Los costos laborales

Con el ascenso de Nicolás Dujovne al ministerio de Hacienda la discusión de los costos laborales pasó a un primer plano. En una nota en La Nación de noviembre del año pasado, el actual ministro especulaba sobre los efectos de reducir los impuestos al trabajo a la mitad

El costo fiscal directo de bajar los impuestos al trabajo a la mitad es de 3,5% del PBI, pero casi un punto se recupera de inmediato por el aumento en la recaudación de Ganancias en las empresas y del IVA por el aumento en el consumo que provocaría la mejora en los salarios de bolsillo ante las menores cargas personales. Otra parte sustantiva se recuperaría por el blanqueo de parte de los tres millones de empleados en negro.

Es cierto que el país en inviable con un 35% de los trabajadores con empleo informal. En forma directa porque la presión para universalizar el sistema de seguridad social sumado al envejecimiento poblacional tienen las características de una bomba atómica de tiempo. Y en forma indirecta porque la informalidad en gran parte refleja la inviabilidad económico-financiera de casi todo emprendimiento en blanco. 

Pero también es cierto que el costo neto de 2,5% del PBI de la reforma que Dujovne analizó desde el llano (bueno, no tan llano, recordemos que formó parte de los técnicos de Cambiemos por lo menos desde el armado de la alianza electoral a comienzos del 2015) no se recupera tan fácilmente. Ello requiere credibilidad, que no abunda: si la medida es percibida como temporaria, las empresas no blanquearán a sus empleados informales y quedará un agujero negro en las cuentas fiscales. 

Es por ello que se viene discutiendo una forma factible, tanto técnica como políticamente, de reducir los costos laborales desde que asumió el nuevo ministro. El domingo La Nación publicó una nota de Silvia Stang que resume los ejes sobre los que gira esta discusión. Una de las formas de evitar los problemas de equilibrio malo mencionado en el párrafo anterior es reducir los impuestos solamente para los nuevos empleos, o hacer rebajas temporarias.

En lo referido a la baja de costos, se proyecta disponer un monto salarial temporalmente exento de contribuciones para nuevos empleos, siempre que la empresa en cuestión incremente su número de trabajadores. Según aclara a LA NACION Héctor Daer, uno de los sindicalistas jefes de la CGT, la exención sería sobre la parte de la contribución empresaria que se destina a financiar diferentes pagos de la seguridad social, y no sobre lo que va a las obras sociales. Si, por caso, el monto exento se fijara en $ 10.000, no se pagaría nada (por el concepto afectado) por un salario de $ 9000, en tanto que por una remuneración de $ 12.000 se contribuiría sobre $ 2000.

En este párrafo vemos, implícitamente, que hay un juego tipo guerra de desgaste entre el gobierno y los sindicatos. Los sindicatos no quieren reducir los gastos destinados a obras sociales que los benefician directamente, y pretenden que el costo corra por cuenta del gobierno. El gobierno obviamente querría lo opuesto (aunque no lo diga públicamente, por razones obvias). Creo que es posible diseñar una reforma que logre distribuir la carga entre ambos. La idea parte de la apreciación de Luis Campos, coordinador del Observatorio de Derecho Social de la CTA, levantada en la nota de Stang:

“Se podría pensar que menos costos es más formalidad; yo soy escéptico”, opina Campos. Y explica: “La informalidad laboral es parte de una economía no registrada”. Por tanto, se entiende que no se va a declarar un número de empleados que no sea consistente con las cifras de la actividad en blanco. Campos cree que, como hay sectores con baja o nula informalidad, disponer una medida generalizada con la meta de reducir ese problema sería potenciar las ganancias de algunas empresas.

La clave es que el grado de formalidad es heterogéneo a través de sectores. Donde la informalidad es baja tiene menos urgencia bajar los impuestos (al menos mientras el gasto sea alto y no querramos endeudarnos para financiarlo). Mientras que en sectores con alta informalidad sería eficiente hacerlo. Los sindicatos probablemente tengan mejor información sobre la elasticidad del empleo en sus sectores, y una forma de extraer esa información es proponer una rebaja de impuestos proporcional a la rebaja en las contribuciones a las obras sociales (y aportes al sindicato) aceptadas por los sindicatos. 

El coeficiente de proporcionalidad debe ser elegido con cuidado para que quede claro que esta propuesta no busca desfinanciar a los sindicatos por un lado, y que no ofrezca un “almuerzo gratis” por el otro. Por ejemplo, por cada punto de reducción de los aportes al sindicato y a obras sociales el gobierno reduce las contribuciones al sistema de pensiones en cinco puntos. 

El principal beneficio de esta propuesta es que tiene credibilidad automáticamente, ya que la rebaja de impuestos se produce solamente en actividades donde la “competencia” de la informalidad empuja a los sindicatos a aceptar una reducción en la tasa de sus ingresos. Y lo hacen porque percibirían que lo que ganan en cantidad de aportantes más que compensa el costo. Hablando mal y pronto, con el efecto multiplicador de la rebaja de impuestos del gobierno pasan al lado “bueno” de sus curvas de Laffer. 

Termino con un saludo a mi padre, fan número uno del blog, que hoy cumple 75 años 🙂

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7 respuestas a Los costos laborales

  1. gerardo dice:

    Muy interesante propuesta. Dudo que los sindicatos vayan a aceptar cualquier medida que recorte sus ingresos. Los sindicalistas son peronistas y al primero que afloje el resto se le tira encima y se lo come (si no literalmente, le comen los afiliados). Fijate que lo de YPF en Vaca Muerta fue posible porque los convenios de trabajadores en otras áreas no se tocaron.

    • mgeiras dice:

      gerardo, buen punto el de Vaca Muerta. Igual, creo que puede haber un acuerdo general con los sindicatos. Obviamente implicaría concesiones en otras áreas, pero me parece políticamente factible. Saludos.

    • ricardo dice:

      ojo que vaca muerta creo que todavia no se firmo , hicieron el anuncio y todo pero el sindacato no metio su firma

  2. zorba dice:

    Creo que no entiendes la informalidad, los empresarios que producian no transables y eran informales fueron los grandes ganadores de la decada ganada (aca tambien estaban los sindicalistas pero en su otro papel), no creo que vayas a cambiarlos si no hay incentivos bien fuertes.

    Y tampoco la formalidad, las empresas que les bajes el costo de trabajadores formales no les mueve el amperimetro, ya lo asumiero, y es porque su negocio pasa por el capital no por la mano de obra, no es la variable que va decidir su inversion.
    Los sindicatos solo defienden su curro en argentina (las obras sociales, creo que un peronista dijo que para enterlos hay que seguir el dinero, mas claro echale agua) no los trabajadores, es mas lo venden a buen precio exepto cuando toman posiciones politicas o tacan sus posiciones empresariales todos son empresarios.

    Pero en el sector empresarial es donde hay diferencia, y es las pymes y micro empresas, a estas le vendria bien una rebaja en el costo salarial en especial el de entrada y salida, nadie hecha un buen trabajador (hay pocos) pero es muy dificil encontrarlos si tu estructura de seleccion es pobre o escasa que es su caso.

    Por otro lado, hay un tema que curiosamente es vital en los dias que corren pero nadie lo trata o nombra, la obsolencensia del capital humano, hoy por los avances tecnologico es rapida y muchos de los problemas que se ve escala global ( trumpo por ejemplo) son debido a esto, seria bueno si quieren gastar plata, la gasten en subsidios a la capacitacion en las empresas, ya que aca ademas de lo anterior se suma un sistema educativo que hace agua por todos lados.

    Saludos,

    Zorba

    • mgeiras dice:

      Zorba, la nota es sobre reducir costos laborales. Y lo novedoso es hacerlo de forma que sean los sindicalistas que perciban que ganen más (porque aunque resignan un poco de contribución a sus obras sociales tendrán tantos nuevos afiliados que recaudan más) quienes determinen el tamaño de la baja. Los nuevos afiliados surgen porque las empresas contratan más trabajadores en blanco. Saludos.

  3. zorba dice:

    Disculpa creo que no me exprese bien,

    – creo que los sindicatos no estan dispuesto a reducir su tajada, no ven razon, lo que hacen es juego para la tribuna.

    – y dentro de los empresario mediano, grande: hay dos grupos lo que no ven razon de formalizarce y aquellos que la discucion no les va ni viene, van a la reunion para ver si logran algun ahorro pero nada mas.

    – pero dentro de el sector empresarial hay un grupo que si le interesa esto, y es el sector de pymes y micro empresa,, aca creo que la reduccion es bienvenida pero le interesamas el costo de entrada y salida.

    Es lo que te digo, para mi estan apuntando para el lado equivocado en una reduccion general, seria mejor concentrar las fuerzas donde mas posibilidad de exito tienen creo yo.

    Disculpa si divague demasiado, si quiere borra la respuesta anterior.

    Saludos,

    Zorba

    • mgeiras dice:

      zorba, con lo primero estoy de acuerdo, por eso lo importante es que la reforma esté diseñada para que aumenten sus ingresos (netos de los costos de proveer los servicios de salud de las obras sociales para los nuevos afiliados). Con respecto a las empresas grandes estoy de acuerdo, por eso coincido con Luis Campos en interpretar una reducción generalizada como una transferencia de recursos hacia la empresas. Para las PyMES el gobierno tuvo una serie de propuestas (que yo comenté en el blog en su momento) que hasta ahora no prosperaron.
      En definitiva yo también creo que la reducción debe ser focalizada, y lo que propuse fue un mecanismo que lo hace automáticamente (por “self-selection”). Saludos.

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