Productividad, robots, y educación

A fin del año pasado publiqué una nota con título “Basta de Frey y Osborne! (deseo para el 2016)”. No ha terminado marzo que dicho deseo no se cumplió. Ayer La Nación publicó no una, sino dos notas sobre el peligro que robots nos roben nuestros empleos. La base que motiva ambas notas, una de Sebastián Campanario, la otra de Eduardo Levy Yeyati, es un informe del Banco Mundial sobre los “dividendos digitales” que todavía no se materializaron, en particular en países en desarrollo.

Según dicho informe Argentina es el país de ingresos medios con mayor proporción de trabajos en riesgo de ser automatizados, i.e. sustituíbles por robots o por computadoras con software de “inteligencia artificial”. Según Levy Yeyati

En la Argentina, en un contexto de estancamiento, con motores de crecimiento histórico de baja demanda relativa de trabajo, y con una distancia creciente entre la formación de los estudiantes y las necesidades de nuestras empresas, la inevitable apertura tecnológica puede profundizar la caída de la participación laboral y la concentración de ingresos y riqueza. Entre otras razones, porque nuestra fuerza laboral es intensiva en calificaciones medias y está particularmente expuesta al reemplazo, como lo refleja nuestro primer puesto en el ranking del Banco Mundial que ordena a los países según el porcentaje de sus empleos que son reemplazables por la automatización.

Entonces, ¿priorizamos el empleo a expensas de la productividad o la productividad a expensas del empleo?

Y según Campanario

En el debate por el futuro del empleo hay un autor fetiche para los economistas: el estadounidense David Autor es, para el economista argentino y director del Cedlas Guillermo Cruces, “quien mejor viene estudiando esta área temática”. Autor defiende una hipótesis de “polarización del empleo”: los trabajos que más están cediendo a favor de la automatización son los “intermedios” en la distribución de habilidades. Esta es una de las explicaciones para que la Argentina ocupe el primer puesto en redundancia de empleo del Banco Mundial: nuestra estructura laboral está muy concentrada en el medio: proporcionalmente, alta incidencia de personas con secundario completo. En este segmento entra buena parte del empleo público, trabajo administrativo, telemarketing, bancario, de seguros, etcétera…

Para el economista del Cedlas, “si bien este escenario (el que describe el Banco Mundial) no es la antesala de una distopía de desempleo tecnológico masivo en la Argentina en el largo plazo, la evidencia presentada es un insumo clave para quienes piensan e implementan políticas de desarrollo y transformación productiva. Este insumo debería ayudarnos a identificar las áreas con mayor potencial de crecimiento, y a la vez, las áreas en que más bajas se producirán, para ayudar a reconvertir y compensar a los trabajadores desplazados.

En el post del año pasado notaba que la predicción de Frey y Osborne que un 47% de los empleos en EEUU estaban en riesgo no estaba correctamente fundada. Eso no quita que cualitativamente es correcto decir que hay ocupaciones que habrán de desaparecer. El progreso tecnológico se ha encargado de destruir, y generar, empleo desde siempre. Y la Argentina no es la excepción. Pero si insistimos en predicciones apocalítpticas lo único que vamos a lograr es que la dirigencia de nuestro país lo mantenga cerrado al progreso tecnológico, como hicieron los Kirchner durante 12 años (aunque el país estaba cerrado desde la crisis de 2001 por una combinación de fricciones financieras y cambiarias).

Los políticos que tienen algo de memoria recordarán que durante los noventa, cuando el país importó capitales y tecnología, el resultado fue un incremento del desempleo de aproximadamente el 6 al 18%. Un análisis más profundo determinará que el nivel de atraso tecnológico del país en 1991 era altísimo (más que hoy en día) y que el desempleo sobre el final de la convertibilidad era alto por factores cíclicos. Pero la realidad es que entre 4 y 6 puntos porcentuales del desempleo se debían a factores estructurales al encontrarse dichos trabajadores inservibles en la nueva “matriz productiva”. Puede hoy el país tomar medidas que eleven en el mediano plazo el desempleo en 3-4%? No. Pueden tomarse medidas que aumenten la productividad en el largo plazo sin afectar el empleo? Si.

La automatización o robotización depende de incentivos y restricciones. Consideremos la decisión de comprar una Ferrari. Si el potencial comprador debe pagar tres veces su valor en impuestos, o si solamente la puede usar en una ruta en muy mal estado, no habrá muchas personas interesadas. Lo mismo sucede con la decisión de incorporar tecnología. El Estado puede graduar su adopción mediante medidas de política. Por ejemplo, en el sector automotriz las empresas radicadas en el país ya trabajan con alta tecnología y este sería un caso en el cual una política de apertura tendría más ganancias que pérdidas. En el otro extremo la industria textil necesita tiempo e incentivos para pasar de un modelo mano de obra (esclava?) intensiva a uno que combine robótica con diseño.

Para poder lograr esta transición al desarrollo tecnológico de punta (que hoy en día sólo se encuentra en el sector agrícola) es fundamental educar a los futuros trabajadores. Como dice Campanario en la citada nota

El estudio del BM advierte que la respuesta de políticas públicas al dilema pasa por dar educación de mayor calidad y más ajustada a las necesidades, “en un ámbito donde las reformas tardan muchos años en dar frutos”. Tiempo, justamente, es lo que no sobra.

Antes de cambiar la educación, hay que lograr que los chicos vayan a la escuela. La AUH es una política social que requiere la escolaridad de los chicos para que las madres cobren el subsidio. Como ya he comentado hace unos años, en mi opinión el programa es perfectible. Por ejemplo la evaluación a fin de año para determinar si los chicos aprueban el curso (lo que determina el cobro del plus por escolaridad de la AUH, si recuerdo bien) debiera ser mediante un examen estandarizado a nivel provincial o Nacional. Esto lograría que los maestros en lugar de recibir presiones non sanctas para que alumnos sin calificaciones aprueben, recibirían las presiones naturales para hacer su trabajo.

En lugar de escuchar que el gobierno de Macri piensa medidas que perfeccionen la AUH, el propio Presidente anunció una expansión del programa que desvirtúa parte de sus objetivos. Según nota de ayer en La Nación

El Ministerio de Desarrollo Social que encabeza Carolina Stanley, aportó dos proyectos clave. El primero de ellos, la ampliación de la Asignación Universal por Hijo (AUH) sobre la base de fondos asignados por el Banco Mundial, tiene como objetivo incluir al millón y medio de chicos que aún no reciben el beneficio instalado durante la gestión kirchnerista.

Con los fondos anunciados por el Presidente se irán a buscar a los menores excluidos del plan por falta de vacunas o asistencia a clases, requisitos para recibir la asignación.

Las mentes pensantes de Cambiemos, que las hay, qué esperan que pase con los beneficiarios corrientes de la AUH si indiscriminadamente se le empieza a otorgar el subsidio a cualquiera, sin pedir “asistencia a clases”? Lo mismo que pasa con quienes pagan impuestos y ven que Cristóbal López puede evadir $8000 millones como si nada. La (poca) disciplina se pierde y la AUH pasa a ser percibida como un derecho sin obligación.

Le pido a Levy Yeyati, que se estaría incorporando a la Jefatura de Gabinete en estos días, que dado que siente la respiración de un robot en la nuca, le explique a Carolina Stanley que no debiera desvirtuar la AUH, sino todo lo contrario, transformarla en la herramienta que permitirá a las futuras generaciones cobrar el mencionado dividendo digital.

9 respuestas a Productividad, robots, y educación

  1. Matías dice:

    Me parece que estás sobreestimando la capacidad de las “mentes pensantes” de Cambiemos si crees que el gobierno va a poder administrar una apertura gradual que impida que el desempleo suba como en los 90. Me parece que la cantidad de barreras a las importaciones que dejaron muestra que son desarrollistas del tipo sustituciones de importaciones y no del tipo exportaciones con valor agregado. Esto es cantidad de empleo, no calidad. Saludos

    • mgeiras dice:

      Matías, espero que el gobierno no adhiera a una estrategia de desarrollo de “sustitución de exportaciones”. Me parece que las barreras a las importaciones que dejaron al liberar el cepo se deben a la estrategia de tener el tipo de cambio retrasado mientras se digiere el muerto de los futuros de dólar. Y que una vez que esta etapa sea superada y la industria local tenga un tipo de cambio más competitivo (sumado a menores costos de financiamiento luego de arreglar con los holdouts) se reduzcan las barreras arancelarias. Al respecto es intersante notar que Levy Yeyati, que se suma para “pensar el futuro” es medio proteccionista (ver crítica en un post viejo). Saludos.

  2. chofer fantasma dice:

    Acuerdo con ud. que la preocupacion de Levi Yeyati es injustificada. Los robots y la computadoras con AI aun no escriben articulos en los diarios, aunque quizas puedan reemplazar a algunos.
    Tambien encuentro que su preocupacion por el “riesgo moral” de la AUH sin exigencia de escolarizacion es completamente injustificada.
    El objetivo de la AUH es tratar de suplir carencias de la poblacion mientras dura el tiempo donde se crea el capital humano. El niño que no es alimentado o que no recibe estimulos en la primera lactancia está embromado.
    Tenga en cuenta que cuando un padre decide no mandar sus chicos a la escuela es cuando el fracaso de la sociedad para integrarlo es completo.
    Excluir de la AUH a quienes no están escolarizados es perder el rastro de la poblacion realmente en serios problemas ya que, no sólo son pobres, si no que además han perdido toda esperanza de insertarse en la sociedad.

    • mgeiras dice:

      Estimado chofer fantasma,
      Le responde un software robot. En una sociedad ideal ideal no haría falta la AUH. En una ideal las familias que reciben el subsidio mandan a los hijos a la escuela porque el Estado se los pide (a cambio del subsidio). En la realidad necesitamos el garrote además de la zanahoria. Si quienes reciben la AUH perciben que no pierden este beneficio si dejan de enviar a sus hijos a la escuela vuelven a hacer la misma relación costo beneficio que sus hijos estudien o trabajen que hacían antes de recibir la AUH. Y la mayoría seguirá optando por hacerlos trabajar, lamentablemente.
      En esta evaluación de un programa público exitoso como la AUH se ve que mgeiras (ya que yo soy un bot) está ideológicamente a su derecha, ya que le importa relativamente más la eficiencia que a usted. Saludos.

  3. chofer fantasma dice:

    Cuando estaba vivo era de izquierda ahora, ahora ya muerto, la revolucion del proletariado me importa menos.

    Asi como los precios son señales mas que valores intrinsecos, la AUH, que es apenas una curita para una hemorragia, tiene la ventaja que vuelve visible a una parte de la poblacion al margen del sistema. Fíjese que pese a ser lo que es hay todavía una parte importante que no lo recibe, segun ciertas fuentes.

    El estado podría atender y guiar a las familias que no envían sus hijos la escuela, pero solo si los tiene identificados.
    Cuidando el futuro de los hijos de los outcast quitandoles los cuatro pesos de la AUH no mejoramos mucho la escolaridad, pero seguro empeoramos la trazabilidad.

    Hay bastantes datos nacionales e internacionales que desmienten la hipotesis de que los padres son mas cuidadosos con la educacion de sus hijos cuando el papá estado los vigila. Si los padres no los educan es porque creen, con o sin fundamento, que no les sirve a su futuro.

    Los chicos que trabajan cuando no van al colegio es otro ente de improbable existencia, es mas probable que se queden en la casa haciendo tareas menores y cuidado de hermanos y viejos. Usted conoce a alguna empresa que tome a un menor? habría que estar loco para hacerlo.

    Creo que en nombre de la eficiencia deberíamos revisar la hipótesis de que los padres “estimulados” con amenazas educan mas a sus hijos.

    • Walter Gonzalo Costa dice:

      Lamentablemente el “trabajo” de menores existe. Pero lo que es peor, es la utilización que se hace de los menores para percibir subsidios. Se tienen hijos para cobrar subsidios, no le importa utilizarlos para mendigar, vender curitas o entregar estampitas. Esa es la realidad. Basta analizar los datos (reales) de la conformación y evolución de nuestra población (en todo el territorio argentino pero mas agudo en la CABA y Gran Buenos Aires) en los últimos 35 años. Basta ver la escasa predisposición para capacitarse a los ni-ni-ni. Basta ver la desastrosa calidad educativa y formativa. Basta ver . . .la realidad que nos rodea.
      Sea robot o no lo sea.

  4. ffburg dice:

    Hola Martin, me gusta lo que publicas y tus argumentos pero no veo que hagas una crítica a la IA o, por lo menos, a sus rieos, por ejemplo de los que habla Elon Musk, sobre programas con capacidad de procesamiento infinitas (en relación a todo lo que existió hasta ahora desde siempre) y de autoaprendizaje. Bah el peligro de un programa que basicamente superaría cualquier tipo de control humano. Y entonces? Desde este punto de vista prefiero el retraso.

    • mgeiras dice:

      ffburg,
      En mi opinión la visión más inteligente sobre los riesgos de la IA es la Nick Bostrom, autor del libro “Superintelligence: Paths, Dangers, Strategies” reseñado en New Yorker (yo leí la nota, no el libro).
      En el campo contrario, el de los que opinan que el estado actual de la investigación en IA no implica riesgos cercanos de un apocalipsis lo pongo a Yoshua Bengio, cuya opinión leí en esta entrevista publicada en el MIT Technology Report.
      Debo admitir que no soy un experto en el tema. Y que le creo más a Bengio que a Bostrom.
      Saludos.

  5. […] gobierno termine con un nivel de subsidios similar al del año pasado (y recordemos que se habla de ampliar la cobertura de la AUH). Y con un tercio de la población percibiendo ingresos sin […]

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