Once, ARA San Juan, Atucha II

El título de esta nota refiere a tragedias (la tercera en potencia) que se relacionan en forma directa con la corrupción del país. No solamente corrupción del Estado sino también del sector privado que provee insumos deficientes, y de una mayoría de la población que hace la vista gorda mientras puedan llegar, como sea, a fin de mes. Se necesitan los tres eslabones para explicar desidias que terminen con la vida de 51 civiles en Once, 44 militares en el fondo del Atlántico, y no sabemos, ni queremos imaginar, cuánto daño podría tener un fallo en la central de Atucha II.

Es inexplicable que los responsables de la tragedia de Once todavía no tengan una condena firme (curiosamente fueron condenados en primera instancia en diciembre de 2015, habría que ver cuál hubiera sido el fallo con Scioli presidente), y que Julio de Vido recién esté empezando a enfrentar a la Justicia por este (entre tantos otros) caso de corrupción flagrante.

Respecto a la desaparición del ARA San Juan, una nota de Hugo Alconada Mon publicada este domingo en La Nación revela irregularidades en la contratación de la reparación de las baterías del submarino, hoy consideradas la causa más probable de la explosión en el mismo.

La investigación, desarrollada por expertos de Defensa entre 2015 y 2016, determinó que la Armada habría incumplido los estándares normativos y operativos para la reparación de media vida y el recambio de baterías; que se buscó direccionar la compra de suministros para beneficiar a ciertos proveedores, y que, en ese proceso, se habrían adquirido insumos con garantías vencidas y cometido delitos.

“La información colectada resulta contundente al menos para sostener no sólo que esas contrataciones no se ajustaron al procedimiento administrativo reglado, sino además que el personal militar a cargo de las mismas posiblemente haya incurrido en conductas ilícitas que beneficiaron a las empresas adjudicadas, Hawker Gmbh y Ferrostaal AG”, precisaron los investigadores de Defensa.

Con respecto a Atucha II, hay que considera a esta central como un desastre en potencia, considerando el accionar del gobierno kirchnerista en todas las áreas donde puso mano durante la “década ganada”. Al respecto recuerdo este párrafo de una nota que escribí en marzo de 2011 a pocos días de la catastrofe de Fukushima en Japón:

Una forma cruda de ver la importancia que se le da a la seguridad nuclear en el mundo es notar que en nuestro país la Comisión Nacional de Energía Atómica está presidida por Norma Boero, una licenciada en Ciencias Químicas con amplia experiencia en el área, y Nucleoeléctrica S.A., encargada de operar las centrales nucleares y de la construcción de Atucha II, es presidida por el ingeniero Eduardo Messi. O sea no hay ineptos à la Boudou o camporistas en estas empresas (aunque tengo entendido que para Atucha II, el ministro De Vido forzó la contratación de ciertos proveedores cuyos productos tienen una baja calidad pero el control de la misma en la planta se encarga de devolver las piezas defectuosas).

Notemos el comentario al final en paréntesis. Hacía poco había visitado la central para ver las obras y fue en ese momento que escuché del problemita con los proveedores apadrinados por el omnipresente Julio de Vido (a esta altura debiéramos de medir su condena en múltiplos de cadenas perpetuas). El problema es que en una máquina tan compleja como un reactor nuclear la falla de un componente puede generar el colapso del todo, como un simple anillo de goma causó la explosión del Challenger en 1986.

Erradicar la corrupción del país, o al menos reducirla a niveles compatibles con el nivel de desarrollo que creemos debemos tener, no va a ser fácil. No lo va a poder lograr el presidente Macri ni siendo reelegido dentro de dos años. Pero si se empieza en serio a combatir este flagelo, la próxima generación de argentinos podrá salir del pozo en que nos metimos solos.

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8 Responses to Once, ARA San Juan, Atucha II

  1. Walter Gonzalo Costa dice:

    Excelente nota. Habria que agregar que la “República” se quedó en eso: en una simple palabra, porque los tres poderes han sido infectados gravemente por el flagelo de la korrupcion, muy especialmente el judicial. ¿No habría que hacer borron y cuenta nueva con los parasitos que anidan en el mismo, aparte de korruptos? ¿Alguien se ha molestado en analizar lo que “roban” del presupuesto nacional, de cada provincia, y que se llevan bajo el rotulo “Poder Judicial”? Ni que hablar del Legislativo, una cueva donde la enorme mayoría conforma una pléyade de funcionarios, burócratas, vagos y traficadores de influencias . . . En fin, difícil, pero no imposible. (Incluyendo el tema de las jubilaciones de privilegio que todos y cada uno de los ladri de estos poderes se llevan . . . .)

    • mgeiras dice:

      Gonzalo, supongo que en este tema, como en el resto, el gobierno aplicará el gradualismo. Así que paciencia. Saludos.

  2. chofer fantasma dice:

    Desde el dique San Roque (1880) a la fecha toda obra pública estuvo sospechada de corrupción, con o sin motivo. Y eso sin mencionar a los canales de Rivadavia con el préstamo de la Baring.
    A mi me parece que poner el énfasis en la corrupción nos aleja del nudo del problema: Toda accion de gobierno con escasa transparencia, objetivos no claros y explicitados y ejecutada por personal poco idóneo, ya sea por inexperiencia o por la horrible (de)selección de personal (selección adversa, echamos a los mejores) esta más o menos condenada a ser de inferior calidad.
    Lamentablemente cuando elegimos que los privados hagan las obras, nos sigue faltando el “comitente” y el “agente del comitente”, con lo que esa supuesta solucion draconiana no resuelve nada.

    • mgeiras dice:

      chofer, efectivamente el problema es uno de principal y agente. Pero no tanto por quién es el encargado de hacer una obra, sino entre la ciudadanía (el principal) y el gobierno (el agente). Nosotros como principal no hemos castigado adecuadamente las muestras de corrupción de nuestros gobiernos. En parte porque no tenemos los instrumentos (la Justicia está cooptada), pero principalmente porque establecimos un contrato tácito de “roban pero hacen”. Los hechos están demostrando que parte de ese “hacen” fue negativo en lugar de positivo. Ahora la gente empieza a pensar en “roban y nos matan” y mira con lupa al que gobierna.
      Además una cosa es hacer la vista gorda cuando se puede evadir impuestos y no te importa lo que hace el gobierno con la plata del resto. Pero cuando todos tienen que pagar y los impuesto son altos, la tolerancia con el mal uso de los recursos públicos aumenta.
      Saludos.

  3. zorba dice:

    Creo que el problema hoy en día es mayor a la corrupción, es también la idoneidad, (no solo desde el punto de vista técnico sino de ser capaz de llevar adelante cualquier acto), en ese aspecto vamos en picada.

    Pero si te puedo decir una cosa visto que nuestro presidente no sabe si mandar un mensaje grabado, declarar o no duelo, dar o no pésame a la armada por la perdida del ARA San juan, después de la declaración de la armada que la operación dejaba de ser de rescate y de 2 semanas de desaparecida la nave.

    Lo único que podemos hacer es rezar que la comisión nacional de energía atómica sea un oasis en el desierto en responsabilidad y conocimiento, porque si hubo actos de corrupción y materiales que no alcanza la resistencia requerida por la central seguro que estalla.

    De este gobierno no se puede esperar nada de acción de gobierno, o mejor dicho la misma sera gradual, muy gradual.

    Saludos

    Zorba

    • mgeiras dice:

      Zorba, efectivamente un desperfecto en Atucha no respetaría el gradualismo del gobierno. Parafraseando a T.S. Eliot, This is the way the world ends. Not with a whimper but a bang. Saludos.

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