdo. Por un lado aquel candidato que sincere la necesidad de un ajuste será defenestrado por los otros (aunque el ganador luego haga lo mismo). Por el otro el votante medio es bastante “gil” (o ingenuo, para ser politicamente correcto), con lo cual me extrañaría que no le hablen a él. Saludos,

      martín

  4. Agustin Chamorro dice:

    Quienes proponen reducir la inflación en 4 años no están revelando sus limitaciones políticas para gobernar, sino todo lo contrario. Están mostrando que entienden que detrás de eso que algunos solo ven como la “economía”, hay personas reales que se van a ver afectadas. Ojo, no es que esté defendiendo a Llach, pero creo que si un político plantea que puede bajar la inflación en un año, digamos del 30% al 10%, o es un ignorante que no sabe que eso implica un ajuste fenomenal, o un hijo de puta que se caga en la gente.
    Saludos.

    • mgeiras dice:

      Agustín, si lees mis viejos posts que linkeo vas a ver que con la convertibilidad se bajó la inflación al 5% en un año. Y de niveles mucho más altos que los que tenemos hoy. Técnicamente es factible y sin costos en tema de empleo (de nuevo me refiero a esos posts y al trabajo clásico de Thomas Sargent sobre el tema). Cuando hablo de “restricciones políticas” no lo hago como una crítica sino como una observación (y si fuera una crítica sería constructiva). Prefiero a alguien que es consciente de las limitaciones que enfrenta que a otro que cree que con su voluntad todo lo podría. Saludos.

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