Argentina no innova

En los últimos meses me sorprendió (gratamente debo admitir) una seguidilla de notas sobre diferentes innovaciones tecnológicas desarrolladas en el país. Si bien es cierto que a veces algunos temas se ponen de moda y uno lee varias veces lo mismo, en este caso lo hacía con placer. Hasta que la semana pasada Andrés Oppenheimer me sacó de un mazazo la sonrisa con esta nota publicada en La Nación.

[V]eamos los resultados del Índice de Innovación Global de 128 países publicado por la Universidad de Cornell, la escuela de Negocios Insead y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de las Naciones Unidas.

La mayoría de los países de América latina, con las posibles excepciones de Chile (44) y Costa Rica (45), están muy atrás. México ocupa el puesto 61, y lo siguen Uruguay (62), Colombia (63), Brasil (69), Perú (71), República Dominicana (76), Argentina (81), Guatemala (97), Ecuador (100), Nicaragua (116) y Venezuela (120).

O sea, la Argentina está ¡novena! en América Latina. El marcado contraste entre esta medición de nuestra falta de innovación y el tono optimista de las notas arriba mencionadas me llevó a releerlas (acá copio una de ellas, la más reciente publicada en La Nación). Encontré señales inequívocas de desvaríos, como el siguiente:

Joan Cwaik, innovador tecnológico y gerente de Marketing y Comunicaciones para Latinoamérica de Maytronics, empresa que fabrica y comercializa la línea Dolphin (robots limpiadores de piscinas), señala que la robótica en la Argentina no se encuentra en manos de grandes industrias multinacionales, sino que los desarrollos en la materia son propiedad de emprendedores que aprovechan el código abierto y la democratización de los conocimientos.

“En la Argentina, creo que estaremos en condiciones de hacer manufacturas de robots domésticos competitivos frente a la región y al mundo en los próximos 5 a 10 años. Desde Maytronics, en los últimos años ya invertimos en investigación y desarrollo e hicimos pruebas de fabricación local”, dice Cwaik.

Debería haberme dado cuenta que si alguien dice que vamos a ser competitivos fabricando robots tenía que tirar la nota a la basura. En la misma el autor, Carlos Manzoni, se refiere a la empresa Satellogic que construye nanosatélites, y que es el principal ejemplo de repetición serial en los medios. Una búsqueda en internet de “Fresco” y “Batata”, los nombres que le pusieron a sus últimos dos satélites, arroja 73 resultados en La Nación y 21 en Clarín. Parece que ir al espacio sigue siendo un tema que vende.

El problema es que según una nota en la última edición del Economist, practicamente cualquiera puede fabricar un nanosatélite

An hour’s drive up Route 101 you will find a very different spacecraft factory. Planet, until recently known as Planet Labs, occupies a shabby-chic building in the South of Market area of San Francisco. A room the size of a largish Starbucks on the ground floor houses the desks and tools needed to build 30cm-long satellites each weighing about five kilos. If you know what to look for, you will recognise many of the components as coming from other sorts of device, most notably smartphones. Making one of these “Doves” (pictured), as Planet calls them, takes about a week. At the back of the room there are dozens packed up ready to be shipped off. This is the new face of space: small objects, large numbers.

Doves are part of an extended family of very small satellites known as cubesats. In the late 1990s researchers at Stanford University and California Polytechnic State University in San Luis Obispo realised that a certain amount of standardisation would make very small satellites much easier to launch. They came up with a standard called the “1U” cubesat: a box 10cm by 10cm by 11.5cm with electronic and physical interfaces that would allow it to fit alongside others of its ilk in a dispenser that could fly as a “secondary payload” (launchers often have more capacity than they need for their main cargo). The standard caught on. By early 2013 some 100 cubesats had flown, and the tools required to design and build one were so well developed that a class of schoolchildren with an inspired teacher could take on the task.

Que quede claro que no menosprecio el trabajo de Satellogic (y aparentemente el CEO Emiliano Kargieman nunca escondió el hecho que “tanto el software como el hardware son de plataforma abierta y estarán disponibles para aficionados”). Lo que critico en esta nota es la descripción en los medios de empresas que operan en segmentos no tradicionales como innovación tecnológica cuando no lo es. La Argentina necesita más emprendedores, y también desarrollar tecnología de punta. Por lo visto también necesitamos más (y mejores) periodistas especializados.

12 respuestas a Argentina no innova

  1. Gustavo G. dice:

    Nota pedorra si las hay. No considerás el efecto positivo que tuvo la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Este ayuda a coordinar esfuerzos entre las universidades (públicas, que son las únicas que hacen ciencia en el país) y el sector privado. No defiendo a los Kirchner, pero esto fue muy bueno y por algo Macri mantuvo a Barañao como ministro.

    • mgeiras dice:

      Gustavo G., lo que decís no tiene que ver con la nota (salvo el título). El punto que quiero hacer es lo poco que se innova en el país, tal y como se puede ver en el ranking mencionado por Oppenheimer y en otros donde las universidades argentinas están muy lejos del top 100. Y lo mal que se escribe sobre el tema en los medios donde no se discrimina verdaderas innovaciones de copy paste de tecnologías existentes (pero no tradicionales). Saludos.

  2. Santiago Fucci dice:

    Tristísimo que Argentina esté tan bajo. Insuficiencia de capital humano no es, por lo que el problema es de incentivos; algo debe tener que ver el nivel de protección. Nada menos que Kosacoff dice en sus clases que la industria protegída es “lenta y mansa” para innovar. Por contraste, el agro es el sector más schumpeteriano que tenemos, desde hace ya muchos años.

    • mgeiras dice:

      Santiago, seguro que el proteccionismo importa, y mucho. Además en el país hay un sesgo a formar capital humano en sectores que no son tecnológicos (mucho Humanidades, poca Ingeniería). El campo es innovador, buen punto. La revolución de los pools de siembra es un ejemplo de innovación de proceso. Saludos.

  3. zorba dice:

    Disculpen, leía el post y las respuesta y quisiera agregar algo al mismo, el otro día salio publicado, no recuerdo donde, la comparación de artículos publicados recientemente en revistas científicas internacionales de trabajos de investigación de los distintos países de latinoamericana, cosa que se toma como medida de la calidad de la misma en los distintos países y nos dejaba mal parados ubicando el ultimo lugar junto a venezuela, por lo que me pareció que el Ministerio de Ciencia y Tecnología, esta haciendo mas divulgación científica. cosa otra cosa, algo mas concreto y verificable es el nature index donde se ve que las publicaciones cientificas mas o menos se mantiene en los últimos años, el ultimo fuimos superados por Chile. Por otro lado, lo que vi en mi laburo del conicet sigue con sus viejas mañas, haciendo investigación de baja calidad por la necesidad de publicano que tienen. La razón es que si bien en los primeros años de los k la inversión en tecnología se multiplico en los últimos acompaño a la economía en general y se estanco.
    Acá generalmente por razones económicas somos rápidos en la tecnología de proceso, ya que el capital es caro (costo del dinero) y de recuperación complicada (falta de estabilidad económica y derecho de propiedad volátil). Por lo que vemos todas las formas posibles de arreglarnos con lo que tenemos.

    Saludos.

    Zorba

    • mgeiras dice:

      Zorba, estuve en el Conicet y estoy familiarizado con la importancia de la cantidad independientemente de la calidad. En Argentina quienes deberían invertir en tecnología prefieren usar el dinero en contactos políticos para contratos de obra pública, proteccionismo, menos regulaciones ambientales, etc. Saludos.

  4. zorba dice:

    Ese es un problema que deriva de que tu derecho de propiedad y supervivencia esta directamente relacionado a tu cercanía al estado, supongo que es por falta instituciones, y leyes o generadores de las mismas, muy volubles. Digamos es mas rentable y seguro hacer eso que invertir en tecnología.
    Esta es una sociedad rara (estúpida creo que seria la mejor definición), miles de desocupados, subocupados, trabajadores en negro, planes,empleos estatales innecesarios, que dicen claramente se necesita imperiosamente que se cree empleo. Hasta donde llega mi conocimiento, el generador de empleo es la empresa o el empresario, si te das una vuelta por acá podrás ver realmente cuan cuesta arriba es llevar adelante una empresa y el poco incentivo real que hay a los generadores de las mismas, mas allá de lindas notas periodística que circulan.
    Quizás la mejor demostración de la poca confianza a este sector lo da el estado buscando inversión afuera, pese a que se sabe que hay mucha plata bajo el colchón la misma solo serviría para pagar impuestos (blanqueo), y no dice amortización acelerada de bienes de capital para empresas locales, para fomentar la inversión, la creación de empresa y todo lo que conlleva.
    Por otro lado volviendo a tu post, tenia un ingeniero que decía que había que copiar para ser original, creo que la segunda potencia económica mundial estaría muy de acuerdo con este dicho, en si la innovación, sino lo que uno hace con ella en el mercado.

    Saludos,

    Zorba

    • mgeiras dice:

      Zorba, en Argentina hay mucho capital de contactos políticos y poco del tecnológico (el de manual, que combina fondos con una forma de usarlos junto con otros factores para producir bienes y servicios). Los chinos empezaron con innovación de proceso y hoy ya están en innovación de producto (como varios tigres asiáticos antes). Ah, y los capitales extranjeros van a venir cuando los argentinos repatrien ahorros. Señal gratis e informativa. Saludos.

  5. eduardo cabrera dice:

    el problema de fondo es siempre lo mismo : una presion impositiva altisima , dificil importar , dificil armar una sociedad y para colmo en muchos lugares no hay ni siquiera cultura de armar algo propio , pensa que es sacrilegio para mucha gente el hecho de pensar en competir con otro negocio y hasta fundirlo ..ahora no lo encuentro pero me acuerdo de haber leido de algun pueblo en santa fe que prohibieron poner negocios nuevos para no “perjudicar” a los que estaban

    • mgeiras dice:

      eduardo, hay una relación estrecha entre apertura y tecnología. El camino fácil es cerrarse y tener atraso tecnológico. Yo tomo como ejemplo los autos “último” modelo de los ochenta. El kirchnerismo fue un salto hacia atrás en este sentido, y la dificultad del gobierno de Macri en comprometerse con la modernidad/apertura es una señal que seguiremos con atraso unos años más, al menos. Saludos.

  6. César dice:

    Buen artículo, comparto que estamos lejos de la dotación necesaria para desarrollar el sector “cuaternario”. Pero tbn desconfío profundamente de las fuentes que suele usar Andrés Oppenheimer. Alguien puede creer que en República Dominicana haya mejor clima de negocios y emprendedorismo que en argentina? Saludos

    • mgeiras dice:

      César, en Argentina en los últimos siete años el gobierno atacó sistemáticamente su sector más dinámico (y por ende el innovador natural), el campo. Si la República Dominicana tuvo políticas más benignas respecto de su sector más dinámico, el turismo, no me sorprende la diferencia en el ranking. Esperaría que en unos años nuestro país escale posiciones por el solo hecho de haber dejado de pegarle al campo. Saludos.

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