The growth fairy trap

El título de este post parafrasea a Paul Krugman quien recurrentemente critica lo que llama “confidence fairy“, o hada de la confianza. En su caso la crítica es a los argumentos de economistas neoclásicos (o no tan neokeynesianos como él) que sostienen que los programas de austeridad en Europa tienen efectos positivos sobre la demanda agregada: Supuestamente una consolidación fiscal al mejorar las expectativas sobre la marcha de la economía en el futuro (por menores impuestos futuros, tasas de interés más bajas, etc.) incentiva el consumo y la inversión en el presente compensando, al menos en parte, los efectos negativos de la política fiscal contractiva. Para Krugman estos argumentos son un cuento de hadas y la austeridad provoca un colapso de la demanda agregada. Si llegara a haber un rol para las expectativas sería negativo al reforzar el pesimismo corriente.

Si bien podría escribir sobre el papel de las expectativas en una eventual ajuste macroeconómico en Argentina, la nota de hoy es sobre la creencia de algunos economistas de Cambiemos que dicho ajuste no sería necesario, y que logrando volver a crecer (parafraseando ahora a Domingo Cavallo) se arreglan las cuentas fiscales. Esta postura al menos la comparten el presidente y vice presidente del BCRA, Federico Sturzenegger y Lucas Llach. Del primero se lo escuchó exponer esta idea en el ciclo de Miguel Angel Broda hace unos meses. El segundo escribió hace poco sobre el tema crecimiento en su blog en La Nación

Tenemos todo por hacer: fábricas, start-ups, puentes, autopistas, puertos, y todo eso con gran productividad porque están los recursos naturales y humanos para complementar ese capital. ¿Cuándo vendrá el capital a aprovechar esos recursos? Cuando lo atraigamos. Cuando el bono argentino pague 200 puntos de extra sobre el norteamericano, como el peruano, y no 500 puntos. Cuando comprar una computadora no cueste el triple que en otros países. Cuando pueda escribirse un contrato protegido por la inflación; y por la Justicia.

Mientras Sturzenegger sostuvo una idea más radical, que no hay un ajuste macroeconómico sino un problema de crecimiento, en su post Lucas es más realista y sostiene que luego de ordenar la macro vendría el capital y se crecería, en mi opinión el peso que hay que darle al crecimiento como factor de ajuste es muy bajo, y por eso en el título pongo que esta hada del crecimiento es una trampa. Paso a explicar porqué.

Primero y trivial, si crecer resolviera los problemas de una economía todo el mundo lo haría. Pero no hay “free lunch” (menos que menos “free growth”).

Segundo, para crecer se necesita inversión, y para ello es necesario crear un clima de negocios. Como dice Lucas, hay que atraer al capital. Pero para ello es necesario más que levantar el cepo y las restricciones al comercio. Para invertir se necesitan decisiones, no señales, que hagan a la incertidumbre típica de todo negocio (la soja subirá o bajará?) la única fuente de riesgo. Y en Argentina el riesgo político es alto (hoy bajan las retenciones, pero si en dos años se complican las cuentas las vuelven a subir).

No se la totalidad de medidas que se necesitan para atraer capitales. Si se, que dentro de las mismas está ordenar la macro, para que el gobierno quede expuesto sólo a las fluctuaciones normales del ciclo y no a dinámicas no sustentables (como el endeudamiento explosivo de los noventa, los subsidios casi plenos de los K, o la dependencia del impuesto inflacionario para cerrar las cuentas). Es decir que el ajuste es una condición necesaria para crecer, no el crecimiento un sustituto del ajuste.

Tercero, supongamos que se realiza el ajuste, que se logra la combinación de shock y gradualismo que reestablece el balance intertemporal de las cuentas públicas. Vendrán galopando los capitales al país? No necesariamente, y aunque vengan nada garantiza que financien inversión productiva. Las empresas grandes son las que podrán acceder más rápidamente al financiamiento y crecer. Pero para las empresas medianas y pequeñas hay dos obstáculos.

Por un lado la capacidad de endeudarse está limitada por su escaso endeudamiento corriente. En efecto, el poco crédito bancario en la Argentina (no nos olvidemos que menos de diez años atrás Martín Redrado, entonces presidente del BCRA, se jactaba que el crédito era sólo un 10% del PBI) hoy no va hacia ellas porque las señales de precios no les favorecen. Pero una vez que el ajuste, que incluye el reacomodamiento de precios relativos (en particular un tipo de cambio hoy retrasado), esté hecho, les costará tomar crédito justamente por su nulo o escaso historial de crédito. Si esto suena paradójico en parte es porque es así.

El segundo obstáculo es la capacidad de endeudamiento del sector bancario, ya que para prestar tiene que tomar dinero. Y en un contexto inflacionario el mayor fondeo deberá ser de líneas de crédito del exterior. Pero la Argentina no tiene un historial de flotación de tipo de cambio, ni los instrumentos para cubrir este riesgo, que haga atractivo este margen intensivo del negocio de intermediación (el margen extensivo es otra historia, y si bien espero la aparición de nuevos intermediarios, no alcanzará para que explote el crédito).

Cuarto, supongamos que la Argentina vuelve a crecer. Qué garantiza que los gastos provinciales no se desboquen generando obligaciones contingentes para la Nación cuando el ciclo se revierta? (el soft budget constraint que ayudó a matar la convertibilidad via patacones y otras yerbas malas) Hablar hoy en día de una nueva ley de coparticipación no alcanza. Como dije antes, se necesitan decisiones no señales.

Se ve la magnitud del problema que enfrenta el país para lograr el crecimiento sostenible. Hay que hacer el ajuste al mismo tiempo que se toman medidas que faciliten el acceso al crédito de los “ganadores” con las nuevas reglas de juego (así como también que incentiven el fondeo de los bancos), y hay que crear instituciones que solidifiquen estas reglas de juego en el tiempo y ante contingencias previsibles. Y todo con un gobierno nuevo, sin mayorías en el Congreso, que antes de asumir ya empezó a sufrir el retaceo de apoyo de su principal socio, la UCR (hoy con la crítica de Cobos un poco más explícito). Para mí, y terminando en inglés como el título, a long long shot.

5 respuestas a The growth fairy trap

  1. D. dice:

    No veo como se puede generar confianza y atraer inversiones nombrando jueces de la Corte por decreto. Asi más que crecer vamos a seguir estancados (y Mauri no llega a final de mandato).

    • mgeiras dice:

      Es un buen punto. Creo que Macri está mostrando que no tiene vocación de presidente débil tanto al peronismo como al radicalismo que le están midiendo los reflejos para marcarle la cancha. No te olvides que después del balotaje los activos argentinos empezaron a caer por temor a un gobierno débil.

  2. Jose frogone dice:

    Creo q la certeza en la vida solo se alcanza con los pies, un pais vuelve sobre sus pasos y decide cambiar cuando todos los jugadores apuestan de modo patriotico y honesto hacia un mismo objetivo. No se puede ser solo empresario y pedir mas alla de un marco que vaya mejorando con el tiempo en la argentina de hoy, por muy pocos puntos podriamos estar camino a un infierno, gobernados por el PJ en plena interna. Si no hay vision politica, olvidate

    • mgeiras dice:

      Jose, hay que tomar medidas que den incentivos para que todos apuesten en la misma dirección. Esperar que la gente lo haga de la nada (como Pugliese en el final del gobierno de Alfonsín) no sirve. Saludos.

  3. […] semana pasada argumenté que no sería viable un plan que busque el ajuste vía crecimiento económico. En mi opinión hay […]

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