Moderación del clima en los medios (deseo para 2020)

30/12/2019

No, la nota no tiene nada que ver con el sueño kirchnerista que los medios se autocensuren. Es que dado que hace poco se cumplió mi deseo de hace cuatro años sobre el abuso de Frey y Osborne (ver acá y acá) me envalentoné y ahora quiero enfrentar el abuso en los medios sobre el calentamiento global.

El año cierra con la cara de Greta Thunberg en la revista de La Nación de ayer (y en tantos otros medios en el mundo) y aunque tengo un par de cositas que decir sobre el tratamiento mediático de esta joven sueca me las callo porque entiendo lo que ella pretende y no es responsable de la forma en que transforman su causa en un circo quienes pretenden ganar dinero agitando fantasmas que asustan a la gente (terrorismo, crisis, robots, en casa: dólar, Cristina, etc.).

Pero en mi opinión se ha exagerado el tema hasta un punto en que se corre el riesgo de generar un movimiento contrario, como el cuento del pastor y el lobo. Esto es algo que vengo pensando hace un tiempo pero me decidí a escribir este post cuando hace un mes y medio el Financial Times sacó una nota en la cual relaciona los problemas que llevaron a una mala cosecha de cebollas en la India (y las repercusiones políticas que esto tiene, considerando que para ellos es un alimento básico como lo es la carne para nosotros) con el cambio climático.

Onion prices in India have soared to eye-watering heights, leading to worries about food inflation and consumer unrest as climate change hits production of one of the country’s most important vegetables.

Así abre la nota y me sorprendió en un medio que consideraba más razonable. Porque no se puede decir libremente que cada fenómeno de clima extremo sea por el cambio climático o el calentamiento global. Es probable, quizás muy probable, que el calentamiento global aumente la volatilidad del clima. Pero el clima ya era volátil antes del calentamiento con lo cual no es posible asociar cada fenómeno de clima extremo con el cambio climático. Está mal.

Tampoco espero que nada bueno vaya a salir de la reciente decisión de The Economist de publicar noticias de cambio climático cada dos semanas. Será como reportar sobre una carrera entre dos caracoles en tiempo real. Me imagino que la tentación a exagerar se presentará regularmente en la dirección editorial de la revista. Aunque debo reconocer que recientemente mostraron su desacuerdo con la intención de algunos banqueros centrales (Christine Lagarde en el BCE en particular) de hacer una flexibilización cuantitativa verde.

Termino reflexionando sobre la economía política del calentamiento global. Es normal que los mismos partidos que apoyan tomar medidas drásticas para enfrentar este problema (como la propuesta de un Green New Deal en EEUU), muestren una mayor interés en reducir la desigualdad de ingresos de sus ciudadanos. Y esto me resulta extraño ya que en general los votantes que se benefician de lo segundo, aquellos debajo de la mediana de ingresos, suelen ser más impacientes que el resto de la población. Y cuanto más impaciente uno es menos aprecia medidas para reducir los costos del calentamiento global.

Es difícil ganar elecciones cuando el relato apunta a distintos segmentos de la población. Y los medios no ayudan al exacerbar los miedos ya que, en lugar de contribuir a un consenso que permita políticas de estado, aumentan la “grieta” entre quienes ven en el calentamiento global un problema y quienes descreen de la evidencia científica.

Feliz año!


Un relato ecologista para Cristina

30/11/2011

Mañana empieza el último mes del año, o sea que en diez días reasume Cristina como presidente del país.  Todavía no sabemos cuál va a ser el plan económico del “nuevo” gobierno. Lo que queda claro es que el discurso del viejo modelo cruje en todos sus flancos.

Se venía hablando del tipo de cambio no competitivo desde principios de año y la única respuesta hasta ahora fue un control de cambios para encarecer el dólar en los hechos, pero no en las pizarras de cotización del mercado formal. Se veía que el rubro “subsidios” en las cuentas públicas estaba creciendo en forma no sostenible, y la respuesta parece ser la eliminación de los mismos como forma de lograr una mayor equidad. Lo cual abre un doble interrogante pues el mismo gobierno los venía defendiendo en nobre de la equidad, AUH es un claro ejemplo, y si no eran equitativos ¿porqué no se corrigieron antes?

En este post propongo un cambio de política que puede ayudar a racionalizar el nuevo modelo kirchnerista, y que a su vez le servirá a Cristina para hacer tribuna en el G20. Propongo que se adopte un discurso ecologista (desempolvar las ideas que alguna vez se utilizaron por el caso Botnia), y que la Argentina sea el primer país en implementar un amplio impuesto al carbono (carbon tax) efectivo en términos de internalizar los efectos sobre el medio ambiente de sus emisiones.

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Increíble pero real

14/11/2010

Desde este blog hemos criticado a funcionarios del gobierno, sus políticas, y fundamentalmente la filosofía kirchnerista de fogonear conflictos innecesarios (y no resolver los reales). Pero lo que leo en The Hufftington Post sobre John Shimkus, un diputado norteamericano republicano, se lleva las palmas:

The highest-ranking House official in charge of environmental and energy policy may soon be a Republican legislator who denies climate change on the grounds of his belief that nothing bad can come of the Earth unless it is preordained by God.

Si realmente cree que solo Dios puede condenar de antemano a la Tierra, ¿para qué se postula para encabezar la política de medio ambiente de la Cámara de Diputados? ¿O es una forma elegante de decir que quiere ser un ñoqui?

Martín