Con las manos en la Massa

Las PASO del domingo dejaron interrogantes de cara a las elecciones de octubre. Un cambio de un par de puntos porcentuales modificaron las expectativas en forma radical. Para ello basta ver la tapa de los diarios del lunes y martes. Con resultados parciales, en la madrugada del lunes, el FpV aventajaba a Cambiemos por menos de siete puntos y estaba lejos del 40%. Con los resultados finales la ventaja llegó a ocho puntos y medio con un total de votos de 38,5%.

Una mejoría de Scioli en octubre sin que Macri pueda capitalizar la totalidad de los votos de Cambiemos deja al candidato del FpV como ganador en primera vuelta. Hoy por hoy la elección está más para que la pierda Scioli que para que la gane Macri (aclaración, cuando digo que Macri gane me refiero a que llegue al ballotage).

El “círculo rojo” al ver los resultados finales gatilló el renovado pedido para que Macri y Massa (que junto con De La Sota hizo una buena elección) acuerden, de alguna manera, para bajar a Scioli. Supongo que este círculo debe pensar que si Scioli sacó 38,5% de los votos en la semana que Aníbal Fernandez salió de su closet narco, y que un diluvio anegó gran parte del norte de la PBA, entonces es muy probable que haciendo la plancha pase los 40 puntos en octubre.

A fines del año pasado sugerí una alianza entre PRO, la UCR y Massa. Ya es tarde para eso. Una de las propuestas que se escuchó estos días fue que Macri baje sus candidatos en algunos municipios en favor de intendentes massistas a cambio de “pegarse” a la boleta de Cambiemos. Un ejemplo en la nota de ayer de Carlos Pagni en La Nación:

El macrismo iniciará una negociación con algunos intendentes “renovadores” a los que la performance de Massa no les alcanza para retener sus comunas. Por ejemplo, Joaquín de la Torre, en San Miguel. A él le convendría que Macri desistiera de postular un candidato, a cambio de repartir la boleta de Cambiemos. Otros, como Jesús Cariglino, de Malvinas Argentinas, tal vez se tienten a negociar con Scioli. La transacción más audaz es un misterio: ¿existe alguna chance de que Felipe Solá desista en homenaje a un triunfo de Vidal? Para Scioli podría ser letal. Con Aníbal en carrera, él necesita que la oposición se mantenga dividida. Y un interrogante más extraño: ¿podría ocurrir que la oposición ganara la provincia y perdiera la Nación? Vidal sería, en ese caso, un Carlos Ruckauf a la menos Uno.

Me permito observar que la propuesta es una transacción desigual: bajar a un candidato a intendente de Cambiemos por la promesa de repartir la boleta de Macri. Y una vez que el candidato amarillo se bajó, el massismo no tiene más incentivos a cumplir con su promesa. Al respecto comparto un hecho sospechoso de las PASO. Ya mencioné que entre las tres de la madrugada y la tarde del lunes hubo una baja de Macri y una suba de Scioli. Esto no sorprende porque se esperaba que el escrutinio se retrasara en distritos que favorecieran al FpV. Pero este cambio relativo en los porcentajes de Macri y Scioli vinieron acompañados, en la PBA, con un retroceso de Vidal y una suba de Solá.

Si, leyeron bien, el diferencial de votos retrasados de la PBA era un combo Scioli-Solá (una de las ventajas de vivir en Europa: se puede analizar los números de la madrugada mientras se desayuna tranquilo). Para mí esto es evidencia de “fraude” entre fiscales de Scioli y Massa. En nota ayer en La Nación se menciona como dato curioso que Scioli haya sacado 130.000 votos más que los candidatos a gobernador del FpV. Los números cuadran con mi lectura y explican un punto porcentual en el aumento del diferencial FpV-Cambiemos en el escrutinio final (Vidal también sacó más votos que Macri en la PBA, pero el dato que me llama la atención es el cambio entre la madrugada y la tarde del lunes, no la diferencia de niveles, de por sí interesante).

Vidal, que comparte fórmula con Daniel Salvador (UCR), fue quien recolectó más votos en la provincia. Su caudal electoral se explica, principalmente, porque no jugaba una interna y porque capitalizó el voto no peronista, incluido el radical. Pero también porque algunos bonaerenses optaron por ella, aunque no eligieron a Macri. Unas 263.000 la votaron, aunque en la categoría nacional no optaron por el jefe de gobierno porteño.

En el Frente Para la Victoria se observa el fenómeno inverso: hay personas que votaron a Daniel Scioli, pero que no optaron por ninguna de las dos fórmulas a gobernador que ofreció el kirchnerismo. Fernández le ganó la interna a Domínguez por dos puntos. Pero 132.884 votantes cortaron boleta en la categoría gobernador.

Volviendo a la sugerencia de negociar con los intendentes renovadores, le sugiero a Macri que se fije en qué municipios se produjo este doble milagro de una suba de Scioli y Solá (en detrimento de los candidatos de Cambiemos). Y que solamente negocie con los intendentes en cuyos distritos no haya habido este “fraude”.

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