Seguro de desempleo

En Argentina se ha vuelto a discutir una reforma laboral. En particular hay un ante-proyecto (o globo de ensayo) que busca reemplazar la indemnización por despido por un seguro de desempleo.

Desde una perspectiva técnica los dos mecanismos funcionan igual, un trabajador que es despedido cobra una indemnización. Pero los incentivos de los empleadores son diferentes. En el caso actual la indemnización debe ser pagada al momento del despido mientras que con el nuevo esquema se paga durante la vida laboral del empleado con la contribución a un «fondo».

Me dirán que en la ausencia de fricciones los sistemas siguen siendo equivalentes pues nada impide a una empresa depositar el equivalente al incremento de la indemnización futura cada vez que el paso del tiempo implica un aumento en el derecho del empleado. Pero no vivimos en un mundo ideal, menos en Argentina.

Con el régimen de seguro de desempleo las empresas tendrían menos trabas para despedir a sus trabajadores y esto lo advierten los sindicatos, principales críticos del proyecto. Los autores del proyecto lo saben, pero valoran la flexibilidad que el régimen le daría a las empresas para ajustarse a shocks. Y suponen, creo correctamente, que las empresas no usarían el mayor poder para amedrentar a sus empleados: En un mercado competitivo las empresas explotadoras verían como sus trabajadores migran a otras.

Si es cierto que el cambio en el balance de poder podría reducir el promedio de los salarios. Pero estimo que el efecto sería cuantitativamente pequeño (extrapolando por cambios pasados en los régimenes laborales durante 30 años). Y si las empresas vieran que esta mayor flexibilidad les aumenta su valor (porque antes shocks negativos reducen sus pérdidas) incrementarán la inversión y por ende aumentará la productividad laboral y con ella los salarios.

Cómo habría que pensar este régimen de seguro de desempleo para que aumente la probabilidad de ser aceptado por los sindicatos y sea persistente en el tiempo?

Por un lado el «fondo» al cual se pagan las contribuciones no debiera ser un fondo privado. Lamentablemente en la Argentina caja que se crea es caja que se termina expropiando. Con el recuerdo de las AFJP fresco en la memoria es razonable pensar que el día que el Estado tenga una necesidad de financiamiento importante manoteé los fondos y asuma el pago de las indemnizaciones.

Por ello es preferible hacer al sistema directamente estatal: las contribuciones se pagan a un fondo público y este paga las indemnizaciones cuando se producen los despidos. Por supuesto que tiene que estar bien regulado para asegurarse que el fondo sea capaz de enfrentar estas obligaciones, y con incentivos para que el gobierno de turno no busque impedir despidos para hacerse de estos fondos (sobre esto ver comentario más adelante).

En el futuro si el país gana credibilidad se podrá pensar en «privatizar» el esquema para darle más profundidad al mercado de capitales doméstico. Pero hoy estamos a años luz de tener una macro ordenada y resiliente (también ver comentario más adelante).

Con respecto a la posición de los sindicatos, imagino que agregarle al sistema un componente que encarezca los despidos cuando hay fuertes shocks agregados podría ser la llave que los acerque a aceptar el cambio.

Nuestros sindicalistas, con todos sus defectos, (creo) son conscientes que a nivel micro es valioso que las empresas pueda ajustarse cuando enfrentan shocks. Entienden que la contracara es aumentar el empleo en el boom. Pero son muy aversos al riesgo agregado de pérdida de trabajo. De ahí la doble indemnización y prohibición de despidos que tuvimos estos dos últimos años, y también luego de la crisis de 2001.

Si el nuevo régimen estableciese, de manera automática, que las empresas deberían pagar una indemnización supletoria según las condiciones agregadas se crearía esta fricción para sostener el empleo en crisis. Por ejemplo, si en el mes que se producen los despidos el empleo a nivel agregado (a nivel nacional o puede ser regional, pero a mayor nivel que el provincial para provincias pequeñas) no cae no habría indemnización suplementaria. Si cae hasta X% la indemnización extra sería de un 20%, si cae 2X%, de un 40%, etc., con un tope en 100%.

Esto moderaría los despidos en una crisis y si los legisladores quisieran podrían establecer condiciones objetivas para prohibir los despidos. Lo cual ayudaría con el punto anterior ya que, como mencioné arriba, si los fondos de despido son administrados por el Estado habría incentivos a impedir despidos para usar los fondos en una crisis.

No se qué tan claro le queda al lector llegado a este punto en la nota. Pero encuentro difícil escribir sobre política económica para Argentina en este contexto volátil. Ideas que pueden ser provechosas para un 90% de la población naufragan por restricciones políticas y de grupos de interés. Como dice Carlos Melconian en una nota hoy en La Nación, donde nos advierte que nos esperan dos años de inestabilidad macro con alta inflación:

Vienen tiempos de administrar, de elongar la inestabilidad cambiaria-inflacionaria. No son tiempos de reprimir ni congelar. Tampoco son tiempos de un reacomodamiento nominal de variables “a la carga, Barracas” sin plan de estabilización detrás: dicho en otras palabras, no es momento propicio para tentarse con un “San Remes”, es decir, un “vómito desintoxicante a la 2002″: sería hasta contraproducente dado la actual inestabilidad política, macroeconómica, la pobre situación de reservas del BCRA, el país descapitalizado y la fuerte inercia inflacionaria. Ni hay margen para un “plan bomba” a la 2015, porque esta vez le estallaría antes al propio Gobierno. Son tiempos de políticas económicas para aguantar, de elongación y transición “a la Jorge Wehbe 1973 y 1983″. De surfeo, tener los pies sobre la tierra, sin buscar la heroica ni la irresponsabilidad de esconder la inestabilidad debajo de la afombra. 

4 Responses to Seguro de desempleo

  1. Horacio Osvaldo Suriano dice:

    Interesante propuesta para alentar! Cordialmente, Horacio O. Suriano

  2. mgeiras dice:

    Gracias Osvaldo. Saludos.

  3. Walter Gonzalo Costa dice:

    Mientras siga el sistema del unicato en lo sindical, con un estado voraz que recauda a traves de las cajas vinculadas a salarios y remuneraciones, mientras se mantenga esos sistemas feudales que llevan el costo laboral a limites extremos . . . no hay posibilidad alguna de cambio. El schock debe ser cultural y la cultura que el peronismo-kichnerismo y derivados han implementado en el pais degradando el trabajo genuino, el esfuerzo y el sacrificio para el desarrollo y progreso . . . lo hacen casi-imposible.

    • mgeiras dice:

      Walter, es cierto que el «con todos sus defectos» de la nota esconde una montaña de cosas. Lo que quise decir es que a pesar de las falencias los sindicalistas son actores económicos y entienden los costos y beneficios de alternativas de políticas. Gracias por el comentario. Saludo cordial.